Fisioterapia para el suelo pélvico ¿Por qué?

Después del mes de agosto, ¡Volvemos a la carga con los blogs semanales! 

Os he hablado mucho sobre algunas patologías que afectan al suelo pélvico y esta semana me apetece retomar el curso hablándoos sobre la fisioterapia para el suelo pélvico en general; ¿Por qué existe esta especialidad?, ¿Qué trata?, ¿Qué puede aportarte? ¡Vamos a ello!

La fisioterapia es una disciplina de ciencias de la salud que abarca múltiples campos. Existen muchas especialidades como neurología, deportiva, pediatría, geriatría o suelo pélvico, entre muchas otras. Dentro de la especialidad de suelo pélvico, se incluirían, urología (aparato urinario), ginecología (aparato genital femenino), obstetricia (embarazo) o coloproctología (alteraciones que tienen en las que se ven involucrados, colón, recto y ano). 

Al igual que pasa en la medicina, la fisioterapia trata tantos aspectos, que cada día se hace más necesaria la especialización.  

En España, no existe un reconocimiento oficial de las especialidades de fisioterapia. La especialización se hace mediante la formación por máster o postgrados universitarios o a través de cursos. Así, aunque todos seamos fisioterapeutas, cada uno tenemos nuestra especialidad y nuestras competencias. A día de hoy, la fisioterapia está presente en tantos campos que es imposible poder abarcarlo todo. 

¿Fisioterapia para el suelo pélvico?

Fisioterapia para el suelo pélvico SÍ, SÍ, y mil veces SÍ.

Recordatorio: ¿Qué es el suelo pélvico? 

Ya os lo he contado muchas veces, así que ya lo sabéis, el suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que se encuentran en la base de la pelvis, cerrando por abajo la cavidad abdominal. Se trata de una zona móvil con funciones propias y que, por supuesto, se puede trabajar.  

Para los/as olvidadizos/as, resumen rápido de las Funciones del Suelo Pélvico

  • Función de sostén. Mantiene los órganos de la pelvis en su sitio. 
  • Función reproductiva. 
  • Función Sexual. 
  • Función Estabilizadora. Músculos que participan en la función postural global. 

Fisioterapia y Suelo Pélvico 

La fisioterapia se encarga de prevenir, educar y rehabilitar para garantizar la buena funcionalidad y movilidad del sistema músculo-esquelético de los pacientes a través de la valoración, el diagnóstico clínico y el tratamiento.

Si la fisioterapia interviene cuando hay alteraciones en el sistema músculo-esquelético,  y hemos dicho que el suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos. ¿No crees que es una buena explicación para entender por qué una parte de la fisioterapia se centra en el cuidado del periné? 

Cuando existe una alteración de la función de la musculatura del suelo pélvico podemos acudir a un fisioterapeuta especializado para que nos ayude.

Desde la fisioterapia se hace un trabajo de integración del suelo pélvico en nuestro esquema corporal. Se trabaja la reeducación de la musculatura del periné, que se puede fortalecer, estirar o relajar, como se hace con otros músculos, dependiendo de la causa de la alteración. 

Además, cuando existe un problema en el suelo pélvico, no se trabaja exclusivamente en esa zona.  Es muy importante realizar una valoración de las zonas que están estrechamente relacionadas con el mismo como pueden ser, el abdomen, el diafragma y la zona lumbar. El fallo de uno de ellos puede alterar el funcionamiento del resto.

¿Qué abarca la fisioterapia de suelo pélvico?

*Los hombres, aunque en menor medida que las mujeres, también tienen alteraciones del suelo pélvico que afectan a su aparato genital y pueden provocar disfunciones sexuales o dolor. 

  • Obstetricia. Incluye todo lo relacionado con el embarazo, el parto y el postparto. Desde la fisioterapia se hace un acompañamiento durante todo el proceso para conseguir el estado de salud más óptimo en esta época de tantos cambios corporales y emocionales. 
  • Coloproctología. Patologías del área anorrectal. Estreñimiento, prolapso, incontinencia fecal o de gases … 

No siempre es necesario tener un problema para acudir al fisioterapeuta. Puedes ir simplemente para hacerte una valoración y así, conocer cuál es el estado a nivel muscular de tu suelo pélvico y aprender a trabajarlo. 

Tantos años siendo un tema tabú en nuestra sociedad ha hecho que desconozcamos nuestro periné y que pasemos por alto señales de que algo está fallando en él. No dejemos que esto siga pasando. 

El tratamiento se hace individualizado y personalizado en base a lo obtenido de la entrevista y la valoración fisioterápica.

Las técnicas de tratamiento son muy variadas dependiendo del problema. Se utilizan técnicas como la terapia manual, la electroestimulación, la diatermia o ejercicios específicos, entre muchas otras. 

¿Por qué elegí esta especialidad? 

Desde el principio me llamó la atención, comencé a indagar y a formarme y ahora soy una enamorada de ella. Me encanta ayudar y acompañar a las personas, ver cómo mejoran y cómo se superan. Las disfunciones de suelo pélvico pueden afectar mucho la calidad de vida de quién las sufre, y poder aportar mi granito de arena para que mejore es un maravilloso regalo. 

Resumiendo…

La fisioterapia puede ser una buena aliada si tu suelo pélvico falla o quieres hacer un trabajo de prevención. No somos la solución a todos los problemas y no todo podemos tratarlo, pero sí podemos ayudarte a mejorar en muchas ocasiones donde la musculatura falla.

Siempre es recomendable un buen trabajo de educación y prevención para evitar que la función del suelo pélvico se vea afectada y para que nuestro cuerpo esté preparado para soportar los cambios o alteraciones que puedan producirse. 

Es momento de cuidarse: cualquier alteración de nuestro periné va a alterar a nuestra calidad de vida, afectando nuestro estado físico y emocional. Hay que cuidarlo como cualquier parte de nuestro cuerpo, hacerlo visible, conocerlo y mimarlo.

Espero que te haya gustado el post de hoy. ¡Muchas gracias por leer! 

DESMONTANDO MITOS SOBRE EL SUELO PÉLVICO II

¡Llega la segunda parte! En el blog de hoy volvemos a desmentir falsas creencias relacionadas con el suelo pélvico. Si te perdiste la primera parte, pincha aquí “Desmontando mitos sobre el suelo pélvico”. 

  • Una cesárea evita daños en el suelo pélvico. 

ERROR. Se trata de una frase que se piensa con frecuencia y está muy lejos de la realidad. Durante el embarazo el abdomen se distiende para permitir el crecimiento del bebé dentro de la tripa de la madre. Además, el peso del bebé recae durante esos nueve meses sobre el suelo pélvico, generando una presión constante sobre el mismo. Por tanto, el embarazo en sí mismo supone un daño para la musculatura pélvica, aunque no hayamos dado a luz vía vaginal. Esto ya debería ser una razón para valorar el suelo pélvico, aunque nuestro bebé haya nacido por cesárea. 

La musculatura del periné y el abdomen están íntimamente relacionados como ya os he nombrado en muchas ocasiones.Un abdomen debilitado tras el embarazo y una cicatriz que da problemas (adherencias, dolor…) pueden ocasionar daños a nivel del suelo pélvico. 

¡No descuides tu suelo pélvico, aunque hayas pasado por una cesárea! 

  • Los hombres no tienen que cuidar el Suelo Pélvico. 

Después de desmentir que los hombres no tenían suelo pélvico, toca desmentir esta frase también. Los hombres SÍ tienen que cuidar el suelo pélvico. Aunque haya una mayor incidencia en disfunciones del suelo pélvico en mujeres, los hombres también pueden sufrirlas. Tanto para la prevención como para el tratamiento es fundamental cuidarlo y mantenerlo en forma. Hay ocasiones, como las cirugías de próstata, por ejemplo, en las que este cuidado se hace completamente necesario. 

  • Tener un suelo pélvico fuerte dificulta el momento del parto. 

NO. Tener un suelo pélvico fuerte y con el tono adecuado no es incompatible con tener una musculatura flexible en el momento del parto. De hecho, no solo no es incompatible, sino que sería lo más adecuado: Conseguir una musculatura fuerte y competente, capaz de cumplir sus funciones y flexible para el momento del parto. 

Trabajar el suelo pélvico antes del embarazo o incluso durante el embarazo, es una buena forma de descubrirlo y una excelente forma de prevención de cara al post-parto. 

  • Tener pérdidas de orina después de uno o varios partos es normal. 

NO, dejemos de normalizar las pérdidas de orina. Tener escapes, da igual la cantidad, no es normal. Hay que buscar soluciones, tratarlo. Cuando después de dar a luz aparecen problemas en el suelo pélvico, no te quedes de brazos cruzados, no te conformes, busca profesionales que te ayuden a mejorar. Una disfunción de suelo pélvico no es un peaje que tengas que pagar por haber sido madre. 

  • Con mi edad… Ya no hay nada que hacer. Soy mayor para trabajar mi suelo pélvico. 

Las pérdidas de orina, los prolapsos, etc. Muchas veces van relacionadas con la edad. Con la menopausia, los tejidos pierden calidad y el suelo pélvico se ve afectado. ¡Pero amigas! Nunca es tarde para empezar a cuidarse. Si tienes un problema, tengas la edad que tengas, ponte en manos de un/a profesional que te ayude a trabajar tus problemas y verás como tu calidad de vida mejora. Lo vemos día a día en las consultas de fisioterapia. La edad no es una excusa para tirar la toalla. 

  • Los hombres no tienen incontinencia urinaria.

Lo siento, me encantaría deciros que es así, pero la realidad es que SI, los hombres pueden tener también problemas de incontinencia. La incidencia en mujeres es mucho mayor, por la anatomía y los procesos como embarazo, parto o menopausia, pero los hombres también pueden padecerla. Es frecuente en hombres que han pasado por cirugías de próstata, problemas tumorales… Pero, al igual que en el caso de las mujeres, también existen tratamientos por parte de la fisioterapia y podemos ayudaros a mejorar el problema o incluso solucionarlo. 

Y aunque es un tema más tabú entre los hombres, muchos están en tu misma situación. No te avergüences y pon solución al problema. 

  • El dolor lumbar no tiene nada que ver con mi suelo pélvico. 

En ocasiones, no siempre, puede existir una relación entre el dolor lumbar y el suelo pélvico. Cuando el suelo pélvico y la musculatura abdominal (fundamentalmente oblicuo interno y transverso del abdomen) no tienen el tono suficiente, la musculatura lumbar tiene que trabajar más para conseguir la estabilidad de la columna y la pelvis y esto puede hacer que haya una sobrecarga y aparezca dolor. 

  • Los hipopresivos consisten en abrir las costillas. 

Los ejercicios hipopresivos son ejercicios posturales y respiratorios. La apertura de costillas es una aspiración diafragmática que puede hacerse o no hacerse. Por lo tanto, los ejercicios hipopresivos -aguantando la postura y trabajando bien la respiración- pueden realizarse sin necesidad de hacer la apertura de costal.

  • El Pilates es bueno para mi Suelo Pélvico. 

SI y NO. El Pilates es un ejercicio que se asocia con la activación y el refuerzo del suelo pélvico, ya que se centra en fortalecer el CORE (conjunto formado por diafragma, suelo pélvico, abdomen y musculatura lumbar). 

Pero, no todo vale. No todos los ejercicios son aptos para trabajar el suelo pélvico, en algunos se requiere de mucho control, y si no se tiene, o la persona que da las clases no lo explica, es posible que haya un aumento de la presión que sea perjudicial para el suelo pélvico. 

Te recomiendo que, si tienes una disfunción en tu suelo pélvico, antes de ponerte a realizar Pilates, hagas una valoración de tu periné y sepas qué es lo que te conviene. 

  • Tengo gases vaginales al hacer deporte, tener relaciones… ¿Qué pasa? 

Los gases vaginales son la expulsión de aire que se ha acumulado en la vagina. Estos gases pueden ser un síntoma de que nuestro suelo pélvico está débil, la abertura vaginal y la vagina están más abiertas y el aire entra más fácilmente (al hacer un esfuerzo, durante las relaciones…). Si te ocurre con frecuencia, hazte una valoración para ver cómo está tu suelo pélvico. 

¿Alguna vez habías dicho u oído una frase de estas? Espero que os haya gustado el blog de hoy y os haya resuelto dudas. Poco a poco os iré subiendo más entradas de este tipo, ¿se te ocurre algún mito más? Cualquier aportación es bienvenida. 

¡Muchas gracias por leer! ¡Comparte si te ha gustado!

Abdomen y Suelo Pélvico. Dos inseparables.

¿Sabías que tu suelo pélvico trabaja continuamente con tu abdomen? El suelo pélvico y los músculos abdominales son inseparables. Trabajar la musculatura abdominal sabiendo cómo se comporta nuestro suelo pélvico es fundamental para la prevención y el tratamiento de lesiones sobre el mismo. 

Músculos abdominales 

La musculatura abdominal trabaja de forma conjunta y está constituida por: 

  • Los rectos abdominales (los famosos “cuadraditos”) que son la capa más externa.
  • Los oblicuos, interno y externo. Es una capa que se encuentra por detrás de los rectos del abdomen. 
  • El transverso del abdomen. Se trata de la capa más profunda de la pared abdominal y participa en funciones como la espiración, micción, defecación o la gestión de presiones a nivel de la cavidad abdominal, entre otras. 
Músculos abdominales

Todos ellos constituyen la faja abdominal que da soporte y protege a las vísceras de la cavidad abdominal. Además, tienen un papel fundamental en la estabilidad lumbo-pélvica. 

Suelo Pélvico

Se trata de un conjunto de músculos y ligamentos que se encuentran en la base de la pelvis. Es una de las paredes que cierra la cavidad abdominal, junto con el diafragma, los músculos abdominales, y la musculatura lumbar. El periné, es una zona móvil, que tiene sus propias funciones y que se puede trabajar. 

¿Cuáles son sus funciones?

  • Función de sostén para las vísceras. Mantiene en la posición adecuada los órganos de la pelvis (vejiga, vagina, útero y recto en el caso de la mujer, y en el caso del hombre, vejiga, próstata, órganos genitales y recto).
  • Función reproductiva. Determinante en la etapa expulsiva del parto. 
  • Función sexual. Una buena calidad de nuestro suelo pélvico, mejora la lubricación o la intensidad del orgasmo. 
  • Función estabilizadora. Son músculos antigravitatorios, que contribuyen en la función postural. 
Músculos del Suelo Pélvico

CORE

Como ya os he nombrado en entradas anteriores, ambos, forman parte del CORE. Entendiendo como CORE el conjunto formado por la musculatura de la zona lumbar, el abdomen, el diafragma y el suelo pélvico. Un CORE sano y fuerte ayuda a mantener la estabilidad de la columna, gestionar bien las presiones abdominales y tener la fuerza necesaria para realizar los movimientos. 

El CORE es el centro de nuestro cuerpo, es quien determina dónde está el centro de gravedad. Si este conjunto de músculos está sano, proporciona estabilidad corporal, protege la columna y el abdomen de ciertos movimientos, y hace que el uso del cuerpo sea más eficiente, realizando un gasto energético menor. 

Un buen CORE ayuda a la prevención de patologías (ciática, lumbalgias, hernias…). Da igual en lo que trabajes, el deporte que practiques y la vida que lleves, mantener el CORE en forma es fundamental para tu salud corporal.

ABDOMEN Y SUELO PÉLVICO

Los músculos que conforman el CORE, deben trabajar de manera conjunta y coordinada para cumplir correctamente con su función y poder actuar ante situaciones inesperadas o de desequilibrio. La manera de estabilizar el CORE es con ejercicios a baja velocidad, para poder trabajar con mucho control, el equilibrio y la coordinación. 

¡Cuidado con el trabajo abdominal! No quiero decir con esto que no se pueda/deba trabajar el abdomen ¡Ni mucho menos!, pero debemos tener cuidado y conocer cómo se comporta. Las personas con riesgo de padecer una disfunción de suelo pélvico (prolapsos, diastasis, cirugías en la zona, embarazo, parto…) deben evitar las series “típicas” de abdominales y añadir modificaciones para evitar o minimizar el daño. 

¿Cómo se comporta el abdomen cuando lo trabajamos? 

Normalmente, cuando trabajamos la musculatura más superficial del abdomen (los rectos y los oblicuos externos) con los abdominales clásicos, se genera un aumento de presión en la cavidad abdominal que hace que la tripa se “abombe” hacia fuera y que haya un empuje del suelo pélvico hacia abajo. 

En la mayoría de ocasiones, nos centramos en trabajar la musculatura más superficial, “la que se ve”, y se nos olvida la profunda (transverso y oblicuo interno). A parte de que nunca nos hayan enseñado a activar esta musculatura profunda, las malas posturas que adoptamos en nuestro día a día y otros factores hacen que en muchos casos esté debilitada. 

El trabajo del plano profundo del abdomen es respetuoso con el suelo pélvico y ayuda a potenciar la musculatura que lo conforma. Por tanto, localizar, conocer y entrenar la musculatura profunda del abdomen es necesario para hacer ejercicios controlados sin aumentar la presión abdominal y así tratando de dañar lo mínimo al suelo pélvico. 

¿Y cómo hago para no aumentar la presión?

Algunos tips que debes tener en cuenta para hacer ejercicios respetuosos con tu suelo pélvico son: 

  • Activación transverso y oblicuo interno. Mantener activa la faja abdominal más profunda, evitando que el abdomen se “abombe”.
  • Pelvis en posición neutra. De esta manera la presión ejercida va hacia el punto correcto sin dañar al suelo pélvico. 
  • Columna vertebral elongada para mantener activo el abdomen profundo y no dañar la espalda. 
  • Respiración. Al hacer los ejercicios es necesario tener en cuenta la respiración. Hacer una inspiración llevando el aire hacia las costillas para poder mantener abdomen activo (sin que la tripa entre y salga continuamente). 

Algunos ejercicios en los que se pueden cumplir estas indicaciones son: hipopresivos, método 5P, planchas, ejercicios aislados del CORE, algunos ejercicios de Pilates…. Todo ello son sugerencias generales sin entrar en casos específicos. Si tienes alguna disfunción, dolor o simplemente tienes dudas de si lo haces bien o no, busca un/una profesional que te adapte los ejercicios a tu situación concreta. 

Una vez sepas controlar la musculatura abdominal profunda podrás añadir el trabajo de la zona superficial o de otros grupos musculares sin riesgo de dañar tu suelo pélvico. Ten paciencia, con trabajo y constancia vas a poder trabajar todo tu cuerpo de forma consciente. 

Aprender a activar tu abdomen profundo no es fácil y a veces cuesta distinguirlo. Si tienes dudas y quieres aprender a hacerlo correctamente busca ayuda para aprender a trabajar tu abdomen con control. 

¡Espero que os haya gustado el blog de hoy! Y que a partir de hoy tengáis cuidado cuando hagáis vuestros ejercicios abdominales. No hay que dejar de trabajarlos, simplemente hay que hacerlo de la manera correcta.

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BIOFEEDBACK. Una forma de trabajar el Suelo Pélvico.

Contraer un músculo parece sencillo, pero cuando mi cuerpo no responde correctamente y no reacciona a la función que pedimos deja de ser una tarea fácil y se convierte en un problema. Podemos ver cómo se contraen muchos músculos como un bíceps, un cuádriceps… Pero, ¿es igual de fácil cuando no lo vemos?, ¿Sabes si activas correctamente tu suelo pélvico? En el post de hoy vamos a hablar sobre la técnica del biofeedback. 

¿Qué es el Biofeedback? 

La traducción literal de biofeedback viene de BIO (palabra griega) que significa VIDA y FEEDBACK (palabra inglesa) que significa RETROALIMENTACIÓN. Este término se refiere a la facilitación de información a las personas sobre alguna parte del cuerpo, no asequible para ellas, por estar fuera de su conciencia, a través de un aparato electrónico u otras formas. De esta manera, aquellas zonas de las que no somos conscientes podemos trabajarlas y aprender a controlarlas de manera voluntaria. 

Por ello, el biofeedback puede ser una herramienta de gran ayuda para saber reconocer cuándo estamos contrayendo o relajando ciertas estructuras de nuestro cuerpo. Es muy interesante en zonas donde es difícil visualizar la contracción como pueden ser el suelo pélvico o el transverso del abdomen.

¿Cuáles son los objetivos generales del tratamiento con biofeedback?

  • Tomar conciencia de la zona a trabajar
  • Captar la actividad, registrarla y evaluarla. 
  • Adaptar el tratamiento adecuándonos a la situación del paciente. 

¿Qué tipo de biofeedback existe?

En consulta, o en casa, se pueden utilizar diversas formas de biofeedback, algunas más precisas que otras, pero todas ellas útiles y adaptables a cada situación. En cualquiera de los casos, se trata de hacer las señales objetivables, medibles, visibles (o audibles) para el/la paciente, y que así sea consciente de su contracción y de su relajación y pueda controlarla de forma voluntaria. 

  • Palpación. En el caso del suelo pélvico, una manera de saber si lo estoy contrayendo es tocar, colocando la mano en la zona del periné. A veces no es fácil notarlo. No es una forma muy precisa de hacerlo, pero puede ser una buena opción. Además, recordemos que tocar aquellas zonas más desconocidas, nos ayuda a ir introduciéndolas en nuestra conciencia corporal, lo que hará más fácil trabajarlas. 
  • Espejo. También podemos visualizar el suelo pélvico poniendo un espejo en el suelo y viendo qué pasa cuando se contrae y se relaja. ¿Se mueve?
  • Presión/ electromiográfico. A través de una sonda o electrodo, se mide la presión o la señal de la contracción de la musculatura. El movimiento que se realiza se visualiza en una pantalla y así vemos ese movimiento que generamos al contraer o relajar. 
  • Educator. Se trata de un aparato, como una sonda, que se introduce en la vagina y del cual sale una varilla larga. Al mover mi suelo pélvico y contraerlo y relajarlo, la varilla se mueve arriba y abajo, indicando así el movimiento que realizamos.  

A día de hoy, hay aparatos de biofeedback que nos permiten detectar la contracción, cuantificarla y registrar los datos de manera muy objetiva y precisa. 

¿Cuándo utilizaremos la técnica del biofeedback? 

Esta técnica se puede utilizar en diferentes patologías que afectan al suelo pélvico y con objetivos distintos. Aquí os hablo de algunas de ellas:

  • Pérdida de control sobre el suelo pélvico. Conciencia corporal y autoconocimiento. Sea cual sea el problema, o incluso aunque no lo haya, uno de los principales objetivos de esta técnica es la conciencia corporal. Ubicar la zona sobre la que vamos a trabajar y tomar conciencia de ella y de su estado es un muy buen punto de partida para la prevención o para cualquier tratamiento.
  • Hipotonías. En aquellas patologías en las que el suelo pélvico no realiza bien su función (sostén, continencia…) debido a un bajo tono muscular (prolapso, incontinencias…). En estos casos, el biofeedback se utilizaría con el fin de mejorar el tono del suelo pélvico. 
  • Hipertonías. En estos casos, el objetivo sería hacer consciente al paciente del grado de contracción constante y trabajar la relajación. Se podría usar en patologías como dispareunias, vaginismo, dolor pélvico…

En la mayoría de los tratamientos de las disfunciones del suelo pélvico, el uso de esta técnica debe ir acompañado de otras (manual, diatermia…). Debe ser un tratamiento adaptado y personalizado en cada paciente acorde a la situación. 

Biofeedback: ¿Qué ventajas tiene el uso de esta técnica? 

  • Evaluación objetiva de la evolución durante el tratamiento. La persona que os esté acompañando en este camino, puede llevar un control preciso y asegurarse de que el tratamiento que se sigue es el correcto en vuestra situación. 
  • Facilita el aprendizaje, ayuda a ubicar la zona que hay que trabajar y reconocer cuáles son sus músculos perineales, aislar la contracción del suelo pélvico sin necesidad de activar otros grupos musculares (abdominales, glúteos, aductores…). 
  • Es un buen refuerzo positivo y motiva a las/los pacientes a superar los objetivos que se van marcando cada semana ya que pueden ir comprobando los resultados. 

A día de hoy, existen muchos estudios que avalan la eficacia del tratamiento con biofeedback. Por ello, el uso por parte de los profesionales de esta técnica en los tratamientos de fisioterapia, es muy común (¡No solo en suelo pélvico!). Existen muchos aparatos distintos de precios y marcas diferentes (Epi-no, Perifit, Elvie, Neurotrac…) que cualquiera puede comprar para tener en casa (aunque yo antes os recomendaría pasar por un especialista que os valore y os informe). 

¿Tú has probado alguna vez esta técnica? ¿Te ha funcionado? ¡Contadme vuestras experiencias!

Espero que te haya gustado el post de hoy y que no dudes en preguntar cualquier cuestión que pueda surgirte. ¡Compártelo si crees que puede servir de ayuda para alguien que conozcas!

¡Muchas gracias por leer!

Dispareunia y Vaginismo

Hoy volvemos al tema de las disfunciones sexuales. Vamos a hablar sobre dispareunia y vaginismo. ¿Conoces estos términos? ¿Tienes dolor durante las relaciones sexuales? ¿Crees que es normal tener dolor en las relaciones? No creas todo lo que te dicen. ¡No te pierdas el post de hoy! 

Sexualidad

La sexualidad engloba dos funciones importantes en el ser humano: 

  • La función reproductiva. Para garantizar la supervivencia de la especie. 
  • La función erótica. Ésta última con un componente social y emocional muy fuerte. 

Mantener una buena salud sexual es necesario para tener una buena calidad de vida. Cualquier disfunción sexual puede conllevar un empeoramiento de nuestra calidad de vida y afectar a la esfera física, psicológica y social. 

Dispareunia y vaginismo

La dispareunia y el vaginismo son disfunciones sexuales que impiden tener una vida sexual plena a quien las padece. Ambas pueden afectar a cualquiera de las fases del ciclo de respuesta sexual (deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución), ya sea por el dolor, por el miedo anticipatorio (si saben que les va a doler, si les provoca recuerdo negativo…) o por cualquier otra razón. Para estas mujeres, el sexo pasa a ser un momento que genera una situación negativa (de estrés, tensión, miedo, dolor…). Ambas disfunciones son trastornos por dolor y suelen ir acompañados de una disminución del deseo sexual. 

Ciclo de respuesta sexual

¿Qué es la dispareunia?

La dispareunia es el dolor o molestia antes, durante o después de las relaciones sexuales. Se puede tratar de un dolor persistente o recurrente y puede afectar tanto a mujeres como a hombres. 

Según el momento de aparición de la dispareunia, podemos clasificarla en dos tipos. 

  • Dispareunia primaria: Presente desde las primeras tomas de contacto con las relaciones sexuales, nunca ha habido penetración sin dolor. 
  • Dispareunia secundaria: Aparece tras un problema físico (tras el parto, cirugías, infecciones…), psicológico (abusos, problemas en la pareja, depresión…) o sin una causa conocida. 

Además, también se puede hacer una clasificación según el punto donde esté el dolor: superficial, media o profunda. 

Dispareunia superficial

El dolor se encuentra en la entrada de la vagina (pueden ser los labios, el clítoris…).

La causas pueden ser muy variadas, desde problemas de la piel como dermatitis, infecciones o fisuras, hasta alteraciones hormonales, falta de lubricación, hipertonía muscular, problemas vasculares o cicatrices (falta de elasticidad, fibrosis, zonas más rígidas…). 

Dispareunia media

El dolor se encuentra en la vagina, algo más profundo que en el caso anterior. Existe dificultad para conseguir una penetración completa. 

Las causas, al igual que en el caso anterior, pueden ser variadas. Problemas de hipertonía muscular, cicatrices, inflamación, post-cirugía, cistitis u otros problemas que también pueden asociarse a síntomas urinarios. 

Dispareunia profunda

El dolor se refiere en la parte más interna de la vagina, cuando hay una penetración profunda. Suele ser un dolor intenso y que se nota de la zona baja de la tripa. 

Existen diversas causas que pueden generar este dolor, como una malposición uterina, problemas vasculares, problemas en los ovarios, endometriosis, tras cirugías como la histerectomía…

En todos los casos, el dolor también puede tener un origen emocional o neuropático. 

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo es una disfunción que cursa con un espasmo involuntario de la musculatura, cerrando la vagina, total o parcialmente e impidiendo la penetración, el uso de dispositivos como los tampones o de instrumental ginecológico. Se trata de un trastorno con un impacto emocional importante ya que suele afectar en la calidad de vida y el bienestar de quien lo padece. 

Al igual que en la dispareunia, en el vaginismo podemos hacer una clasificación según el momento de aparición del problema. Hablaremos de vaginismo primario cuando la imposibilidad de penetración siempre ha existido (función erótica alterada por problemas psicológicos, sociales o educacionales); y de vaginismo secundario cuando la mujer ha podido tener relaciones sexuales con normalidad sin dolor y los síntomas aparecen más adelante como consecuencia de un problema funcional, o un trauma emocional. 

Fisioterapia como tratamiento 

La fisioterapia tiene un papel muy importante en el tratamiento de estas disfunciones, siempre y cuando exista una causa funcional que esté provocando ese dolor. Por ello, es necesario hacer un buen diagnóstico en función del tipo de dolor, el momento de aparición y la ubicación del mismo.

El tratamiento por parte de la fisioterapia se hará con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la paciente. Las técnicas aplicadas dependerán del diagnóstico y los problemas funcionales de la paciente: técnicas manuales de relajación de la musculatura, masaje, drenaje, electroestimulación, diatermia, dilatadores… Los tratamientos deben ser siempre individualizados y adaptados a cada una. 

Valoración del suelo pélvico

Si te encuentra en esta situación, sientes dolor al tener relaciones y no puedes disfrutar plenamente de tu vida sexual, hacer una valoración del suelo pélvico (tras haber descartado cualquier otro origen orgánico o ginecológico) puede ser una buena opción. Además de las técnicas que utilicemos para el tratamiento, será importante hacer un buen trabajo de autoconocimiento y conciencia pélvica y una evaluación de la esfera abdomino-pelvi-perineal. 

Necesaria intervención multidisciplinar

Como ya hemos hablado a lo largo del post, las causas de estas disfunciones son muy variadas, y no tienen porqué ser solo causas físicas. Por ello, es fundamental en estos casos una intervención multidisciplinar por parte de diferentes profesionales para poder hacer un abordaje completo y conseguir un tratamiento adecuado con un enfoque tanto físico como psicológico. Es necesario descartar las causas orgánicas y ginecológicas, evaluar las causas funcionales (aquellas en las que la fisioterapia puede ser de gran ayuda) y en los casos en los que sea necesario, hacer una evaluación psicológica (la mayoría de casos lo requieren, aunque la causa no sea un trauma emocional, sino por el impacto que tiene el problema en su vida). 

Normalizar el dolor y asumirlo como algo que va a pasarte siempre no puede ser la solución a tu problema. Hay muchos profesionales dispuestos a ayudarte y darte herramientas para mejorar. Mantener una buena salud sexual es importantísimo para que nuestra mente y nuestro cuerpo estén bien. 

¡Espero que el post de hoy os haya servido! Si es así y piensas que le puede servir de ayuda a alguien que conozcas, no dudes en compartirlo.

¡Muchas gracias por leer!

¿Cómo puedo saber si mi suelo pélvico está dañado?

Hemos hablado de patologías que afectan al suelo pélvico tanto femenino como masculino, de la importancia de la prevención, y de muchas cosas más, pero, si a mi suelo pélvico le pasa algo ¿cómo puedo saberlo? ¿Hay alguna señal que me indique que algo no va bien? Vamos a hablar de esto en el post de hoy. ¡No te lo pierdas!

¿Suelo pélvico dañado?

Las patologías del suelo pélvico son muy variadas, y, por lo tanto, la sintomatología también. Tendemos a reducir los problemas de suelo pélvico a las pérdidas de orina, y ¡por supuesto, que esto es una señal!, pero no es la única que puede indicarnos que algo no va bien. 

El suelo pélvico es un conjunto de músculos que se relaciona con muchas otras estructuras, como la vejiga, el útero y el recto, por lo que cualquiera de las patologías que afecta a estas estructuras repercute directa o indirectamente en el suelo pélvico. 

¿Qué señales me indican que mi suelo pélvico no está bien? 

Incontinencia urinaria. 

Quizá esta sea la señal más conocida por todo el mundo. La incontinencia es la pérdida de orina involuntaria. Es un problema de la continencia, y se considera incontinencia sea la cantidad que sea. Una gota, también es una pérdida. No importa tanto la cantidad, sino la propia pérdida.

Normalizar las pérdidas de orina ha hecho un flaco favor a la sociedad. Se considera “normal” tener pérdidas y no se le da importancia hasta que llegan a niveles más graves. 

Consideramos incontinencia las pérdidas por un esfuerzo (tos, estornudo, risa, saltos), de urgencia (necesidad imperiosa y repentina de orinar), o cualquier acto de pérdida contra la propia voluntad. 

Dolor lumbar

Como ya he contado en blogs anteriores el suelo pélvico está íntimamente relacionado con el diafragma, el abdomen y la musculatura lumbar (el famoso CORE). Cualquier alteración de una de las partes hace que las otras se puedan ver afectadas.

No quiero decir con esto que siempre que haya dolor lumbar, le ocurra algo al suelo pélvico, pero que sí que es importante tenerlo en cuenta y valorar cómo está para descartar. Un suelo pélvico y un transverso del abdomen débiles, no pueden hacer una buena función de estabilización, y esto puede dar problemas de dolor lumbar. 

Infecciones de orina de repetición 

En ocasiones, las infecciones de orina de repetición pueden estar relacionadas con un fallo de coordinación de la musculatura, un pH alterado, una alteración de la flora… Si es tu caso, ve a consultar a un especialista que valore tu caso. Se pueden realizar cosas como cambios en los hábitos del día a día, trabajo de la musculatura… que pueden mejorar esa recurrencia y evitar que te siga pasando. Aunque siempre hay que ver de dónde viene el problema y tratar la infección. 

Dolor durante la relaciones sexuales o imposibilidad de llegar al orgasmo. 

El dolor durante las relaciones no es normal. Las relaciones sexuales deben ser placenteras y en ningún momento deben doler. El dolor es una señal de alarma que indica que algo no va bien y tiene causas variadas (cicatrices, tensiones musculares…). No tiene que haber dolor en la penetración, en la masturbación, tras el orgasmo ni en ninguna de las fases del ciclo de la respuesta sexual femenina y masculina. 

La imposibilidad de llegar al orgasmo también puede ser un indicativo de un suelo pélvico debilitado. 

Tampón o copa menstrual que se mueve y se sale o dolor al colocarlos. 

Al igual que no debe doler la penetración, tampoco debe doler ponerte un tampón o una copa menstrual. Si al colocarlos estos se resbalan quizá exista un problema de debilidad y nuestro suelo pélvico no es capaz de mantenerlos en su sitio. En el caso de las copas menstruales, hay tamaños, y a veces, si cogemos un tamaño muy pequeño con respecto del de nuestra vagina, es posible que por eso se nos resbale. Sea como sea, es un factor a tener en cuenta. 

Incontinencia fecal 

Si la incontinencia urinaria es una señal, la incontinencia de heces y gases también lo es. La continencia es una función básica del suelo pélvico y cualquier pérdida involuntaria, sea del tipo que sea, siempre va a ser una señal. 

Estreñimiento crónico 

El estreñimiento está normalizado y esto hace que se le reste importancia. Pero, una persona que va al baño y tiene que hacer siempre un gran esfuerzo, provoca un aumento de presión sobre el suelo pélvico constante, que puede acabar debilitándolo. 

Sensación de pesadez en la vagina

Esta sensación de pesadez puede indicarnos un prolapso (un órgano que está descendido respecto de su ubicación habitual) y que puede notarse a nivel vaginal. Si esto pasa, es fundamental ponerse en manos de un especialista para que ese prolapso no vaya a más. Los prolapsos a veces pueden ir asociados a personas con estreñimiento crónico, personas que trabajan con cargas y deben realizar grandes esfuerzos, o en mujeres tras el parto. 

Gases vaginales

Los gases vaginales son un síntoma que nos indica que nuestro suelo pélvico está débil. Un suelo pélvico débil puede hacer que la abertura vaginal y la vagina estén más abiertas, y es más fácil que en alguna situación entre aire, y que, al realizar un esfuerzo, o con las relaciones sexuales, ese aire salga produciendo el ruido de un gas.

Dolores menstruales y dolor pélvico 

Ya he dicho que el dolor es una señal que indica que algo no va bien, independientemente del origen. 

La menstruación no debe ser dolorosa, ni mucho menos incapacitante. Si es tu caso, busca la causa que te está generando este dolor y ponle solución, hay un montón de profesionales dispuestos a ayudarte. 

Los dolores pélvicos, difusos, sin una causa clara o con causa, también son señales que pueden indicarnos problemas en el suelo pélvico.           

¿Y si noto una de estas señales? ¿Qué hago?

Si, lo se, soy muy pesada con este tema, pero hazte una VALORACIÓN DE SUELO PÉLVICO. Según cual sea tu problema quizá no es lo primero ni lo único que debes hacer. También hay otros profesionales como ginecólogos/as , urólogos/as , matronas o psicólogos/as que también están para ayudarte. 

¿En qué ocasiones debería mirar si o si mi suelo pélvico?

Ante cualquiera de estas señales sería interesante y fundamental que acudieseis a un especialista de suelo pélvico para valorar el estado de vuestro periné. También, recordad que, aunque no haya señales, hay situaciones que exponen el suelo pélvico como la menopausia, el embarazo o el post-parto, la práctica de deportes de impacto, tras una intervención quirúrgica en la zona abomino-perineal… y que deberían ser motivo de mirarnos y cuidarnos el suelo pélvico. 

¿Crees que te ha servido el post de hoy? Si es así compártelo con quien creas que puede servirle. 

¡Muchas gracias por leer!

Prostatectomía y Fisioterapia Especializada en Suelo Pélvico

Hoy hablamos de suelo pélvico masculino. Sí amigos, vosotros también podéis tener problemas. ¿Qué consecuencias tiene una prostatectomía en el suelo pélvico? ¿La incontinencia urinaria tras la prostatectomía tiene solución? ¿Por qué se realiza esta cirugía? ¡Vamos a hablar sobre ello!

¿Qué es la próstata?

La próstata es una glándula que forma parte del sistema reproductivo masculino. Participa en la producción del semen y se encuentra rodeando la uretra (conducto que saca la orina de la vejiga al exterior), por ello, su inflamación puede dar problemas urinarios. 

¿Qué es una prostatectomía?

Se trata de una cirugía que consiste en la extirpación parcial (prostatectomía simple) o total (prostatectomía radical) de la próstata y algunos de los tejidos que la rodean. Existen diferentes vías de intervención (retropúbica, laparoscópica, robótica o perineal). A día hoy, y con todos los avances que se han hecho, se intentan realizar intervenciones poco invasivas y agresivas para dañar las estructuras que rodean a la próstata lo menos posible.

¿Cuándo se realiza esta intervención?

Las prostatectomías normalmente están indicadas en casos de cáncer de próstata o cuando hay una hipertrofia o una hiperplasia importante de la próstata (aumenta su tamaño). 

¿Y qué consecuencias tiene esta cirugía?

Toda cirugía implica unos riesgos, simplemente por ser una cirugía (infecciones, anestesia…). En el caso de la prostatectomía las secuelas dependerán del grado de afectación, del estado en el que estuviéramos previo a la cirugía, del tipo de cirugía, de la edad, etc. Todo ello, unido a cualquier daño causado durante la intervención (daño a nervios o vasos sanguíneos) influirá directamente en el postoperatorio y la recuperación total o no tras la cirugía.

La sintomatología más frecuente tras una prostatectomía es:

Si te vas a someter a una prostatectomía, ya sea simple o radical, es fundamental que estés informado y sepas las consecuencias que ésta puede tener. Debe ser una decisión tomada con toda la información disponible, y consensuada y meditada con el urólogo. 

Tenéis varías guías de ayuda para afrontar las secuelas de esta cirugía en la página del Michigan Cancer Consortium. 

¿Qué puede hacer la fisioterapia por mi? 

La fisioterapia de suelo pélvico tiene un papel importante en la recuperación tras la cirugía de próstata y puede ayudar en secuelas como la incontinencia urinaria y anal, las disfunciones sexuales, o los problemas de estreñimiento. 

Comenzar la reeducación del suelo pélvico cuanto antes aumenta las probabilidades de recuperación. El trabajo de la musculatura ayuda a conseguir un mayor control de la continencia y la recuperación de la función eréctil del pene. 

Es importante señalar, que además del trabajo de recuperación sería bueno hacer un trabajo previo a la operación. Un trabajo preoperatorio de la musculatura del suelo pélvico para partir de una mejor base y disminuir la gravedad de las posibles secuelas que puedan quedar. 

¿Qué técnicas utiliza la fisioterapia?

  • Neuromodulación del tibial posterior. Se trata de poner una corriente a través del nervio tibial posterior con el fin de llegar al centro de la micción y conseguir una inhibición del músculo detrusor (evitando que haya contracciones en la vejiga).
  • Diatermia. Mejora el trofismo de la musculatura y es muy eficaz para el tratamiento de cicatrices. 
  • Reeducación vesical. La observación y el uso de calendarios miccionales son una buena herramienta para reeducar nuestra vejiga. 
  • Ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de suelo pélvico y del transverso del abdomen. Realizar los ya conocidos ejercicios de Kegel de contracción de la musculatura perineal en diferentes posiciones y siguiendo las pautas e indicaciones de un profesional. ¡No hay que volverse loco haciendo ejercicios ni obsesionarse!
  • Hipopresivos. Los ejercicios hipopresivos pueden ser de ayuda junto con otras técnicas para fortalecer y mejorar la activación de la musculatura profunda del abdomen y del suelo pélvico.  

Además del trabajo por parte de la fisioterapia, en el caso de la incontinencia, existen dispositivos como las pinzas uretrales que ayudan a no disminuir la calidad de vida y que se pueden utilizar mientras se trabaja en la recuperación. En el caso de la disfunción eréctil, la fisioterapia puede ser una buena ayuda, pero también se trata con fármacos, terapia psicológica, prótesis peneanas…

Abordaje multidisciplinar 

El abordaje multidisciplinar de estos pacientes es fundamental, no solamente desde el ámbito médico y de la fisioterapia, sino también desde la psicología. La calidad de vida en estos pacientes disminuye y esto afecta al estado ánimo llegando a producir cuadros de ansiedad y depresión.  

Cambiar algunos hábitos también es importante. 

Tener unos buenos hábitos nutricionales, miccionales y defecatorios es fundamental para que haya una buena recuperación. Debemos tener en cuenta cosas como: evitar realizar grandes esfuerzos, controlar la ingesta de líquidos, evitar estimulantes como el alcohol o el café, hacer una dieta rica en fibra para evitar el estreñimiento, etc. 

En definitiva, conocer cuales son las secuelas que puede ocasionar una intervención simple o radical de la próstata es fundamental para afrontar la recuperación desde el conocimiento y tratando de ser lo más eficaces posible. No en todos los casos se podrá conseguir una recuperación total, pero hay que luchar por conseguir la mayor mejoría posible dentro de las circunstancias individuales de cada paciente. 

Si te has sometido a una cirugía de próstata, o vas a hacerlo, o si conoces a alguien que se encuentre en esta situación, pide ayuda a profesionales especializados en esto que te ayuden, te guíen y te orienten hacia el camino más acertado para ti. 

Espero que os haya gustado el post de hoy, no os olvidéis de mandarlo si pensáis que a alguien le puede servir. 

¡Muchas gracias por leer el Blog! 

CUIDAR MI SUELO PÉLVICO

Os he hablado mucho sobre disfunciones y problemas que se pueden tener en el suelo pélvico, pero hoy vamos a hablar de algunas cosas que podemos hacer para cuidarlo. ¿Lo conoces? ¿Sabes que influye en muchas de las actividades de tu día a día? ¿Quieres saber qué puedes incluir en tu rutina para cuidar tu suelo pélvico?

Hábitos saludables para cuidar tu suelo pélvico. 

Conócete, ¡El suelo pélvico es parte de tu cuerpo!

Soy y seré muy pesada con esto, pero conocerse es básico. El suelo pélvico, por muchos motivos culturales y sociales, ha sido y aún hoy en día sigue siendo un tema tabú y esto le hace un flaco favor a la salud del mismo. El desconocimiento lleva a descuidar y no prestar atención a lo que le pasa. 

Para mí, el primer paso para empezar a cuidar el suelo pélvico es integrarlo en nuestro esquema corporal. Conocer nos ayuda a prevenir y/o tratar patologías relacionadas con nuestro periné. 

¿A qué esperas? ¡Coge un espejo y mírate! ¿Qué ves? Si te sientes cómodo/a puedes tocar también ¿Qué notas? ¿Qué tacto tiene? Y por qué no, indaga sobre sus funciones (aquí en la web tenéis mucha información sobre el tema, pero no dudes en buscar más y, sobre todo, si tienes dudas ¡Pregunta!)

¡Una buena higiene íntima es fundamental! ¡NO AL JABÓN!

Evita los jabones. No laves tu vulva con jabón, ni íntimo, ni toallitas, ni nada, límpiala solo con agua. Menos jabón es más salud para tu vulva. Limpia bien con tus manos todos los pliegues que la forman y no olvides levantar el capuchón del clítoris. El jabón cambia el pH y ese cambio puede generar sequedad picor y olor (si, has leído bien, lavarnos con jabón puede hacer que luego huela peor). La zona del ano puedes lavarla con jabón, pero siempre teniendo cuidado de no llevar las bacterias de una zona a otra ¡Limpia siempre de delante hacia atrás!

¡Y un dato importante! No depilarse el vello púbico no es menos higiénico, depilarte o no debe ser tu decisión. El vello tiene funciones como la protección de infecciones y hongos o mantener la humedad y la temperatura en la zona genital. 

Cuidado con las cargas. Esfuerzo-Espiración. 

Cuando hacemos un esfuerzo y cogemos una carga, aumenta la presión a nivel del abdomen. Además, por regla general, estamos acostumbrados a coger aire y guardarlo dentro cuando realizamos un gran esfuerzo y eso, para nuestro suelo pélvico es fatal. Al coger aire, el diafragma baja y la presión abdominal aumenta, por lo que también aumenta la presión sobre el suelo pélvico. Si mi suelo pélvico no es lo suficientemente fuerte, hago esfuerzos constantemente y no lo trabajo. Puedo acabar teniendo problemas como incontinencia o prolapso. 

Así que, ¡ten cuidado con las cargas! Cuando vayas a realizar un esfuerzo, suelta el aire y utiliza una postura correcta, protege tu suelo pélvico y prevé futuras complicaciones. 

Realiza una maniobra correcta de defecación. 

Mantener una buena postura cuando vamos al baño es indispensable para proteger nuestro periné y no someterlo a grandes presiones. 

La postura debe ser erguida, no te encorves. Crece y elóngate. Siéntate sobre “los huesos del culo”, los isquiones. Desde esta posición la musculatura profunda del abdomen (el transverso) está activa para ayudarnos a evacuar y el diafragma tiene el espacio suficiente para moverse con mayor libertad. 
Eleva las rodillas por encima de las caderas y mantén los pies separados entre sí, como si estuvieras en posición de cuclillas. Para levantar las rodillas utiliza un elevador, cualquier invento que se te ocurra (una pila de libros, por ejemplo) y si no tienes nada, puedes colocarte de puntillas. De esta manera, abrimos el ángulo que deben sortear las heces para salir al exterior facilitando su evacuación. 

¿Ya lo haces así?

Controla el peso y la nutrición.

Controlar el peso y la nutrición es fundamental para la salud en general, pero también para tu suelo pélvico. Un aumento de peso hace que tu suelo pélvico tenga que soportar más presión y por tanto que tenga que hacer más fuerza para amortiguar esas presiones. 

Haz deporte y haz que tu suelo pélvico forme parte de tu entrenamiento. 

La actividad física debe formar parte de tu día a día por todos los beneficios que aporta, tanto físicos como psicológicos. Recuerda, el suelo pélvico está formado por muchos músculos que pueden y deben trabajarse. Todos deberíamos entrenarlo, pero si practicas deportes de impacto o que conlleven levantar pesos, entonces, SI o SI, tu suelo pélvico debe estar fuerte. Te expliqué más sobre este tema en el blog sobre deporte y suelo pélvico. 

La prevención es fundamental. 

Puede ser que ahora mismo no tengas ningún problema, pero nunca está de más que te hagas una valoración, veas cómo está tu suelo pélvico y empieces a integrarlo en tu cuerpo y mente. La prevención es la mejor herramienta que tenemos. Empieza a trabajarlo e integrarlo en tu día a día para que cuando tengas que enfrentarte a situaciones de “riesgo” esté preparado para afrontarlas (embarazo, parto, prostactectomías, menopausia, intervenciones quirúrgicas abdomino-pélvicas, etc.).  

Si hay disfunción ¡Ponle solución!

La prevención ya hemos dicho que es importante, pero, si el problema ya está con nosotros/as hay que buscarle una solución. Busca ayuda en profesionales sanitarios especializados en la materia. Desde la fisioterapia podemos ayudar en un montón de patologías diversas del suelo pélvico (incontinencia, disfunciones sexuales, dolor pélvico…). No tengas vergüenza, estamos dispuestos a ayudarte y a darte herramientas para mejorar. 

Divulga y comparte 

Dejemos de tratar el suelo pélvico como un tema tabú o algo de lo que avergonzarse. Habla de tus problemas con amigas/os y familia, pregúntales tus dudas. Hablar abiertamente y compartir el conocimiento es fundamental. ¿No dicen que la experiencia es un grado? Pues comparte tus experiencias y ya verás como recibes mucha más información de las personas de tu alrededor. Enseña a tus hijos/as a cuidarse y a hablar con naturalidad de todo lo que rodea a la esfera pélvica. Estando en el siglo XXI, ¿no crees que ya es hora?

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¡Muchas gracias por leer!

Drenaje Linfático Manual y Fisioterapia

Hoy cambiamos un poco y vamos a hablar del drenaje linfático manual. Muchas personas, tras superar un cáncer (entre otras causas), presentan linfedemas y es necesario que conozcan esta técnica especial de masoterapia. ¿Has oído hablar del linfedema? ¿Sabes qué es el drenaje linfático manual? ¿Sabes en qué ocasiones se utiliza? 

Sistema Linfático ¿Qué es?

El sistema linfático es una estructura que recorre el cuerpo, paralelo al sistema arterio-venoso. Es el encargado del transporte de la linfa (líquido transparente que contiene glóbulos blancos y elementos de deshecho entre otros).

¿Qué funciones principales tiene el sistema linfático?

  • Respuesta inmunitaria, esta función puede realizarla gracias a la presencia de glóbulos blancos (linfocitos). Elimina sustancias de deshecho. 
  • Mantiene el equilibrio de los líquidos del cuerpo (homeostasis). 

¿Y el linfedema qué es?

Si un vaso linfático se obstruye o los ganglios fallan por la razón que sea, se produce una alteración circulatoria, la linfa se acumula en los espacios intersticiales y se produce una hinchazón visible que recibe el nombre de linfedema. 

El linfedema puede ser primario, por un problema congénito (alteración anatómica presente desde el nacimiento), o secundario a una lesión o a una enfermedad. Las causas más frecuentes son los tratamientos post-quirúrgicos o post-radioterapia, las infecciones o los traumatismos. 

Podríamos decir que un linfedema se produce por una alteración entre la cantidad de linfa y la capacidad del transporte de la misma. Esta alteración hace que se acumule la linfa y pueda llegar a producirse una fibrosis linfostática (endurecimiento de la piel por el aumento de fibras de tejido conectivo).

Drenaje Linfático Manual ¿En qué consiste?

Se trata de una técnica de masoterapia específica. Tiene como fin la activación del sistema linfático y la facilitación de la circulación linfática, mejorando así la eliminación de las moléculas de gran tamaño y facilitando su evacuación. Se utiliza cuando existe una alteración del sistema linfático o cuando hay un acúmulo de líquido. 

El drenaje no debe producir dolor de ningún tipo, se debe realizar con una presión suave y a una velocidad lenta y rítmica. Se hacen secuencias concretas respetando los recorridos del sistema linfático. 

Drenaje linfático manual ¿Cuáles son sus objetivos?

  • Activa el sistema linfático. Tiene un efecto drenante, deriva la linfa hacia zonas que no están alteradas.
  • Mejora la circulación. No solo del sistema linfático, sino también del sistema venoso. 
  • Ayuda a evitar la aparición de fibrosis y actúa sobre la piel. 
  • Tiene un efecto relajante y reduce el dolor. Tiene un efecto neurovegetativo. Se inhibe la transmisión de impulsos nocicepivos (dolor) y aumenta la actividad del sistema parasimpático (relajación). 
  • Si mejora el flujo de la linfa también habrá una mejoría de la acción inmunitaria.

Indicaciones ¿Cuándo se utiliza esta técnica de masaje?

El drenaje no solo está indicado en casos de linfedema sino que se puede aplicar en muchas otras patologías que puedan cursar con dolor, edema o inflamación. 

  • Linfedemas primarios o secundarios
  • Lipedema
  • Varices
  • Estrés y cansancio 
  • Embarazo (siempre y cuando no exista contraindicación médica) 
  • …

En muchas ocasiones también se aplica con un fin estético; como tratamiento anticelulítico, de reducción de contorno corporal, piernas cansadas, flacidez… 

Contraindicaciones ¿Cuándo no debe usarse?

Entre algunas de las principales contraindicaciones que podemos encontrarnos tenemos: la trombosis, las infecciones, la insuficiencia cardiaca, el asma o los tumores no tratados o no controlados donde haya metástasis

¿A quién acudo para hacer el Drenaje Linfático Manual? 

Cuando existe una patología, el drenaje linfático debe ser aplicado por un/una profesional con los conocimientos suficientes sobre cómo aplicar la técnica correctamente. La persona indicada en estos casos es el/la fisioterapeuta ya que se trata de una técnica que implica un conocimiento anatómico del cuerpo y de las patologías. Cuando el fin es terapéutico, el fisioterapeuta es quien debe realizarlo. 

El drenaje se puede aplicar tanto en hombres como en mujeres y en cualquier parte del cuerpo. La zona a la que se aplica el drenaje dependerá de la zona que esté afectada y de la causa. 

Existen varias técnicas como Vodder, Leduc o Godoy y cada profesional aplica aquella que le funciona mejor o aquella con la que se siente más cómodo. Todas ellas tienen los mismos objetivos y respetan la suavidad de las presiones, la velocidad y el recorrido específico. 

¿Y si el edema está en el suelo pélvico? 

Tirando un poco para casa, también os cuento que toda patología de suelo pélvico que cursa con edema, congestión o dolor puede incluir el drenaje linfático manual en el tratamiento. Además, existe el drenaje linfático manual intracavitario que se puede aplicar en casos de edema en el suelo pélvico. 

Otros tratamientos que pueden acompañar al drenaje linfático manual son: 

  • Presoterapia
  • Kinesioterapia
  • Vendaje multicapa

¡A tener en cuenta!

Si tienes linfedema, tendencia a retener líquidos o simplemente quieres prevenir, es fundamental acompañar el drenaje con una correcta nutrición, medidas higiénicas, cambios de hábitos, etc.

Resumiendo…

Es importante que distingamos y que sepamos que el masaje convencional no es lo mismo que el drenaje linfático aunque puedan tener algún efecto común. El drenaje linfático actúa sobre el sistema linfático y debe realizarse siguiendo ciertas normas como son, presiones suaves, rítmicas, velocidad baja y respetando el recorrido del sistema linfático. Si tienes alguna patología acude a un profesional que esté formado en la aplicación de esta técnica y que tenga conocimientos sobre la anatomía del cuerpo. ¡No cualquiera puede aplicarlo!

¿Sabías sobre este tema? Espero que te haya gustado e interesado el post. Muchas gracias por seguir leyendo. Si crees que esto le puede servir a alguien que conozcas compártelo. ¡No dudes en preguntar si lo necesitas!

¡Muchas gracias!

Incontinencia fecal. Fisioterapia en coloproctología.

Hoy toca tratar el tema de la incontinencia fecal, bien sea de heces o de gases. Si la incontinencia urinaria ya es un tema tabú de por si, cuando la incontinencia es fecal, el tabú es mucho mayor. ¿Habías pensado alguna vez que podía existir la incontinencia fecal? ¿Sabías que es más frecuente de lo que nos imaginamos?

¿Qué es la incontinencia fecal? 

La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar la evacuación por vía anal de heces (sólidas o líquidas) o de gases. Aunque la prevalencia es menor que la de la incontinencia urinaria, es un problema más frecuente de lo que parece, pero por vergüenza no se habla de él. Pueden presentarla tanto hombres como mujeres. 

Las heces recorren el colón gracias a los movimientos peristálticos (se producen una serie de ondas que permiten que las heces vayan avanzando) hasta llegar al recto. En el recto, hay unos receptores, que cuando notan la presencia de las heces, avisan de que hay que evacuar y se producen una serie de reflejos necesarios para que las heces o los gases no se escapen. Se tiene que cerrar el esfínter para que la continencia anal pueda mantenerse. 

¿Cuáles son las causas de la incontinencia fecal?

Al igual que en el caso de la incontinencia urinaria, las causas pueden ser variadas. Podemos encontrarnos frente a un problema de la musculatura, de los esfínteres, del sistema nervioso, un trastorno digestivo, etc., y el origen puede ser anal (musculatura y esfínter externo) o rectal (lugar donde se almacenan las heces antes de ser evacuadas por vía anal). 

Causa de origen anal: Este problema puede ser derivado de una debilidad de la musculatura del suelo pélvico, de la musculatura estriada del esfínter o por una alteración de los reflejos necesarios para que se produzca la continencia. Las causas más frecuentes son: 

  • Problemas neurológicos de origen central o periférico (tumores, ACV, daño del nervio pudendo…) 
  • Enfermedades degenerativas
  • Causas congénitas 
  • Traumatismos, tras una caída, por una fractura a nivel pélvico. 
  • Traumatismos obstétricos, desgarros o episiotomías en la zona media que afectan al esfínter, daño del nervio pudendo… Los bebés muy grandes, mucho tiempo de expulsivo o el uso de instrumental, entre otros, son factores de riesgo para este tipo de incontinencias. 
  • Tras cirugías en la zona (próstata, fisuras, hemorroides etc.).

Causa de origen rectal: Cuando el problema es de origen rectal se produce una alteración de la complianza (la capacidad de ser distendido) y la sensibilidad rectal. Este tipo de alteraciones se producen tras una cirugía del recto, por alteraciones congénitas, o por tratamientos con radioterapia, entre otros. 

Fisioterapia en la incontinencia anal 

La fisioterapia en coloproctología es la parte de la fisioterapia que se encarga de las disfunciones que afectan al colon, el recto y el ano. Desde este campo la fisioterapia dispone de tratamientos diversos y específicos que pueden ayudar en el tratamiento de la incontinencia fecal. 

Ya sabemos que una de las funciones principales del suelo pélvico es la función de continencia y que la musculatura tiene un papel fundamental en que ésta función pueda llevarse a cabo correctamente. 

El objetivo principal de la fisioterapia será realizar una reeducación ano-rectal para mejorar y recuperar la continencia. 

Es importante conocer el origen de la incontinencia para poder enfocar el tratamiento de la manera más correcta. Dependiendo de la causa, y tras realizar una valoración, se fijarán los objetivos y se valorarán las técnicas que se van a usar (biofeedback, electroestimulación, ejercicios hipopresivos, kegel…). 

Conocer bien nuestro suelo pélvico y saber cómo funciona es fundamental para reducir los escapes y controlarlos mejor. 

Si tienes incontinencia fecal busca un buen equipo de especialistas que te ayuden a mejorar tu calidad de vida. Se sabe que la fisioterapia tiene muy buenos resultados y en muchos casos debería ser la primera opción de tratamiento. 

¿Qué puedo hacer si tengo incontinencia fecal?

Principalmente debes buscar ayuda en profesionales que sepan sobre el tema. Además, pueden ayudarte a hacer cambios en tu día a día para que puedas aplicarlos fácilmente y mejorar. Algunos de estos cambios pueden ser: 

Maniobra defecatoria correcta
  • Cambios en la alimentación. Para esto es mejor que busques algún profesional de la nutrición que te oriente. 
  • Crear una buena rutina defecatoria con una buena consistencia de las heces. Es importante aprender a realizar un buen vaciado del recto con una correcta maniobra defecatoria. 
  • Trabajar tu suelo pélvico y fortalecerlo.
  • Evitar factores de riesgo que dificulten la continencia (carga de pesos, grandes esfuerzos, deportes de impacto…).

Recuerda que estas pautas deberían ser bajo la supervisión de un profesional sanitario que esté llevando tu caso particular. 

En nuestra sociedad, la incontinencia es un tema del que se habla muy poco, pero que está bastante presente y afecta psicológica y socialmente a quien lo sufre. Es fundamental que se hable de este tema para que quien lo padece sea consciente de que hay más gente en su misma situación y se puede pedir ayudar para revertirla, o al menos, mejorarla. 

El objetivo de la fisioterapia es mejorar la calidad de vida de los pacientes que vienen a consulta. Es fundamental acompañar el tratamiento de fisioterapia con modificaciones en los hábitos del día a día. Mejorar el control, la percepción y la coordinación de nuestra musculatura pélvica para que esta funcione correctamente. 

No te avergüences, busca ayuda si lo necesitas y pon una solución a tu problema. Hay mucha gente dispuesta a ayudarte. 

Si crees que esta información puede servirle a alguien compártela. ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que os haya gustado!