¿Cómo puedo saber si mi suelo pélvico está dañado?

Hemos hablado de patologías que afectan al suelo pélvico tanto femenino como masculino, de la importancia de la prevención, y de muchas cosas más, pero, si a mi suelo pélvico le pasa algo ¿cómo puedo saberlo? ¿Hay alguna señal que me indique que algo no va bien? Vamos a hablar de esto en el post de hoy. ¡No te lo pierdas!

¿Suelo pélvico dañado?

Las patologías del suelo pélvico son muy variadas, y, por lo tanto, la sintomatología también. Tendemos a reducir los problemas de suelo pélvico a las pérdidas de orina, y ¡por supuesto, que esto es una señal!, pero no es la única que puede indicarnos que algo no va bien. 

El suelo pélvico es un conjunto de músculos que se relaciona con muchas otras estructuras, como la vejiga, el útero y el recto, por lo que cualquiera de las patologías que afecta a estas estructuras repercute directa o indirectamente en el suelo pélvico. 

¿Qué señales me indican que mi suelo pélvico no está bien? 

Incontinencia urinaria. 

Quizá esta sea la señal más conocida por todo el mundo. La incontinencia es la pérdida de orina involuntaria. Es un problema de la continencia, y se considera incontinencia sea la cantidad que sea. Una gota, también es una pérdida. No importa tanto la cantidad, sino la propia pérdida.

Normalizar las pérdidas de orina ha hecho un flaco favor a la sociedad. Se considera “normal” tener pérdidas y no se le da importancia hasta que llegan a niveles más graves. 

Consideramos incontinencia las pérdidas por un esfuerzo (tos, estornudo, risa, saltos), de urgencia (necesidad imperiosa y repentina de orinar), o cualquier acto de pérdida contra la propia voluntad. 

Dolor lumbar

Como ya he contado en blogs anteriores el suelo pélvico está íntimamente relacionado con el diafragma, el abdomen y la musculatura lumbar (el famoso CORE). Cualquier alteración de una de las partes hace que las otras se puedan ver afectadas.

No quiero decir con esto que siempre que haya dolor lumbar, le ocurra algo al suelo pélvico, pero que sí que es importante tenerlo en cuenta y valorar cómo está para descartar. Un suelo pélvico y un transverso del abdomen débiles, no pueden hacer una buena función de estabilización, y esto puede dar problemas de dolor lumbar. 

Infecciones de orina de repetición 

En ocasiones, las infecciones de orina de repetición pueden estar relacionadas con un fallo de coordinación de la musculatura, un pH alterado, una alteración de la flora… Si es tu caso, ve a consultar a un especialista que valore tu caso. Se pueden realizar cosas como cambios en los hábitos del día a día, trabajo de la musculatura… que pueden mejorar esa recurrencia y evitar que te siga pasando. Aunque siempre hay que ver de dónde viene el problema y tratar la infección. 

Dolor durante la relaciones sexuales o imposibilidad de llegar al orgasmo. 

El dolor durante las relaciones no es normal. Las relaciones sexuales deben ser placenteras y en ningún momento deben doler. El dolor es una señal de alarma que indica que algo no va bien y tiene causas variadas (cicatrices, tensiones musculares…). No tiene que haber dolor en la penetración, en la masturbación, tras el orgasmo ni en ninguna de las fases del ciclo de la respuesta sexual femenina y masculina. 

La imposibilidad de llegar al orgasmo también puede ser un indicativo de un suelo pélvico debilitado. 

Tampón o copa menstrual que se mueve y se sale o dolor al colocarlos. 

Al igual que no debe doler la penetración, tampoco debe doler ponerte un tampón o una copa menstrual. Si al colocarlos estos se resbalan quizá exista un problema de debilidad y nuestro suelo pélvico no es capaz de mantenerlos en su sitio. En el caso de las copas menstruales, hay tamaños, y a veces, si cogemos un tamaño muy pequeño con respecto del de nuestra vagina, es posible que por eso se nos resbale. Sea como sea, es un factor a tener en cuenta. 

Incontinencia fecal 

Si la incontinencia urinaria es una señal, la incontinencia de heces y gases también lo es. La continencia es una función básica del suelo pélvico y cualquier pérdida involuntaria, sea del tipo que sea, siempre va a ser una señal. 

Estreñimiento crónico 

El estreñimiento está normalizado y esto hace que se le reste importancia. Pero, una persona que va al baño y tiene que hacer siempre un gran esfuerzo, provoca un aumento de presión sobre el suelo pélvico constante, que puede acabar debilitándolo. 

Sensación de pesadez en la vagina

Esta sensación de pesadez puede indicarnos un prolapso (un órgano que está descendido respecto de su ubicación habitual) y que puede notarse a nivel vaginal. Si esto pasa, es fundamental ponerse en manos de un especialista para que ese prolapso no vaya a más. Los prolapsos a veces pueden ir asociados a personas con estreñimiento crónico, personas que trabajan con cargas y deben realizar grandes esfuerzos, o en mujeres tras el parto. 

Gases vaginales

Los gases vaginales son un síntoma que nos indica que nuestro suelo pélvico está débil. Un suelo pélvico débil puede hacer que la abertura vaginal y la vagina estén más abiertas, y es más fácil que en alguna situación entre aire, y que, al realizar un esfuerzo, o con las relaciones sexuales, ese aire salga produciendo el ruido de un gas.

Dolores menstruales y dolor pélvico 

Ya he dicho que el dolor es una señal que indica que algo no va bien, independientemente del origen. 

La menstruación no debe ser dolorosa, ni mucho menos incapacitante. Si es tu caso, busca la causa que te está generando este dolor y ponle solución, hay un montón de profesionales dispuestos a ayudarte. 

Los dolores pélvicos, difusos, sin una causa clara o con causa, también son señales que pueden indicarnos problemas en el suelo pélvico.           

¿Y si noto una de estas señales? ¿Qué hago?

Si, lo se, soy muy pesada con este tema, pero hazte una VALORACIÓN DE SUELO PÉLVICO. Según cual sea tu problema quizá no es lo primero ni lo único que debes hacer. También hay otros profesionales como ginecólogos/as , urólogos/as , matronas o psicólogos/as que también están para ayudarte. 

¿En qué ocasiones debería mirar si o si mi suelo pélvico?

Ante cualquiera de estas señales sería interesante y fundamental que acudieseis a un especialista de suelo pélvico para valorar el estado de vuestro periné. También, recordad que, aunque no haya señales, hay situaciones que exponen el suelo pélvico como la menopausia, el embarazo o el post-parto, la práctica de deportes de impacto, tras una intervención quirúrgica en la zona abomino-perineal… y que deberían ser motivo de mirarnos y cuidarnos el suelo pélvico. 

¿Crees que te ha servido el post de hoy? Si es así compártelo con quien creas que puede servirle. 

¡Muchas gracias por leer!

Prostatectomía y Fisioterapia Especializada en Suelo Pélvico

Hoy hablamos de suelo pélvico masculino. Sí amigos, vosotros también podéis tener problemas. ¿Qué consecuencias tiene una prostatectomía en el suelo pélvico? ¿La incontinencia urinaria tras la prostatectomía tiene solución? ¿Por qué se realiza esta cirugía? ¡Vamos a hablar sobre ello!

¿Qué es la próstata?

La próstata es una glándula que forma parte del sistema reproductivo masculino. Participa en la producción del semen y se encuentra rodeando la uretra (conducto que saca la orina de la vejiga al exterior), por ello, su inflamación puede dar problemas urinarios. 

¿Qué es una prostatectomía?

Se trata de una cirugía que consiste en la extirpación parcial (prostatectomía simple) o total (prostatectomía radical) de la próstata y algunos de los tejidos que la rodean. Existen diferentes vías de intervención (retropúbica, laparoscópica, robótica o perineal). A día hoy, y con todos los avances que se han hecho, se intentan realizar intervenciones poco invasivas y agresivas para dañar las estructuras que rodean a la próstata lo menos posible.

¿Cuándo se realiza esta intervención?

Las prostatectomías normalmente están indicadas en casos de cáncer de próstata o cuando hay una hipertrofia o una hiperplasia importante de la próstata (aumenta su tamaño). 

¿Y qué consecuencias tiene esta cirugía?

Toda cirugía implica unos riesgos, simplemente por ser una cirugía (infecciones, anestesia…). En el caso de la prostatectomía las secuelas dependerán del grado de afectación, del estado en el que estuviéramos previo a la cirugía, del tipo de cirugía, de la edad, etc. Todo ello, unido a cualquier daño causado durante la intervención (daño a nervios o vasos sanguíneos) influirá directamente en el postoperatorio y la recuperación total o no tras la cirugía.

La sintomatología más frecuente tras una prostatectomía es:

Si te vas a someter a una prostatectomía, ya sea simple o radical, es fundamental que estés informado y sepas las consecuencias que ésta puede tener. Debe ser una decisión tomada con toda la información disponible, y consensuada y meditada con el urólogo. 

Tenéis varías guías de ayuda para afrontar las secuelas de esta cirugía en la página del Michigan Cancer Consortium. 

¿Qué puede hacer la fisioterapia por mi? 

La fisioterapia de suelo pélvico tiene un papel importante en la recuperación tras la cirugía de próstata y puede ayudar en secuelas como la incontinencia urinaria y anal, las disfunciones sexuales, o los problemas de estreñimiento. 

Comenzar la reeducación del suelo pélvico cuanto antes aumenta las probabilidades de recuperación. El trabajo de la musculatura ayuda a conseguir un mayor control de la continencia y la recuperación de la función eréctil del pene. 

Es importante señalar, que además del trabajo de recuperación sería bueno hacer un trabajo previo a la operación. Un trabajo preoperatorio de la musculatura del suelo pélvico para partir de una mejor base y disminuir la gravedad de las posibles secuelas que puedan quedar. 

¿Qué técnicas utiliza la fisioterapia?

  • Neuromodulación del tibial posterior. Se trata de poner una corriente a través del nervio tibial posterior con el fin de llegar al centro de la micción y conseguir una inhibición del músculo detrusor (evitando que haya contracciones en la vejiga).
  • Diatermia. Mejora el trofismo de la musculatura y es muy eficaz para el tratamiento de cicatrices. 
  • Reeducación vesical. La observación y el uso de calendarios miccionales son una buena herramienta para reeducar nuestra vejiga. 
  • Ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de suelo pélvico y del transverso del abdomen. Realizar los ya conocidos ejercicios de Kegel de contracción de la musculatura perineal en diferentes posiciones y siguiendo las pautas e indicaciones de un profesional. ¡No hay que volverse loco haciendo ejercicios ni obsesionarse!
  • Hipopresivos. Los ejercicios hipopresivos pueden ser de ayuda junto con otras técnicas para fortalecer y mejorar la activación de la musculatura profunda del abdomen y del suelo pélvico.  

Además del trabajo por parte de la fisioterapia, en el caso de la incontinencia, existen dispositivos como las pinzas uretrales que ayudan a no disminuir la calidad de vida y que se pueden utilizar mientras se trabaja en la recuperación. En el caso de la disfunción eréctil, la fisioterapia puede ser una buena ayuda, pero también se trata con fármacos, terapia psicológica, prótesis peneanas…

Abordaje multidisciplinar 

El abordaje multidisciplinar de estos pacientes es fundamental, no solamente desde el ámbito médico y de la fisioterapia, sino también desde la psicología. La calidad de vida en estos pacientes disminuye y esto afecta al estado ánimo llegando a producir cuadros de ansiedad y depresión.  

Cambiar algunos hábitos también es importante. 

Tener unos buenos hábitos nutricionales, miccionales y defecatorios es fundamental para que haya una buena recuperación. Debemos tener en cuenta cosas como: evitar realizar grandes esfuerzos, controlar la ingesta de líquidos, evitar estimulantes como el alcohol o el café, hacer una dieta rica en fibra para evitar el estreñimiento, etc. 

En definitiva, conocer cuales son las secuelas que puede ocasionar una intervención simple o radical de la próstata es fundamental para afrontar la recuperación desde el conocimiento y tratando de ser lo más eficaces posible. No en todos los casos se podrá conseguir una recuperación total, pero hay que luchar por conseguir la mayor mejoría posible dentro de las circunstancias individuales de cada paciente. 

Si te has sometido a una cirugía de próstata, o vas a hacerlo, o si conoces a alguien que se encuentre en esta situación, pide ayuda a profesionales especializados en esto que te ayuden, te guíen y te orienten hacia el camino más acertado para ti. 

Espero que os haya gustado el post de hoy, no os olvidéis de mandarlo si pensáis que a alguien le puede servir. 

¡Muchas gracias por leer el Blog! 

CUIDAR MI SUELO PÉLVICO

Os he hablado mucho sobre disfunciones y problemas que se pueden tener en el suelo pélvico, pero hoy vamos a hablar de algunas cosas que podemos hacer para cuidarlo. ¿Lo conoces? ¿Sabes que influye en muchas de las actividades de tu día a día? ¿Quieres saber qué puedes incluir en tu rutina para cuidar tu suelo pélvico?

Hábitos saludables para cuidar tu suelo pélvico. 

Conócete, ¡El suelo pélvico es parte de tu cuerpo!

Soy y seré muy pesada con esto, pero conocerse es básico. El suelo pélvico, por muchos motivos culturales y sociales, ha sido y aún hoy en día sigue siendo un tema tabú y esto le hace un flaco favor a la salud del mismo. El desconocimiento lleva a descuidar y no prestar atención a lo que le pasa. 

Para mí, el primer paso para empezar a cuidar el suelo pélvico es integrarlo en nuestro esquema corporal. Conocer nos ayuda a prevenir y/o tratar patologías relacionadas con nuestro periné. 

¿A qué esperas? ¡Coge un espejo y mírate! ¿Qué ves? Si te sientes cómodo/a puedes tocar también ¿Qué notas? ¿Qué tacto tiene? Y por qué no, indaga sobre sus funciones (aquí en la web tenéis mucha información sobre el tema, pero no dudes en buscar más y, sobre todo, si tienes dudas ¡Pregunta!)

¡Una buena higiene íntima es fundamental! ¡NO AL JABÓN!

Evita los jabones. No laves tu vulva con jabón, ni íntimo, ni toallitas, ni nada, límpiala solo con agua. Menos jabón es más salud para tu vulva. Limpia bien con tus manos todos los pliegues que la forman y no olvides levantar el capuchón del clítoris. El jabón cambia el pH y ese cambio puede generar sequedad picor y olor (si, has leído bien, lavarnos con jabón puede hacer que luego huela peor). La zona del ano puedes lavarla con jabón, pero siempre teniendo cuidado de no llevar las bacterias de una zona a otra ¡Limpia siempre de delante hacia atrás!

¡Y un dato importante! No depilarse el vello púbico no es menos higiénico, depilarte o no debe ser tu decisión. El vello tiene funciones como la protección de infecciones y hongos o mantener la humedad y la temperatura en la zona genital. 

Cuidado con las cargas. Esfuerzo-Espiración. 

Cuando hacemos un esfuerzo y cogemos una carga, aumenta la presión a nivel del abdomen. Además, por regla general, estamos acostumbrados a coger aire y guardarlo dentro cuando realizamos un gran esfuerzo y eso, para nuestro suelo pélvico es fatal. Al coger aire, el diafragma baja y la presión abdominal aumenta, por lo que también aumenta la presión sobre el suelo pélvico. Si mi suelo pélvico no es lo suficientemente fuerte, hago esfuerzos constantemente y no lo trabajo. Puedo acabar teniendo problemas como incontinencia o prolapso. 

Así que, ¡ten cuidado con las cargas! Cuando vayas a realizar un esfuerzo, suelta el aire y utiliza una postura correcta, protege tu suelo pélvico y prevé futuras complicaciones. 

Realiza una maniobra correcta de defecación. 

Mantener una buena postura cuando vamos al baño es indispensable para proteger nuestro periné y no someterlo a grandes presiones. 

La postura debe ser erguida, no te encorves. Crece y elóngate. Siéntate sobre “los huesos del culo”, los isquiones. Desde esta posición la musculatura profunda del abdomen (el transverso) está activa para ayudarnos a evacuar y el diafragma tiene el espacio suficiente para moverse con mayor libertad. 
Eleva las rodillas por encima de las caderas y mantén los pies separados entre sí, como si estuvieras en posición de cuclillas. Para levantar las rodillas utiliza un elevador, cualquier invento que se te ocurra (una pila de libros, por ejemplo) y si no tienes nada, puedes colocarte de puntillas. De esta manera, abrimos el ángulo que deben sortear las heces para salir al exterior facilitando su evacuación. 

¿Ya lo haces así?

Controla el peso y la nutrición.

Controlar el peso y la nutrición es fundamental para la salud en general, pero también para tu suelo pélvico. Un aumento de peso hace que tu suelo pélvico tenga que soportar más presión y por tanto que tenga que hacer más fuerza para amortiguar esas presiones. 

Haz deporte y haz que tu suelo pélvico forme parte de tu entrenamiento. 

La actividad física debe formar parte de tu día a día por todos los beneficios que aporta, tanto físicos como psicológicos. Recuerda, el suelo pélvico está formado por muchos músculos que pueden y deben trabajarse. Todos deberíamos entrenarlo, pero si practicas deportes de impacto o que conlleven levantar pesos, entonces, SI o SI, tu suelo pélvico debe estar fuerte. Te expliqué más sobre este tema en el blog sobre deporte y suelo pélvico. 

La prevención es fundamental. 

Puede ser que ahora mismo no tengas ningún problema, pero nunca está de más que te hagas una valoración, veas cómo está tu suelo pélvico y empieces a integrarlo en tu cuerpo y mente. La prevención es la mejor herramienta que tenemos. Empieza a trabajarlo e integrarlo en tu día a día para que cuando tengas que enfrentarte a situaciones de “riesgo” esté preparado para afrontarlas (embarazo, parto, prostactectomías, menopausia, intervenciones quirúrgicas abdomino-pélvicas, etc.).  

Si hay disfunción ¡Ponle solución!

La prevención ya hemos dicho que es importante, pero, si el problema ya está con nosotros/as hay que buscarle una solución. Busca ayuda en profesionales sanitarios especializados en la materia. Desde la fisioterapia podemos ayudar en un montón de patologías diversas del suelo pélvico (incontinencia, disfunciones sexuales, dolor pélvico…). No tengas vergüenza, estamos dispuestos a ayudarte y a darte herramientas para mejorar. 

Divulga y comparte 

Dejemos de tratar el suelo pélvico como un tema tabú o algo de lo que avergonzarse. Habla de tus problemas con amigas/os y familia, pregúntales tus dudas. Hablar abiertamente y compartir el conocimiento es fundamental. ¿No dicen que la experiencia es un grado? Pues comparte tus experiencias y ya verás como recibes mucha más información de las personas de tu alrededor. Enseña a tus hijos/as a cuidarse y a hablar con naturalidad de todo lo que rodea a la esfera pélvica. Estando en el siglo XXI, ¿no crees que ya es hora?

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¡Muchas gracias por leer!