Endometriosis. ¿Qué es?

¿Tienes dolores de regla? ¿Dolores en las relaciones? ¿Te está costando quedarte embarazada? Si la respuesta a todas ellas es afirmativa podrías tener endometriosis… El día 14 de marzo se celebró el Día Mundial de la Endometriosis, así que en la entrada de hoy os voy a hablar de ella. ¡Empecemos por el principio!

¿Qué es la endometriosis?  

La endometriosis es una enfermedad ginecológica que afecta a una de cada diez mujeres en España y en todo el mundo. Afecta durante toda la edad fértil desde que llega el primer periodo (10-15 años) hasta la menopausia (35-50).  Se trata de una patología crónica estrógeno-dependiente. Es una enfermedad benigna, pero produce una serie síntomas que causan una disminución importante en la calidad de vida de quienes la padecen. 

Se trata de una enfermedad a la que se le da muy poca importancia. Está infra-diagnosticada, muchas mujeres tardan años en dar con el diagnóstico después de pasar por muchos especialistas.  Además, socialmente hemos asumido que el dolor de regla es normal. Y no, no te equivoques, un dolor que te incapacita y no te deja realizar tu vida con normalidad, NO ES NORMAL.  

Para entender bien lo que ocurre en esta enfermedad, es importante que antes hablemos del útero. 

El útero. 

El útero es un órgano que tiene como función albergar al bebé y ayudar a su expulsión en el momento del parto. Está formado por una capa externa, el miometrio, y por una capa interna denominado endometrio. Esta capa interna, mes tras mes, si no se ha producido la fecundación del óvulo, es decir, si no ha habido embarazo, se desprende, y es lo que conocemos como menstruación (ciclo que dura unos 28 días). 

Y entonces, ¿qué pasa cuando tengo endometriosis?

En la endometriosis, el tejido endometrial crece fuera del útero (endometrio “ectópico”) y al ser hormono-dependiente, responde igual que el endometrio del útero. Al no estar en el útero, la sangre no tiene salida y se queda en el interior del cuerpo produciendo dolor y adherencias. Este endometrio ectópico puede aparecer en lugares como ovarios, trompas, vejiga, recto, intestino e incluso puede llegar a aparecer en otras zonas más alejadas, fuera de la cavidad pélvica. 

Dependiendo de donde se produzca un mayor crecimiento de tejido endometrial existen distintos tipos de endometriosis, ovárica, peritoneal superficial o peritoneal profunda, en esta última, el endometrio invade el peritoneo (es la forma más grave). 

¿Cuál es la causa de la endometriosis?

Pese a lo presente que está en nuestra sociedad, recordemos que un 10% de las mujeres la padece, falta mucha investigación sobre el tema. Actualmente se desconoce cual puede ser su origen, existen varias teorías, pero no hay evidencia de ninguna de ellas. 

Se sabe que las mujeres con endometriosis tienen más anticuerpos antinucleares, que el endometrio presenta unas proteínas distintas al endometrio normal y que hay una predisposición genética para presentar la enfermedad. 

¿Qué síntomas produce la endometriosis? 

El principal síntoma de la endometriosis es el dolor. Los síntomas y la intensidad de los mismos pueden variar en las pacientes. 

  • Dolor durante la menstruación y en los periodos de ovulación
  • Alteraciones en la menstruación como sangrados irregulares. 
  • Dolor pélvico. Puede aparecer en toda la esfera pélvica, zona lumbosacra y pared abdominal, e incluso puede descender hacia zona de la ingle y piernas. 
  • Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia). A veces aparecen focos en el fondo de la vagina que con la penetración profunda pueden provocar mucho dolor. 
  • Problemas de fertilidad. No quiere decir que toda la que tenga la enfermedad sea estéril, pero muchas de ellas tienen dificultades para quedarse embarazadas. 
  • Síntomas urinarios. Dolor en la micción o sangre en la orina. 
  • Síntomas digestivos. Hinchazón de tripa, digestiones lentas, diarrea, estreñimiento e incluso dolor en la defecación. 

Es importante tener en cuenta que algunos de estos síntomas son cíclicos, aparecen con la menstruación y desaparecen cuando esta se va. Por ello, pueden ayudar en el diagnóstico de la enfermedad. 

Además de todos estos síntomas, muchas mujeres con endometriosis pasan por procesos de depresión y ansiedad. Este malestar viene derivado de la falta de entendimiento de la sociedad sobre su enfermedad, en muchas ocasiones se les tacha de locas y exageradas, y de la desesperación de conseguir un diagnóstico que no llega. 

¿Cómo se diagnostica? 

Actualmente, se tarda más de cinco años en diagnosticar a las mujeres con endometriosis. Parte de la culpa viene de la sociedad que ha asumido el dolor de regla como algo normal con lo que hay que aprender a convivir.

El diagnostico debe basarse en la historia clínica y una buena anamnesis. Pruebas de imagen como la ecografía y la resonancia pueden dar resultados muy útiles. También existe la laparoscopia diagnóstica, pero para ello, la mujer tiene que pasar por quirófano. 

¿Y cómo se trata? 

No existe la cura para la endometriosis, pero si existen formas de mejorar la sintomatología tanto a nivel de dolor como los problemas de fertilidad. En cuanto al dolor, los tratamientos médicos se basan en analgésicos y terapias hormonales (píldoras anticonceptivas) que ayudan a controlar el crecimiento del endometrio. En casos más graves existen tratamientos quirúrgicos. 

¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia si tengo endometriosis?

La fisioterapia es una disciplina que puede ayudarte a aliviar síntomas como el dolor producidos por la endometriosis. Los principales objetivos de la fisioterapia son:

  • Mejorar la inflamación y reducir el edema en caso de que lo haya.
  • Trabajar la musculatura y las fascias a través de distintas técnicas. 
  • Tratar de reducir las adherencias producidas por ese tejido endometrial que pueden generar tanto dolor. 

Para conseguir todo esto el tratamiento de fisioterapia consistirá en terapia manual, técnicas de osteopatía o técnicas instrumentales como la diatermia o el TENS.

Todo este trabajo se verá reforzado si el/la fisioterapeuta trabaja en un equipo multidisciplinar con otros profesionales para obtener unos mejores resultados. 

Un estilo de vida saludable, cuidando la hidratación y la alimentación, haciendo un ejercicio moderado y escuchando a tu cuerpo también serán claves en la mejora de tus síntomas. 

Tenéis un montón de información explicada de forma sencilla sobre el tema en libros como “Endometriosis” del Dr. Francisco Carmona, todo un referente de la endometriosis en España o “Entender la Endometriosis” de Miriam Al Adib. 

¡Espero que os haya servido la entrada de hoy! Si es así, ¡Compartidla!

Muchas gracias por leer. ¡Nos vemos pronto por aquí!

Tengo diástasis. ¿Qué hago?

¡Hoy volvemos a hablar de diástasis! ¿Te han dicho que tienes los rectos abdominales separados? Quiero contarte algunas cosas que puedes hacer si es así. ¡No puedes perderte este blog!

¿Qué es la diástasis?

Aunque ya os lo he contado en entradas anteriores, vamos a hacer un pequeño recordatorio de qué es la diástasis. 

La diástasis abdominal es una disfunción de la pared anterior del abdomen que se produce cuando aumenta la separación de los músculos rectos del abdomen. 

A diferencia de las hernias, en el caso de la diástasis, la fascia no está rota. La diástasis puede aparecer en distintos puntos de la línea alba, a la altura del ombligo, por encima, por debajo o en toda la línea media.

Algunas de las causas de la diástasis pueden ser el embarazo, el parto, las cesáreas, un aumento de peso importante, la actividad física que practiques o el pasado obstétrico que tengas, entre otras. 

¿Por qué preocupa la diástasis de rectos?

Lejos de ser únicamente un problema estético, la diástasis puede ser un problema funcional que hace que nuestro abdomen no sea lo suficientemente competente para cumplir su función de contención y de gestión de presiones abdominales. 

Además, la diástasis puede llevar asociados síntomas como el dolor lumbar, problemas digestivos (malas digestiones, hinchazón abdominal, gases…), patologías de suelo pélvico (incontinencia, prolapso…), hipotonía de la pared abdominal y una predisposición mayor a la presencia de hernias.

¿Cómo puedo saber si tengo diástasis? 

Lo primero que debes saber es que consideraremos que hay diástasis cuando la distancia entre ambos rectos sea superior a 2,5 cm.  

La palpación puede ser un método para valorar la diástasis. Tumbate boca-arriba, coloca tus dedos en la línea alba (primero a nivel umbilical y después compruébalo por encima y por debajo del ombligo) y realiza una flexión anterior de la cabeza y el cuello. ¿Notas una separación entre ambos rectos abdominales? Aunque no es la mejor forma de valorarlo, puede orientarte sobre cómo están los rectos de tu abdomen.

La forma más objetiva para saber si tienes diástasis es mediante ecografía. Con este método puedes medir de manera precisa la distancia entre los rectos y observar cómo se comportan los músculos de tu abdomen. 

Mi recomendación es que, si crees que tienes diástasis, debes acudir a un profesional para valorarla y que te dé las herramientas necesarias para trabajarla en caso de haberla. 

¿Qué debo evitar si tengo diástasis?

Cuando hay diástasis hay una pérdida en la capacidad de tracción y fuerza a través de la línea alba. Las funciones esenciales (gestión de presiones, estabilización y transferencia de cargas) de la pared abdominal anterior se ven alteradas. Por ello, es importante tener en cuenta algunas medidas preventivas antes de empezar con el tratamiento de la diástasis.

  • Cuidado con los ejercicios abdominales clásicos. No quiero decir que con una diástasis no puedan trabajarse este tipo de abdominales, pero desde luego no en una primera fase. Este tipo de ejercicios acercan tus rectos abdominales, pero necesitan de la activación del transverso para tensar la línea alba y que haya una buena transferencia de cargas y gestión de la presión, evitando que tus vísceras vayan hacia fuera. Antes de empezar a trabajar este tipo de abdominales, tienes que aprender bien a activar tu transverso y trabajar la coactivación entre ambos (transverso y rectos). Puedes ver la diferencia entre un ejercicio hecho con activación del transverso y sin ella en este vídeo. 
  • ¿Puedo levantar peso? Levantar pesos es un esfuerzo que puede hacer que aumente la presión de tu cavidad abdominal. Además, si tu abdomen está débil, tu columna lumbar no estará bien estabilizada y puedes hacerte daño. 
  • Deportes de impacto. Los deportes de impacto pueden aumentar la presión abdominal. Esto no quiere decir que nunca más vayas a poder hacer un deporte de impacto, lo que quiero decir es que primero deberás trabajar tu abdomen. 
  • ¿Y qué pasa cuando toso o estornudo? Procura activar tu transverso y tu suelo pélvico antes de hacerlo para proteger a tu abdomen de la hiperpresión. 

¿Faja abdominal para la diástasis si o no?

¡Cuidado con las fajas! A veces pueden estar indicadas, pero siempre que la uses tu abdomen debe estar activo. La faja no puede sustituir a la pared abdominal, porque si esto ocurre, el abdomen se irá debilitando y estaremos haciendo lo contrario a lo que queremos. Si usáis faja, es mejor que sea indicado por un profesional especialista.

¿Qué ejercicio puedo practicar?

Hipopresivos, Pilates, yoga, método 5P, abdominales clásicos… son algunos de los ejercicios sobre los que soléis preguntar si es bueno hacerlos. En cuanto al trabajo de la diástasis, no existe un ejercicio bueno o malo, lo importante es observar cómo se comporta mi abdomen y mi línea alba ante este ejercicio. ¿Se juntan los rectos? ¿La línea alba se tensa? ¿Hay un aumento grande de presión en mi abdomen cuando hago el ejercicio? Se trata de buscar ejercicios que se adapten a nuestro cuerpo en ese momento, debemos buscar aquellos donde nuestro abdomen sea competente y funcional. Si esto no es así y la presión abdominal aumenta, ese ejercicio no estará indicado en ese momento de la recuperación. 

Aquí os dejo algunos ejemplos. Dependiendo de la fase de tratamiento en la que estés se harán unos u otros. 

¿Qué otras cosas debo tener en cuenta?

  • Higiene postural correcta
  • Defecación. tener una postura defecatoria correcta es fundamental. La fuerza que hacemos para expulsar las heces genera una hiperpresión en abdomen y suelo pélvico. 
  • Conciencia corporal. Saber cómo funciona tu cuerpo en distintas posiciones y aprender a controlarlo. 
  • Respiración. Todos los ejercicios que hagas deberán ir acompañados de una respiración correcta que haga que no aumente la presión intra-abdominal. Siempre soltando el aire con el esfuerzo.
  • Alimentación. Hay que tratar de evitar la hinchazón abdominal y la inflamación. 

Fisioterapia y diástasis. 

Cuando tratamos la diástasis es fundamental hacer una valoración completa. Observar respiración y postura, el comportamiento del abdomen ante un esfuerzo como la tos, y valorar las estructuras adyacentes que trabajan de manera conjunta con la pared abdominal. 

Si tienes diástasis, acude a valorarte con fisioterapeutas especializados en suelo pélvico para que puedan hacerte un buen programa de tratamiento adaptado a tus necesidades en cada momento. Los ejercicios para la diástasis se pueden complementar con el uso de radiofrecuencia (mejorar vascularización y drenar) o electroestimulación (mayor trabajo muscular). El trabajo por parte de la fisioterapia puede ser de gran ayuda para el tratamiento de la distaseis y evitar las cirugías.

¡Muchas gracias por leer! Espero que os haya gustado y que si creéis que a alguien le puede interesar lo compartáis.