Dispareunia y Vaginismo

Hoy volvemos al tema de las disfunciones sexuales. Vamos a hablar sobre dispareunia y vaginismo. ¿Conoces estos términos? ¿Tienes dolor durante las relaciones sexuales? ¿Crees que es normal tener dolor en las relaciones? No creas todo lo que te dicen. ¡No te pierdas el post de hoy! 

Sexualidad

La sexualidad engloba dos funciones importantes en el ser humano: 

  • La función reproductiva. Para garantizar la supervivencia de la especie. 
  • La función erótica. Ésta última con un componente social y emocional muy fuerte. 

Mantener una buena salud sexual es necesario para tener una buena calidad de vida. Cualquier disfunción sexual puede conllevar un empeoramiento de nuestra calidad de vida y afectar a la esfera física, psicológica y social. 

Dispareunia y vaginismo

La dispareunia y el vaginismo son disfunciones sexuales que impiden tener una vida sexual plena a quien las padece. Ambas pueden afectar a cualquiera de las fases del ciclo de respuesta sexual (deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución), ya sea por el dolor, por el miedo anticipatorio (si saben que les va a doler, si les provoca recuerdo negativo…) o por cualquier otra razón. Para estas mujeres, el sexo pasa a ser un momento que genera una situación negativa (de estrés, tensión, miedo, dolor…). Ambas disfunciones son trastornos por dolor y suelen ir acompañados de una disminución del deseo sexual. 

Ciclo de respuesta sexual

¿Qué es la dispareunia?

La dispareunia es el dolor o molestia antes, durante o después de las relaciones sexuales. Se puede tratar de un dolor persistente o recurrente y puede afectar tanto a mujeres como a hombres

Según el momento de aparición de la dispareunia, podemos clasificarla en dos tipos. 

  • Dispareunia primaria: Presente desde las primeras tomas de contacto con las relaciones sexuales, nunca ha habido penetración sin dolor. 
  • Dispareunia secundaria: Aparece tras un problema físico (tras el parto, cirugías, infecciones…), psicológico (abusos, problemas en la pareja, depresión…) o sin una causa conocida. 

Además, también se puede hacer una clasificación según el punto donde esté el dolor: superficial, media o profunda. 

Dispareunia superficial

El dolor se encuentra en la entrada de la vagina (pueden ser los labios, el clítoris…).

La causas pueden ser muy variadas, desde problemas de la piel como dermatitis, infecciones o fisuras, hasta alteraciones hormonales, falta de lubricación, hipertonía muscular, problemas vasculares o cicatrices (falta de elasticidad, fibrosis, zonas más rígidas…). 

Dispareunia media

El dolor se encuentra en la vagina, algo más profundo que en el caso anterior. Existe dificultad para conseguir una penetración completa. 

Las causas, al igual que en el caso anterior, pueden ser variadas. Problemas de hipertonía muscular, cicatrices, inflamación, post-cirugía, cistitis u otros problemas que también pueden asociarse a síntomas urinarios. 

Dispareunia profunda

El dolor se refiere en la parte más interna de la vagina, cuando hay una penetración profunda. Suele ser un dolor intenso y que se nota de la zona baja de la tripa. 

Existen diversas causas que pueden generar este dolor, como una malposición uterina, problemas vasculares, problemas en los ovarios, endometriosis, tras cirugías como la histerectomía…

En todos los casos, el dolor también puede tener un origen emocional o neuropático. 

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo es una disfunción que cursa con un espasmo involuntario de la musculatura, cerrando la vagina, total o parcialmente e impidiendo la penetración, el uso de dispositivos como los tampones o de instrumental ginecológico. Se trata de un trastorno con un impacto emocional importante ya que suele afectar en la calidad de vida y el bienestar de quien lo padece. 

Al igual que en la dispareunia, en el vaginismo podemos hacer una clasificación según el momento de aparición del problema. Hablaremos de vaginismo primario cuando la imposibilidad de penetración siempre ha existido (función erótica alterada por problemas psicológicos, sociales o educacionales); y de vaginismo secundario cuando la mujer ha podido tener relaciones sexuales con normalidad sin dolor y los síntomas aparecen más adelante como consecuencia de un problema funcional, o un trauma emocional. 

Fisioterapia como tratamiento 

La fisioterapia tiene un papel muy importante en el tratamiento de estas disfunciones, siempre y cuando exista una causa funcional que esté provocando ese dolor. Por ello, es necesario hacer un buen diagnóstico en función del tipo de dolor, el momento de aparición y la ubicación del mismo.

El tratamiento por parte de la fisioterapia se hará con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la paciente. Las técnicas aplicadas dependerán del diagnóstico y los problemas funcionales de la paciente: técnicas manuales de relajación de la musculatura, masaje, drenaje, electroestimulación, diatermia, dilatadores… Los tratamientos deben ser siempre individualizados y adaptados a cada una. 

Valoración del suelo pélvico

Si te encuentra en esta situación, sientes dolor al tener relaciones y no puedes disfrutar plenamente de tu vida sexual, hacer una valoración del suelo pélvico (tras haber descartado cualquier otro origen orgánico o ginecológico) puede ser una buena opción. Además de las técnicas que utilicemos para el tratamiento, será importante hacer un buen trabajo de autoconocimiento y conciencia pélvica y una evaluación de la esfera abdomino-pelvi-perineal. 

Necesaria intervención multidisciplinar

Como ya hemos hablado a lo largo del post, las causas de estas disfunciones son muy variadas, y no tienen porqué ser solo causas físicas. Por ello, es fundamental en estos casos una intervención multidisciplinar por parte de diferentes profesionales para poder hacer un abordaje completo y conseguir un tratamiento adecuado con un enfoque tanto físico como psicológico. Es necesario descartar las causas orgánicas y ginecológicas, evaluar las causas funcionales (aquellas en las que la fisioterapia puede ser de gran ayuda) y en los casos en los que sea necesario, hacer una evaluación psicológica (la mayoría de casos lo requieren, aunque la causa no sea un trauma emocional, sino por el impacto que tiene el problema en su vida). 

Normalizar el dolor y asumirlo como algo que va a pasarte siempre no puede ser la solución a tu problema. Hay muchos profesionales dispuestos a ayudarte y darte herramientas para mejorar. Mantener una buena salud sexual es importantísimo para que nuestra mente y nuestro cuerpo estén bien. 

¡Espero que el post de hoy os haya servido! Si es así y piensas que le puede servir de ayuda a alguien que conozcas, no dudes en compartirlo.

¡Muchas gracias por leer!

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