Relaciones sexuales y Postparto

¿Cuándo puedo retomarlas?

Esto es una duda muy presente después del parto. ¿Cuándo puedo volver a tener relaciones? ¿Qué le pasa a mi suelo pélvico después del parto? ¿Va a ser igual que antes? ¡Vamos a resolver todas estas dudas! ¡No te lo pierdas!

Puede parecer que en un postparto reciente retomar la actividad sexual sea una preocupación menor, y seguramente así es. Pero con el tiempo, pueden surgir miedos, falta de libido o cansancio y esa preocupación menor, puede convertirse en un problema que afecta a la vida sexual y sentimental de la pareja. ¿A ti te ha pasado?

Parto y Suelo Pélvico 

A lo largo de todo el embarazo, se producen muchos cambios fisiológicos y anatómicos. El parto y cómo haya sido o la cesárea, también afectan al cuerpo de la madre. Y por supuesto, la llegada del bebé supone una cantidad de cambios a todos lo niveles de la vida a los que hay que irse adaptando con tiempo y paciencia. 

Durante el parto toda la musculatura, ligamentos y articulaciones del periné, sufren una gran distensión para que la cabeza del bebé pueda descender por el canal del parto y salir por el orificio vaginal.

En la fase del expulsivo del parto, se van produciendo contracciones y la madre va pujando para sacar al bebé. La musculatura se va distendiendo y puede ocurrir que en la salida se produzca algún desgarro o tengan que hacer una episiotomía (por uso de instrumental, etc.). Si esto ocurre (no siempre es así, hay muchas mujeres que consiguen mantener un periné íntegro), tendremos una herida en el periné que debe cicatrizar correctamente. 

Lo mismo pasa con los partos por cesárea, estos dejan una cicatriz importante que debemos cuidar con mucho mimo. 

Nuestra experiencia de parto, el tiempo que necesitemos de recuperación de nuestro cuerpo y de adaptación a nuestra nueva situación, serán determinantes para ir retomando nuestra actividad sexual. 

¿Cuándo puedo retomar las relaciones sexuales?

La respuesta a esta pregunta no es única. Normalmente la recomendación para volver a retomar relaciones sexuales con penetración es pasada la cuarentena o incluso un poco antes, a partir de las 4-6 semanas de post-parto. Durante las primeras semanas el cuerpo necesita volver a su ser. Es posible que si ha habido puntos en el periné, una cesárea o el sangrado (los loquios) se alarga en el tiempo, debamos esperar un poquito más.  

Normalmente, pasados los cuarenta días nos hacen una revisión ginecológica para asegurar que todo está en su sitio y que nos estamos recuperando correctamente. Así que, si todo está en orden, nos dan luz verde para recuperar nuestra vida sexual. 

También es cierto, que existen muchos tipos de relaciones sexuales y no hay que pensar solo en la penetración. Hay otras formas de sexo, como el sexo oral o la masturbación que pueden ser grandes aliados a la hora de ir retomando esa actividad.

¿Qué dificultades me puedo encontrar de cara a volver a tener relaciones sexuales?

  • Falta de libido. Después del parto y sobre todo con la lactancia materna. Hay una bajada de estrógenos que puede hacer que la libido disminuya. Puede ser que no tengamos ninguna gana de mantener relaciones. Esto es una situación muy normal y que debe ser respetada. Generalmente cuando vuelve la menstruación, se recupera la libido.
  • Problemas de lubricación. Si hay falta de libido, o nuestro suelo pélvico está muy debilitado es posible que haya una lubricación más escasa que incluso puede provocar molestias y dolor en las relaciones. 
  • Dolor y sensibilidad alterada. La presencia de cicatrices (episiotomía, desgarro o cesárea) que crean adherencias pueden generar dolor y tirantez. La herida debe haber cicatrizado bien antes de retomar las relaciones. 
  • La madre no acepta su nuevo cuerpo. Durante el embarazo y tras el parto, el cuerpo sufre un montón de transformaciones. Se ensancha la cadera, hemos ganado peso (no todas), la piel cuelga y tengo barriga de “coco”… Todo esto puede hacer que te sientas menos atractiva y tu cabeza necesite un tiempo extra para asimilar todos estos cambios y que así puedas reconciliarte con tu cuerpo. 
  • Parto traumático. Un parto traumático puede hacer que haya un bloqueo psicológico y que no quieras saber nada de todo lo que tenga que ver con la zona de tu periné. Este bloqueo psicológico también puede venir derivado de otros factores de los que ya hemos hablado como el no sentirte bien con tu cuerpo. 
  • Depresión postparto. La propia depresión puede quitarnos las ganas de tener relaciones. La depresión postparto es muy frecuente y puede ocurrir tanto en las madres como en los padres. 
  • Cansancio. Este es un factor clave y que nombráis con mucha frecuencia en consulta. El cansancio y la falta de tiempo son determinantes en muchas ocasiones para que se retrase ese reinicio de la actividad sexual. Estar 24 horas con tu bebé, la dependencia que te exige, la falta de intimidad, puede ser completamente agotador. 
  • ¿Y si el problema no viene de la madre y viene de la pareja? También puede ocurrir, la nueva situación, el cansancio, la depresión, no ver a tu pareja igual… son factores que pueden afectarle en esta esfera.  

¿Qué puedo hacer para remediarlo?

  • Fisioterapia de suelo pélvico. Hacer una valoración de suelo pélvico para ver su estado, te ayudará a perder el miedo. Si hay problemas de tono (aumentado o disminuido), cicatrices, o alteraciones de la sensibilidad, podemos ayudarte a mejorar. El tratamiento de las cicatrices es fundamental. 
  • Ayuda psicológica. Si tenemos un bloqueo a nivel mental, depresión, baja autoestima, etc.  podemos pedir ayuda psicológica. Es necesario cuidarse para cuidar. 
  • Uso de lubricantes. Si hay falta de lubricación, puede ser un gran aliado para la sequedad vaginal. 
  • Comunicación con la pareja. Hablar abiertamente del tema con tu pareja, de cómo os sentís. Respetaros vuestros tiempos, sin forzar. Y recordad, que la penetración, no es la única forma de sexo, hay muchas formas de disfrutar. 
  • Aprender a delegar y pedir ayuda. El cansancio y la falta de tiempo son dos grandes protagonistas en esta época, formar un buen equipo con tu pareja y pedir ayuda de vez en cuando si puedes, puede ser fundamental para mejorar vuestra vida íntima. 

Resumiendo…

Volver a tener relaciones sexuales tras el parto no siempre es un camino fácil, aunque ¡Ojo, muchas veces sí! Con paciencia, respeto y ganas de trabajar en ello, poco a poco podrás retomar tu vida sexual y disfrutar plenamente. Trabajar tu cuerpo y tu mente puede ayudarte mucho en este camino. 

¡Espero que te haya gustado el post y te sirva! Si es así, ¡Compártelo con personas que puedan estar interesadas!. 

¡Muchas gracias por leer!

Endometriosis. ¿Qué es?

¿Tienes dolores de regla? ¿Dolores en las relaciones? ¿Te está costando quedarte embarazada? Si la respuesta a todas ellas es afirmativa podrías tener endometriosis… El día 14 de marzo se celebró el Día Mundial de la Endometriosis, así que en la entrada de hoy os voy a hablar de ella. ¡Empecemos por el principio!

¿Qué es la endometriosis?  

La endometriosis es una enfermedad ginecológica que afecta a una de cada diez mujeres en España y en todo el mundo. Afecta durante toda la edad fértil desde que llega el primer periodo (10-15 años) hasta la menopausia (35-50).  Se trata de una patología crónica estrógeno-dependiente. Es una enfermedad benigna, pero produce una serie síntomas que causan una disminución importante en la calidad de vida de quienes la padecen. 

Se trata de una enfermedad a la que se le da muy poca importancia. Está infra-diagnosticada, muchas mujeres tardan años en dar con el diagnóstico después de pasar por muchos especialistas.  Además, socialmente hemos asumido que el dolor de regla es normal. Y no, no te equivoques, un dolor que te incapacita y no te deja realizar tu vida con normalidad, NO ES NORMAL.  

Para entender bien lo que ocurre en esta enfermedad, es importante que antes hablemos del útero. 

El útero. 

El útero es un órgano que tiene como función albergar al bebé y ayudar a su expulsión en el momento del parto. Está formado por una capa externa, el miometrio, y por una capa interna denominado endometrio. Esta capa interna, mes tras mes, si no se ha producido la fecundación del óvulo, es decir, si no ha habido embarazo, se desprende, y es lo que conocemos como menstruación (ciclo que dura unos 28 días). 

Y entonces, ¿qué pasa cuando tengo endometriosis?

En la endometriosis, el tejido endometrial crece fuera del útero (endometrio “ectópico”) y al ser hormono-dependiente, responde igual que el endometrio del útero. Al no estar en el útero, la sangre no tiene salida y se queda en el interior del cuerpo produciendo dolor y adherencias. Este endometrio ectópico puede aparecer en lugares como ovarios, trompas, vejiga, recto, intestino e incluso puede llegar a aparecer en otras zonas más alejadas, fuera de la cavidad pélvica. 

Dependiendo de donde se produzca un mayor crecimiento de tejido endometrial existen distintos tipos de endometriosis, ovárica, peritoneal superficial o peritoneal profunda, en esta última, el endometrio invade el peritoneo (es la forma más grave). 

¿Cuál es la causa de la endometriosis?

Pese a lo presente que está en nuestra sociedad, recordemos que un 10% de las mujeres la padece, falta mucha investigación sobre el tema. Actualmente se desconoce cual puede ser su origen, existen varias teorías, pero no hay evidencia de ninguna de ellas. 

Se sabe que las mujeres con endometriosis tienen más anticuerpos antinucleares, que el endometrio presenta unas proteínas distintas al endometrio normal y que hay una predisposición genética para presentar la enfermedad. 

¿Qué síntomas produce la endometriosis? 

El principal síntoma de la endometriosis es el dolor. Los síntomas y la intensidad de los mismos pueden variar en las pacientes. 

  • Dolor durante la menstruación y en los periodos de ovulación
  • Alteraciones en la menstruación como sangrados irregulares. 
  • Dolor pélvico. Puede aparecer en toda la esfera pélvica, zona lumbosacra y pared abdominal, e incluso puede descender hacia zona de la ingle y piernas. 
  • Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia). A veces aparecen focos en el fondo de la vagina que con la penetración profunda pueden provocar mucho dolor. 
  • Problemas de fertilidad. No quiere decir que toda la que tenga la enfermedad sea estéril, pero muchas de ellas tienen dificultades para quedarse embarazadas. 
  • Síntomas urinarios. Dolor en la micción o sangre en la orina. 
  • Síntomas digestivos. Hinchazón de tripa, digestiones lentas, diarrea, estreñimiento e incluso dolor en la defecación. 

Es importante tener en cuenta que algunos de estos síntomas son cíclicos, aparecen con la menstruación y desaparecen cuando esta se va. Por ello, pueden ayudar en el diagnóstico de la enfermedad. 

Además de todos estos síntomas, muchas mujeres con endometriosis pasan por procesos de depresión y ansiedad. Este malestar viene derivado de la falta de entendimiento de la sociedad sobre su enfermedad, en muchas ocasiones se les tacha de locas y exageradas, y de la desesperación de conseguir un diagnóstico que no llega. 

¿Cómo se diagnostica? 

Actualmente, se tarda más de cinco años en diagnosticar a las mujeres con endometriosis. Parte de la culpa viene de la sociedad que ha asumido el dolor de regla como algo normal con lo que hay que aprender a convivir.

El diagnostico debe basarse en la historia clínica y una buena anamnesis. Pruebas de imagen como la ecografía y la resonancia pueden dar resultados muy útiles. También existe la laparoscopia diagnóstica, pero para ello, la mujer tiene que pasar por quirófano. 

¿Y cómo se trata? 

No existe la cura para la endometriosis, pero si existen formas de mejorar la sintomatología tanto a nivel de dolor como los problemas de fertilidad. En cuanto al dolor, los tratamientos médicos se basan en analgésicos y terapias hormonales (píldoras anticonceptivas) que ayudan a controlar el crecimiento del endometrio. En casos más graves existen tratamientos quirúrgicos. 

¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia si tengo endometriosis?

La fisioterapia es una disciplina que puede ayudarte a aliviar síntomas como el dolor producidos por la endometriosis. Los principales objetivos de la fisioterapia son:

  • Mejorar la inflamación y reducir el edema en caso de que lo haya.
  • Trabajar la musculatura y las fascias a través de distintas técnicas. 
  • Tratar de reducir las adherencias producidas por ese tejido endometrial que pueden generar tanto dolor. 

Para conseguir todo esto el tratamiento de fisioterapia consistirá en terapia manual, técnicas de osteopatía o técnicas instrumentales como la diatermia o el TENS.

Todo este trabajo se verá reforzado si el/la fisioterapeuta trabaja en un equipo multidisciplinar con otros profesionales para obtener unos mejores resultados. 

Un estilo de vida saludable, cuidando la hidratación y la alimentación, haciendo un ejercicio moderado y escuchando a tu cuerpo también serán claves en la mejora de tus síntomas. 

Tenéis un montón de información explicada de forma sencilla sobre el tema en libros como “Endometriosis” del Dr. Francisco Carmona, todo un referente de la endometriosis en España o “Entender la Endometriosis” de Miriam Al Adib. 

¡Espero que os haya servido la entrada de hoy! Si es así, ¡Compartidla!

Muchas gracias por leer. ¡Nos vemos pronto por aquí!

Dispareunia y Vaginismo

Hoy volvemos al tema de las disfunciones sexuales. Vamos a hablar sobre dispareunia y vaginismo. ¿Conoces estos términos? ¿Tienes dolor durante las relaciones sexuales? ¿Crees que es normal tener dolor en las relaciones? No creas todo lo que te dicen. ¡No te pierdas el post de hoy! 

Sexualidad

La sexualidad engloba dos funciones importantes en el ser humano: 

  • La función reproductiva. Para garantizar la supervivencia de la especie. 
  • La función erótica. Ésta última con un componente social y emocional muy fuerte. 

Mantener una buena salud sexual es necesario para tener una buena calidad de vida. Cualquier disfunción sexual puede conllevar un empeoramiento de nuestra calidad de vida y afectar a la esfera física, psicológica y social. 

Dispareunia y vaginismo

La dispareunia y el vaginismo son disfunciones sexuales que impiden tener una vida sexual plena a quien las padece. Ambas pueden afectar a cualquiera de las fases del ciclo de respuesta sexual (deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución), ya sea por el dolor, por el miedo anticipatorio (si saben que les va a doler, si les provoca recuerdo negativo…) o por cualquier otra razón. Para estas mujeres, el sexo pasa a ser un momento que genera una situación negativa (de estrés, tensión, miedo, dolor…). Ambas disfunciones son trastornos por dolor y suelen ir acompañados de una disminución del deseo sexual. 

Ciclo de respuesta sexual

¿Qué es la dispareunia?

La dispareunia es el dolor o molestia antes, durante o después de las relaciones sexuales. Se puede tratar de un dolor persistente o recurrente y puede afectar tanto a mujeres como a hombres

Según el momento de aparición de la dispareunia, podemos clasificarla en dos tipos. 

  • Dispareunia primaria: Presente desde las primeras tomas de contacto con las relaciones sexuales, nunca ha habido penetración sin dolor. 
  • Dispareunia secundaria: Aparece tras un problema físico (tras el parto, cirugías, infecciones…), psicológico (abusos, problemas en la pareja, depresión…) o sin una causa conocida. 

Además, también se puede hacer una clasificación según el punto donde esté el dolor: superficial, media o profunda. 

Dispareunia superficial

El dolor se encuentra en la entrada de la vagina (pueden ser los labios, el clítoris…).

La causas pueden ser muy variadas, desde problemas de la piel como dermatitis, infecciones o fisuras, hasta alteraciones hormonales, falta de lubricación, hipertonía muscular, problemas vasculares o cicatrices (falta de elasticidad, fibrosis, zonas más rígidas…). 

Dispareunia media

El dolor se encuentra en la vagina, algo más profundo que en el caso anterior. Existe dificultad para conseguir una penetración completa. 

Las causas, al igual que en el caso anterior, pueden ser variadas. Problemas de hipertonía muscular, cicatrices, inflamación, post-cirugía, cistitis u otros problemas que también pueden asociarse a síntomas urinarios. 

Dispareunia profunda

El dolor se refiere en la parte más interna de la vagina, cuando hay una penetración profunda. Suele ser un dolor intenso y que se nota de la zona baja de la tripa. 

Existen diversas causas que pueden generar este dolor, como una malposición uterina, problemas vasculares, problemas en los ovarios, endometriosis, tras cirugías como la histerectomía…

En todos los casos, el dolor también puede tener un origen emocional o neuropático. 

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo es una disfunción que cursa con un espasmo involuntario de la musculatura, cerrando la vagina, total o parcialmente e impidiendo la penetración, el uso de dispositivos como los tampones o de instrumental ginecológico. Se trata de un trastorno con un impacto emocional importante ya que suele afectar en la calidad de vida y el bienestar de quien lo padece. 

Al igual que en la dispareunia, en el vaginismo podemos hacer una clasificación según el momento de aparición del problema. Hablaremos de vaginismo primario cuando la imposibilidad de penetración siempre ha existido (función erótica alterada por problemas psicológicos, sociales o educacionales); y de vaginismo secundario cuando la mujer ha podido tener relaciones sexuales con normalidad sin dolor y los síntomas aparecen más adelante como consecuencia de un problema funcional, o un trauma emocional. 

Fisioterapia como tratamiento 

La fisioterapia tiene un papel muy importante en el tratamiento de estas disfunciones, siempre y cuando exista una causa funcional que esté provocando ese dolor. Por ello, es necesario hacer un buen diagnóstico en función del tipo de dolor, el momento de aparición y la ubicación del mismo.

El tratamiento por parte de la fisioterapia se hará con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la paciente. Las técnicas aplicadas dependerán del diagnóstico y los problemas funcionales de la paciente: técnicas manuales de relajación de la musculatura, masaje, drenaje, electroestimulación, diatermia, dilatadores… Los tratamientos deben ser siempre individualizados y adaptados a cada una. 

Valoración del suelo pélvico

Si te encuentra en esta situación, sientes dolor al tener relaciones y no puedes disfrutar plenamente de tu vida sexual, hacer una valoración del suelo pélvico (tras haber descartado cualquier otro origen orgánico o ginecológico) puede ser una buena opción. Además de las técnicas que utilicemos para el tratamiento, será importante hacer un buen trabajo de autoconocimiento y conciencia pélvica y una evaluación de la esfera abdomino-pelvi-perineal. 

Necesaria intervención multidisciplinar

Como ya hemos hablado a lo largo del post, las causas de estas disfunciones son muy variadas, y no tienen porqué ser solo causas físicas. Por ello, es fundamental en estos casos una intervención multidisciplinar por parte de diferentes profesionales para poder hacer un abordaje completo y conseguir un tratamiento adecuado con un enfoque tanto físico como psicológico. Es necesario descartar las causas orgánicas y ginecológicas, evaluar las causas funcionales (aquellas en las que la fisioterapia puede ser de gran ayuda) y en los casos en los que sea necesario, hacer una evaluación psicológica (la mayoría de casos lo requieren, aunque la causa no sea un trauma emocional, sino por el impacto que tiene el problema en su vida). 

Normalizar el dolor y asumirlo como algo que va a pasarte siempre no puede ser la solución a tu problema. Hay muchos profesionales dispuestos a ayudarte y darte herramientas para mejorar. Mantener una buena salud sexual es importantísimo para que nuestra mente y nuestro cuerpo estén bien. 

¡Espero que el post de hoy os haya servido! Si es así y piensas que le puede servir de ayuda a alguien que conozcas, no dudes en compartirlo.

¡Muchas gracias por leer!

¿Cómo puedo saber si mi suelo pélvico está dañado?

Hemos hablado de patologías que afectan al suelo pélvico tanto femenino como masculino, de la importancia de la prevención, y de muchas cosas más, pero, si a mi suelo pélvico le pasa algo ¿cómo puedo saberlo? ¿Hay alguna señal que me indique que algo no va bien? Vamos a hablar de esto en el post de hoy. ¡No te lo pierdas!

¿Suelo pélvico dañado?

Las patologías del suelo pélvico son muy variadas, y, por lo tanto, la sintomatología también. Tendemos a reducir los problemas de suelo pélvico a las pérdidas de orina, y ¡por supuesto, que esto es una señal!, pero no es la única que puede indicarnos que algo no va bien. 

El suelo pélvico es un conjunto de músculos que se relaciona con muchas otras estructuras, como la vejiga, el útero y el recto, por lo que cualquiera de las patologías que afecta a estas estructuras repercute directa o indirectamente en el suelo pélvico. 

¿Qué señales me indican que mi suelo pélvico no está bien? 

Incontinencia urinaria. 

Quizá esta sea la señal más conocida por todo el mundo. La incontinencia es la pérdida de orina involuntaria. Es un problema de la continencia, y se considera incontinencia sea la cantidad que sea. Una gota, también es una pérdida. No importa tanto la cantidad, sino la propia pérdida.

Normalizar las pérdidas de orina ha hecho un flaco favor a la sociedad. Se considera “normal” tener pérdidas y no se le da importancia hasta que llegan a niveles más graves. 

Consideramos incontinencia las pérdidas por un esfuerzo (tos, estornudo, risa, saltos), de urgencia (necesidad imperiosa y repentina de orinar), o cualquier acto de pérdida contra la propia voluntad. 

Dolor lumbar

Como ya he contado en blogs anteriores el suelo pélvico está íntimamente relacionado con el diafragma, el abdomen y la musculatura lumbar (el famoso CORE). Cualquier alteración de una de las partes hace que las otras se puedan ver afectadas.

No quiero decir con esto que siempre que haya dolor lumbar, le ocurra algo al suelo pélvico, pero que sí que es importante tenerlo en cuenta y valorar cómo está para descartar. Un suelo pélvico y un transverso del abdomen débiles, no pueden hacer una buena función de estabilización, y esto puede dar problemas de dolor lumbar. 

Infecciones de orina de repetición 

En ocasiones, las infecciones de orina de repetición pueden estar relacionadas con un fallo de coordinación de la musculatura, un pH alterado, una alteración de la flora… Si es tu caso, ve a consultar a un especialista que valore tu caso. Se pueden realizar cosas como cambios en los hábitos del día a día, trabajo de la musculatura… que pueden mejorar esa recurrencia y evitar que te siga pasando. Aunque siempre hay que ver de dónde viene el problema y tratar la infección. 

Dolor durante la relaciones sexuales o imposibilidad de llegar al orgasmo. 

El dolor durante las relaciones no es normal. Las relaciones sexuales deben ser placenteras y en ningún momento deben doler. El dolor es una señal de alarma que indica que algo no va bien y tiene causas variadas (cicatrices, tensiones musculares…). No tiene que haber dolor en la penetración, en la masturbación, tras el orgasmo ni en ninguna de las fases del ciclo de la respuesta sexual femenina y masculina

La imposibilidad de llegar al orgasmo también puede ser un indicativo de un suelo pélvico debilitado. 

Tampón o copa menstrual que se mueve y se sale o dolor al colocarlos. 

Al igual que no debe doler la penetración, tampoco debe doler ponerte un tampón o una copa menstrual. Si al colocarlos estos se resbalan quizá exista un problema de debilidad y nuestro suelo pélvico no es capaz de mantenerlos en su sitio. En el caso de las copas menstruales, hay tamaños, y a veces, si cogemos un tamaño muy pequeño con respecto del de nuestra vagina, es posible que por eso se nos resbale. Sea como sea, es un factor a tener en cuenta. 

Incontinencia fecal 

Si la incontinencia urinaria es una señal, la incontinencia de heces y gases también lo es. La continencia es una función básica del suelo pélvico y cualquier pérdida involuntaria, sea del tipo que sea, siempre va a ser una señal. 

Estreñimiento crónico 

El estreñimiento está normalizado y esto hace que se le reste importancia. Pero, una persona que va al baño y tiene que hacer siempre un gran esfuerzo, provoca un aumento de presión sobre el suelo pélvico constante, que puede acabar debilitándolo. 

Sensación de pesadez en la vagina

Esta sensación de pesadez puede indicarnos un prolapso (un órgano que está descendido respecto de su ubicación habitual) y que puede notarse a nivel vaginal. Si esto pasa, es fundamental ponerse en manos de un especialista para que ese prolapso no vaya a más. Los prolapsos a veces pueden ir asociados a personas con estreñimiento crónico, personas que trabajan con cargas y deben realizar grandes esfuerzos, o en mujeres tras el parto. 

Gases vaginales

Los gases vaginales son un síntoma que nos indica que nuestro suelo pélvico está débil. Un suelo pélvico débil puede hacer que la abertura vaginal y la vagina estén más abiertas, y es más fácil que en alguna situación entre aire, y que, al realizar un esfuerzo, o con las relaciones sexuales, ese aire salga produciendo el ruido de un gas.

Dolores menstruales y dolor pélvico 

Ya he dicho que el dolor es una señal que indica que algo no va bien, independientemente del origen. 

La menstruación no debe ser dolorosa, ni mucho menos incapacitante. Si es tu caso, busca la causa que te está generando este dolor y ponle solución, hay un montón de profesionales dispuestos a ayudarte. 

Los dolores pélvicos, difusos, sin una causa clara o con causa, también son señales que pueden indicarnos problemas en el suelo pélvico.           

¿Y si noto una de estas señales? ¿Qué hago?

Si, lo se, soy muy pesada con este tema, pero hazte una VALORACIÓN DE SUELO PÉLVICO. Según cual sea tu problema quizá no es lo primero ni lo único que debes hacer. También hay otros profesionales como ginecólogos/as , urólogos/as , matronas o psicólogos/as que también están para ayudarte. 

¿En qué ocasiones debería mirar si o si mi suelo pélvico?

Ante cualquiera de estas señales sería interesante y fundamental que acudieseis a un especialista de suelo pélvico para valorar el estado de vuestro periné. También, recordad que, aunque no haya señales, hay situaciones que exponen el suelo pélvico como la menopausia, el embarazo o el post-parto, la práctica de deportes de impacto, tras una intervención quirúrgica en la zona abomino-perineal… y que deberían ser motivo de mirarnos y cuidarnos el suelo pélvico. 

¿Crees que te ha servido el post de hoy? Si es así compártelo con quien creas que puede servirle. 

¡Muchas gracias por leer!

Vibradores, más que un juguete sexual

¿Tienes vibrador en casa? ¿Lo utilizas? ¿Hablas sobre ellos con tu círculo de amigos/as, o sigue siendo un tabú? Ha llegado el momento de eliminar estos tabús, hablar de ellos y conocer cuál es su uso fuera de la esfera sexual. Los vibradores pueden ser un muy buen aliado terapéutico ¿Quieres saber más? ¡Te lo cuento en este blog!

Vibradores

Vamos a situarnos un poco en su historia…

El vibrador se asocia actualmente con un producto erótico. La realidad es que los vibradores fueron inventados a finales del siglo XIX como herramienta terapéutica que usaban los médicos para tratar la «enfermedad» conocida como “histeria femenina”. Recordemos que la histeria femenina se relacionaba directamente con el deseo sexual femenino reprimido ¡Vaya barbaridad!.

¿Y cuándo se convirtieron en un juguete sexual?

Hubo dos motivos principales que alejaron los vibradores de su uso terapéutico:

  • A mitad del siglo XX la Asociación Americana de Psiquiatría declaró que la histeria femenina no era una enfermedad (¡Ya era hora!). 
  • La pornografía comenzó a tener una mayor difusión y en las películas se veía a las actrices utilizando el vibrador como un juguete sexual

Con estos dos hechos, la gente comenzó a ver los vibradores como una forma de masturbación (pese a que su uso para tratar la histeria era ese, masturbar a una mujer, en ese momento no se veía como tal, sino como una herramienta terapéutica para tratar una enfermedad).  Los vibradores pasaron a ser un objeto de lujuria y perversión sexual. 

*Como ya os dije en un post anterior, esta historia la cuentan en la película hysteria.

Vibradores en la actualidad, no solo como juguete sexual 

En la actualidad, desde la fisioterapia, utilizamos los vibradores en consulta como parte del tratamiento de diferentes disfunciones. Se lo enseñamos a la paciente para que se familiarice con su uso terapéutico y no exista tabú o barrera social que le haga rechazarlo como parte de un tratamiento. 

Hoy en día, sabemos que la vibración es una herramienta terapéutica muy útil con la que vamos a obtener grandes beneficios a nivel del suelo pélvico. 

Existen muchos vibradores con forma, intensidad y frecuencia distintos y dependiendo del objetivo de tratamiento y de la paciente que tengamos delante, utilizaremos uno u otro. Antes de utilizarlos, siempre es fundamental explicaros para qué vamos a utilizarlos y que nadie se sienta incómodo con la situación. 

¿En qué casos utilizaremos los vibradores?

  • En hipotonías y para mejorar el tono muscular. Dependiendo de donde esté el problema; a nivel del esfínter anal, la apertura vaginal, paredes vaginales, etc., utilizaremos vibradores distintos. En estos casos se pueden utilizar vibradores con intensidades más altas y que nos permitan cambiar las frecuencias. De esta manera podemos mejorar la calidad de nuestras relaciones sexuales, mejorar el aporte sanguíneo a la zona y mejorar la lubricación, entre otros beneficios. 
  • A nivel propioceptivo. Como herramienta para trabajar la propiocepción es un objeto estupendo que puede ayudarnos a conocernos mucho mejor. En muchas ocasiones a nivel terapéutico, es muy importante empezar por aquí. Para poder trabajar con nuestro cuerpo es indispensable tener una buena propiocepción, y a veces para eso, hay que trabajarla.
  • Cicatrices. Cuando hay cicatrices (siempre y cuando estas estén bien cerradas, interna y externamente) puede existir una alteración de la sensibilidad y zonas dolorosas. Se trabaja comenzando con intensidades más bajas que pueden ir subiendo poco a poco cuando se produce la acomodación del tejido.  
  • Relajar musculatura y trabajar zonas dolorosas. Vibraciones de bajas intensidades, suaves y mantenidas en puntos clave, pueden ser una buena forma de relajar el tejido e inhibir puntos dolorosos.
  • Problemas de sensibilidad. Cuando existen alteraciones de sensibilidad en la zona, como, por ejemplo, la anorgasmia (el clítoris es una zona que tiene muchas terminaciones nerviosas). El vibrador se utiliza para normalizar la sensibilidad y normalmente se trabaja comenzando por vibraciones de menor intensidad para poder progresar a vibraciones más intensas de forma gradual. 

No en todos los casos la aplicación de la vibración va a ser vía interna, se puede trabajar de manera externa igualmente dependiendo siempre de donde esté el problema y cuál sea el objetivo.

Entonces, ¿qué tipo de vibrador utilizo?

El tipo de vibrador dependerá del objetivo que queramos conseguir. Hay que adaptarse a las necesidades de cada paciente. El tamaño del vibrador dependerá de si lo vamos a utilizar vía interna o externa y en todos los casos es importante que tengan distintas intensidades y frecuencias que se pueden ir regulando para poder irse adaptando a los avances conseguidos. 

El material con el que están hechos debe ser hipoalergénico y de calidad y pueden utilizarse con lubricantes. 

Como veis, el uso de los vibradores es muy variado y existen a día de hoy infinidad de modelos y formatos que pueden servirnos y ayudarnos en nuestro proceso de recuperación. Además, los vibradores permiten el trabajo no solo en consulta sino también en casa, lo cual es muy importante para recortar el tiempo de recuperación. 

¿Debo hacer una valoración de mi suelo pélvico para utilizar un vibrador?

Por norma general te diría que NO (aunque siempre os recomiendo que valoréis vuestro suelo pélvico simplemente para saber cómo es su estado). 

Si crees que tienes alguna patología o disfunción en tu suelo pélvico, en este caso te diría que SI. Antes de utilizar nada como herramienta terapéutica, pasa por un profesional especialista en suelo pélvico y si tienes que utilizar vibrador como parte de la terapia, te enseñara cómo hacerlo.  

Los vibradores son una magnifica herramienta terapéutica y también son un maravilloso juguete sexual. Úsalos y disfrútalos. Los vibradores son una manera sencilla, e incluso a veces divertida, de tratamiento y tienen una buena efectividad.

¿Sabías del uso terapéutico de los vibradores? Espero que te haya gustado y te haya servido el post de hoy. 

¡Muchas gracias por leer!

Disfunciones Sexuales ¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia?

Hoy toca hablar de las disfunciones sexuales y el papel que tiene la fisioterapia en su prevención y tratamiento. ¿Sientes dolor al tener relaciones sexuales? ¿No eres capaz de llegar al orgasmo? ¿Te has acostumbrado a tener relaciones sexuales dolorosas? ¡No te pierdas el blog de hoy, estoy segura que puede interesarte!

¿Qué son las disfunciones sexuales? 

Las disfunciones sexuales son una alteración en cualquiera de las fases del ciclo de la respuesta sexual femenina o masculina: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución (os hablé sobre este ciclo en el blog sobre el orgasmo). 

Cuando existe una disfunción sexual, no es posible tener una vida sexual plenamente satisfactoria. Estas disfunciones pueden deberse a problemas fisiológicos/funcionales, psicológicos, o a un conjunto de ambos. La educación, la cultura y nuestro entorno social también van a ser factores a tener en cuenta. 

**Antes de seguir hablando, creo que es importante especificar (aunque debería darse por hecho) que cuando hablamos de relación sexual no solo hablamos de la penetración sino de todo lo que puede englobar el acto sexual (acto que puede darse de manera individual o en compañía). 

¿Suelo pélvico y función sexual? 

Una de las funciones que tiene el suelo pélvico es la función sexual, no solo reproductiva sino, placentera. El placer en la sexualidad ha estado durante muchos años (y aún hoy pasa) ligado al sexo masculino. Vivimos en una sociedad con demasiados tabús y prejuicios alrededor de este tema. 

La falta de educación en sexualidad y la gran cantidad de tabús sobre todo en lo que se refiere a la sexualidad femenina, han hecho que la mujer desconozca su propia sexualidad y no pueda expresar libremente sus deseos ni hablar de su propio placer sexual. El suelo pélvico existe y hay que conocerlo.

El suelo pélvico, como ya he repetido en muchas ocasiones está presente tanto en hombres como en mujeres y, por tanto, las disfunciones sexuales también. Se trata de un problema que afecta a una parte de la población y tiene un importante impacto en la calidad de vida y las relaciones personales de quien lo sufre. 

¿Cuáles son las disfunciones sexuales más frecuentes en hombre y en mujeres? 

Disfunciones sexuales en mujeres 

  • Vaginismo. Se trata de la imposibilidad o dificultad para conseguir la penetración o la palpación manual, se produce por un espasmo de la musculatura de la parte externa de la vagina. Las causas del vaginismo son diversas, dolor, partos traumáticos, abusos sexuales previos… 
  • Dispareunia, dolor durante las relaciones sexuales que puede ser superficial o profundo. Su origen también es variado: cicatrices en la zona abdomino-pelvi-perineal, menopausia (por la sequedad vaginal y la alteración hormonal), tras el parto… 
  • Dificultad para llegar al orgasmo o anorgasmia. La anorgasmia puede ser primaria (nunca se ha experimentado un orgasmo) o secundaria (la función aparece en algún momento puntual de la vida de esa persona). Las causas son variadas, tras el parto, la menopausia, tras cirugías en la zona, hipotonía del suelo pélvico… 
  • Problemas de lubricación, sequedad. La sequedad vaginal puede producir dolor durante las relaciones o dificultad en el orgasmo. Es muy frecuente que esto pase en la menopausia con la bajada de estrógenos o al tomar pastillas anticonceptivas. También una falta de tono y de vascularización del suelo pélvico puede dar problemas de lubricación.

Disfunciones sexuales en hombres. 

  • Eyaculación precoz. Se trata de la incapacidad de controlar la eyaculación. En la respuesta sexual, normalmente se produce una excitación progresiva hasta llegar a la meseta, fase en la que se puede disfrutar del placer sexual hasta la llegada al clímax. Con la eyaculación precoz, la excitación es muy rápida y el hombre tiene una eyaculación involuntaria antes de tiempo. 
  • Disfunción eréctil. Es la incapacidad de lograr una erección o mantenerla el tiempo suficiente como para tener una relación sexual satisfactoria. Normalmente la causa está en un daño al nervio o los tejidos de la zona y puede deberse a una cirugía, un traumatismo, o ciertos fármacos. 
  • Dolor en pre o post eyaculación. Puede ser un dolor en el pene, los testículos, la ingle o el periné y su causa, si es que esta es de origen funcional, puede estar en una hipertonía del suelo pélvico. 

Como veis, las causas de las disfunciones pueden ser muy variadas y pueden tener un origen funcional como las hipertonías, hipotonías etc. En este caso, la fisioterapia puede ser de gran ayuda en su tratamiento

¿Fisioterapia y sexo? ¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia?

La fisiosexología es la parte de la fisioterapia que se encarga de estudiar y tratar las disfunciones sexuales que se presentan en las relaciones sexuales y en la función erótica. Existen muchas técnicas que se pueden aplicar según la disfunción.

La fisioterapia no puede abordar todas las disfunciones sexuales, ya que, en muchas ocasiones, además del componente físico hay factores psicológicos y ambientales (cultura, educación…) que están afectando. El trabajo multidisciplinar en estos casos es fundamental para hacer un abordaje global y coordinado. 

El objetivo de la fisioterapia es reequilibrar los tejidos del suelo pélvico para mejorar la función sexual.  Es importantísimo realizar un trabajo de autoconocimiento corporal para poder mejorar la sensibilidad y conseguir un equilibrio entre cuerpo y mente.  

Como hemos dicho anteriormente, la causa del problema puede ser fisiológica o psicológica y existen factores del entorno determinantes, por lo que va a ser imprescindible, realizar un tratamiento multidisciplinar, abordando el problema entre varios especialistas. 

Si tienes problemas en tus relaciones sexuales ponte en contacto con un especialista de suelo pélvico para que te haga una valoración. No tengas miedo, sabemos respetar los tiempos de cada persona y adaptarnos. Desde la fisioterapia queremos ayudarte y guiarte y si vemos que en tu caso la fisioterapia no es parte de la solución, te derivaremos a otro especialista. 

Hablar de sexualidad en esta sociedad por desgracia no es fácil. Pero no te conformes. Disfruta plenamente de tu vida sexual. No asumas el dolor como algo normal. Conócete, acéptate y quiérete. 

¡Muchas gracias por leer! Espero que te haya gustado y te haya servido. 

DESMONTANDO MITOS SOBRE EL SUELO PÉLVICO

Existen cantidad de creencias erróneas relacionadas con el suelo pélvico. 

¿Los hombres tienen suelo pélvico? ¿Solo hay que trabajar el suelo pélvico durante el embarazo? ¿Con hacer ejercicios de Kegel basta? 

En el blog de hoy hablamos de algunos de estos temas para que conozcas un poco más sobre el suelo pélvico y porqué cuidarlo. 

  • Los hombres no tienen suelo pélvico. 

Hombres y mujeres tienen suelo pélvico desde que nacen hasta que se mueren. Y no solo eso, sino que, además, al igual que las mujeres, pueden tener disfunciones del mismo (dolor pélvico, incontinencia, disfunción eréctil, estreñimiento…) . 

Así que tú, como hombre, también debes cuidar y ejercitar tu suelo pélvico como parte de tu cuerpo que es y si tienes un problema ¡Acude a un profesional que te ayude! ¡No solo tratamos las disfunciones perineales en las mujeres!

  • ¿Para qué voy a trabajar el suelo pélvico si no tengo ningún problema? 

Quizá no tengas ningún problema en tu suelo pélvico, eres joven y  estás sana/o, pero, ¿quién te dice que con el paso del tiempo no puedas padecerlo? 

En tu mano está prevenir futuros problemas. Existen numerosos factores de riesgo que afectan a la salud del suelo pélvico. Conoce cuales son y ejercita tu suelo pélvico de manera regular ¡Al igual que haces con el resto de tu cuerpo!. 

  • Un buen momento para entrenar mi suelo pélvico es cuando voy al baño. Si soy capaz de cortar el pis, tengo un buen suelo pélvico. 

Hace unos años se recomendaba a las mujeres que trabajasen su suelo pélvico cortando el pis cuando iban al baño. Se conoce este concepto como “Stop pipí”. Actualmente sabemos que esta práctica, lejos de ayudar, lo que hace es favorecer que aparezcan infecciones de orina (no se produce un vaciado completo de la vejiga). 

Si quieres saber como está tu suelo pélvico y entrenarlo acude a un profesional que te valore y te diseñe un buen programa de entrenamiento. 

  • Si se me escapa una gotita al reír, toser, estornudar o saltar es normal. Lo dicen en la tele. 

Esto NO ES NORMAL, se llama INCONTINENCIA. La incontinencia es la pérdida involuntaria de orina y se puede dar por varias causas y muchas de ellas tienen solución. 

Hoy en día, en nuestra sociedad, la incontinencia urinaria está más que asumida como un momento por el que toda mujer va a pasar, y hablamos de mujer, porque el mayor porcentaje que lo sufre es el sexo femenino, pero también pueden padecerla los hombres. 

Si tienes pérdidas de orina acude a un profesional que te ayude y te dé herramientas para mejorar. Trabaja con tu cuerpo, se consciente de tu problema y modifica tu entorno, cambiando hábitos y creando nuevas rutinas (consumo de líquidos, cuidar la alimentación, evitar consumo de excitantes, etc.) que te ayuden a corregir los factores que facilitan su aparición. La higiene en estos casos es fundamental para reducir el riesgo de infecciones. 

Y si no tienes pérdidas, haz trabajo de prevención, no olvides tu suelo pélvico, trabájalo y cuídalo para evitar futuras complicaciones.

  • Las bolas chinas como remedio a todos los problemas de suelo pélvico. 

Las bolas chinas son un dispositivo formado por una o dos bolas unidas por un cordón. En el interior tienen otra bola más pequeña que hace que cuando las llevamos colocadas y estamos en movimiento se produzca un choque contra las paredes que produce una vibración. Esta vibración provoca una contracción involuntaria de los músculos de nuestra vagina, haciendo que estos trabajen. 

Este dispositivo puede ayudar a trabajar tanto el tono como la fuerza de la musculatura del periné, pero para eso es indispensable que antes sepamos cómo está nuestro suelo pélvico. Las bolas chinas no le sirven a todo el mundo y no son la solución para todo. En según que casos pueden ser incluso perjudiciales. 

Si tienes un problema en tu suelo pélvico, acude a un profesional que valore tu caso individual y no uses las bolas chinas sin indicación. 

En caso de no tener problemas de suelo pélvico, mi recomendación es que acudas igualmente a hacerte una valoración antes de usarlas. 

  • El estreñimiento es normal. ¿En qué va a afectar a mi suelo pélvico?

Que esté muy presente en nuestra sociedad no quiere decir que sea normal. El estreñimiento se ha vuelto un trastorno común que cada vez está más presente debido al modo de vida actual, nuestros hábitos y el estilo de vida. 

El estreñimiento trae consigo síntomas como el dolor abdominal, los gases o la hinchazón, entre otros. Además, supone realizar grandes esfuerzos para expulsar las heces, lo cual genera una hiperpresión en la zona abdominal. Todo esto repercute de manera directa sobre nuestro suelo pélvico y lo hace más vulnerable. 

Factores como el estrés , la mala alimentación o el sedentarismo es fundamental tenerlos en cuenta si sufrimos estreñimiento. Tener buenos hábitos y cuidar tu periné mejorarán tu estreñimiento y, por lo tanto, tu calidad de vida. 

  • ¿Dolor con la menstruación? ¡Quién no tiene!

Se llama dismenorrea y nos indica que algo no está funcionando como debería. Sentir pesadez o una sensación de incomodidad puede ser normal debido a la inflamación que se produce, pero asociar menstruación y dolor no es correcto. Esos dolores que afectan a la calidad de vida, y llegan incluso a ser incapacitantes durante algunos días, no son normales. El cuerpo nos emite una señal en forma de dolor para indicarnos que algo está fallando. Existen diversas causas que pueden provocar este dolor, hay que estudiar cual es el origen y tratarlo. Busca ayuda si te pasa y ponle soluciones. 

Es fundamental que haya una buena educación menstrual tanto para la mujer como para el entorno. 

  • El suelo pélvico solo importa durante el embarazo. 

NO. Quizá la primera vez que hayas oído hablar de tu suelo pélvico haya sido durante el embarazo (lo cual me parece profundamente triste), pero tengo que decirte que tu suelo pélvico lleva contigo desde que naciste. El embarazo es un momento esencial para el suelo pélvico y hay que prestarle especialmente atención, pero hay que cuidarlo siempre. 

  • Que me moleste durante las relaciones sexuales es normal. 

Cicatrices, musculatura hipertónica, presencia de puntos gatillo, etc. son algunos de los factores que puede provocar dolor en las relaciones sexuales. Todos ellos se pueden tratar y en la mayoría de casos mejorar e incluso eliminar la molestia. Busca la causa de tu dolor. ¡Es importante disfrutar de las relaciones sexuales! 

  • Para trabajar el suelo pélvico basta con hacer ejercicios de Kegel y además son muy sencillos de realizar.

Aunque los ejercicios de Kegel parezcan simplemente ejercicios de contracción y relajación de la musculatura perineal (que lo son), no son sencillos de realizar. La mayoría de las/los pacientes que vienen a consulta necesitan aprender a hacerlos aislando la contracción de estos de la de otros músculos (como pueden ser glúteos, aductores, rectos del abdomen…) y por lo tanto necesitan un aprendizaje para realizarlos correctamente. Tampoco ayuda a realizarlos la falta de conciencia que tenemos sobre la zona de nuestro periné, cuanto más sabemos sobre él, más fácil es trabajarlo. 

Los ejercicios de Kegel son una herramienta más para trabajar el suelo pélvico, pero al igual que las bolas chinas, no siempre van a ser la solución. 

Si hay un problema o simplemente quieres prevenirlo acude a un especialista que te ayude y te aconseje. 

¿Tú también creías alguno de estos mitos? ¿Se te ocurre alguno más? Poco a poco os iré contando más falsos mitos que rodean todo lo relacionado con el suelo pélvico. 

¡Espero haberte ayudado! Y ya sabes, si tienes cualquier duda o problema, ¡No dudes en contactar conmigo!