Posturas de dilatación

¿Qué es exactamente la dilatación? ¿Cómo puedo ayudar a que el parto vaya más rápido? ¿Por qué moverse es tan importante? Hoy vamos a hablar de las posturas de dilatación y de lo importante que es hacer una dilatación activa. ¡Estoy segura de que esto va a interesarte!

¿Qué es la dilatación?

La fase de dilatación en el parto, normalmente es la fase más larga. La mayoría de las veces nos imaginamos el parto pensando en el momento del expulsivo, momento en el que empujamos con todas nuestras fuerzas para que el bebé salga. Pero, ¿y qué pasa con la dilatación? 

El periodo de dilatación puede ocupar hasta el 90% del tiempo de parto, es un proceso necesario (siempre que sea un parto vaginal) en el cual se abre el cuello del útero para que se produzca la salida del bebé. Gracias a las contracciones uterinas producidas por la hormona oxitocina, el bebé va descendiendo y el cuello del útero va desapareciendo (se borra) y se va abriendo. 

Según la Sociedad Española de Ginecología, la dilatación consta de dos fases:

  • Fase latente, contracciones irregulares de intensidad leve o moderada. En esta fase de produce el borramiento del cuello y la dilatación hasta los 4 cm. 
  • Fase activa, contracciones más frecuentes y de mayor intensidad y duración. Este periodo va desde los 4 cm. hasta la dilatación completa (10 cm.)

No existe una duración promedio del periodo de dilatación. Se trata de un proceso individual y único en cada mujer. 

La pelvis 

La pelvis es un hueso con una disposición y una anatomía muy específicos creados para poder parir. El bebé debe atravesar esta estructura bajando hacia el canal del parto para poder salir vía vaginal. 

Los huesos que la conforman son los dos huesos iliacos (ilion, isquion, pubis), el sacro y el coxis. Todos ellos se unen formando una estructura que puede recordar a una mariposa con alas abiertas (grandes y abiertas arriba y pequeñas y más juntas abajo). 

Estos huesos, en una situación normal, apenas se mueven los unos respecto de los otros, los músculos y los ligamentos presentes en la pelvis los estabilizan. Pero el día del parto, se segregan una serie de hormonas como la relaxina, que hacen que nuestra pelvis sea móvil, y todas esas estructuras se muevan para permitir la salida del bebé. 

¿Por qué es tan importante tener una pelvis móvil?

Si la pelvis tiene libertad de movimiento durante el proceso de dilatación, el parto podrá ir avanzando mejor y más rápido. Una buena movilidad de las articulaciones y estructuras de la pelvis, facilitan el descenso del bebé por el canal de parto. 

El bebé, en su descenso va girando y haciéndose hueco para poder bajar. Con los movimientos de la pelvis, puedes modificar los espacios y así ayudar a tu bebé. 

Hormonas y dilatación

Durante el periodo de dilatación se segrega la oxitocina, la hormona responsable de generar las contracciones uterinas tan necesarias para el descenso del bebé. Los nervios y el estrés pueden generar la liberación de la hormona adrenalina (opuesta a la  oxitocina) que hace que la mujer esté alerta y que el parto pueda ralentizarse.

La relajación contribuye a la liberación de oxitocina que como ya hemos dicho, es necesaria para una buena dilatación. 

Posturas de dilatación

El periodo de dilatación tiene algunos pilares fundamentales como son: 

  • Activación y movilidad. Ya hemos hablado de la pelvis móvil. 
  • Verticalidad. La verticalidad tiene como gran aliada a la fuerza de gravedad para ayudar al bebé a descender por el canal de parto. 
  • Descanso y relajación. La dilatación puede ser larga y, aunque el movimiento ayuda a favorecer el trabajo de parto, son necesarios periodos de parón y descanso. 

De todas formas, tu cuerpo es sabio y tienes que saber escucharlo. Te pedirá ciertas posturas, que, si además tu ya has practicado con anterioridad, las tendrás integradas y será mucho más fácil y natural. 

¿Qué beneficios aportan las posturas de dilatación?

  • Permiten un movimiento libre de la pelvis.
  • Te ayudan a controlar mejor el dolor de las contracciones.
  • Dejan la zona del sacro libre
  • Te ayudan a liberar la parte baja de la espalda ya que te permiten suspenderte o apoyarte en tu pareja/acompañante o en algún elemento como la camilla. 

Practicar las posturas de dilatación con tu pareja durante el embarazo puede ser de gran ayuda de cara al parto. Si las hemos ido haciendo, el día del parto seremos más conscientes y nuestro cuerpo nos pedirá hacer aquella en la que nos sintamos más cómodas. No se trata de hacer muchas posturas distintas sino de quedarnos con las que nos pida el cuerpo en ese momento. 

En todas ellas, se juega con el efecto de la gravedad y se permite un movimiento libre de la pelvis. Además, muchas de ellas, dejan la parte baja de la espalda libre para aplicar masaje, calor o presión y permiten hacer una pequeña tracción que alivie el dolor de la contracción. 

¿Cómo puedo aliviar el dolor sin la epidural?

  • Elegir posturas donde estés cómoda. 
  • Movimiento y posiciones verticales. El movimiento lo realizaremos entre contracción y contracción. Durante la contracción buscaremos posturas que nos alivien. 
  • Puedes utilizar una pelota de Pilates. Siéntate y mueve tu cadera. 
  • Usa el calor. Una ducha, un baño con agua caliente o un saco de semillas pueden ser buenos aliados. 
  • El masaje ayuda a la liberación de endorfinas y mejora la sensación de dolor. 
  • Electroterapia. Se pueden utilizar corrientes para llevar mejor el dolor. Si no lo has hecho nunca o no sabes como hacerlo, no es el momento de probar. 

En esto el acompañante tiene que ser un apoyo activo y estar por y para la mamá. Ayudar todo lo que nos deje, respetando siempre su espacio y voluntad. 

¿Y si llevo puesta la epidural? ¿Qué hago?

Cuando ponen la epidural, debemos intentar seguir moviendo la pelvis, bien sea activamente o con ayuda de nuestro acompañante. Hay que procurar hacer cambios posturales e intentar que las posiciones sean lo más verticales posible. La epidural no tiene que ser sinónimo de inmovilidad. 

Te animo a tener una dilatación activa, a prepararte y familiarizarte con estas posturas antes del gran momento, para que el día del parto te salgan de manera natural. Se que no es fácil, pero procura estar tranquila, el parto fluirá mejor. Todo va a salir bien. Estoy segura. Eres una guerrera. Parir es fisiológico y natural, sabes hacerlo. 

¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que te haya servido! No te olvides de compartirlo si crees que puede servirle a alguien y no dudes en preguntar si te surge alguna duda. 

Menopausia y Suelo pélvico

En el blog de hoy vamos a hablar de menopausia, ese periodo presente en la vida de todas las mujeres sobre el que es tan importante estar informada. ¿Qué le pasa a mi cuerpo durante la menopausia? ¿Qué puedo hacer para cuidarme? ¿Puedo evitar sus consecuencias? 

Menopausia

Lo primero, y más importante es saber que la menopausia NO ES UNA ENFERMEDAD. Se trata de un proceso natural y fisiológico, una fase del ciclo biológico en el cuerpo de la mujer. Es el fin de una etapa de la vida y el comienzo de otra. 

Las mujeres somos cíclicas, no lineales. Nuestras hormonas cambian dependiendo del momento del ciclo en el que nos encontramos. La fluctuación de las hormonas nos afecta en el cuerpo y en el ánimo, y la menopausia es otra fase más de este ciclo. 

La palabra menopausia hace referencia a una fecha concreta, la última vez que la mujer tuvo la menstruación. Sin embargo, el climaterio es el periodo de transición que sufre el cuerpo de la mujer, antes y después de la menopausia y que se puede prolongar durante años. En este proceso, el cuerpo de la mujer cambia, quizá no por fuera, pero si por dentro. Hay muchos cambios hormonales y es necesario un periodo de adaptación. 

La menopausia suele aparecer entre los 45 y los 55 años, aunque como en todo, hay excepciones.  Existen casos de menopausia precoz (antes de los 40). En estas mujeres, los ovarios dejan de liberar óvulos y pierden la capacidad de producir hormonas antes de lo considerado “normal”. Esto puede ser debido a anomalías genéticas, enfermedades, radioterapia, histerectomías… 

¿Qué efectos tiene la menopausia en el cuerpo de la mujer?

Cuando llega la menopausia y se produce el cese de la actividad ovárica, hay alteraciones hormonales, una disminución importante en la producción de estrógenos y progesterona que afectan al cuerpo de la mujer. Los tejidos pierden calidad y aparecen signos y síntomas ya de sobra conocidos.

  • Osteoporosis
  • Cansancio, falta de energía
  • Sofocos
  • Pérdida de apetito sexual, disminución de la libido
  • Sequedad vaginal, y con ello puede venir la dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales) 
  • Cambios en el estado de ánimo (ansiedad, depresión…) 

En esta etapa, tu cuerpo, tus articulaciones, tus huesos, tus músculos, tu cabeza, toda tú, necesitáis una atención especial. Es un momento para cuidarse, y cuanto antes empieces a hacerlo, mejor. 

Menopausia y Suelo Pélvico ¿Qué relación tienen? 

El suelo pélvico tiene una estrecha relación con la menopausia, y no debemos pasarlo por alto. Las variaciones en la producción de estrógenos afectan directamente al trofismo de los tejidos, haciendo que estos pierdan parte de la calidad que tenían. El tono, la fuerza y la elasticidad de los tejidos cambia y esto afecta directamente a la musculatura y los ligamentos que conforman el suelo pélvico. Con la llegada de la menopausia, aumenta el riesgo de sufrir disfunciones en nuestro periné. 

Existen muchos factores a lo largo de la vida de la mujer que pueden alterar tu suelo pélvico como el embarazo, el parto, el deporte que hayas practicado, la edad, etc. Por lo que, cuando llega la menopausia, nuestro suelo pélvico es más vulnerable y si nunca lo hemos trabajado y sus condiciones no son las más óptimas me puedo encontrar ante disfunciones que, si no se tratan, con el paso del tiempo irán a más. 

¿Qué disfunciones de suelo pélvico se pueden asociar a la menopausia?

Las disfunciones se asocian a la alteración del trofismo de los tejidos del periné debido a las hormonas. El cambio en los tejidos que forman el suelo pélvico puede alterar sus funciones de continencia y sostén, además de la esfera sexual y del placer.

  • Incontinencia. Urinaria o fecal. Pérdidas de orina, gases o heces al hacer un esfuerzo (estornudar, reír, coger un peso…). 
  • Prolapsos. Caída de un órganos respecto de su posición habitual. 
  • Dispareunia. Dolor en las relaciones sexuales. Una de las causas puede ser la sequedad vaginal que aumenta en este periodo. 
  • Aumento de la actividad vesical. Aumento de la frecuencia de las ganas de miccionar. 

¿Qué puedo hacer para cuidarme?

  1. Acude a tus revisiones ginecológicas y asegúrate de que todo está bien. 
  2. Hazte una valoración del suelo pélvico. Busca especialistas en fisioterapia uroginecológica y hazte una valoración. No es necesario que tengas un problema para hacértela. Miraremos cuál es el tono y la fuerza de tu suelo pélvico y tu abdomen, observaremos tu postura, tu patrón respiratorio, lo que ocurre cuando toses, etc. Si hay algún problema trataremos de buscar la mejor solución posible adaptándonos a tus necesidades. 
  3. Trabaja tu suelo pélvico. Aprende a contraerlo y relajarlo, a localizarlo y trabajarlo. Necesitas que tu suelo pélvico tenga la fuerza suficiente para poder cumplir con todas sus funciones.
  4. Trabaja tu abdomen. El suelo pélvico no trabaja solo y también necesita que tu abdomen sea competente y trabaje bien. Un buen trabajo en conjunto del suelo pélvico y el abdomen hará que tengas una buena gestión de la presión a nivel abdominal y esto es fundamental para no dañarlos. 
  5. Respira. Utiliza de forma adecuada tu respiración. Suelta el aire cuando hagas un esfuerzo. ¿Alguna te has fijado en cómo respiras?
  6. Trabaja tu postura. Una postura correcta es necesaria para que haya un buen funcionamiento del CORE.
  7. Muévete, haz deporte. Evita la vida sedentaria. Haz el deporte que te guste, si tienes una disfunción adáptalo o aprende a realizarlo de una manera correcta, no lesiva. Si tienes dudas pregunta a tu entrenador/a o tu fisio para que te ayuden y te orienten. Siempre es importante mantenerse activa, pero en esta etapa más. Tus músculos y tus articulaciones necesitan nutrirse y moverse. 
  8. Cuida tu peso. El aumento de peso aumenta el riesgo de aparición de disfunciones del suelo pélvico.
  9. Evita el estreñimiento y ten una buena postura defecatoria. 
  10. Mima tu vulva. Ten una buena higiene íntima. Usa braguitas traspirables (de algodón), no uses salvaslips ni compresas, no laves tu vulva con jabón…
  11. Descansa. Duerme bien, recupérate después de hacer ejercicio, escucha tu cuerpo, hay veces que necesitamos parar para volver a empezar. 

La menopausia no es algo que se pueda evitar, a todas nos llega en algún momento. Así que, no esperes a que llegue para cuidarte. Da igual la edad que tengas, cuida tu suelo pélvico. 

¡Espero que os haya gustado el blog de hoy! Compártelo si crees que le puede ayudar a alguien. 

¡Muchas gracias por leer!