La píldora anticonceptiva

Hoy me gustaría hablaros de la píldora anticonceptiva. Es un tema que está muy presente entre nosotras, ¿quién no se toma la píldora o conoce a alguien que la tome? ¡Es imposible no hacerlo! 

Mi experiencia personal…

Quiero empezar contándoos mi experiencia y desarrollar el blog a partir de esto. Durante varios años había tenido reglas muy irregulares, podían pasar varios meses sin que me viniera. Y eso, claro, no era normal. Pedí cita con mi ginecóloga, me dijo que tenía unos ovarios que parecían poliquísticos pero no lo eran y que era normal que mis ovulaciones no fueran regulares. Después de esto, me dijo que si quería regular la regla tenía la opción de tomar la píldora, pero no me dio ninguna explicación. Píldora sí o no. En ese momento y sin tener ningún conocimiento sobre la misma, le dije no, yo sabía que era un cóctel de hormonas y no me apetecía. Ella estuvo conforme, y me ofreció otras posibilidades que me encajaron más. Al poco tiempo mi regla se reguló, y no he vuelto a tener ningún problema. 

Cuando me metí en el mundo del suelo pélvico, empecé a aprender un montón y a interesarme por muchos temas, y de repente me enteré de cosas como que cuando tomas las pastillas anticonceptivas no tienes la regla, ¡flipé!, no tenía ni idea. Y entonces pensé,  ¿por qué me dijeron que para regular la regla tenía que tomar pastillas? ¿Son las pastillas una solución a cualquier problema? 

Píldora anticonceptiva: Historia

La píldora anticonceptiva se legalizó como método anticonceptivo en 1960 en Estados Unidos y al poco tiempo llegó a España. El descubrimiento y lanzamiento de este medicamento supuso un enorme impacto en la sociedad, ya que dio libertad a las mujeres. La píldora supuso una revolución

No es que entonces no existieran otros métodos anticonceptivos, como podía ser el preservativo, pero en este caso, por desgracia, en la sociedad machista en la que vivíamos, el hombre tenía un poder de decisión sobre la mujer importante. Y esto amigas, nos dio poder. 

El uso de esta pastilla, permitió una sexualidad más libre en las mujeres, así como la posibilidad de decidir si querían ser madres o cuando querían serlo. El descubrimiento de la misma fue fundamental en la entrada en el mercado laboral de las mujeres. ¿Es fuerte no? 

¿Qué es la píldora anticonceptiva?

La píldora es un medicamento que contiene hormonas y que tiene como fin inhibir la ovulación. Eso quiere decir que si estas tomando las pastillas, los sangrados que tienes, no son por la ovulación, son por deprivación. El ovario está en un estado de “reposo”.

El sangrado por deprivación, es un sangrado asociado al uso de pastillas anticonceptivas. No es un sangrado por ovulación, pero sirve para la descamación del endometrio. 

Además de cómo método anticonceptivo, el uso de la píldora sirve para tratar o mejorar síntomas producidos por ciertas patologías como la endometriosis, entre otras. 

La píldora NO REGULA LA MENSTRUACIÓN, porque al no haber ovulación, no hay menstruación como tal. 

Esta pastilla nos sirve como método anticonceptivo, pero NO protege de infecciones de trasnmisión sexual, para eso el preservativo es un buen aliado. 

A día de hoy existe una gran controversia alrededor de la píldora anticonceptiva. ¿Es segura? ¿Qué efectos tiene? 

Hay personas que creen que la píldora es la solución a todos los problemas y otras que bajo ningún concepto la quieren. Creo que es importante buscar el equilibrio, utilizarlas sabiendo lo que hacen y lo que son y creo que es una labor muy importante la que tienen los profesionales sanitarios de dar toda esta información para no tomar decisiones desde el desconocimiento. 

Existen muchos tipos de pastillas, con más o menos dosis, con o sin descanso, con más o menos días de descanso, con más perfil androgénicos, con estrógeno, solo con gestageno…. Esto quiere decir que no a todas nos va a valer la misma pastilla. Dependiendo de cada caso, unas se ajustaran mejor que otras a cada perfil. 

¿Por qué la pastilla si estoy mucho tiempo sin regla? 

A veces, cuando estas muchos meses sin regla, es posible que el/la ginecólogo/a te recomiende tomar este tipo de pastillas. Y en muchas ocasiones, pensamos, “esas pastillas son para regular la regla y que baje” u otro pensamiento común es “qué bien, se vive mejor sin regla”. 

Pero, ¿sabías que no es bueno estar más de seis meses sin menstruar? Tu cuerpo necesita estrógeno, una hormona fundamental que nos sirve entre otras cosas para tener unos huesos sanos o un corazón fuerte. Si no hay regla, no ovulas, y tu cuerpo no genera estrógenos, y esto puede ocasionar problemas tales como la osteoporosis o enfermedades cardiovasculares. 

En estos casos, las pastillas no son para tener “reglas” y ya está, se trata de aportar al cuerpo la hormona que no está produciendo. De forma prolongada no se puede estar sin ese aporte de estrógenos. 

Además del tema de los estrógenos, no es bueno que la capa del útero esté continuamente en formación y nunca la elimines. Si no sangras, la capa del endometrio se engrosa y esto a la larga puede proliferar y dar muchos problemas. Por eso, a veces,  te recetan la pastilla anticonceptiva, ya que te hace tener una línea del endometrio siempre fina. Las anticonceptivas provocan que con la progesterona la capa del útero no se engrose o lo que se haya engrosado se elimine. 

Y tomar anticonceptivas, ¿afecta a mi suelo pélvico? 

Como en cualquier otra pastilla, los efectos secundarios que pueden producir son diferentes en cada persona, y ni siquiera tiene por qué haberlos. 

Muchas pacientes que utilizan métodos anticonceptivos hormonales, hablan de una falta de lubricación importante. Esto puede provocar dolor en las relaciones. Pero, con el uso de lubricantes puedo evitar el problema. 

En algunas ocasiones también se refiere falta de líbido, pero en este caso hay estudios que dicen que no hay evidencia significativa sobre el tema. Hay muchos factores externos que pueden alterar la líbido. 

Personalmente…

Creo que las pastillas anticonceptivas pueden ser muy útiles en muchísimas ocasiones, pero creo que es importante que haya una buena comunicación médico-paciente. El/La ginecólogo/a debe explicar bien lo que hace la pastilla anticonceptiva y el fin con el que se manda. A día de hoy sigue habiendo mucha desinformación. 

También opino que en muchas ocasiones, como la píldora funciona tan bien para tratar los síntomas de ciertas patologías que tienen que ver con nuestro ciclo hormonal, a veces se olvida estudiar la causa que los está provocando. El día que dejas de tomar las pastillas, el síntoma vuelve y vuelven los problemas. 

Y hasta aquí el blog de hoy! Quiero agradecer a mi maravillosa amiga ginecóloga que me ha ayudado a informarme y me ha supervisado todo lo que os he contado yo por aquí.

¡Muchas gracias por leer!

Lo que no te cuentan del Postparto

Por fin tienes a tu bebé contigo después de cuarenta semanas de embarazo. Durante mucho tiempo te has estado preparando para el momento del parto. Sabías dónde tenías que ir, qué hacer en cada momento y te habían hablado tanto de ello que estabas preparada. Pero,  ¿qué pasa con el postparto? ¿Te han hablado de ese momento? Vamos a hablar de ello en el blog de hoy. ¡No te lo pierdas!

El postparto

Socialmente parece que hay que aceptar que todo lo relacionado con el embarazo y el postparto es un camino maravilloso y feliz pero bien sabemos que no es esa la realidad. El periodo del postparto es largo y no es sencillo. Por ello, es muy importante hablar sobre el tema. Con la felicidad de la llegada de tu bebé, parece que todo lo demás ha pasado a un segundo plano, pero, ¿qué pasa contigo?

Postparto inmediato en el hospital y cuarentena. 

La cuarentena es el periodo que va desde el momento en el que das a luz hasta los cuarenta días más o menos.  Se trata de una proceso fisiológico, en el que se producen cambios en muchos niveles. El útero va volviendo a su tamaño y posición, se elimina más cantidad de agua, se suele perder peso, el sistema circulatorio va volviendo a su ser, la tripa va bajando…

¿Qué pasa durante este periodo?

Dolor y cansancio. 

Después del parto, y dependiendo de cómo haya sido, el tiempo que haya durado, si ha habido que coser, si ha sido una cesárea, etc. Es posible que sientas dolor y cansancio. Si es así, déjate ayudar por tu pareja y por el personal del hospital y pide algún analgésico si lo necesitas. Trata de descansar si no quieres visitas, di NO. Quien bien te quiera, te respetara ese espacio que necesitas. 

Entuertos.

Cuando pensabas que las contracciones ya se habían acabado, llegaron los entuertos. Los entuertos son contracciones uterinas que suelen aparecer en la primeras 24-48 horas tras el parto y que sirven para que el útero vuelva a su estado natural. La posición y el tamaño del útero previos al embarazo se recuperan entre veinte y cuarenta días después del parto. 

Loquios.

Los loquios son sangrados vaginales. Después del parto y del desprendimiento de la placenta, se rompen unas venitas de la capa interna del útero y la sangre sale junto con moco y tejido placentario generando los loquios. Estos pueden durar entre una semana y un mes tras el parto.

Problemas con la lactancia.

Si decides dar el pecho a tu bebé debes saber que puede no ser un camino fácil. Es posible que al inicio la leche tarde en subir, o te puedes encontrar en situaciones tales como que tu bebé no coja bien el pecho, grietas en el pezón o una mastitis, entre otras. No desesperes, busca ayuda y seguro que todo mejora. 

Cambio en tu cuerpo

¿Cómo puede ser? ¡Sigo teniendo tripa de embarazada! Después de dar a luz, tu tripa no es la misma de antes. Sigue teniendo bastante volumen, pero no te preocupes, es normal, poco a poco, cuando el útero vaya volviendo a su posición y tamaño original y tu abdomen empiece a tener más fuerza, la tripa irá bajando. 

Heridas y cicatrices 

Es posible que después del parto te hayan quedado cicatrices, bien sea por una cesárea, una episiotomía o un desgarro (¡No todo el mundo tiene!). Durante la cuarentena las heridas tienen que cerrarse bien, tienen que cicatrizar por fuera y por dentro. Es posible que te molesten, te piquen, notes tirantez o incluso te duelan. Los primeros días tendrás que curarte, si te da cosa, pide ayuda, y si piensas que algo no va bien o te molesta más de lo normal ve a que le echen un vistazo. 

Cansancio, cambios de humor y proceso de adaptación 

Hay un desbarajuste emocional que te hace reír y llorar a partes iguales y sin motivo aparente. Aparecen los miedos y las dudas ¿seré capaz? ¿sabré hacerlo bien?. El cansancio se acumula, pasas las 24 horas del día con tu bebé, ¿por qué llora? ¿qué le pasa?. Ahora todo es nuevo, tu bebé y tú estáis en proceso de conoceros. Es un momento de adaptación para todos. Respira, trata de buscar huecos para descansar, apóyate en tu pareja o en tu familia y pide ayuda si lo necesitas. 

Y después de la cuarentena… ¿Qué pasa? 

Lo primero que debes saber es que si tienes el “okey” por parte de tu matrón/a o tu ginecóloga/o puedes pasar por el fisioterapeuta de suelo pélvico para hacerte una valoración. ¡Cuánto antes empieces a cuidarte mejor! Y además es muy importante que tú estés bien para poder cuidar a tu bebé.

Cicatrices

A veces, cuando ya han cicatrizado las heridas, puedo seguir teniendo dolor. Las cicatrices pueden generar adherencias de unos planos con otros, son una zona menos elástica y menos móvil. Si este es tu caso, acude a un fisioterapeuta especialista y trátate esa cicatriz. 

Dolor de espalda

Coger a tu bebé mucho tiempo, malas posiciones, dar el pecho, o el biberón o dormir poco pueden hacer que el dolor de espalda aparezca en tu vida. Trabajar la postura es muy importante.

Relaciones sexuales 

Retomar la actividad sexual no es fácil por muchos motivos. La falta de sueño y el cansancio, miedo a tocar esa zona de nuevo, libido por los suelos, etc. Todo ello puede hacer que no tengas ganas. Pero no te preocupes, todo irá volviendo a su lugar y tu pareja y tú encontrareis el momento. Hace poco os hice un blog hablando sobre las relaciones sexuales en el postparto donde os hablé de manera extensa del tema. ¡Es muy interesante!.

Periodo de aceptación 

Tu cuerpo no es el mismo, tu figura cambia y hay que aceptar tu cuerpo en este momento. Irá cambiando con el paso de los meses y si lo trabajas, mejor. Pero no quieras correr, el postparto es un periodo largo y se considera que una mujer “recupera su cuerpo” durante un año desde el momento del parto, así que paciencia. 

Deporte

¿Cuándo puedo volver a hacer deporte? La vuelta al deporte depende de muchos factores. Lo más recomendable es que sea una vuelta progresiva, de menos a más. Lo ideal es hablar con tu fisioterapeuta, te aconsejará sobre lo que puedes y no puedes hacer según lo visto en la valoración y en el tratamiento si es que ha sido necesario. 

Como ya hemos dicho, el periodo del postparto es un periodo largo y difícil y por ello, se debería hablar mucho más del tema. ¡Espero que este blog os haya servido y os haya gustado! Si es así, compartidlo por favor. 

¡Muchas gracias por leer!

Relaciones sexuales y Postparto

¿Cuándo puedo retomarlas?

Esto es una duda muy presente después del parto. ¿Cuándo puedo volver a tener relaciones? ¿Qué le pasa a mi suelo pélvico después del parto? ¿Va a ser igual que antes? ¡Vamos a resolver todas estas dudas! ¡No te lo pierdas!

Puede parecer que en un postparto reciente retomar la actividad sexual sea una preocupación menor, y seguramente así es. Pero con el tiempo, pueden surgir miedos, falta de libido o cansancio y esa preocupación menor, puede convertirse en un problema que afecta a la vida sexual y sentimental de la pareja. ¿A ti te ha pasado?

Parto y Suelo Pélvico 

A lo largo de todo el embarazo, se producen muchos cambios fisiológicos y anatómicos. El parto y cómo haya sido o la cesárea, también afectan al cuerpo de la madre. Y por supuesto, la llegada del bebé supone una cantidad de cambios a todos lo niveles de la vida a los que hay que irse adaptando con tiempo y paciencia. 

Durante el parto toda la musculatura, ligamentos y articulaciones del periné, sufren una gran distensión para que la cabeza del bebé pueda descender por el canal del parto y salir por el orificio vaginal.

En la fase del expulsivo del parto, se van produciendo contracciones y la madre va pujando para sacar al bebé. La musculatura se va distendiendo y puede ocurrir que en la salida se produzca algún desgarro o tengan que hacer una episiotomía (por uso de instrumental, etc.). Si esto ocurre (no siempre es así, hay muchas mujeres que consiguen mantener un periné íntegro), tendremos una herida en el periné que debe cicatrizar correctamente. 

Lo mismo pasa con los partos por cesárea, estos dejan una cicatriz importante que debemos cuidar con mucho mimo. 

Nuestra experiencia de parto, el tiempo que necesitemos de recuperación de nuestro cuerpo y de adaptación a nuestra nueva situación, serán determinantes para ir retomando nuestra actividad sexual. 

¿Cuándo puedo retomar las relaciones sexuales?

La respuesta a esta pregunta no es única. Normalmente la recomendación para volver a retomar relaciones sexuales con penetración es pasada la cuarentena o incluso un poco antes, a partir de las 4-6 semanas de post-parto. Durante las primeras semanas el cuerpo necesita volver a su ser. Es posible que si ha habido puntos en el periné, una cesárea o el sangrado (los loquios) se alarga en el tiempo, debamos esperar un poquito más.  

Normalmente, pasados los cuarenta días nos hacen una revisión ginecológica para asegurar que todo está en su sitio y que nos estamos recuperando correctamente. Así que, si todo está en orden, nos dan luz verde para recuperar nuestra vida sexual. 

También es cierto, que existen muchos tipos de relaciones sexuales y no hay que pensar solo en la penetración. Hay otras formas de sexo, como el sexo oral o la masturbación que pueden ser grandes aliados a la hora de ir retomando esa actividad.

¿Qué dificultades me puedo encontrar de cara a volver a tener relaciones sexuales?

  • Falta de libido. Después del parto y sobre todo con la lactancia materna. Hay una bajada de estrógenos que puede hacer que la libido disminuya. Puede ser que no tengamos ninguna gana de mantener relaciones. Esto es una situación muy normal y que debe ser respetada. Generalmente cuando vuelve la menstruación, se recupera la libido.
  • Problemas de lubricación. Si hay falta de libido, o nuestro suelo pélvico está muy debilitado es posible que haya una lubricación más escasa que incluso puede provocar molestias y dolor en las relaciones. 
  • Dolor y sensibilidad alterada. La presencia de cicatrices (episiotomía, desgarro o cesárea) que crean adherencias pueden generar dolor y tirantez. La herida debe haber cicatrizado bien antes de retomar las relaciones. 
  • La madre no acepta su nuevo cuerpo. Durante el embarazo y tras el parto, el cuerpo sufre un montón de transformaciones. Se ensancha la cadera, hemos ganado peso (no todas), la piel cuelga y tengo barriga de “coco”… Todo esto puede hacer que te sientas menos atractiva y tu cabeza necesite un tiempo extra para asimilar todos estos cambios y que así puedas reconciliarte con tu cuerpo. 
  • Parto traumático. Un parto traumático puede hacer que haya un bloqueo psicológico y que no quieras saber nada de todo lo que tenga que ver con la zona de tu periné. Este bloqueo psicológico también puede venir derivado de otros factores de los que ya hemos hablado como el no sentirte bien con tu cuerpo. 
  • Depresión postparto. La propia depresión puede quitarnos las ganas de tener relaciones. La depresión postparto es muy frecuente y puede ocurrir tanto en las madres como en los padres. 
  • Cansancio. Este es un factor clave y que nombráis con mucha frecuencia en consulta. El cansancio y la falta de tiempo son determinantes en muchas ocasiones para que se retrase ese reinicio de la actividad sexual. Estar 24 horas con tu bebé, la dependencia que te exige, la falta de intimidad, puede ser completamente agotador. 
  • ¿Y si el problema no viene de la madre y viene de la pareja? También puede ocurrir, la nueva situación, el cansancio, la depresión, no ver a tu pareja igual… son factores que pueden afectarle en esta esfera.  

¿Qué puedo hacer para remediarlo?

  • Fisioterapia de suelo pélvico. Hacer una valoración de suelo pélvico para ver su estado, te ayudará a perder el miedo. Si hay problemas de tono (aumentado o disminuido), cicatrices, o alteraciones de la sensibilidad, podemos ayudarte a mejorar. El tratamiento de las cicatrices es fundamental. 
  • Ayuda psicológica. Si tenemos un bloqueo a nivel mental, depresión, baja autoestima, etc.  podemos pedir ayuda psicológica. Es necesario cuidarse para cuidar. 
  • Uso de lubricantes. Si hay falta de lubricación, puede ser un gran aliado para la sequedad vaginal. 
  • Comunicación con la pareja. Hablar abiertamente del tema con tu pareja, de cómo os sentís. Respetaros vuestros tiempos, sin forzar. Y recordad, que la penetración, no es la única forma de sexo, hay muchas formas de disfrutar. 
  • Aprender a delegar y pedir ayuda. El cansancio y la falta de tiempo son dos grandes protagonistas en esta época, formar un buen equipo con tu pareja y pedir ayuda de vez en cuando si puedes, puede ser fundamental para mejorar vuestra vida íntima. 

Resumiendo…

Volver a tener relaciones sexuales tras el parto no siempre es un camino fácil, aunque ¡Ojo, muchas veces sí! Con paciencia, respeto y ganas de trabajar en ello, poco a poco podrás retomar tu vida sexual y disfrutar plenamente. Trabajar tu cuerpo y tu mente puede ayudarte mucho en este camino. 

¡Espero que te haya gustado el post y te sirva! Si es así, ¡Compártelo con personas que puedan estar interesadas!. 

¡Muchas gracias por leer!

Endometriosis. ¿Qué es?

¿Tienes dolores de regla? ¿Dolores en las relaciones? ¿Te está costando quedarte embarazada? Si la respuesta a todas ellas es afirmativa podrías tener endometriosis… El día 14 de marzo se celebró el Día Mundial de la Endometriosis, así que en la entrada de hoy os voy a hablar de ella. ¡Empecemos por el principio!

¿Qué es la endometriosis?  

La endometriosis es una enfermedad ginecológica que afecta a una de cada diez mujeres en España y en todo el mundo. Afecta durante toda la edad fértil desde que llega el primer periodo (10-15 años) hasta la menopausia (35-50).  Se trata de una patología crónica estrógeno-dependiente. Es una enfermedad benigna, pero produce una serie síntomas que causan una disminución importante en la calidad de vida de quienes la padecen. 

Se trata de una enfermedad a la que se le da muy poca importancia. Está infra-diagnosticada, muchas mujeres tardan años en dar con el diagnóstico después de pasar por muchos especialistas.  Además, socialmente hemos asumido que el dolor de regla es normal. Y no, no te equivoques, un dolor que te incapacita y no te deja realizar tu vida con normalidad, NO ES NORMAL.  

Para entender bien lo que ocurre en esta enfermedad, es importante que antes hablemos del útero. 

El útero. 

El útero es un órgano que tiene como función albergar al bebé y ayudar a su expulsión en el momento del parto. Está formado por una capa externa, el miometrio, y por una capa interna denominado endometrio. Esta capa interna, mes tras mes, si no se ha producido la fecundación del óvulo, es decir, si no ha habido embarazo, se desprende, y es lo que conocemos como menstruación (ciclo que dura unos 28 días). 

Y entonces, ¿qué pasa cuando tengo endometriosis?

En la endometriosis, el tejido endometrial crece fuera del útero (endometrio “ectópico”) y al ser hormono-dependiente, responde igual que el endometrio del útero. Al no estar en el útero, la sangre no tiene salida y se queda en el interior del cuerpo produciendo dolor y adherencias. Este endometrio ectópico puede aparecer en lugares como ovarios, trompas, vejiga, recto, intestino e incluso puede llegar a aparecer en otras zonas más alejadas, fuera de la cavidad pélvica. 

Dependiendo de donde se produzca un mayor crecimiento de tejido endometrial existen distintos tipos de endometriosis, ovárica, peritoneal superficial o peritoneal profunda, en esta última, el endometrio invade el peritoneo (es la forma más grave). 

¿Cuál es la causa de la endometriosis?

Pese a lo presente que está en nuestra sociedad, recordemos que un 10% de las mujeres la padece, falta mucha investigación sobre el tema. Actualmente se desconoce cual puede ser su origen, existen varias teorías, pero no hay evidencia de ninguna de ellas. 

Se sabe que las mujeres con endometriosis tienen más anticuerpos antinucleares, que el endometrio presenta unas proteínas distintas al endometrio normal y que hay una predisposición genética para presentar la enfermedad. 

¿Qué síntomas produce la endometriosis? 

El principal síntoma de la endometriosis es el dolor. Los síntomas y la intensidad de los mismos pueden variar en las pacientes. 

  • Dolor durante la menstruación y en los periodos de ovulación
  • Alteraciones en la menstruación como sangrados irregulares. 
  • Dolor pélvico. Puede aparecer en toda la esfera pélvica, zona lumbosacra y pared abdominal, e incluso puede descender hacia zona de la ingle y piernas. 
  • Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia). A veces aparecen focos en el fondo de la vagina que con la penetración profunda pueden provocar mucho dolor. 
  • Problemas de fertilidad. No quiere decir que toda la que tenga la enfermedad sea estéril, pero muchas de ellas tienen dificultades para quedarse embarazadas. 
  • Síntomas urinarios. Dolor en la micción o sangre en la orina. 
  • Síntomas digestivos. Hinchazón de tripa, digestiones lentas, diarrea, estreñimiento e incluso dolor en la defecación. 

Es importante tener en cuenta que algunos de estos síntomas son cíclicos, aparecen con la menstruación y desaparecen cuando esta se va. Por ello, pueden ayudar en el diagnóstico de la enfermedad. 

Además de todos estos síntomas, muchas mujeres con endometriosis pasan por procesos de depresión y ansiedad. Este malestar viene derivado de la falta de entendimiento de la sociedad sobre su enfermedad, en muchas ocasiones se les tacha de locas y exageradas, y de la desesperación de conseguir un diagnóstico que no llega. 

¿Cómo se diagnostica? 

Actualmente, se tarda más de cinco años en diagnosticar a las mujeres con endometriosis. Parte de la culpa viene de la sociedad que ha asumido el dolor de regla como algo normal con lo que hay que aprender a convivir.

El diagnostico debe basarse en la historia clínica y una buena anamnesis. Pruebas de imagen como la ecografía y la resonancia pueden dar resultados muy útiles. También existe la laparoscopia diagnóstica, pero para ello, la mujer tiene que pasar por quirófano. 

¿Y cómo se trata? 

No existe la cura para la endometriosis, pero si existen formas de mejorar la sintomatología tanto a nivel de dolor como los problemas de fertilidad. En cuanto al dolor, los tratamientos médicos se basan en analgésicos y terapias hormonales (píldoras anticonceptivas) que ayudan a controlar el crecimiento del endometrio. En casos más graves existen tratamientos quirúrgicos. 

¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia si tengo endometriosis?

La fisioterapia es una disciplina que puede ayudarte a aliviar síntomas como el dolor producidos por la endometriosis. Los principales objetivos de la fisioterapia son:

  • Mejorar la inflamación y reducir el edema en caso de que lo haya.
  • Trabajar la musculatura y las fascias a través de distintas técnicas. 
  • Tratar de reducir las adherencias producidas por ese tejido endometrial que pueden generar tanto dolor. 

Para conseguir todo esto el tratamiento de fisioterapia consistirá en terapia manual, técnicas de osteopatía o técnicas instrumentales como la diatermia o el TENS.

Todo este trabajo se verá reforzado si el/la fisioterapeuta trabaja en un equipo multidisciplinar con otros profesionales para obtener unos mejores resultados. 

Un estilo de vida saludable, cuidando la hidratación y la alimentación, haciendo un ejercicio moderado y escuchando a tu cuerpo también serán claves en la mejora de tus síntomas. 

Tenéis un montón de información explicada de forma sencilla sobre el tema en libros como “Endometriosis” del Dr. Francisco Carmona, todo un referente de la endometriosis en España o “Entender la Endometriosis” de Miriam Al Adib. 

¡Espero que os haya servido la entrada de hoy! Si es así, ¡Compartidla!

Muchas gracias por leer. ¡Nos vemos pronto por aquí!

Tengo diástasis. ¿Qué hago?

¡Hoy volvemos a hablar de diástasis! ¿Te han dicho que tienes los rectos abdominales separados? Quiero contarte algunas cosas que puedes hacer si es así. ¡No puedes perderte este blog!

¿Qué es la diástasis?

Aunque ya os lo he contado en entradas anteriores, vamos a hacer un pequeño recordatorio de qué es la diástasis. 

La diástasis abdominal es una disfunción de la pared anterior del abdomen que se produce cuando aumenta la separación de los músculos rectos del abdomen. 

A diferencia de las hernias, en el caso de la diástasis, la fascia no está rota. La diástasis puede aparecer en distintos puntos de la línea alba, a la altura del ombligo, por encima, por debajo o en toda la línea media.

Algunas de las causas de la diástasis pueden ser el embarazo, el parto, las cesáreas, un aumento de peso importante, la actividad física que practiques o el pasado obstétrico que tengas, entre otras. 

¿Por qué preocupa la diástasis de rectos?

Lejos de ser únicamente un problema estético, la diástasis puede ser un problema funcional que hace que nuestro abdomen no sea lo suficientemente competente para cumplir su función de contención y de gestión de presiones abdominales. 

Además, la diástasis puede llevar asociados síntomas como el dolor lumbar, problemas digestivos (malas digestiones, hinchazón abdominal, gases…), patologías de suelo pélvico (incontinencia, prolapso…), hipotonía de la pared abdominal y una predisposición mayor a la presencia de hernias.

¿Cómo puedo saber si tengo diástasis? 

Lo primero que debes saber es que consideraremos que hay diástasis cuando la distancia entre ambos rectos sea superior a 2,5 cm.  

La palpación puede ser un método para valorar la diástasis. Tumbate boca-arriba, coloca tus dedos en la línea alba (primero a nivel umbilical y después compruébalo por encima y por debajo del ombligo) y realiza una flexión anterior de la cabeza y el cuello. ¿Notas una separación entre ambos rectos abdominales? Aunque no es la mejor forma de valorarlo, puede orientarte sobre cómo están los rectos de tu abdomen.

La forma más objetiva para saber si tienes diástasis es mediante ecografía. Con este método puedes medir de manera precisa la distancia entre los rectos y observar cómo se comportan los músculos de tu abdomen. 

Mi recomendación es que, si crees que tienes diástasis, debes acudir a un profesional para valorarla y que te dé las herramientas necesarias para trabajarla en caso de haberla. 

¿Qué debo evitar si tengo diástasis?

Cuando hay diástasis hay una pérdida en la capacidad de tracción y fuerza a través de la línea alba. Las funciones esenciales (gestión de presiones, estabilización y transferencia de cargas) de la pared abdominal anterior se ven alteradas. Por ello, es importante tener en cuenta algunas medidas preventivas antes de empezar con el tratamiento de la diástasis.

  • Cuidado con los ejercicios abdominales clásicos. No quiero decir que con una diástasis no puedan trabajarse este tipo de abdominales, pero desde luego no en una primera fase. Este tipo de ejercicios acercan tus rectos abdominales, pero necesitan de la activación del transverso para tensar la línea alba y que haya una buena transferencia de cargas y gestión de la presión, evitando que tus vísceras vayan hacia fuera. Antes de empezar a trabajar este tipo de abdominales, tienes que aprender bien a activar tu transverso y trabajar la coactivación entre ambos (transverso y rectos). Puedes ver la diferencia entre un ejercicio hecho con activación del transverso y sin ella en este vídeo
  • ¿Puedo levantar peso? Levantar pesos es un esfuerzo que puede hacer que aumente la presión de tu cavidad abdominal. Además, si tu abdomen está débil, tu columna lumbar no estará bien estabilizada y puedes hacerte daño. 
  • Deportes de impacto. Los deportes de impacto pueden aumentar la presión abdominal. Esto no quiere decir que nunca más vayas a poder hacer un deporte de impacto, lo que quiero decir es que primero deberás trabajar tu abdomen. 
  • ¿Y qué pasa cuando toso o estornudo? Procura activar tu transverso y tu suelo pélvico antes de hacerlo para proteger a tu abdomen de la hiperpresión. 

¿Faja abdominal para la diástasis si o no?

¡Cuidado con las fajas! A veces pueden estar indicadas, pero siempre que la uses tu abdomen debe estar activo. La faja no puede sustituir a la pared abdominal, porque si esto ocurre, el abdomen se irá debilitando y estaremos haciendo lo contrario a lo que queremos. Si usáis faja, es mejor que sea indicado por un profesional especialista.

¿Qué ejercicio puedo practicar?

Hipopresivos, Pilates, yoga, método 5P, abdominales clásicos… son algunos de los ejercicios sobre los que soléis preguntar si es bueno hacerlos. En cuanto al trabajo de la diástasis, no existe un ejercicio bueno o malo, lo importante es observar cómo se comporta mi abdomen y mi línea alba ante este ejercicio. ¿Se juntan los rectos? ¿La línea alba se tensa? ¿Hay un aumento grande de presión en mi abdomen cuando hago el ejercicio? Se trata de buscar ejercicios que se adapten a nuestro cuerpo en ese momento, debemos buscar aquellos donde nuestro abdomen sea competente y funcional. Si esto no es así y la presión abdominal aumenta, ese ejercicio no estará indicado en ese momento de la recuperación. 

Aquí os dejo algunos ejemplos. Dependiendo de la fase de tratamiento en la que estés se harán unos u otros. 

¿Qué otras cosas debo tener en cuenta?

  • Higiene postural correcta
  • Defecación. tener una postura defecatoria correcta es fundamental. La fuerza que hacemos para expulsar las heces genera una hiperpresión en abdomen y suelo pélvico. 
  • Conciencia corporal. Saber cómo funciona tu cuerpo en distintas posiciones y aprender a controlarlo. 
  • Respiración. Todos los ejercicios que hagas deberán ir acompañados de una respiración correcta que haga que no aumente la presión intra-abdominal. Siempre soltando el aire con el esfuerzo.
  • Alimentación. Hay que tratar de evitar la hinchazón abdominal y la inflamación. 

Fisioterapia y diástasis. 

Cuando tratamos la diástasis es fundamental hacer una valoración completa. Observar respiración y postura, el comportamiento del abdomen ante un esfuerzo como la tos, y valorar las estructuras adyacentes que trabajan de manera conjunta con la pared abdominal. 

Si tienes diástasis, acude a valorarte con fisioterapeutas especializados en suelo pélvico para que puedan hacerte un buen programa de tratamiento adaptado a tus necesidades en cada momento. Los ejercicios para la diástasis se pueden complementar con el uso de radiofrecuencia (mejorar vascularización y drenar) o electroestimulación (mayor trabajo muscular). El trabajo por parte de la fisioterapia puede ser de gran ayuda para el tratamiento de la distaseis y evitar las cirugías.

¡Muchas gracias por leer! Espero que os haya gustado y que si creéis que a alguien le puede interesar lo compartáis.

Transverso del abdomen. ¿Lo conoces?

Si has ido leyendo mi blog, estoy segura de que ya has oído hablar del transverso, de lo importante que es que sepamos de su existencia. Conocer su anatomía y sus funciones puede ayudarnos a entender mejor cómo debemos trabajarlo y para qué. Así que, ¡Vamos a ello!

¿Cuál es músculo transverso? 

El músculo transverso pertenece al conjunto de músculos que conforman la faja abdominal, junto con los oblicuos interno y externo y los rectos abdominales. Es el más profundo de todos los músculos de la pared abdominal. 

Se extiende desde las costillas hasta la pelvis y rodea nuestro cuerpo como si fuera un cinturón o una faja. El origen del músculo está en la vértebras lumbares, últimas costillas y la cresta iliaca y su inserción se encuentra en el recorrido de la línea alba y llega hasta el pubis. 

¿Cuáles son sus funciones?

  • Estabilizador del CORE. Forma parte del CORE junto con el diafragma, la . Es fundamental para conseguir una buena postura y estabilidad. Es necesario para que el tronco sea estable y pueda haber equilibrio. 
  • Estabiliza la columna lumbar. Al insertarse en estas vértebras, les da una buena sujeción. Un transverso fuerte hace que tu columna lumbar esté más estable. 
  • Participa en la respiración. Es un músculo espiratorio. Participa en la exhalación forzada, al vaciar los pulmones del todo o en situaciones como la tos o los estornudos. 
  • Es necesario en el control de la presión abdominal por su trabajo junto al diafragma y el suelo pélvico. 
  • Da soporte a las vísceras abdominales
  • También hace su función en la micción y la defecación, y se activa cuando vomitamos. 
  • Parto. Durante los pujos, este músculo se contrae ayudando a la expulsión del bebé y de la placenta. 

Se trata de un músculo poco conocido y con unas funciones de mucha importancia. Se debería activar en muchos momentos de nuestro día a día. Por ello, es importante hacer un buen trabajo del transverso abdominal, conocerlo y localizar para aprender a utilizarlo. Su correcta función es necesaria para un buen funcionamiento del cuerpo. 

¿Dónde y cómo se localiza se localiza?

Al ser un músculo profundo, no es fácil de localizar ni de palpar. Voy a contarte cómo puedes hacerlo. ¡Vamos a intentarlo!

  1. Túmbate boca-arriba, con las rodilla flexionadas y los pies apoyados en el suelo.
  2. Busca las crestas iliacas, son esos dos huesos que puedes tocar a ambos lados del abdomen en la parte baja. Quedan un poco por debajo de la altura del ombligo más o menos. 
  3. Coloca tus dedos por dentro de las crestas iliacas, dos dedos por dentro y por debajo de ellas. 
  4. Ahora prueba a espirar, a soltar todo el aire con fuerza y notar cómo se contrae mientras lo vas soltando. No es fácil notarlo y puede costarte, debes concentrarte. 

Si con la respiración no lo notas, otra manera de localizarlo es llevando el ombligo hacia dentro (como si quisieras pegarlo a la columna lumbar) mientras sueltas el aire. Si lo haces de esta forma, puede ocurrir que contraigas los abdominales más superficiales y no seas capaz de distinguir qué es lo que estás notando. Personalmente, me parece más sencilla la primera opción. 

Transverso y suelo pélvico 

Ambos músculos trabajan de manera sinérgica, es decir conjuntamente. Debería existir una activación refleja del suelo pélvico al activar el transverso y viceversa. Por lo que, la debilidad o lesión en uno de ellos, afectará directamente al otro. 

¿Qué pasa si mi transverso no funciona correctamente?

  • Dolor lumbar. Las malas posturas mantienen a tu abdomen desactivado. Si el abdomen no cumple su función, no nos protege bien del impacto y puede provocarnos ese dolor.
  • Mala gestión de las presiones abdominales. Si el transverso no se activa, la presión intra-abdominal aumenta más de lo debido con los esfuerzos pudiendo debilitar más el suelo pélvico. 
  • Debilidad en el suelo pélvico y patologías derivadas de la misma como la incontinencia o los prolapsos

¿Cuándo debería activarse?

El transverso debería activarse ante los esfuerzos. Previo a una tos o un estornudo, al coger un peso, al hacer un ejercicio abdominal o ante un desequilibrio. También debería activarse al hacer fuerza para ir al baño o durante los pujos en el parto. Es decir, su activación tiene que estar muy presente en nuestro día a día

Si esto no ocurre, hay que entrenarlo, reprogramarlo y conseguir automatizarlo. 

¿Cómo puedo trabajar mi transverso abdominal?

La manera más fácil de empezar a trabajar tu transverso es con la postura y la respiración. Crece, elóngate, prueba a soltar el aire y notar su activación. También ejercicios como el Pilates o los Hipopresivos lo trabajan y te ayudan a integrarlo en tu cuerpo como parte de él. Empezar a trabajarlo no es sencillo, requiere de concentración y control. Si no sabes cómo hacerlo o tienes dudas de si lo haces bien, busca profesionales que te enseñen y te ayuden a ir poco a poco integrándolo de una manera correcta.

No es fácil cambiar hábitos y costumbres, pero procura empezar a activarlo en tus actividades de la vida diaria. Sobre todo en aquellas que requieren más esfuerzo y más estabilidad de la columna lumbar. 

El objetivo de trabajar nuestro transverso es conseguir automatizar la activación para que su función sea la más óptima. Ten paciencia, esto no podemos hacerlo de un día para otro, hay que repetir mucha veces para que el cuerpo lo memorice.

Y tú, ¿activas tu transverso abdominal? ¡Cuéntame! 

Espero que os haya gustado el post de hoy y os haya servido. Si es así, por favor, compartidlo con aquellas personas que creáis que les puede interesar. 

¡Muchas gracias por leer!

Posturas de dilatación

¿Qué es exactamente la dilatación? ¿Cómo puedo ayudar a que el parto vaya más rápido? ¿Por qué moverse es tan importante? Hoy vamos a hablar de las posturas de dilatación y de lo importante que es hacer una dilatación activa. ¡Estoy segura de que esto va a interesarte!

¿Qué es la dilatación?

La fase de dilatación en el parto, normalmente es la fase más larga. La mayoría de las veces nos imaginamos el parto pensando en el momento del expulsivo, momento en el que empujamos con todas nuestras fuerzas para que el bebé salga. Pero, ¿y qué pasa con la dilatación? 

El periodo de dilatación puede ocupar hasta el 90% del tiempo de parto, es un proceso necesario (siempre que sea un parto vaginal) en el cual se abre el cuello del útero para que se produzca la salida del bebé. Gracias a las contracciones uterinas producidas por la hormona oxitocina, el bebé va descendiendo y el cuello del útero va desapareciendo (se borra) y se va abriendo. 

Según la Sociedad Española de Ginecología, la dilatación consta de dos fases:

  • Fase latente, contracciones irregulares de intensidad leve o moderada. En esta fase de produce el borramiento del cuello y la dilatación hasta los 4 cm. 
  • Fase activa, contracciones más frecuentes y de mayor intensidad y duración. Este periodo va desde los 4 cm. hasta la dilatación completa (10 cm.)

No existe una duración promedio del periodo de dilatación. Se trata de un proceso individual y único en cada mujer. 

La pelvis 

La pelvis es un hueso con una disposición y una anatomía muy específicos creados para poder parir. El bebé debe atravesar esta estructura bajando hacia el canal del parto para poder salir vía vaginal. 

Los huesos que la conforman son los dos huesos iliacos (ilion, isquion, pubis), el sacro y el coxis. Todos ellos se unen formando una estructura que puede recordar a una mariposa con alas abiertas (grandes y abiertas arriba y pequeñas y más juntas abajo). 

Estos huesos, en una situación normal, apenas se mueven los unos respecto de los otros, los músculos y los ligamentos presentes en la pelvis los estabilizan. Pero el día del parto, se segregan una serie de hormonas como la relaxina, que hacen que nuestra pelvis sea móvil, y todas esas estructuras se muevan para permitir la salida del bebé. 

¿Por qué es tan importante tener una pelvis móvil?

Si la pelvis tiene libertad de movimiento durante el proceso de dilatación, el parto podrá ir avanzando mejor y más rápido. Una buena movilidad de las articulaciones y estructuras de la pelvis, facilitan el descenso del bebé por el canal de parto. 

El bebé, en su descenso va girando y haciéndose hueco para poder bajar. Con los movimientos de la pelvis, puedes modificar los espacios y así ayudar a tu bebé. 

Hormonas y dilatación

Durante el periodo de dilatación se segrega la oxitocina, la hormona responsable de generar las contracciones uterinas tan necesarias para el descenso del bebé. Los nervios y el estrés pueden generar la liberación de la hormona adrenalina (opuesta a la  oxitocina) que hace que la mujer esté alerta y que el parto pueda ralentizarse.

La relajación contribuye a la liberación de oxitocina que como ya hemos dicho, es necesaria para una buena dilatación. 

Posturas de dilatación

El periodo de dilatación tiene algunos pilares fundamentales como son: 

  • Activación y movilidad. Ya hemos hablado de la pelvis móvil. 
  • Verticalidad. La verticalidad tiene como gran aliada a la fuerza de gravedad para ayudar al bebé a descender por el canal de parto. 
  • Descanso y relajación. La dilatación puede ser larga y, aunque el movimiento ayuda a favorecer el trabajo de parto, son necesarios periodos de parón y descanso. 

De todas formas, tu cuerpo es sabio y tienes que saber escucharlo. Te pedirá ciertas posturas, que, si además tu ya has practicado con anterioridad, las tendrás integradas y será mucho más fácil y natural. 

¿Qué beneficios aportan las posturas de dilatación?

  • Permiten un movimiento libre de la pelvis.
  • Te ayudan a controlar mejor el dolor de las contracciones.
  • Dejan la zona del sacro libre
  • Te ayudan a liberar la parte baja de la espalda ya que te permiten suspenderte o apoyarte en tu pareja/acompañante o en algún elemento como la camilla. 

Practicar las posturas de dilatación con tu pareja durante el embarazo puede ser de gran ayuda de cara al parto. Si las hemos ido haciendo, el día del parto seremos más conscientes y nuestro cuerpo nos pedirá hacer aquella en la que nos sintamos más cómodas. No se trata de hacer muchas posturas distintas sino de quedarnos con las que nos pida el cuerpo en ese momento. 

En todas ellas, se juega con el efecto de la gravedad y se permite un movimiento libre de la pelvis. Además, muchas de ellas, dejan la parte baja de la espalda libre para aplicar masaje, calor o presión y permiten hacer una pequeña tracción que alivie el dolor de la contracción. 

¿Cómo puedo aliviar el dolor sin la epidural?

  • Elegir posturas donde estés cómoda. 
  • Movimiento y posiciones verticales. El movimiento lo realizaremos entre contracción y contracción. Durante la contracción buscaremos posturas que nos alivien. 
  • Puedes utilizar una pelota de Pilates. Siéntate y mueve tu cadera. 
  • Usa el calor. Una ducha, un baño con agua caliente o un saco de semillas pueden ser buenos aliados. 
  • El masaje ayuda a la liberación de endorfinas y mejora la sensación de dolor. 
  • Electroterapia. Se pueden utilizar corrientes para llevar mejor el dolor. Si no lo has hecho nunca o no sabes como hacerlo, no es el momento de probar. 

En esto el acompañante tiene que ser un apoyo activo y estar por y para la mamá. Ayudar todo lo que nos deje, respetando siempre su espacio y voluntad. 

¿Y si llevo puesta la epidural? ¿Qué hago?

Cuando ponen la epidural, debemos intentar seguir moviendo la pelvis, bien sea activamente o con ayuda de nuestro acompañante. Hay que procurar hacer cambios posturales e intentar que las posiciones sean lo más verticales posible. La epidural no tiene que ser sinónimo de inmovilidad. 

Te animo a tener una dilatación activa, a prepararte y familiarizarte con estas posturas antes del gran momento, para que el día del parto te salgan de manera natural. Se que no es fácil, pero procura estar tranquila, el parto fluirá mejor. Todo va a salir bien. Estoy segura. Eres una guerrera. Parir es fisiológico y natural, sabes hacerlo

¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que te haya servido! No te olvides de compartirlo si crees que puede servirle a alguien y no dudes en preguntar si te surge alguna duda. 

Menopausia y Suelo pélvico

En el blog de hoy vamos a hablar de menopausia, ese periodo presente en la vida de todas las mujeres sobre el que es tan importante estar informada. ¿Qué le pasa a mi cuerpo durante la menopausia? ¿Qué puedo hacer para cuidarme? ¿Puedo evitar sus consecuencias? 

Menopausia

Lo primero, y más importante es saber que la menopausia NO ES UNA ENFERMEDAD. Se trata de un proceso natural y fisiológico, una fase del ciclo biológico en el cuerpo de la mujer. Es el fin de una etapa de la vida y el comienzo de otra. 

Las mujeres somos cíclicas, no lineales. Nuestras hormonas cambian dependiendo del momento del ciclo en el que nos encontramos. La fluctuación de las hormonas nos afecta en el cuerpo y en el ánimo, y la menopausia es otra fase más de este ciclo. 

La palabra menopausia hace referencia a una fecha concreta, la última vez que la mujer tuvo la menstruación. Sin embargo, el climaterio es el periodo de transición que sufre el cuerpo de la mujer, antes y después de la menopausia y que se puede prolongar durante años. En este proceso, el cuerpo de la mujer cambia, quizá no por fuera, pero si por dentro. Hay muchos cambios hormonales y es necesario un periodo de adaptación. 

La menopausia suele aparecer entre los 45 y los 55 años, aunque como en todo, hay excepciones.  Existen casos de menopausia precoz (antes de los 40). En estas mujeres, los ovarios dejan de liberar óvulos y pierden la capacidad de producir hormonas antes de lo considerado “normal”. Esto puede ser debido a anomalías genéticas, enfermedades, radioterapia, histerectomías… 

¿Qué efectos tiene la menopausia en el cuerpo de la mujer?

Cuando llega la menopausia y se produce el cese de la actividad ovárica, hay alteraciones hormonales, una disminución importante en la producción de estrógenos y progesterona que afectan al cuerpo de la mujer. Los tejidos pierden calidad y aparecen signos y síntomas ya de sobra conocidos.

  • Osteoporosis
  • Cansancio, falta de energía
  • Sofocos
  • Pérdida de apetito sexual, disminución de la libido
  • Sequedad vaginal, y con ello puede venir la dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales) 
  • Cambios en el estado de ánimo (ansiedad, depresión…) 

En esta etapa, tu cuerpo, tus articulaciones, tus huesos, tus músculos, tu cabeza, toda tú, necesitáis una atención especial. Es un momento para cuidarse, y cuanto antes empieces a hacerlo, mejor. 

Menopausia y Suelo Pélvico ¿Qué relación tienen? 

El suelo pélvico tiene una estrecha relación con la menopausia, y no debemos pasarlo por alto. Las variaciones en la producción de estrógenos afectan directamente al trofismo de los tejidos, haciendo que estos pierdan parte de la calidad que tenían. El tono, la fuerza y la elasticidad de los tejidos cambia y esto afecta directamente a la musculatura y los ligamentos que conforman el suelo pélvico. Con la llegada de la menopausia, aumenta el riesgo de sufrir disfunciones en nuestro periné. 

Existen muchos factores a lo largo de la vida de la mujer que pueden alterar tu suelo pélvico como el embarazo, el parto, el deporte que hayas practicado, la edad, etc. Por lo que, cuando llega la menopausia, nuestro suelo pélvico es más vulnerable y si nunca lo hemos trabajado y sus condiciones no son las más óptimas me puedo encontrar ante disfunciones que, si no se tratan, con el paso del tiempo irán a más. 

¿Qué disfunciones de suelo pélvico se pueden asociar a la menopausia?

Las disfunciones se asocian a la alteración del trofismo de los tejidos del periné debido a las hormonas. El cambio en los tejidos que forman el suelo pélvico puede alterar sus funciones de continencia y sostén, además de la esfera sexual y del placer.

  • Incontinencia. Urinaria o fecal. Pérdidas de orina, gases o heces al hacer un esfuerzo (estornudar, reír, coger un peso…). 
  • Prolapsos. Caída de un órganos respecto de su posición habitual. 
  • Dispareunia. Dolor en las relaciones sexuales. Una de las causas puede ser la sequedad vaginal que aumenta en este periodo. 
  • Aumento de la actividad vesical. Aumento de la frecuencia de las ganas de miccionar. 

¿Qué puedo hacer para cuidarme?

  1. Acude a tus revisiones ginecológicas y asegúrate de que todo está bien. 
  2. Hazte una valoración del suelo pélvico. Busca especialistas en fisioterapia uroginecológica y hazte una valoración. No es necesario que tengas un problema para hacértela. Miraremos cuál es el tono y la fuerza de tu suelo pélvico y tu abdomen, observaremos tu postura, tu patrón respiratorio, lo que ocurre cuando toses, etc. Si hay algún problema trataremos de buscar la mejor solución posible adaptándonos a tus necesidades. 
  3. Trabaja tu suelo pélvico. Aprende a contraerlo y relajarlo, a localizarlo y trabajarlo. Necesitas que tu suelo pélvico tenga la fuerza suficiente para poder cumplir con todas sus funciones.
  4. Trabaja tu abdomen. El suelo pélvico no trabaja solo y también necesita que tu abdomen sea competente y trabaje bien. Un buen trabajo en conjunto del suelo pélvico y el abdomen hará que tengas una buena gestión de la presión a nivel abdominal y esto es fundamental para no dañarlos. 
  5. Respira. Utiliza de forma adecuada tu respiración. Suelta el aire cuando hagas un esfuerzo. ¿Alguna te has fijado en cómo respiras?
  6. Trabaja tu postura. Una postura correcta es necesaria para que haya un buen funcionamiento del CORE.
  7. Muévete, haz deporte. Evita la vida sedentaria. Haz el deporte que te guste, si tienes una disfunción adáptalo o aprende a realizarlo de una manera correcta, no lesiva. Si tienes dudas pregunta a tu entrenador/a o tu fisio para que te ayuden y te orienten. Siempre es importante mantenerse activa, pero en esta etapa más. Tus músculos y tus articulaciones necesitan nutrirse y moverse. 
  8. Cuida tu peso. El aumento de peso aumenta el riesgo de aparición de disfunciones del suelo pélvico.
  9. Evita el estreñimiento y ten una buena postura defecatoria
  10. Mima tu vulva. Ten una buena higiene íntima. Usa braguitas traspirables (de algodón), no uses salvaslips ni compresas, no laves tu vulva con jabón…
  11. Descansa. Duerme bien, recupérate después de hacer ejercicio, escucha tu cuerpo, hay veces que necesitamos parar para volver a empezar. 

La menopausia no es algo que se pueda evitar, a todas nos llega en algún momento. Así que, no esperes a que llegue para cuidarte. Da igual la edad que tengas, cuida tu suelo pélvico. 

¡Espero que os haya gustado el blog de hoy! Compártelo si crees que le puede ayudar a alguien. 

¡Muchas gracias por leer!

Tengo gases vaginales ¿Por qué?

¿Sabes lo que son los gases o peso vaginales? ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Sabes por qué pasan? Los gases vaginales pueden ser muy molestos e incómodos, pueden aparecer en relaciones sexuales, haciendo deporte, etc. ¿Puedo hacer algo para evitarlos? Si quieres saber más, ¡No te pierdas el blog de hoy!

¿Qué son los gases vaginales?

Es la expulsión de aire acumulado en la vagina que provoca un ruido característico y que suele producirse durante las relaciones sexuales, la masturbación o haciendo ejercicio físico. El ruido se asemeja a las ventosidades anales, pero no es una flatulencia verdadera. Las ventosidades vaginales no implican la eliminación de los gases que provienen del intestino, y carecen de olor ya que no proceden de la acción bacteriana. 

Las ventosidades vaginales no dependen de la edad y pueden aparecer en cualquier mujer. Muchas mujeres los ha tenido alguna vez en su vida, ¿o no es así? 

¿Por qué se producen los gases vaginales?

En general, los gases vaginales no son un hecho grave, aunque en alguna ocasión pueden ser síntoma de alguna patología. Aquí te cuento cuáles pueden ser las causas que los generan. 

Disfunción del suelo pélvico 

Los gases vaginales pueden ser un síntoma que indica que el suelo pélvico está débil (hipotonía). Al estar debilitado, la vagina y la apertura vaginal están más abiertas y es más fácil que entre aire en ciertas situaciones. 

Existen muchos factores que pueden hacer que la musculatura del suelo pélvico esté debilitada. Situaciones como los embarazos y el parto, el peso, practicar deportes de impacto, o por el propio envejecimiento de los tejidos que conlleva una pérdida de calidad de los mismos, pueden traer como consecuencia la debilidad muscular. 

Actividad sexual

Las relaciones sexuales o la masturbación son un momento en el que los gases vaginales se producen con frecuencia. Aunque pueden aparecer con el sexo oral o la masturbación, lo más frecuente es que se produzcan con la penetración. Al entrar y salir el pene, puede entrar aire en la vagina y salir provocando un sonido similar al de los gases anales. Hay ciertas posturas sexuales que se pueden asociar más con los gases vaginales, como puede ser la posición “a cuatro patas”.   

Fístula vaginal 

Una fístula vaginal es un orificio anormal que conecta la vagina con otro órgano (vejiga, recto o colón). Se trata de la causa más complicada. Además de generar los gases, que en este caso si que pueden ser olorosos, se pueden producir infecciones en el tracto urinario entre otras complicaciones. 

Las fístulas pueden ser de nacimiento, tras una cirugía, un parto complicado o a raíz de algunas enfermedades como la de Crohn o la colitis ulcerosa. Existen varios tipos de fístula:

  • Fístula vesículovaginal: vejiga y vagina. Es la más frecuente. 
  • Fístula ureterovaginal: uréteres y vagina. 
  • Fístula uretrovaginal: Uretra y vagina. 
  • Fístula rectovaginal: Recto y vagina. 
  • Fístula colovaginal: Colon y vagina. 
  • Fístula enterovaginal: Intestino delgado y vagina. 

Aquellas que conectan con el aparato digestivo, permiten el paso de gas y de material fecal. 

La incidencia de gases vaginales en mujeres, es mayor en aquellas que han tenido partos vaginales o mujeres con un índice de masa corporal grande. 

¿Cómo se si debo preocuparme por tener gases vaginales?

Hay algunos signos que pueden ayudarte a identificar que algo no va bien. Si los gases vaginales van unidos a un olor fétido, acompañados de heces o líquido anormal, si sufres infecciones con frecuencia o notas inflamación en la zona vulvar o vaginal o sangrado no relacionado con la menstruación, acude al médico para que te hagan una exploración y puedas descartar problemas más graves.

¿Qué puedo hacer para no tener gases vaginales? 

Lo primero que hay que saber es que los gases vaginales no siempre se pueden prevenir, que es algo fisiológico y muy frecuente. Hay que tener en cuenta las señales de alarma o si se trata de una situación que te genera mucho estrés. 

Incomodidad y vergüenza son dos palabras que suelen ir bastante unidas a los gases vaginales. Las mujeres tienen una percepción negativa de los mismos, con lo cual, además del trabajo físico que se pueda hacer, habría que trabajar esta sensación negativa que no debería ser así. Como hemos dicho, los gases vaginales son algo natural

En las relaciones sexuales se pueden prevenir probando con cambios de postura, buscando aquellas que no dejen que entre tanto aire, donde la vagina esté más cerrada. El trabajo de suelo pélvico también es una buena manera de prevención. 

Trabajar el suelo pélvico

Hemos dicho que los gases vaginales podían relacionarse con una disfunción del suelo pélvico, una debilidad en el tono muscular que puede hacer que aparezcan con más frecuencia. Si este es tu caso, puedes tonificar y fortalecer tu suelo pélvico. 

¿Cómo se fortalece? Con ejercicios de contracción de suelo pélvico, los famosos Kegel, además de muchas técnicas que te pueden ayudar a mejorar el tono de tu periné, desde hipopresivos hasta el uso de electroestimulación o biofeedback. 

Yo sigo insistiendo aunque sea algo pesada.  El trabajo de suelo pélvico deberíamos realizarlo con o sin gases vaginales, es una parte más del cuerpo y debe estar sana y cuidada para poder realizar sus funciones correctamente. 

Si no sabes cómo trabajarlo, no sabes contraerlo o quieres saber cuál es el mejor tratamiento para ti, visita a un/a fisioterapeuta especialista en suelo pélvico que te ayude y te aconseje sobre cómo hacerlos. 

Y para ir terminando…

Por muy incómodos que puedan resultarnos, no podemos controlar completamente la salida de los gases vaginales. Si te da vergüenza, puedes hablarlo con tu pareja para dejar de verlo como un problema, nuestro cuerpo es así, y esto pasa. Trabajar la confianza contigo misma y con la pareja puede ser una muy buena herramienta. Las ventosidades vaginales hay que tomarlas como lo que son, algo natural. Si notas alguna de las señales de alarma, tienes dudas o estás preocupada, acude al médico

¡Espero que os haya gustado el post de hoy! Si os ha sido de ayuda y creéis que le puede interesar a alguien más no dudéis en compartirlo. 

¡Muchas gracias por leer! 

Vejiga Hiperactiva. Síntomas y tratamiento.

fisioterapia para la incontinencia

¿Sientes ganas de orinar con mucha frecuencia? ¿Vas más de siete veces al baño? Y por la noche, ¿también vas? ¿No te da tiempo de llegar al baño o tienes una necesidad imperiosa de orinar? Quizá si la respuesta a todas estas preguntas ha sido afirmativa, tu problema pueda ser el síndrome de la vejiga hiperactiva. 

Este síndrome afecta tanto al sexo femenino como al masculino y su prevalencia en España es de más del 10%, y aumenta con la edad. Al ser un problema que afecta a un porcentaje tan grande de la población, se hace necesario conocerla y saber qué posibilidades de tratamiento tiene. 

Vejiga ¿cómo funciona?

La vejiga es un órgano hueco con forma de globo que se encuentra situado en la pelvis. Las paredes están formadas por fibras musculares lisas que forman el músculo detrusor. La vejiga recibe la orina desde los riñones a través de los uréteres, la almacena y la expulsa al exterior por la uretra. Su función es el almacenado de la orina. 

La uretra tiene dos esfínteres que se encargan de asegurar la continencia. 

  • Esfínter interno. Formado por las mismas fibras que el detrusor. 
  • Esfínter externo. Formado por fibras musculares estriadas. Es un músculo voluntario.  

Los músculos del suelo pélvico también tienen su función en la continencia, realizando la función de sostén de la vejiga y la uretra. 

¿Cómo se produce la micción?

  • Fase de llenado. El músculo detrusor se encuentra relajado para que la orina pueda llenar la vejiga y almacenarla en su interior.
  • Fase de vaciado. Cuando la vejiga está llena, la estimulación de los receptores de presión de la vejiga, mandan la señal al cerebro para ir a orinar. El músculo detrusor se contrae y los esfínteres se relajan dejando que salga la orina a través de la uretra. 

¿Qué es la vejiga hiperactiva?

La vejiga hiperactiva se define según la Sociedad Internacional de Continencia como: “Urgencia urinaria, usualmente acompañada por frecuencia miccional y nocturia, con o sin incontinencia urinaria de urgencia, en la ausencia de infección de las vías urinarias u otra patología obvia”. 

Las personas que presentan este síndrome tienen un problema en la fase de llenado de la vejiga. Durante esta fase se producen contracciones involuntarias del músculo detrusor que generan ganas de ir al baño rápidamente. 

Síndrome de la Vejiga Hiperactiva: Signos y síntomas

  • Frecuencia miccional aumentada y tiempo entre micciones acortado (incluso cada menos de dos horas). Lo normal es miccionar unas 7 veces al día según la Asociación Española de Urología. 
  • Nocturia. Necesidad de orinar por la noche. Levantarse dos o más veces por la noche puede provocar problemas de sueño. 
  • Urgencia miccional. Deseo imperioso de orinar que aparece de forma súbita y difícil de aguantar. 
  • Escapes de orina. No siempre que el síndrome está presente hay una incontinencia urinaria asociada. 

Por todo ello, el síndrome de vejiga hiperactiva genera un gran impacto en la calidad de vida de quien lo sufre, teniendo que modificar hábitos y rutinas para no tener pérdidas de orina. Estos cambios pueden ser desde disminuir la ingesta de líquidos, tener localizado siempre un aseo y usar absorbentes como compresas, hasta reducir la actividad social y evitar ciertas actividades. 

El sentimiento de vergüenza y la baja autoestima es muy frecuente en estos pacientes. También el sueño puede verse alterado y esto generar problemas de salud mental como la depresión. 

Vejiga Hiperactiva: Origen.

  • En la mayoría de los casos, se desconoce la causa y se denomina Vejiga Hiperactiva Idiopática
  • Neurológico. Es frecuente en enfermedades como la Esclerosis Múltiple o el Parkinson. 
  • Vesical. Tumores, prolapso de órganos pélvicos, infecciones, obstrucción del tracto urinario…

Tratamiento 

  • Cambios en los hábitos del día a día
    • Eliminar la ingesta de bebidas excitantes (café, té, alcohol, zumos cítricos…) 
    • Entrenar la vejiga para conseguir retrasar el vaciado y una buena continencia (si es que no la hay). 
  • Diario miccional. Se registra durante varios días el número de micciones y la cantidad de líquidos ingerida para ver cual es el patrón miccional y poder establecer un buen plan de tratamiento. 
  • Entrenamiento de la musculatura de suelo pélvico. Ya sabemos que ayuda en la función de continencia y hace de sostén para la vejiga y la uretra, por lo que será fundamental mantenerlo con el tono adecuado. 
  • Neuromodulación del tibial posterior. Se trata de una técnica que aplicamos los fisioterapeutas en la consulta, y que el paciente puede realizar también en su domicilio. Os cuento más sobre ella a continuación.
Neuromodulación del tibial posterior como tratamiento de la vejiga hiperactiva. 

La técnica consiste en modular de forma indirecta el suelo pélvico a través del plexo sacro para modificar la función motora y sensitiva. El objetivo es llegar al centro de la micción y provocar una inhibición del músculo detrusor (aquel que se contrae involuntariamente). El nervio tibial posterior tiene origen en las raíces S2-S4.

La neuromodulación puede realizarse con un electrodo y una aguja o con dos electrodos, es muy poco invasiva. 

El uso de esta técnica tiene una gran evidencia científica y unas tasas de éxito en el tratamiento de vejiga hiperactiva de más del 50%. Por ello, desde hace años, desde asociaciones como la American Urological Association o la Asociación Europea de Urología, se recomienda el uso de esta técnica como parte del tratamiento. 

La neuromodulación del tibial, está contraindicada en pacientes con marcapasos, embarazadas, niños y personas con epilepsia o con tratamiento anticoagulante. 

Actualmente, esta técnica no solo se utiliza en personas con vejiga hiperactiva, también se usa en patologías como la incontinencia urinaria o fecal, el dolor pélvico, la dispareunia o el estreñimiento. 

Es un tratamiento que mejora la calidad de vida del paciente, es poco invasivo y fácil de realizar. ¡Todo ventajas!

Neuromodulacion tibial posterior

Otros tratamientos. 

Además del tratamiento que ofrece la fisioterapia, el tratamiento psicológico es fundamental en este tipo de pacientes. Por ejemplo, las técnicas de relajación son una ayuda maravillosa para mejorar el cuadro clínico. 

También existe tratamiento farmacológico que trata de inhibir las contracciones involuntarias del músculo detrusor. Y en ocasiones, se hacen infiltraciones de toxina botulínica o ampliación vesical. 

¡Y hasta aquí la vejiga hiperactiva y su tratamiento! Espero que os haya sido útil el post de hoy. Y que, si es tu caso, o el de alguna persona cercana a ti, no dudéis en buscar ayuda. Ve a un/a fisioterapeuta especializado/a en suelo pélvico, te va a ayudar y vas a mejorar.

¡Muchas gracias por leer!