¿Cómo puedo saber si mi suelo pélvico está dañado?

Hemos hablado de patologías que afectan al suelo pélvico tanto femenino como masculino, de la importancia de la prevención, y de muchas cosas más, pero, si a mi suelo pélvico le pasa algo ¿cómo puedo saberlo? ¿Hay alguna señal que me indique que algo no va bien? Vamos a hablar de esto en el post de hoy. ¡No te lo pierdas!

¿Suelo pélvico dañado?

Las patologías del suelo pélvico son muy variadas, y, por lo tanto, la sintomatología también. Tendemos a reducir los problemas de suelo pélvico a las pérdidas de orina, y ¡por supuesto, que esto es una señal!, pero no es la única que puede indicarnos que algo no va bien. 

El suelo pélvico es un conjunto de músculos que se relaciona con muchas otras estructuras, como la vejiga, el útero y el recto, por lo que cualquiera de las patologías que afecta a estas estructuras repercute directa o indirectamente en el suelo pélvico. 

¿Qué señales me indican que mi suelo pélvico no está bien? 

Incontinencia urinaria. 

Quizá esta sea la señal más conocida por todo el mundo. La incontinencia es la pérdida de orina involuntaria. Es un problema de la continencia, y se considera incontinencia sea la cantidad que sea. Una gota, también es una pérdida. No importa tanto la cantidad, sino la propia pérdida.

Normalizar las pérdidas de orina ha hecho un flaco favor a la sociedad. Se considera “normal” tener pérdidas y no se le da importancia hasta que llegan a niveles más graves. 

Consideramos incontinencia las pérdidas por un esfuerzo (tos, estornudo, risa, saltos), de urgencia (necesidad imperiosa y repentina de orinar), o cualquier acto de pérdida contra la propia voluntad. 

Dolor lumbar

Como ya he contado en blogs anteriores el suelo pélvico está íntimamente relacionado con el diafragma, el abdomen y la musculatura lumbar (el famoso CORE). Cualquier alteración de una de las partes hace que las otras se puedan ver afectadas.

No quiero decir con esto que siempre que haya dolor lumbar, le ocurra algo al suelo pélvico, pero que sí que es importante tenerlo en cuenta y valorar cómo está para descartar. Un suelo pélvico y un transverso del abdomen débiles, no pueden hacer una buena función de estabilización, y esto puede dar problemas de dolor lumbar. 

Infecciones de orina de repetición 

En ocasiones, las infecciones de orina de repetición pueden estar relacionadas con un fallo de coordinación de la musculatura, un pH alterado, una alteración de la flora… Si es tu caso, ve a consultar a un especialista que valore tu caso. Se pueden realizar cosas como cambios en los hábitos del día a día, trabajo de la musculatura… que pueden mejorar esa recurrencia y evitar que te siga pasando. Aunque siempre hay que ver de dónde viene el problema y tratar la infección. 

Dolor durante la relaciones sexuales o imposibilidad de llegar al orgasmo. 

El dolor durante las relaciones no es normal. Las relaciones sexuales deben ser placenteras y en ningún momento deben doler. El dolor es una señal de alarma que indica que algo no va bien y tiene causas variadas (cicatrices, tensiones musculares…). No tiene que haber dolor en la penetración, en la masturbación, tras el orgasmo ni en ninguna de las fases del ciclo de la respuesta sexual femenina y masculina. 

La imposibilidad de llegar al orgasmo también puede ser un indicativo de un suelo pélvico debilitado. 

Tampón o copa menstrual que se mueve y se sale o dolor al colocarlos. 

Al igual que no debe doler la penetración, tampoco debe doler ponerte un tampón o una copa menstrual. Si al colocarlos estos se resbalan quizá exista un problema de debilidad y nuestro suelo pélvico no es capaz de mantenerlos en su sitio. En el caso de las copas menstruales, hay tamaños, y a veces, si cogemos un tamaño muy pequeño con respecto del de nuestra vagina, es posible que por eso se nos resbale. Sea como sea, es un factor a tener en cuenta. 

Incontinencia fecal 

Si la incontinencia urinaria es una señal, la incontinencia de heces y gases también lo es. La continencia es una función básica del suelo pélvico y cualquier pérdida involuntaria, sea del tipo que sea, siempre va a ser una señal. 

Estreñimiento crónico 

El estreñimiento está normalizado y esto hace que se le reste importancia. Pero, una persona que va al baño y tiene que hacer siempre un gran esfuerzo, provoca un aumento de presión sobre el suelo pélvico constante, que puede acabar debilitándolo. 

Sensación de pesadez en la vagina

Esta sensación de pesadez puede indicarnos un prolapso (un órgano que está descendido respecto de su ubicación habitual) y que puede notarse a nivel vaginal. Si esto pasa, es fundamental ponerse en manos de un especialista para que ese prolapso no vaya a más. Los prolapsos a veces pueden ir asociados a personas con estreñimiento crónico, personas que trabajan con cargas y deben realizar grandes esfuerzos, o en mujeres tras el parto. 

Gases vaginales

Los gases vaginales son un síntoma que nos indica que nuestro suelo pélvico está débil. Un suelo pélvico débil puede hacer que la abertura vaginal y la vagina estén más abiertas, y es más fácil que en alguna situación entre aire, y que, al realizar un esfuerzo, o con las relaciones sexuales, ese aire salga produciendo el ruido de un gas.

Dolores menstruales y dolor pélvico 

Ya he dicho que el dolor es una señal que indica que algo no va bien, independientemente del origen. 

La menstruación no debe ser dolorosa, ni mucho menos incapacitante. Si es tu caso, busca la causa que te está generando este dolor y ponle solución, hay un montón de profesionales dispuestos a ayudarte. 

Los dolores pélvicos, difusos, sin una causa clara o con causa, también son señales que pueden indicarnos problemas en el suelo pélvico.           

¿Y si noto una de estas señales? ¿Qué hago?

Si, lo se, soy muy pesada con este tema, pero hazte una VALORACIÓN DE SUELO PÉLVICO. Según cual sea tu problema quizá no es lo primero ni lo único que debes hacer. También hay otros profesionales como ginecólogos/as , urólogos/as , matronas o psicólogos/as que también están para ayudarte. 

¿En qué ocasiones debería mirar si o si mi suelo pélvico?

Ante cualquiera de estas señales sería interesante y fundamental que acudieseis a un especialista de suelo pélvico para valorar el estado de vuestro periné. También, recordad que, aunque no haya señales, hay situaciones que exponen el suelo pélvico como la menopausia, el embarazo o el post-parto, la práctica de deportes de impacto, tras una intervención quirúrgica en la zona abomino-perineal… y que deberían ser motivo de mirarnos y cuidarnos el suelo pélvico. 

¿Crees que te ha servido el post de hoy? Si es así compártelo con quien creas que puede servirle. 

¡Muchas gracias por leer!

Incontinencia fecal. Fisioterapia en coloproctología.

Hoy toca tratar el tema de la incontinencia fecal, bien sea de heces o de gases. Si la incontinencia urinaria ya es un tema tabú de por si, cuando la incontinencia es fecal, el tabú es mucho mayor. ¿Habías pensado alguna vez que podía existir la incontinencia fecal? ¿Sabías que es más frecuente de lo que nos imaginamos?

¿Qué es la incontinencia fecal? 

La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar la evacuación por vía anal de heces (sólidas o líquidas) o de gases. Aunque la prevalencia es menor que la de la incontinencia urinaria, es un problema más frecuente de lo que parece, pero por vergüenza no se habla de él. Pueden presentarla tanto hombres como mujeres. 

Las heces recorren el colón gracias a los movimientos peristálticos (se producen una serie de ondas que permiten que las heces vayan avanzando) hasta llegar al recto. En el recto, hay unos receptores, que cuando notan la presencia de las heces, avisan de que hay que evacuar y se producen una serie de reflejos necesarios para que las heces o los gases no se escapen. Se tiene que cerrar el esfínter para que la continencia anal pueda mantenerse. 

¿Cuáles son las causas de la incontinencia fecal?

Al igual que en el caso de la incontinencia urinaria, las causas pueden ser variadas. Podemos encontrarnos frente a un problema de la musculatura, de los esfínteres, del sistema nervioso, un trastorno digestivo, etc., y el origen puede ser anal (musculatura y esfínter externo) o rectal (lugar donde se almacenan las heces antes de ser evacuadas por vía anal). 

Causa de origen anal: Este problema puede ser derivado de una debilidad de la musculatura del suelo pélvico, de la musculatura estriada del esfínter o por una alteración de los reflejos necesarios para que se produzca la continencia. Las causas más frecuentes son: 

  • Problemas neurológicos de origen central o periférico (tumores, ACV, daño del nervio pudendo…) 
  • Enfermedades degenerativas
  • Causas congénitas 
  • Traumatismos, tras una caída, por una fractura a nivel pélvico. 
  • Traumatismos obstétricos, desgarros o episiotomías en la zona media que afectan al esfínter, daño del nervio pudendo… Los bebés muy grandes, mucho tiempo de expulsivo o el uso de instrumental, entre otros, son factores de riesgo para este tipo de incontinencias. 
  • Tras cirugías en la zona (próstata, fisuras, hemorroides etc.).

Causa de origen rectal: Cuando el problema es de origen rectal se produce una alteración de la complianza (la capacidad de ser distendido) y la sensibilidad rectal. Este tipo de alteraciones se producen tras una cirugía del recto, por alteraciones congénitas, o por tratamientos con radioterapia, entre otros. 

Fisioterapia en la incontinencia anal 

La fisioterapia en coloproctología es la parte de la fisioterapia que se encarga de las disfunciones que afectan al colon, el recto y el ano. Desde este campo la fisioterapia dispone de tratamientos diversos y específicos que pueden ayudar en el tratamiento de la incontinencia fecal. 

Ya sabemos que una de las funciones principales del suelo pélvico es la función de continencia y que la musculatura tiene un papel fundamental en que ésta función pueda llevarse a cabo correctamente. 

El objetivo principal de la fisioterapia será realizar una reeducación ano-rectal para mejorar y recuperar la continencia. 

Es importante conocer el origen de la incontinencia para poder enfocar el tratamiento de la manera más correcta. Dependiendo de la causa, y tras realizar una valoración, se fijarán los objetivos y se valorarán las técnicas que se van a usar (biofeedback, electroestimulación, ejercicios hipopresivos, kegel…). 

Conocer bien nuestro suelo pélvico y saber cómo funciona es fundamental para reducir los escapes y controlarlos mejor. 

Si tienes incontinencia fecal busca un buen equipo de especialistas que te ayuden a mejorar tu calidad de vida. Se sabe que la fisioterapia tiene muy buenos resultados y en muchos casos debería ser la primera opción de tratamiento. 

¿Qué puedo hacer si tengo incontinencia fecal?

Principalmente debes buscar ayuda en profesionales que sepan sobre el tema. Además, pueden ayudarte a hacer cambios en tu día a día para que puedas aplicarlos fácilmente y mejorar. Algunos de estos cambios pueden ser: 

Maniobra defecatoria correcta
  • Cambios en la alimentación. Para esto es mejor que busques algún profesional de la nutrición que te oriente. 
  • Crear una buena rutina defecatoria con una buena consistencia de las heces. Es importante aprender a realizar un buen vaciado del recto con una correcta maniobra defecatoria. 
  • Trabajar tu suelo pélvico y fortalecerlo.
  • Evitar factores de riesgo que dificulten la continencia (carga de pesos, grandes esfuerzos, deportes de impacto…).

Recuerda que estas pautas deberían ser bajo la supervisión de un profesional sanitario que esté llevando tu caso particular. 

En nuestra sociedad, la incontinencia es un tema del que se habla muy poco, pero que está bastante presente y afecta psicológica y socialmente a quien lo sufre. Es fundamental que se hable de este tema para que quien lo padece sea consciente de que hay más gente en su misma situación y se puede pedir ayudar para revertirla, o al menos, mejorarla. 

El objetivo de la fisioterapia es mejorar la calidad de vida de los pacientes que vienen a consulta. Es fundamental acompañar el tratamiento de fisioterapia con modificaciones en los hábitos del día a día. Mejorar el control, la percepción y la coordinación de nuestra musculatura pélvica para que esta funcione correctamente. 

No te avergüences, busca ayuda si lo necesitas y pon una solución a tu problema. Hay mucha gente dispuesta a ayudarte. 

Si crees que esta información puede servirle a alguien compártela. ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que os haya gustado!

PROLAPSO, ¿QUÉ ES?

¿Alguna vez te han hablado de los prolapsos? ¿Qué son? ¿Se tratan? ¿Tienen solución? ¿Puedo evitar que vayan a más?

El prolapso es una disfunción de suelo pélvico muy frecuente de la que no se habla lo suficiente. Se sabe que muchas mujeres lo padecen y no lo cuentan por desconocimiento o por vergüenza. En el post de hoy voy a contaros en qué consiste. 

¿Qué es un prolapso y qué lo causa?

El prolapso es el descenso de uno o más órganos de la cavidad pélvica hacia el exterior. 

Las causas del prolapso pueden ser variadas, y cada caso es importante valorarlo y analizarlo de forma individualizada. Una de las funciones que tiene nuestro perinées la función de sostén, se encarga de mantener los órganos pélvicos en su lugar. Cuando esta función falla y hay una debilidad de las estructuras que hacen esta función podemos encontrarnos con un prolapso. La debilidad de los tejidos que conforman el suelo pélvico (musculatura, ligamentos y fascias) puede deberse a diversos factores. 

Los factores de riesgo para el prolapso son todos aquellos que pueden producir un debilitamiento de la musculatura del periné. Algunos de estos son:

  • Sobrepeso u obesidad
  • Embarazo y parto (uso de instrumentos, bebés muy grandes…)
  • Estreñimiento crónico. El esfuerzo que hay que realizar constantemente al ir al baño genera muchas presiones en el abdomen y el suelo pélvico. 
  • Personas con enfermedades respiratorias. La tos crónica produce hiper-presiones constantes en el suelo pélvico. 
  • Práctica de deporte de impacto o carga de pesos. 
  • Enfermedades neuromusculares o factores genéticos que afectan a la calidad de los tejidos haciéndolos más débiles y vulnerables. 
  • Cirugías pélvicas o abdominales
  • Menopausia (caída de estrógenos y, por lo tanto, pérdida de la calidad del tejido)

Tipos de prolapsos. 

Existen varios tipos de prolapso según el órgano que desciende.  El descenso puede ser de un órgano del compartimento anterior, medio o posterior de la vagina.  

  • Vejiga – Cistocele  (compartimento anterior). La vejiga cae hacia la vagina. Puede dar síntomas miccionales como la incontinencia o infecciones de repetición. 
  • Uretra – Uretrocele (compartimento anterior). La uretra cae hacia la vagina. Se suele prolapsar junto a la vejiga y puede dar los mismos síntomas.
  • Descenso del útero – Histerocele  (compartimento medio). El útero cae por la vagina hacia el exterior. 
  • Recto – Rectocele (compartimento posterior). El recto cae y aparece un bulto en la pared posterior de la vagina. Puede dar problemas de estreñimiento, sensación de falta de vaciado u obstrucción. 
  • Intestino – Enterocele (compartimento posterior). Las asas intestinales caen y quedan entre la vagina y el recto. A veces, se asocia con el rectocele y puede dar los mismos síntomas. 

En cualquiera de estos casos, el problema no está en el órgano que cae, sino en la estructura que lo sujeta. 

Grados de prolapso.

Los prolapsos, se clasifican en cuatro grados atendiendo a la gravedad. Desde el I donde existe un pequeño descenso en el interior de la vagina, hasta el IV, donde el órgano sale completamente al exterior de la misma. 

Síntomas del prolapso. 

La presencia del prolapso, puede dar diversos síntomas dependiendo del tipo y del grado. 

  • Síntomas urinarios. Una incontinencia urinaria, de esfuerzo o de urgencia podría indicarnos la presencia de un prolapso. Lo que no quiere decir es que siempre que haya un prolapso, habrá una incontinencia. 
  • Sensación de pesadez, de tener un bulto en la zona de los genitales. 
  • Molestia en la zona con el movimiento (al andar, correr, hacer deporte…). 
  • Estreñimiento, sensación de falta de vaciado o dificultad para defecar. 
  • Dolor durante las relaciones sexuales e incluso miedo de tenerlas por si el prolapso fuera a más.
  • Infecciones urinarias de repetición. 

Los síntomas del prolapso pueden ser variados y en cada mujer es diferente. Es importante que un especialista te realice una exploración, determine el tipo de prolapso que tienes, si es que lo tienes y te oriente con el tratamiento que debes seguir. 

¿Cómo puede ayudarte la fisioterapia si tienes un prolapso?

La fisioterapia tiene un papel fundamental cuando existe un problema como el prolapso, sobre todo en los grados I y II, ya que se puede reducir el grado de descenso de la víscera o evitar que vaya a más. Si el prolapso es un grado III o IV normalmente es necesaria la cirugía y en estos casos se recomienda trabajar con la/el fisioterapeuta antes y después de la intervención para reforzar el suelo pélvico. 

El objetivo de la fisioterapia en el tratamiento de los prolapsos es el entrenamiento y la reeducación de la musculatura perineal a través de diferentes técnicas:

  • Toma de conciencia del suelo pélvico
  • Ejercicios de Kegel. Trabajo de contracción del suelo pélvico para ganar fuerza y tono. 
  • Uso de biofeedback o electroestimulación 
  • Educar y concienciar al paciente sobre cómo comportarse ante un esfuerzo.
  • Hacer una buena gestión de la presión abdominal. 
  • Trabajo postural 
  • Activación de la musculatura profunda del abdomen.

Hacer deporte de manera correcta, anteponerse a los esfuerzos, evitar el estreñimiento, cuidar la alimentación y controlar el peso son factores que están en nuestra mano para evitar futuros prolapsos que puedan ocasionarnos problemas. 

Pesarios

En el tratamiento de los prolapsos también se puede contar con este dispositivo. Los pesarios son unos dispositivos que se colocan en la vagina y que recolocan los órganos “caídos” en su lugar. Ayudan a mejorar la sintomatología, evitan que vaya a más e incluso retrasan el momento de la cirugía. Estos dispositivos debe recomendártelos un especialista que te enseñe a encontrar el adecuado y colocártelo bien. 

Conocer lo que es un prolapso es fundamental para hacer un trabajo de prevención ¡Empieza a trabajar antes de que pueda pasarte! Una valoración por parte de tu fisioterapeuta especialista en suelo pélvico es necesaria para conocer el estado de tu periné, saber la gravedad del prolapso (si lo hay) y hacer un buen tratamiento y una buena prevención. 

Desde la fisioterapia podemos ayudarte a mejorar estos síntomas, reeducando y fortaleciendo el suelo pélvico y el abdomen. ¡No dejes que vaya a más y pide ayuda! 

DESMONTANDO MITOS SOBRE EL SUELO PÉLVICO

Existen cantidad de creencias erróneas relacionadas con el suelo pélvico. 

¿Los hombres tienen suelo pélvico? ¿Solo hay que trabajar el suelo pélvico durante el embarazo? ¿Con hacer ejercicios de Kegel basta? 

En el blog de hoy hablamos de algunos de estos temas para que conozcas un poco más sobre el suelo pélvico y porqué cuidarlo. 

  • Los hombres no tienen suelo pélvico. 

Hombres y mujeres tienen suelo pélvico desde que nacen hasta que se mueren. Y no solo eso, sino que, además, al igual que las mujeres, pueden tener disfunciones del mismo (dolor pélvico, incontinencia, disfunción eréctil, estreñimiento…) . 

Así que tú, como hombre, también debes cuidar y ejercitar tu suelo pélvico como parte de tu cuerpo que es y si tienes un problema ¡Acude a un profesional que te ayude! ¡No solo tratamos las disfunciones perineales en las mujeres!

  • ¿Para qué voy a trabajar el suelo pélvico si no tengo ningún problema? 

Quizá no tengas ningún problema en tu suelo pélvico, eres joven y  estás sana/o, pero, ¿quién te dice que con el paso del tiempo no puedas padecerlo? 

En tu mano está prevenir futuros problemas. Existen numerosos factores de riesgo que afectan a la salud del suelo pélvico. Conoce cuales son y ejercita tu suelo pélvico de manera regular ¡Al igual que haces con el resto de tu cuerpo!. 

  • Un buen momento para entrenar mi suelo pélvico es cuando voy al baño. Si soy capaz de cortar el pis, tengo un buen suelo pélvico. 

Hace unos años se recomendaba a las mujeres que trabajasen su suelo pélvico cortando el pis cuando iban al baño. Se conoce este concepto como “Stop pipí”. Actualmente sabemos que esta práctica, lejos de ayudar, lo que hace es favorecer que aparezcan infecciones de orina (no se produce un vaciado completo de la vejiga). 

Si quieres saber como está tu suelo pélvico y entrenarlo acude a un profesional que te valore y te diseñe un buen programa de entrenamiento. 

  • Si se me escapa una gotita al reír, toser, estornudar o saltar es normal. Lo dicen en la tele. 

Esto NO ES NORMAL, se llama INCONTINENCIA. La incontinencia es la pérdida involuntaria de orina y se puede dar por varias causas y muchas de ellas tienen solución. 

Hoy en día, en nuestra sociedad, la incontinencia urinaria está más que asumida como un momento por el que toda mujer va a pasar, y hablamos de mujer, porque el mayor porcentaje que lo sufre es el sexo femenino, pero también pueden padecerla los hombres. 

Si tienes pérdidas de orina acude a un profesional que te ayude y te dé herramientas para mejorar. Trabaja con tu cuerpo, se consciente de tu problema y modifica tu entorno, cambiando hábitos y creando nuevas rutinas (consumo de líquidos, cuidar la alimentación, evitar consumo de excitantes, etc.) que te ayuden a corregir los factores que facilitan su aparición. La higiene en estos casos es fundamental para reducir el riesgo de infecciones. 

Y si no tienes pérdidas, haz trabajo de prevención, no olvides tu suelo pélvico, trabájalo y cuídalo para evitar futuras complicaciones.

  • Las bolas chinas como remedio a todos los problemas de suelo pélvico. 

Las bolas chinas son un dispositivo formado por una o dos bolas unidas por un cordón. En el interior tienen otra bola más pequeña que hace que cuando las llevamos colocadas y estamos en movimiento se produzca un choque contra las paredes que produce una vibración. Esta vibración provoca una contracción involuntaria de los músculos de nuestra vagina, haciendo que estos trabajen. 

Este dispositivo puede ayudar a trabajar tanto el tono como la fuerza de la musculatura del periné, pero para eso es indispensable que antes sepamos cómo está nuestro suelo pélvico. Las bolas chinas no le sirven a todo el mundo y no son la solución para todo. En según que casos pueden ser incluso perjudiciales. 

Si tienes un problema en tu suelo pélvico, acude a un profesional que valore tu caso individual y no uses las bolas chinas sin indicación. 

En caso de no tener problemas de suelo pélvico, mi recomendación es que acudas igualmente a hacerte una valoración antes de usarlas. 

  • El estreñimiento es normal. ¿En qué va a afectar a mi suelo pélvico?

Que esté muy presente en nuestra sociedad no quiere decir que sea normal. El estreñimiento se ha vuelto un trastorno común que cada vez está más presente debido al modo de vida actual, nuestros hábitos y el estilo de vida. 

El estreñimiento trae consigo síntomas como el dolor abdominal, los gases o la hinchazón, entre otros. Además, supone realizar grandes esfuerzos para expulsar las heces, lo cual genera una hiperpresión en la zona abdominal. Todo esto repercute de manera directa sobre nuestro suelo pélvico y lo hace más vulnerable. 

Factores como el estrés , la mala alimentación o el sedentarismo es fundamental tenerlos en cuenta si sufrimos estreñimiento. Tener buenos hábitos y cuidar tu periné mejorarán tu estreñimiento y, por lo tanto, tu calidad de vida. 

  • ¿Dolor con la menstruación? ¡Quién no tiene!

Se llama dismenorrea y nos indica que algo no está funcionando como debería. Sentir pesadez o una sensación de incomodidad puede ser normal debido a la inflamación que se produce, pero asociar menstruación y dolor no es correcto. Esos dolores que afectan a la calidad de vida, y llegan incluso a ser incapacitantes durante algunos días, no son normales. El cuerpo nos emite una señal en forma de dolor para indicarnos que algo está fallando. Existen diversas causas que pueden provocar este dolor, hay que estudiar cual es el origen y tratarlo. Busca ayuda si te pasa y ponle soluciones. 

Es fundamental que haya una buena educación menstrual tanto para la mujer como para el entorno. 

  • El suelo pélvico solo importa durante el embarazo. 

NO. Quizá la primera vez que hayas oído hablar de tu suelo pélvico haya sido durante el embarazo (lo cual me parece profundamente triste), pero tengo que decirte que tu suelo pélvico lleva contigo desde que naciste. El embarazo es un momento esencial para el suelo pélvico y hay que prestarle especialmente atención, pero hay que cuidarlo siempre. 

  • Que me moleste durante las relaciones sexuales es normal. 

Cicatrices, musculatura hipertónica, presencia de puntos gatillo, etc. son algunos de los factores que puede provocar dolor en las relaciones sexuales. Todos ellos se pueden tratar y en la mayoría de casos mejorar e incluso eliminar la molestia. Busca la causa de tu dolor. ¡Es importante disfrutar de las relaciones sexuales! 

  • Para trabajar el suelo pélvico basta con hacer ejercicios de Kegel y además son muy sencillos de realizar.

Aunque los ejercicios de Kegel parezcan simplemente ejercicios de contracción y relajación de la musculatura perineal (que lo son), no son sencillos de realizar. La mayoría de las/los pacientes que vienen a consulta necesitan aprender a hacerlos aislando la contracción de estos de la de otros músculos (como pueden ser glúteos, aductores, rectos del abdomen…) y por lo tanto necesitan un aprendizaje para realizarlos correctamente. Tampoco ayuda a realizarlos la falta de conciencia que tenemos sobre la zona de nuestro periné, cuanto más sabemos sobre él, más fácil es trabajarlo. 

Los ejercicios de Kegel son una herramienta más para trabajar el suelo pélvico, pero al igual que las bolas chinas, no siempre van a ser la solución. 

Si hay un problema o simplemente quieres prevenirlo acude a un especialista que te ayude y te aconseje. 

¿Tú también creías alguno de estos mitos? ¿Se te ocurre alguno más? Poco a poco os iré contando más falsos mitos que rodean todo lo relacionado con el suelo pélvico. 

¡Espero haberte ayudado! Y ya sabes, si tienes cualquier duda o problema, ¡No dudes en contactar conmigo!