El dolor pélvico crónico (DPC) es aquel que se localiza en la zona de la pelvis, desde la parte baja del abdomen y que persiste durante por lo menos seis meses de manera continua o intermitente. Este síndrome pueden padecerlo tanto hombres como mujeres independientemente de la edad que tengan.

Este dolor puede llegar a ser muy incapacitante y tiene un impacto importante en la vida, en el cuerpo y en la mente de quien lo sufre. La calidad de vida de las personas que lo padecen disminuye notoriamente.
El abordaje de estos pacientes no es tarea fácil. Existe una gran dificultad para hallar el origen del dolor y dar con el diagnóstico adecuado. Además sufren el desgaste psicológico de alguien que tiene que ir de especialista en especialista buscando ayuda sin encontrar respuesta, sumado al dolor con el que conviven día a día. Por la complejidad que implica el diagnóstico, el abordaje de estos pacientes tiene que ser multidisciplinar (médicos especialistas en uro-ginecología, en aparato disgestivo, fisios, psicólogos, etc.).
El origen o la causa de este dolor puede ser muy diverso. Existen factores orgánicos, psicoemocionales y ambientales que pueden llevar a la presencia del mismo.
En muchas ocasiones, aunque la causa inicial de este dolor desaparezca, el dolor persiste, o bien porque se han visto afectadas otras zonas de la esfera pélvica o bien porque el sistema nervioso central nos sigue enviando una señal de dolor, se vuelve más sensible (sensibilización central). Por ello, para el tratamiento, es imprescindible conocer cómo funciona el sistema nervioso ante el dolor.
¿Qué características tiene el Síndrome de Dolor Pélvico Crónico?

- Es un dolor que puede ser continuo o intermitente y su intensidad puede variar a lo largo del día.
- Puede ser un dolor inespecífico de la región pélvica (no se puede señalar a punta de dedo).
- Puede llegar a ser muy incapacitante en la vida diaria de quien lo sufre afectando no solo físicamente sino psicológicamente (deporte, trabajo, actividad sexual, relaciones sociales, etc.)
- Entre los síntomas más frecuentes que los pacientes suelen referir encontramos:
- En la mujer: Dolor en la parte baja del abdomen, el periné, la vagina, uretra, vulva, región anal y asociados o no a otros síntomas de la esfera pélvica (incontinencia, problemas en la relaciones sexuales, etc.)
- En el hombre: Dolor y/o ardor en la región baja del abdomen y del periné, en testículos, ano y pene. Dolor o molestias con la eyaculación o al orinar.
¿Cuál puede ser la causa de mi dolor?
- En las mujeres puede haber causas ginecológicas (infecciones del tracto urinario, procesos inflamatorios, endometriosis, síndrome de congestión pélvica etc.) y a veces pueden ser dolores que tiene que ver con el ciclo menstrual (dismenorrea, síndromes premesntruales, inflamación, etc.)
- En los hombres, los problemas de próstata suelen tener un papel protagonista en la relación con este síndrome. Se suele utilizar el término Prostatitis Crónica Bacteriana para referirse al DPC.
- Genito-urinarias (infecciones, inflamación, obstrucciones a nivel uretral, etc.)
- Gastrointestinales (Colón irritable, colitis úlcerosa, hernias, etc.)
- Neurológicas (atrapamiento de un nervio que no permita una buena conducción)
- Músculo-esqueléticas (hipertonías, problemas en la postura, etc.)
- Psicológicas y Sociales. La manera de afrontar el dolor es determinante para su evolución.
¿Cómo te puede ayudar la fisioterapia si padeces DPC?
Aunque sea muy complicado, lo más importante es realizar un buen diagnóstico. Una vez lo tengas y dependiendo del caso y del propio diagnóstico, la fisioterapia especializada puede ser una buena herramienta para tratar tu dolor.
Desde la fisioterapia es imprescindible hacer una buena valoración en la que se incluyan la historia clínica (donde además se aporten las pruebas que te hayan realizado como electromiográficas, ecografías, resonancias, etc.) y una exploración física (postura, musculatura, sensibilidad, etc.).
Tras la valoración se hace una propuesta de tratamiento individualizado. El abordaje de los tejidos implicados se realiza con diversas técnicas que nos permitirán acceder al sistema nervioso central en el caso de haberse producido una sensibilización central. El objetivo es mejorar la calidad de los tejidos y favorecer la movilidad necesaria de los mismos.
Uno de los puntos más importantes en el tratamiento es la educación al dolor, que básicamente es ayudar al paciente a entender porqué le pasa y comprender cómo funciona su cuerpo frente a ese dolor.
¿Qué puedo hacer para mejorar mi calidad de vida?
Te voy a dejar algunos consejos por aquí que pueden servirte en tu día a día y pueden ayudarte a disminuir tu dolor.
- Utiliza tu respiración y realiza técnicas de relajación. ¡Vamos a darle un respiro a nuestro cuerpo y nuestra mente! Hazte consciente de tu respiración (observa cómo respiras), túmbate y relájate, esto te ayudará a disminuir la tensión muscular y afrontar mejor el dolor.
- Una buena alimentación. Los problemas gastro-intestinales están muy relacionados con el DPC, así que cuidar la alimentación, hidratarte, moverte y evitar el estreñimiento es muy importante.
- ¡Muévete! Pero cuidado, no todos los deportes son recomendables en tu situación. Mantenerse activo es necesario para tener un estado de salud óptimo. En tu caso busca una actividad física que te guste y se pueda adaptar a ti y si no encuentras, pide ayuda.
- Buena higiene postural. El suelo pélvico y la postura están íntimamente relacionados. Mantener una posición correcta hará que tu cuerpo funcione mejor y de la manera más adecuada.
- Higiene íntima. Seas hombre o mujer es fundamental mantener nuestra zona genital limpia. ¡Evitar que pueda haber posibles infecciones!
Sea como sea si tienes dolor acude a los profesionales sanitarios para conseguir el diagnóstico correcto.

Como he repetido en varias ocasiones a lo largo de este texto, para el tratamiento del dolor pélvico crónico, es muy importante un diagnóstico adecuado. Al existir causas tan diversas, las técnicas de tratamiento variarán en función de cada caso individual. El abordaje de este síndrome debe ser necesariamente multidisciplinar.
Si tienes dolor pélvico crónico, busca un profesional que te ayude en este camino. Necesitas a alguien que te oriente en un tratamiento adecuado.
¡NO DESISTAS, DESDE LA FISIOTERAPIA PODEMOS AYUDARTE!
Qué artículo tan interesante y necesario para aquellas personas que lo padecemos y las que no. Sin duda, gracias a tus conocimientos y trabajo, sólo he ido a mejor
Muchas gracias Adrián! Seguiremos trabajando!