Drenaje Linfático Manual y Fisioterapia

Hoy cambiamos un poco y vamos a hablar del drenaje linfático manual. Muchas personas, tras superar un cáncer (entre otras causas), presentan linfedemas y es necesario que conozcan esta técnica especial de masoterapia. ¿Has oído hablar del linfedema? ¿Sabes qué es el drenaje linfático manual? ¿Sabes en qué ocasiones se utiliza? 

Sistema Linfático ¿Qué es?

El sistema linfático es una estructura que recorre el cuerpo, paralelo al sistema arterio-venoso. Es el encargado del transporte de la linfa (líquido transparente que contiene glóbulos blancos y elementos de deshecho entre otros).

¿Qué funciones principales tiene el sistema linfático?

  • Respuesta inmunitaria, esta función puede realizarla gracias a la presencia de glóbulos blancos (linfocitos). Elimina sustancias de deshecho. 
  • Mantiene el equilibrio de los líquidos del cuerpo (homeostasis). 

¿Y el linfedema qué es?

Si un vaso linfático se obstruye o los ganglios fallan por la razón que sea, se produce una alteración circulatoria, la linfa se acumula en los espacios intersticiales y se produce una hinchazón visible que recibe el nombre de linfedema. 

El linfedema puede ser primario, por un problema congénito (alteración anatómica presente desde el nacimiento), o secundario a una lesión o a una enfermedad. Las causas más frecuentes son los tratamientos post-quirúrgicos o post-radioterapia, las infecciones o los traumatismos. 

Podríamos decir que un linfedema se produce por una alteración entre la cantidad de linfa y la capacidad del transporte de la misma. Esta alteración hace que se acumule la linfa y pueda llegar a producirse una fibrosis linfostática (endurecimiento de la piel por el aumento de fibras de tejido conectivo).

Drenaje Linfático Manual ¿En qué consiste?

Se trata de una técnica de masoterapia específica. Tiene como fin la activación del sistema linfático y la facilitación de la circulación linfática, mejorando así la eliminación de las moléculas de gran tamaño y facilitando su evacuación. Se utiliza cuando existe una alteración del sistema linfático o cuando hay un acúmulo de líquido. 

El drenaje no debe producir dolor de ningún tipo, se debe realizar con una presión suave y a una velocidad lenta y rítmica. Se hacen secuencias concretas respetando los recorridos del sistema linfático. 

Drenaje linfático manual ¿Cuáles son sus objetivos?

  • Activa el sistema linfático. Tiene un efecto drenante, deriva la linfa hacia zonas que no están alteradas.
  • Mejora la circulación. No solo del sistema linfático, sino también del sistema venoso. 
  • Ayuda a evitar la aparición de fibrosis y actúa sobre la piel. 
  • Tiene un efecto relajante y reduce el dolor. Tiene un efecto neurovegetativo. Se inhibe la transmisión de impulsos nocicepivos (dolor) y aumenta la actividad del sistema parasimpático (relajación). 
  • Si mejora el flujo de la linfa también habrá una mejoría de la acción inmunitaria.

Indicaciones ¿Cuándo se utiliza esta técnica de masaje?

El drenaje no solo está indicado en casos de linfedema sino que se puede aplicar en muchas otras patologías que puedan cursar con dolor, edema o inflamación. 

  • Linfedemas primarios o secundarios
  • Lipedema
  • Varices
  • Estrés y cansancio 
  • Embarazo (siempre y cuando no exista contraindicación médica) 
  • …

En muchas ocasiones también se aplica con un fin estético; como tratamiento anticelulítico, de reducción de contorno corporal, piernas cansadas, flacidez… 

Contraindicaciones ¿Cuándo no debe usarse?

Entre algunas de las principales contraindicaciones que podemos encontrarnos tenemos: la trombosis, las infecciones, la insuficiencia cardiaca, el asma o los tumores no tratados o no controlados donde haya metástasis

¿A quién acudo para hacer el Drenaje Linfático Manual? 

Cuando existe una patología, el drenaje linfático debe ser aplicado por un/una profesional con los conocimientos suficientes sobre cómo aplicar la técnica correctamente. La persona indicada en estos casos es el/la fisioterapeuta ya que se trata de una técnica que implica un conocimiento anatómico del cuerpo y de las patologías. Cuando el fin es terapéutico, el fisioterapeuta es quien debe realizarlo. 

El drenaje se puede aplicar tanto en hombres como en mujeres y en cualquier parte del cuerpo. La zona a la que se aplica el drenaje dependerá de la zona que esté afectada y de la causa. 

Existen varias técnicas como Vodder, Leduc o Godoy y cada profesional aplica aquella que le funciona mejor o aquella con la que se siente más cómodo. Todas ellas tienen los mismos objetivos y respetan la suavidad de las presiones, la velocidad y el recorrido específico. 

¿Y si el edema está en el suelo pélvico? 

Tirando un poco para casa, también os cuento que toda patología de suelo pélvico que cursa con edema, congestión o dolor puede incluir el drenaje linfático manual en el tratamiento. Además, existe el drenaje linfático manual intracavitario que se puede aplicar en casos de edema en el suelo pélvico. 

Otros tratamientos que pueden acompañar al drenaje linfático manual son: 

  • Presoterapia
  • Kinesioterapia
  • Vendaje multicapa

¡A tener en cuenta!

Si tienes linfedema, tendencia a retener líquidos o simplemente quieres prevenir, es fundamental acompañar el drenaje con una correcta nutrición, medidas higiénicas, cambios de hábitos, etc.

Resumiendo…

Es importante que distingamos y que sepamos que el masaje convencional no es lo mismo que el drenaje linfático aunque puedan tener algún efecto común. El drenaje linfático actúa sobre el sistema linfático y debe realizarse siguiendo ciertas normas como son, presiones suaves, rítmicas, velocidad baja y respetando el recorrido del sistema linfático. Si tienes alguna patología acude a un profesional que esté formado en la aplicación de esta técnica y que tenga conocimientos sobre la anatomía del cuerpo. ¡No cualquiera puede aplicarlo!

¿Sabías sobre este tema? Espero que te haya gustado e interesado el post. Muchas gracias por seguir leyendo. Si crees que esto le puede servir a alguien que conozcas compártelo. ¡No dudes en preguntar si lo necesitas!

¡Muchas gracias!

Incontinencia fecal. Fisioterapia en coloproctología.

Hoy toca tratar el tema de la incontinencia fecal, bien sea de heces o de gases. Si la incontinencia urinaria ya es un tema tabú de por si, cuando la incontinencia es fecal, el tabú es mucho mayor. ¿Habías pensado alguna vez que podía existir la incontinencia fecal? ¿Sabías que es más frecuente de lo que nos imaginamos?

¿Qué es la incontinencia fecal? 

La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar la evacuación por vía anal de heces (sólidas o líquidas) o de gases. Aunque la prevalencia es menor que la de la incontinencia urinaria, es un problema más frecuente de lo que parece, pero por vergüenza no se habla de él. Pueden presentarla tanto hombres como mujeres. 

Las heces recorren el colón gracias a los movimientos peristálticos (se producen una serie de ondas que permiten que las heces vayan avanzando) hasta llegar al recto. En el recto, hay unos receptores, que cuando notan la presencia de las heces, avisan de que hay que evacuar y se producen una serie de reflejos necesarios para que las heces o los gases no se escapen. Se tiene que cerrar el esfínter para que la continencia anal pueda mantenerse. 

¿Cuáles son las causas de la incontinencia fecal?

Al igual que en el caso de la incontinencia urinaria, las causas pueden ser variadas. Podemos encontrarnos frente a un problema de la musculatura, de los esfínteres, del sistema nervioso, un trastorno digestivo, etc., y el origen puede ser anal (musculatura y esfínter externo) o rectal (lugar donde se almacenan las heces antes de ser evacuadas por vía anal). 

Causa de origen anal: Este problema puede ser derivado de una debilidad de la musculatura del suelo pélvico, de la musculatura estriada del esfínter o por una alteración de los reflejos necesarios para que se produzca la continencia. Las causas más frecuentes son: 

  • Problemas neurológicos de origen central o periférico (tumores, ACV, daño del nervio pudendo…) 
  • Enfermedades degenerativas
  • Causas congénitas 
  • Traumatismos, tras una caída, por una fractura a nivel pélvico. 
  • Traumatismos obstétricos, desgarros o episiotomías en la zona media que afectan al esfínter, daño del nervio pudendo… Los bebés muy grandes, mucho tiempo de expulsivo o el uso de instrumental, entre otros, son factores de riesgo para este tipo de incontinencias. 
  • Tras cirugías en la zona (próstata, fisuras, hemorroides etc.).

Causa de origen rectal: Cuando el problema es de origen rectal se produce una alteración de la complianza (la capacidad de ser distendido) y la sensibilidad rectal. Este tipo de alteraciones se producen tras una cirugía del recto, por alteraciones congénitas, o por tratamientos con radioterapia, entre otros. 

Fisioterapia en la incontinencia anal 

La fisioterapia en coloproctología es la parte de la fisioterapia que se encarga de las disfunciones que afectan al colon, el recto y el ano. Desde este campo la fisioterapia dispone de tratamientos diversos y específicos que pueden ayudar en el tratamiento de la incontinencia fecal. 

Ya sabemos que una de las funciones principales del suelo pélvico es la función de continencia y que la musculatura tiene un papel fundamental en que ésta función pueda llevarse a cabo correctamente. 

El objetivo principal de la fisioterapia será realizar una reeducación ano-rectal para mejorar y recuperar la continencia. 

Es importante conocer el origen de la incontinencia para poder enfocar el tratamiento de la manera más correcta. Dependiendo de la causa, y tras realizar una valoración, se fijarán los objetivos y se valorarán las técnicas que se van a usar (biofeedback, electroestimulación, ejercicios hipopresivos, kegel…). 

Conocer bien nuestro suelo pélvico y saber cómo funciona es fundamental para reducir los escapes y controlarlos mejor. 

Si tienes incontinencia fecal busca un buen equipo de especialistas que te ayuden a mejorar tu calidad de vida. Se sabe que la fisioterapia tiene muy buenos resultados y en muchos casos debería ser la primera opción de tratamiento. 

¿Qué puedo hacer si tengo incontinencia fecal?

Principalmente debes buscar ayuda en profesionales que sepan sobre el tema. Además, pueden ayudarte a hacer cambios en tu día a día para que puedas aplicarlos fácilmente y mejorar. Algunos de estos cambios pueden ser: 

Maniobra defecatoria correcta
  • Cambios en la alimentación. Para esto es mejor que busques algún profesional de la nutrición que te oriente. 
  • Crear una buena rutina defecatoria con una buena consistencia de las heces. Es importante aprender a realizar un buen vaciado del recto con una correcta maniobra defecatoria. 
  • Trabajar tu suelo pélvico y fortalecerlo.
  • Evitar factores de riesgo que dificulten la continencia (carga de pesos, grandes esfuerzos, deportes de impacto…).

Recuerda que estas pautas deberían ser bajo la supervisión de un profesional sanitario que esté llevando tu caso particular. 

En nuestra sociedad, la incontinencia es un tema del que se habla muy poco, pero que está bastante presente y afecta psicológica y socialmente a quien lo sufre. Es fundamental que se hable de este tema para que quien lo padece sea consciente de que hay más gente en su misma situación y se puede pedir ayudar para revertirla, o al menos, mejorarla. 

El objetivo de la fisioterapia es mejorar la calidad de vida de los pacientes que vienen a consulta. Es fundamental acompañar el tratamiento de fisioterapia con modificaciones en los hábitos del día a día. Mejorar el control, la percepción y la coordinación de nuestra musculatura pélvica para que esta funcione correctamente. 

No te avergüences, busca ayuda si lo necesitas y pon una solución a tu problema. Hay mucha gente dispuesta a ayudarte. 

Si crees que esta información puede servirle a alguien compártela. ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que os haya gustado!

Vibradores, más que un juguete sexual

¿Tienes vibrador en casa? ¿Lo utilizas? ¿Hablas sobre ellos con tu círculo de amigos/as, o sigue siendo un tabú? Ha llegado el momento de eliminar estos tabús, hablar de ellos y conocer cuál es su uso fuera de la esfera sexual. Los vibradores pueden ser un muy buen aliado terapéutico ¿Quieres saber más? ¡Te lo cuento en este blog!

Vibradores

Vamos a situarnos un poco en su historia…

El vibrador se asocia actualmente con un producto erótico. La realidad es que los vibradores fueron inventados a finales del siglo XIX como herramienta terapéutica que usaban los médicos para tratar la «enfermedad» conocida como “histeria femenina”. Recordemos que la histeria femenina se relacionaba directamente con el deseo sexual femenino reprimido ¡Vaya barbaridad!.

¿Y cuándo se convirtieron en un juguete sexual?

Hubo dos motivos principales que alejaron los vibradores de su uso terapéutico:

  • A mitad del siglo XX la Asociación Americana de Psiquiatría declaró que la histeria femenina no era una enfermedad (¡Ya era hora!). 
  • La pornografía comenzó a tener una mayor difusión y en las películas se veía a las actrices utilizando el vibrador como un juguete sexual. 

Con estos dos hechos, la gente comenzó a ver los vibradores como una forma de masturbación (pese a que su uso para tratar la histeria era ese, masturbar a una mujer, en ese momento no se veía como tal, sino como una herramienta terapéutica para tratar una enfermedad).  Los vibradores pasaron a ser un objeto de lujuria y perversión sexual. 

*Como ya os dije en un post anterior, esta historia la cuentan en la película hysteria.

Vibradores en la actualidad, no solo como juguete sexual 

En la actualidad, desde la fisioterapia, utilizamos los vibradores en consulta como parte del tratamiento de diferentes disfunciones. Se lo enseñamos a la paciente para que se familiarice con su uso terapéutico y no exista tabú o barrera social que le haga rechazarlo como parte de un tratamiento. 

Hoy en día, sabemos que la vibración es una herramienta terapéutica muy útil con la que vamos a obtener grandes beneficios a nivel del suelo pélvico. 

Existen muchos vibradores con forma, intensidad y frecuencia distintos y dependiendo del objetivo de tratamiento y de la paciente que tengamos delante, utilizaremos uno u otro. Antes de utilizarlos, siempre es fundamental explicaros para qué vamos a utilizarlos y que nadie se sienta incómodo con la situación. 

¿En qué casos utilizaremos los vibradores?

  • En hipotonías y para mejorar el tono muscular. Dependiendo de donde esté el problema; a nivel del esfínter anal, la apertura vaginal, paredes vaginales, etc., utilizaremos vibradores distintos. En estos casos se pueden utilizar vibradores con intensidades más altas y que nos permitan cambiar las frecuencias. De esta manera podemos mejorar la calidad de nuestras relaciones sexuales, mejorar el aporte sanguíneo a la zona y mejorar la lubricación, entre otros beneficios. 
  • A nivel propioceptivo. Como herramienta para trabajar la propiocepción es un objeto estupendo que puede ayudarnos a conocernos mucho mejor. En muchas ocasiones a nivel terapéutico, es muy importante empezar por aquí. Para poder trabajar con nuestro cuerpo es indispensable tener una buena propiocepción, y a veces para eso, hay que trabajarla.
  • Cicatrices. Cuando hay cicatrices (siempre y cuando estas estén bien cerradas, interna y externamente) puede existir una alteración de la sensibilidad y zonas dolorosas. Se trabaja comenzando con intensidades más bajas que pueden ir subiendo poco a poco cuando se produce la acomodación del tejido.  
  • Relajar musculatura y trabajar zonas dolorosas. Vibraciones de bajas intensidades, suaves y mantenidas en puntos clave, pueden ser una buena forma de relajar el tejido e inhibir puntos dolorosos.
  • Problemas de sensibilidad. Cuando existen alteraciones de sensibilidad en la zona, como, por ejemplo, la anorgasmia (el clítoris es una zona que tiene muchas terminaciones nerviosas). El vibrador se utiliza para normalizar la sensibilidad y normalmente se trabaja comenzando por vibraciones de menor intensidad para poder progresar a vibraciones más intensas de forma gradual. 

No en todos los casos la aplicación de la vibración va a ser vía interna, se puede trabajar de manera externa igualmente dependiendo siempre de donde esté el problema y cuál sea el objetivo.

Entonces, ¿qué tipo de vibrador utilizo?

El tipo de vibrador dependerá del objetivo que queramos conseguir. Hay que adaptarse a las necesidades de cada paciente. El tamaño del vibrador dependerá de si lo vamos a utilizar vía interna o externa y en todos los casos es importante que tengan distintas intensidades y frecuencias que se pueden ir regulando para poder irse adaptando a los avances conseguidos. 

El material con el que están hechos debe ser hipoalergénico y de calidad y pueden utilizarse con lubricantes. 

Como veis, el uso de los vibradores es muy variado y existen a día de hoy infinidad de modelos y formatos que pueden servirnos y ayudarnos en nuestro proceso de recuperación. Además, los vibradores permiten el trabajo no solo en consulta sino también en casa, lo cual es muy importante para recortar el tiempo de recuperación. 

¿Debo hacer una valoración de mi suelo pélvico para utilizar un vibrador?

Por norma general te diría que NO (aunque siempre os recomiendo que valoréis vuestro suelo pélvico simplemente para saber cómo es su estado). 

Si crees que tienes alguna patología o disfunción en tu suelo pélvico, en este caso te diría que SI. Antes de utilizar nada como herramienta terapéutica, pasa por un profesional especialista en suelo pélvico y si tienes que utilizar vibrador como parte de la terapia, te enseñara cómo hacerlo.  

Los vibradores son una magnifica herramienta terapéutica y también son un maravilloso juguete sexual. Úsalos y disfrútalos. Los vibradores son una manera sencilla, e incluso a veces divertida, de tratamiento y tienen una buena efectividad.

¿Sabías del uso terapéutico de los vibradores? Espero que te haya gustado y te haya servido el post de hoy. 

¡Muchas gracias por leer!