Vibradores, más que un juguete sexual

¿Tienes vibrador en casa? ¿Lo utilizas? ¿Hablas sobre ellos con tu círculo de amigos/as, o sigue siendo un tabú? Ha llegado el momento de eliminar estos tabús, hablar de ellos y conocer cuál es su uso fuera de la esfera sexual. Los vibradores pueden ser un muy buen aliado terapéutico ¿Quieres saber más? ¡Te lo cuento en este blog!

Vibradores

Vamos a situarnos un poco en su historia…

El vibrador se asocia actualmente con un producto erótico. La realidad es que los vibradores fueron inventados a finales del siglo XIX como herramienta terapéutica que usaban los médicos para tratar la «enfermedad» conocida como “histeria femenina”. Recordemos que la histeria femenina se relacionaba directamente con el deseo sexual femenino reprimido ¡Vaya barbaridad!.

¿Y cuándo se convirtieron en un juguete sexual?

Hubo dos motivos principales que alejaron los vibradores de su uso terapéutico:

  • A mitad del siglo XX la Asociación Americana de Psiquiatría declaró que la histeria femenina no era una enfermedad (¡Ya era hora!). 
  • La pornografía comenzó a tener una mayor difusión y en las películas se veía a las actrices utilizando el vibrador como un juguete sexual. 

Con estos dos hechos, la gente comenzó a ver los vibradores como una forma de masturbación (pese a que su uso para tratar la histeria era ese, masturbar a una mujer, en ese momento no se veía como tal, sino como una herramienta terapéutica para tratar una enfermedad).  Los vibradores pasaron a ser un objeto de lujuria y perversión sexual. 

*Como ya os dije en un post anterior, esta historia la cuentan en la película hysteria.

Vibradores en la actualidad, no solo como juguete sexual 

En la actualidad, desde la fisioterapia, utilizamos los vibradores en consulta como parte del tratamiento de diferentes disfunciones. Se lo enseñamos a la paciente para que se familiarice con su uso terapéutico y no exista tabú o barrera social que le haga rechazarlo como parte de un tratamiento. 

Hoy en día, sabemos que la vibración es una herramienta terapéutica muy útil con la que vamos a obtener grandes beneficios a nivel del suelo pélvico. 

Existen muchos vibradores con forma, intensidad y frecuencia distintos y dependiendo del objetivo de tratamiento y de la paciente que tengamos delante, utilizaremos uno u otro. Antes de utilizarlos, siempre es fundamental explicaros para qué vamos a utilizarlos y que nadie se sienta incómodo con la situación. 

¿En qué casos utilizaremos los vibradores?

  • En hipotonías y para mejorar el tono muscular. Dependiendo de donde esté el problema; a nivel del esfínter anal, la apertura vaginal, paredes vaginales, etc., utilizaremos vibradores distintos. En estos casos se pueden utilizar vibradores con intensidades más altas y que nos permitan cambiar las frecuencias. De esta manera podemos mejorar la calidad de nuestras relaciones sexuales, mejorar el aporte sanguíneo a la zona y mejorar la lubricación, entre otros beneficios. 
  • A nivel propioceptivo. Como herramienta para trabajar la propiocepción es un objeto estupendo que puede ayudarnos a conocernos mucho mejor. En muchas ocasiones a nivel terapéutico, es muy importante empezar por aquí. Para poder trabajar con nuestro cuerpo es indispensable tener una buena propiocepción, y a veces para eso, hay que trabajarla.
  • Cicatrices. Cuando hay cicatrices (siempre y cuando estas estén bien cerradas, interna y externamente) puede existir una alteración de la sensibilidad y zonas dolorosas. Se trabaja comenzando con intensidades más bajas que pueden ir subiendo poco a poco cuando se produce la acomodación del tejido.  
  • Relajar musculatura y trabajar zonas dolorosas. Vibraciones de bajas intensidades, suaves y mantenidas en puntos clave, pueden ser una buena forma de relajar el tejido e inhibir puntos dolorosos.
  • Problemas de sensibilidad. Cuando existen alteraciones de sensibilidad en la zona, como, por ejemplo, la anorgasmia (el clítoris es una zona que tiene muchas terminaciones nerviosas). El vibrador se utiliza para normalizar la sensibilidad y normalmente se trabaja comenzando por vibraciones de menor intensidad para poder progresar a vibraciones más intensas de forma gradual. 

No en todos los casos la aplicación de la vibración va a ser vía interna, se puede trabajar de manera externa igualmente dependiendo siempre de donde esté el problema y cuál sea el objetivo.

Entonces, ¿qué tipo de vibrador utilizo?

El tipo de vibrador dependerá del objetivo que queramos conseguir. Hay que adaptarse a las necesidades de cada paciente. El tamaño del vibrador dependerá de si lo vamos a utilizar vía interna o externa y en todos los casos es importante que tengan distintas intensidades y frecuencias que se pueden ir regulando para poder irse adaptando a los avances conseguidos. 

El material con el que están hechos debe ser hipoalergénico y de calidad y pueden utilizarse con lubricantes. 

Como veis, el uso de los vibradores es muy variado y existen a día de hoy infinidad de modelos y formatos que pueden servirnos y ayudarnos en nuestro proceso de recuperación. Además, los vibradores permiten el trabajo no solo en consulta sino también en casa, lo cual es muy importante para recortar el tiempo de recuperación. 

¿Debo hacer una valoración de mi suelo pélvico para utilizar un vibrador?

Por norma general te diría que NO (aunque siempre os recomiendo que valoréis vuestro suelo pélvico simplemente para saber cómo es su estado). 

Si crees que tienes alguna patología o disfunción en tu suelo pélvico, en este caso te diría que SI. Antes de utilizar nada como herramienta terapéutica, pasa por un profesional especialista en suelo pélvico y si tienes que utilizar vibrador como parte de la terapia, te enseñara cómo hacerlo.  

Los vibradores son una magnifica herramienta terapéutica y también son un maravilloso juguete sexual. Úsalos y disfrútalos. Los vibradores son una manera sencilla, e incluso a veces divertida, de tratamiento y tienen una buena efectividad.

¿Sabías del uso terapéutico de los vibradores? Espero que te haya gustado y te haya servido el post de hoy. 

¡Muchas gracias por leer!

Ejercicio físico durante el embarazo ¿Sí o No?

Siempre surgen muchas dudas alrededor de este tema ¿Puedo practicar deporte estando embarazada? ¿Es seguro? ¿Qué deportes puedo hacer? ¿Qué beneficios trae hacer ejercicio? A lo largo del post de hoy voy a intentar responder a todas estas preguntas. ¡Sigue leyendo!

Beneficios del ejercicio físico durante el embarazo

La práctica de ejercicio físico es fundamental para tener un estado de salud óptimo en cualquier persona, embarazada o no. Sabemos que el ejercicio aporta muchos beneficios tanto físicos como psicológicos, por ello, es fundamental mantenernos activas durante el embarazo. 

  • Mejora la imagen corporal y ayuda a controlar el aumento de peso durante el embarazo. 
  • Mejora el ánimo y el sueño, reduce el estrés, y previene la depresión post-parto.
  • Disminuye el riesgo de diabetes gestacional y preeclampsia (aumento de la tensión). 
  • Mejora la movilidad de la pelvis y esto favorece el momento del parto. En la mayoría de casos, una mujer entrenada, es más activa y participativa. 
  • Disminuye la instrumentalización en el parto y los partos por cesárea.
  • Mejora el tiempo de recuperación post parto ya que partimos de una condición física mejor.  
  • Reduce los dolores de espalda y dolores musculares en general producidos por todos esos cambios posturales que debe hacer el cuerpo para que el bebé pueda crecer. 
  • Mejora la condición física en cuanto a fuerza, resistencia o postura. 
  • Mejora la circulación, la capacidad pulmonar, el tránsito intestinal y, por tanto, ayuda a reducir el estreñimiento.

Además, también tiene beneficios para nuestro bebé.

  • Mejora la viabilidad de la placenta y aumenta los niveles de líquido amniótico.
  • El desarrollo psicomotor del bebé es superior y la maduración nerviosa mejor. 
  • Aumenta la edad gestacional.

Os dejo el enlace a la guía sobre “Ejercicio Físico durante el embarazo” de la ACOG (The American College of Obstetricians and Gynecologists) que salió en abril de 2020. Pincha aquí. 

¿Cuándo debo comenzar a realizar ejercicio físico? ¿Y hasta cuando puedo hacerlo?

La actividad física puede realizarse desde el momento en el que te quedas embarazada. Si siempre has hecho deporte, el embarazo no es el momento de parar, aunque quizás tengas que modificar o cambiar la actividad que realizabas. Si no has hecho deporte nunca y quieres empezar al quedarte embarazada, te recomiendo que busques actividades más suaves y que se adapten a tu condición física. 

Algunas de las actividades que deberían evitarse son: deportes de contacto, deportes que supongan impacto, actividades de mucha intensidad o deportes donde pueda haber riesgo de caídas. 

Siempre y cuando tú te encuentres bien puedes hacer ejercicio durante todo el embarazo de principio a fin. Recuerda que es mucho mejor mantenerse activa. 

¿Con qué frecuencia debo realizar ejercicio físico?

La frecuencia, la duración y la intensidad del ejercicio que realicemos dependerá de estado físico de la mami. Debemos intentar hacer ejercicio al menos tres días por semana. ¡No al sedentarismo!

¿Todas las mujeres pueden hacer deporte?

Como ya hemos dicho, el deporte aporta muchos beneficios, por lo que, cualquier embarazada puede realizar ejercicio físico a no ser que haya una contraindicación médica.

¿Qué debo tener en cuenta a la hora de practicar ejercicio?

A lo largo del embarazo el bebé se va desarrollando y creciendo en el interior de la madre provocando cambios en el cuerpo y creando necesidades distintas en cada momento. 

Los cambios en el cuerpo de las embarazadas a lo largo de las semanas hacen que el ejercicio que practicamos se tenga que ir adaptando de manera continua y progresiva. 

Puntos básicos a tener en cuenta:

  • Es importante mantener una postura corporal correcta de elongación durante la realización del ejercicio e integrar esta postura en el día a día y la vida cotidiana. 
  • Acompaña los ejercicios con la respiración. Siempre trataremos de exhalar el aire en el esfuerzo. 
  • No te fuerces. Escucha a tu cuerpo en cada momento y respeta sus tiempos. 
  • Mantente bien hidratada durante la práctica deportiva. 

¿Y mi suelo pélvico? ¿También puedo ejercitarlo durante el embarazo?

Si, lo siento, no soy capaz de hacer un blog y no nombrar ni un poco al suelo pélvico. Recordemos que el suelo pélvico es un conjunto de estructuras, entre ellas músculos que pueden, e incluso, deben trabajarse. 

Ya sabemos que el momento del embarazo es un momento de cambios a muchos niveles (físicos y psicológicos) y que como bien os podréis imaginar, también afecta de manera directa a nuestro suelo pélvico. Por ello, es fundamental tomar conciencia de esta zona, ejercitarla e incluirla en nuestra rutina de entrenamiento. 

Cuanto más conozcamos nuestro cuerpo, más conscientes seamos y más en forma estemos, mejor llegaremos al momento del parto y mejor y más rápida será la recuperación post-parto. 

Ejercitar el suelo pélvico y mantenerlo fuerte y en forma no es incompatible con tener un periné flexible y elástico para el momento del parto. De hecho, todas estas condiciones deberían darse para tener un suelo pélvico en las mejores condiciones posibles. ¿Lo habías pensado?

Así que ahora y después de leer este blog si estás embarazada ¿A qué esperas? ¡Es hora de mover el esqueleto! Y si no lo estás, pero en algún momento quieres estarlo, no pierdas el tiempo y empieza a hacer deporte antes de quedarte. 

¡A moverse!

Si estás embarazada y quieres realizar ejercicio físico, te recomiendo que busques una actividad que te guste y que se ajuste a tu condición física. Busca un entrenamiento individualizado con personas formadas que te guíen, te ayuden y te orienten adaptando los ejercicios a tu estado. 

El ejercicio es una magnífica forma de prevención, de sentirte bien contigo misma y de desconexión. Es un rato para ti. No te quedes quieta, muévete y disfruta de tu embarazo en las mejores condiciones. 

Espero que este post te haya servido de ayuda y te haya aclarado dudas.

¡Muchas gracias por leer!

Disfunciones Sexuales ¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia?

Hoy toca hablar de las disfunciones sexuales y el papel que tiene la fisioterapia en su prevención y tratamiento. ¿Sientes dolor al tener relaciones sexuales? ¿No eres capaz de llegar al orgasmo? ¿Te has acostumbrado a tener relaciones sexuales dolorosas? ¡No te pierdas el blog de hoy, estoy segura que puede interesarte!

¿Qué son las disfunciones sexuales? 

Las disfunciones sexuales son una alteración en cualquiera de las fases del ciclo de la respuesta sexual femenina o masculina: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución (os hablé sobre este ciclo en el blog sobre el orgasmo). 

Cuando existe una disfunción sexual, no es posible tener una vida sexual plenamente satisfactoria. Estas disfunciones pueden deberse a problemas fisiológicos/funcionales, psicológicos, o a un conjunto de ambos. La educación, la cultura y nuestro entorno social también van a ser factores a tener en cuenta. 

**Antes de seguir hablando, creo que es importante especificar (aunque debería darse por hecho) que cuando hablamos de relación sexual no solo hablamos de la penetración sino de todo lo que puede englobar el acto sexual (acto que puede darse de manera individual o en compañía). 

¿Suelo pélvico y función sexual? 

Una de las funciones que tiene el suelo pélvico es la función sexual, no solo reproductiva sino, placentera. El placer en la sexualidad ha estado durante muchos años (y aún hoy pasa) ligado al sexo masculino. Vivimos en una sociedad con demasiados tabús y prejuicios alrededor de este tema. 

La falta de educación en sexualidad y la gran cantidad de tabús sobre todo en lo que se refiere a la sexualidad femenina, han hecho que la mujer desconozca su propia sexualidad y no pueda expresar libremente sus deseos ni hablar de su propio placer sexual. El suelo pélvico existe y hay que conocerlo.

El suelo pélvico, como ya he repetido en muchas ocasiones está presente tanto en hombres como en mujeres y, por tanto, las disfunciones sexuales también. Se trata de un problema que afecta a una parte de la población y tiene un importante impacto en la calidad de vida y las relaciones personales de quien lo sufre. 

¿Cuáles son las disfunciones sexuales más frecuentes en hombre y en mujeres? 

Disfunciones sexuales en mujeres 

  • Vaginismo. Se trata de la imposibilidad o dificultad para conseguir la penetración o la palpación manual, se produce por un espasmo de la musculatura de la parte externa de la vagina. Las causas del vaginismo son diversas, dolor, partos traumáticos, abusos sexuales previos… 
  • Dispareunia, dolor durante las relaciones sexuales que puede ser superficial o profundo. Su origen también es variado: cicatrices en la zona abdomino-pelvi-perineal, menopausia (por la sequedad vaginal y la alteración hormonal), tras el parto… 
  • Dificultad para llegar al orgasmo o anorgasmia. La anorgasmia puede ser primaria (nunca se ha experimentado un orgasmo) o secundaria (la función aparece en algún momento puntual de la vida de esa persona). Las causas son variadas, tras el parto, la menopausia, tras cirugías en la zona, hipotonía del suelo pélvico… 
  • Problemas de lubricación, sequedad. La sequedad vaginal puede producir dolor durante las relaciones o dificultad en el orgasmo. Es muy frecuente que esto pase en la menopausia con la bajada de estrógenos o al tomar pastillas anticonceptivas. También una falta de tono y de vascularización del suelo pélvico puede dar problemas de lubricación.

Disfunciones sexuales en hombres. 

  • Eyaculación precoz. Se trata de la incapacidad de controlar la eyaculación. En la respuesta sexual, normalmente se produce una excitación progresiva hasta llegar a la meseta, fase en la que se puede disfrutar del placer sexual hasta la llegada al clímax. Con la eyaculación precoz, la excitación es muy rápida y el hombre tiene una eyaculación involuntaria antes de tiempo. 
  • Disfunción eréctil. Es la incapacidad de lograr una erección o mantenerla el tiempo suficiente como para tener una relación sexual satisfactoria. Normalmente la causa está en un daño al nervio o los tejidos de la zona y puede deberse a una cirugía, un traumatismo, o ciertos fármacos. 
  • Dolor en pre o post eyaculación. Puede ser un dolor en el pene, los testículos, la ingle o el periné y su causa, si es que esta es de origen funcional, puede estar en una hipertonía del suelo pélvico. 

Como veis, las causas de las disfunciones pueden ser muy variadas y pueden tener un origen funcional como las hipertonías, hipotonías etc. En este caso, la fisioterapia puede ser de gran ayuda en su tratamiento. 

¿Fisioterapia y sexo? ¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia?

La fisiosexología es la parte de la fisioterapia que se encarga de estudiar y tratar las disfunciones sexuales que se presentan en las relaciones sexuales y en la función erótica. Existen muchas técnicas que se pueden aplicar según la disfunción.

La fisioterapia no puede abordar todas las disfunciones sexuales, ya que, en muchas ocasiones, además del componente físico hay factores psicológicos y ambientales (cultura, educación…) que están afectando. El trabajo multidisciplinar en estos casos es fundamental para hacer un abordaje global y coordinado. 

El objetivo de la fisioterapia es reequilibrar los tejidos del suelo pélvico para mejorar la función sexual.  Es importantísimo realizar un trabajo de autoconocimiento corporal para poder mejorar la sensibilidad y conseguir un equilibrio entre cuerpo y mente.  

Como hemos dicho anteriormente, la causa del problema puede ser fisiológica o psicológica y existen factores del entorno determinantes, por lo que va a ser imprescindible, realizar un tratamiento multidisciplinar, abordando el problema entre varios especialistas. 

Si tienes problemas en tus relaciones sexuales ponte en contacto con un especialista de suelo pélvico para que te haga una valoración. No tengas miedo, sabemos respetar los tiempos de cada persona y adaptarnos. Desde la fisioterapia queremos ayudarte y guiarte y si vemos que en tu caso la fisioterapia no es parte de la solución, te derivaremos a otro especialista. 

Hablar de sexualidad en esta sociedad por desgracia no es fácil. Pero no te conformes. Disfruta plenamente de tu vida sexual. No asumas el dolor como algo normal. Conócete, acéptate y quiérete. 

¡Muchas gracias por leer! Espero que te haya gustado y te haya servido. 

Diafragma y Suelo Pélvico. Dos Inseparables.

¿Sabes la importancia que tiene cómo respiras en la salud de tu suelo pélvico? Entre el diafragma y la musculatura del suelo pélvico existe una estrecha relación de la que hablaremos a lo largo del post. ¿Cómo funciona el diafragma? ¿Qué sucede cuando respiramos? ¿Alguna vez has observado cómo respiras?

Diafragma, ¿Dónde está? ¿Cuál es su función?

El diafragma es un músculo con forma de paracaídas (formado por dos cúpulas) que inserta en las costillas, las vértebras lumbares y el esternón. Separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal y es un músculo cuya función principal es la inspiración, por lo que podemos deducir que se trata de un músculo muy importante. ¿Qué hay más importante que respirar? 

A través de él pasan estructuras como el esófago y algunos vasos como la aorta, la vena cava y ciertos vasos linfáticos. Por ello, su estado también influirá en la circulación y el proceso de digestión.  

Diafragma

Este músculo forma parte del CORE junto con la musculatura lumbar, el abdomen y el suelo pélvico. Este conjunto de músculos que trabajan de manera coordinada tienen como función la estabilidad, la postura o la gestión de las presiones a nivel abdominal.

El diafragma es un músculo emocional. Nuestra respiración se altera con nuestro estado anímico y las emociones negativas o el estrés suelen llevarnos al bloqueo del movimiento del diafragma. 

Diafragma y suelo pélvico

Ya sabemos que ambos forman el CORE y que trabajan de manera coordinada, por lo que es fácil deducir que, si el estado de cualquiera de estos músculos varía en cuanto a tensión o debilidad, el resto se van a ver afectados.  

¿Cómo se mueve el diafragma?

Cuando inspiramos, el diafragma se contrae y desciende hacia el abdomen para permitir la expansión de los pulmones que se llenan de aire. Al espirar, el diafragma simplemente se relaja y vuelve a su posición inicial.  Esta acción se repite miles de veces a lo largo del día.

¿Y qué pasa con el suelo pélvico cuando el diafragma se mueve?

Cuando el diafragma baja y se contrae, “empuja” las vísceras abdominales hacia abajo y el suelo pélvico se distiende permitiendo y amortiguando el descenso de las vísceras. Al espirar, el suelo pélvico se contrae, al contrario de lo que hace el diafragma y ambos se elevan.

El suelo pélvico y el diafragma deben respirar juntos para que todo esté en orden. 

Esta respiración que acabo de explicar sería la respiración más óptima que es la que realizan los bebés y los niños pequeños. Se trata de una respiración donde se expanden la parte inferior de las costillas y el abdomen, y el suelo pélvico y el diafragma se mueven juntos. 

¿Qué es lo que pasa en los adultos?

Actualmente, permanecemos mucho rato sentados y adoptamos muy malas posturas, haciendo que las vísceras del abdomen estén comprimidas y que el movimiento del diafragma esté limitado. Además de las malas posturas, el estrés de hoy en día y las emociones negativas hacen que cambiemos nuestra respiración por una respiración más torácica, haciendo que el diafragma se mueva menos, la musculatura profunda del abdomen no se active y que el suelo pélvico tenga que soportar más presión. 

¿Quieres saber como respiras?

Colócate frente a un espejo y haz una inspiración profunda. Puedes ayudarte colocando una mano en tu abdomen y otra en tu tórax para notar el movimiento. ¿Tu abdomen se expande? ¿Se elevan los hombros? ¿Sacas pecho?

Utilizar una respiración que no es la óptima, aquella donde el diafragma no puede realizar el movimiento libre hace que la musculatura del abdomen, de la columna lumbar y del suelo pélvico estén inactivas, y se vayan debilitando con el paso del tiempo. De ahí que puedan aparecer patologías del suelo pélvico que cursan con debilidad, inestabilidad en la columna lumbar e incluso dolores de espalda. 

¿Qué voy a conseguir respirando correctamente?

  • Tener un CORE en mejores condiciones y más funcional. Una musculatura del CORE que mantiene sus funciones y que se mantiene activa va a traer infinidad de beneficios: a nivel postural, en la prevención de patologías del suelo pélvico (incontinencias, prolapsos, disfunciones sexuales…), en la estabilidad lumbar…
  • En el postparto será fundamental activar esta musculatura profunda que se ha debilitado después de tantos meses distendida ¡Podemos empezar a recuperarla con la respiración!
  • Disminuye el estrés y la ansiedad. Hemos dicho que el diafragma es un músculo emocional así que mantenerlo relajado y activote ayudará a controlar mejor tu respiración y ser capaz de mantener la calma de manera más consciente.
  • Mejora la circulación, disminuyendo la presión arterial. 

¿Cómo puedes mover el diafragma, estirarlo y relajarlo para que todo funcione correctamente?

Liberar y relajar el diafragma. 

Un diafragma tenso no permite una respiración correcta. Para liberar el diafragma puedes automasajearte con tus manos o ayudarte con una pelota pequeña. Sigue el borde de tus costillas y acompáñalo de la respiración. Pinchando aquí puedes acceder a un vídeo donde lo explican de manera sencilla. 

El diafragma, como el suelo pélvico, es un gran olvidado. Su función automática hace que no nos paremos a pensar detenidamente en él. Tener un diafragma relajado y en buenas condiciones es fundamental tanto física como emocionalmente. 

Si no sabes cómo trabajarlo o te cuesta mucho controlar la respiración acude a un profesional que te enseñe la forma correcta de respirar y te ayude a automatizarla en tu día a día. Existen muchas técnicas manuales que pueden aplicarse para relajar este músculo e incluso puedes hacerlo tú en casa. 

Tratamiento diafragma

Para cuidar tu diafragma debes no solo trabajar la respiración, sino que es fundamental el trabajo postural y la conciencia corporal. 

Si sufres alguna patología de suelo pélvico no dejes de lado al diafragma. Una respiración correcta y una buena postura corporal serán claves para tu recuperación. 

¡No dejes que tu diafragma sea un músculo olvidado! Intégralo en tu cuerpo. Mantén en forma tu CORE, tu suelo pélvico y no dudes en pedir ayuda si lo necesitas. 

¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que te haya servido!

Ejercicios de Kegel para trabajar el suelo pélvico

¿Has oído hablar de los ejercicios de Kegel? ¿Qué son? Quieres empezar a trabajar tu suelo pélvico, introducirlo en tu día a día, pero no sabes cómo hacerlo. Mis amigas, mi ginecóloga/o o la matrona nombran estos “famosos ejercicios de Kegel”, pero, ¿Cómo se hacen? ¿Para qué sirven? A lo largo del post responderemos estas preguntas. ¡No te lo pierdas!

Ejercicios de Kegel: ¿Qué son?

La definición es muy sencilla; los ejercicios de Kegel son contracciones voluntarias de la musculatura del suelo pélvico. El objetivo de estos ejercicios es entrenar la musculatura del periné para prevenir o mejorar posibles disfunciones del suelo pélvico (incontinencia, prolapsos, disfunciones sexuales…) y disminuir su incidencia. 

Apunte importante: Estos ejercicios no son solo para mujeres, los hombres también pueden hacerlos y pueden ser de gran utilidad en algunas circunstancias (presencia de disfunciones sexuales, tras cirugía prostática…). 

¿Y de dónde vienen estos ejercicios?

Arnold Kegel fue un ginecólogo estadounidense que entre los años 40 y 50 creó un programa de fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico para mujeres que presentaban incontinencia urinaria tras el parto. Al ver que obtenía buenos resultados, publicó un artículo en el que dio a conocer los “Ejercicios de Kegel”. 

Ejercicios de Kegel: ¿Cuándo hacerlos?

Estos ejercicios son un fantástico método de prevención de patologías que cursan con debilidad del periné como la incontinencia urinaria o los prolapsos. Sobre todo, en ciertos grupos que pueden tener una mayor predisposición a presentarlas. 

  • En personas que practican deportes de alto impacto o que generan grandes presiones a nivel abdominal y del suelo pélvico. Recordemos que, como os conté en el post de suelo pélvico y deporte, este tipo de ejercicios pueden debilitar la musculatura del periné. 
  • Antes y después de cirugías en la zona abdomino-perineal.
  • Durante el embarazo y el postparto. Saber cómo contraer y relajar el suelo pélvico es fundamental en esta etapa en la que el periné está tan comprometido. 
  • En el periodo de la menopausia, con la bajada de estrógenos y los cambios que se producen en los tejidos. 

¡Trabajar el suelo pélvico nunca está de más! Recuerda que son un conjunto de músculos como cualquier otro y que, por lo tanto, su entrenamiento también será importante. Este tipo de ejercicios son una muy buena herramienta para tomar conciencia del suelo pélvico, de cómo funciona y cómo puedes entrenarlo. Además de la prevención, con el entrenamiento de la musculatura también puedes mejorar la calidad de las relaciones sexuales. Una musculatura tonificada puede llevar a relaciones más placenteras, más conscientes y más intensas. Así que, ya sabes, ¡Prueba a entrenar tu suelo pélvico!

Ejercicios de Kegel: ¿Cómo se hacen?

Recuerda que estos ejercicios son tanto para hombres como para mujeres y que son de gran ayuda en la prevención y el tratamiento de muchas patologías relacionadas con el suelo pélvico ¡Pero ojo! No son la solución a todo. Si tienes un problema acude a un profesional que te diagnostique y te guíe en el tratamiento. 

Contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico ¿Parece fácil no? Pues no te confíes. Para hacer estos ejercicios se requiere de mucha concentración. La sociedad en general no solo no está acostumbrada a trabajar con esta parte del cuerpo, sino que una gran parte la evita incluso en sus temas de conversación. Todo ello nos ha llevado a un desconocimiento aún mayor del periné y muchas veces cuesta hasta el punto de que no somos capaces de sentirlo y hacerlo trabajar correctamente. 

¿Qué pasos tengo que seguir para hacer los ejercicios de Kegel?

  1. Tranquilidad y concentración. Lo primero que necesitamos es una situación de tranquilidad y comodidad en la que podamos conectar con nuestro cuerpo. 
  2. Localiza la musculatura del suelo pélvico, mira alguna imagen, mírate con un espejo y prueba a contraer ¿qué sientes? La contracción del suelo pélvico es la que se realiza si quieres cortar la orina o evitar que se escape un gas. Aunque debe tener en cuenta que el momento de orinar nunca es el momento de trabajar el suelo pélvico. Si no sabes cómo hacerlo, también puedes acudir a un fisioterapeuta especialista que te enseñe a localizar tus músculos y a trabajarlos. 
  3. La postura. Colócate en una postura donde la columna esté elongada y la pelvis neutra. 
  4. Respiración. Cuando empieces a contraer es necesario que no te guardes el aire dentro, respira de manera natural y relajada. Tienes que ser capaz de realizar la activación del periné sin alterar el patrón respiratorio. 
  5. Tan importante es la contracción como la relajación. Después de contraer el suelo pélvico deja que la musculatura se relaje y vuelva a su posición inicial. 
  6. Para entrenar el suelo pélvico pautaremos series con periodos de descanso entre una y otra ¡El suelo pélvico también se cansa! No es tan importante la cantidad, sino la calidad de la contracción. 

¡Cuidado! 

Con frecuencia hay errores al realizar estos ejercicios y es importante que lo tengas en cuenta y estés concentrado/a mientras los haces:

  • No empujes, a veces confundimos la contracción con empujar hacia abajo. Debes notar la contracción hacia arriba, como si elevaras tu suelo pélvico. 
  • No aguantes la respiración. Respira normal.
  • No contraigas otros grupos musculares como glúteos, aductores o rectos del abdomen. ¡No necesitas la ayuda de estos músculos para ejercitar tu periné!
  • No los hagas en cualquier posición sin tener en cuenta la postura. Ya hemos hablado en post anteriores de la relación de la postura y el suelo pélvico. 

Poco a poco…

Igual que con cualquier conjunto muscular, el entrenamiento del suelo pélvico debe ser progresivo, de menos a más en intensidad y dificultad. Es mejor empezar en posición tumbada donde no afecta el peso de la gravedad y progresivamente ir cambiando a posturas como sentada o de pie, en las que vamos a necesitar más fuerza. 

Sea como sea, si tienes dudas y no sabes si lo haces bien acude a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico que te ayude a realizarlos de manera correcta. Si en tu caso padeces alguna disfunción de suelo pélvico antes de ponerte a hacerlos por tu cuenta ponte en manos de un especialista que trabaje de manera individual y específica contigo. 

¿Te ha gustado el post de hoy? ¿Crees que te ha servido? Si tienes dudas, ¡Pregúntame!

¡Muchas gracias por leer!

ORGASMO Y SUELO PÉLVICO

¿Sabías que existe una relación muy estrecha entre los orgasmos y el suelo pélvico? Cuando hablamos de tonificar o ejercitar el suelo pélvico nombramos los ejercicios de Kegel, las bolas chinas, los hipopresivos… pero, ¿y los orgasmos no podrían ser una buena manera de ejercitarlo también? Vamos a hablar de ello en el Blog de hoy. 

Orgasmo, ¿cómo se produce?

Los seres humanos, ante un estímulo sexual, experimentamos una serie de cambios fisiológicos que conforman la respuesta sexual humana. El orgasmo forma parte de esta respuesta sexual. Durante esta fase aumenta la frecuencia cardiaca y respiratoria y se producen contracciones involuntarias de la musculatura pélvica, la vagina, el útero y el esfínter anal, entre otras cosas. 

Un poco de historia…

El orgasmo no siempre fue un tema tabú. Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, era un tema presente en la sociedad ya que era la forma de tratar los síntomas de la “histeria”.  El término que se utilizaba, no era orgasmo sino “paroxismo histérico” (se consideraba el deseo sexual reprimido de las mujeres una enfermedad). En este periodo y debido al esfuerzo que les suponía a los médicos hacer este masaje (que no dejaba de ser una masturbación) se inventó el vibrador con un fin médico: poder tratar la histeria. (En la película Hysteria cuentan esta historia, ¡Os la recomiendo!)

A partir de los años 20 con la aparición de los vibradores en el cine porno y la religión siempre presente, estos pasaron a ser juguetes sexuales y con ello, el orgasmo volvió a ser un tema tabú. 

A mitad del siglo XX, William Masters y Virginia Jonhson describieron el ciclo de respuesta sexual humana, el cual constaba de cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Unos años más tarde, Kaplan añadió el deseo como la primera fase de esta respuesta sexual. 

  • Deseo: El deseo son emociones, pensamientos o sentimientos que nos predisponen sexualmente y nos motivan. Podríamos resumirlo como las ganas de tener sexo. En las mujeres, esta fase puede producirse después de la excitación. 
  • Excitación: Respuesta del cuerpo al deseo. Cada persona tiene estímulos distintos que le provocan la excitación (caricias, palabras, estímulos visuales…). En esta fase el clítoris sufre una erección (Si, así es, una erección como la del pene), aumenta la lubricación, la vascularización y hay dilatación de la vagina y la vulva. Los músculos comienzan a tensionarse. 
  • Meseta: Se trata de una fase de mayor excitación, todos los cambios que se habían producido se mantienen e incluso se intensifican. Esta fase se conoce como “plataforma” y es previa al orgasmo. El diámetro de la vagina en su tercio más externo se estrecha (por el aumento de la vascularización), y el útero se eleva. Esta fase puede prolongarse de forma voluntaria. 
  • Orgasmo: Se trata de una sensación temporal de placer extremo e intenso que tiene efectos sobre las esferas emocional, mental y física. Se producen contracciones rítmicas de la musculatura de la pelvis, el útero, el esfínter anal e incluso de músculos fuera de la pelvis. En esta fase se libera una gran cantidad de oxitocina (la hormona de la felicidad).
  • Resolución: Es la vuelta a la calma, se trata de un momento relajante en el que todavía están presentes muchas hormonas como las endorfinas o la oxitocina. 
Ciclo de respuesta sexual humana

Si queréis saber más sobre cómo se descubrió este ciclo de respuesta sexual humana os recomiendo la serie Masters of Sex. 

Beneficios de los orgasmos en nuestro suelo pélvico

  • Entrenamiento de la musculatura. Cada vez que tenemos un orgasmo intenso se producen entre diez y quince contracciones involuntarias por segundo de la musculatura.  Además, es una de las pocas formas que tenemos de trabajar el tono de la musculatura involuntaria (con ejercicios como los de Kegel, solo podemos trabajar la musculatura voluntaria, aquella que contraemos conscientemente).
  • Aumenta la circulación sanguínea y la lubricación. Fundamental para que los tejidos se mantengan sanos, nutridos y con buena calidad. 
  • Disminuye el diámetro de la vagina. Este efecto puede ser muy útil en pacientes con un hipotono (en algunos casos puede darse tras el parto). Además, el cierre de la vagina puede mejorar la sensibilidad durante las relaciones sexuales, no solo durante el orgasmo, sino durante todo el proceso. 
  • Durante la menopausia o tras una histerectomía, donde hay una caída importante de los estrógenos, se produce una atrofia vaginal, así que una buena forma de combatirla es con los orgasmos. 

Entonces, ¿trabajar el suelo pélvico también puede mejorar los orgasmos no?

CLARO, es la pescadilla que se muerde la cola. Más orgasmos, más contracción de suelo pélvico. Más fuerza en el suelo pélvico, más intensidad en los orgasmos. Ya hemos dicho que durante el orgasmo se producen contracciones de la musculatura de la zona pélvica. Si esa musculatura está débil nos costará más llegar al orgasmo y seguramente, será menos intenso, por lo que, un buen tono de la musculatura del periné mejorará la calidad y la intensidad de tus orgasmos. 

Y no solo eso…

Además de los efectos que tiene sobre nuestro suelo pélvico, el orgasmo tiene múltiples beneficios que tienen que ver con el bienestar y la salud mental. La liberación de hormonas durante el ciclo de la respuesta sexual como la oxitocina o las endorfinas provocan estados de placer, relajación y alegría. Es una buena forma de combatir el estrés y sentirse bien. 

Y, ¿Es verdad que existen diferentes tipos de orgasmos?

A día de hoy sigue habiendo mucho debate respecto de este tema. No existe consenso. Se ha hablado durante mucho tiempo de mujeres con orgasmos clitorianos y mujeres con orgasmos vaginales, pero ¿realmente es así? ¿O simplemente el orgasmo vaginal es una estimulación interna del clítoris? (Sí amigas, el clítoris es mucho más grande de lo que parece, y también tiene terminaciones nerviosas en la vagina). En mi opinión, no se puede hablar de tipos de orgasmos porque el orgasmo siempre es lo mismo, una descarga de esa tensión sexual (rodeada de los cambio fisiológicos que supone), lo que cambia es la manera de desencadenarlo y cómo lo sentimos según la zona que nos estimulen (esto es algo subjetivo de cada persona). ¡Queda mucho por investigar!

Sea lo que sea, pienses como pienses, puedes probar y experimentar ¿Qué sientes tú?

Conocer tu cuerpo, es la mejor manera de poder disfrutarlo sola/o o en compañía. Tener un suelo pélvico sano y fuerte mejora la calidad de tus relaciones sexuales (que no se limitan solo al orgasmo), haciéndolas más placenteras e intensas. 

Las relaciones sexuales (¡no hace falta que sean en pareja!) nunca deberían ser un tema tabú. Son placenteras y saludables y traen infinidad de beneficios. Disfruta, conócete y déjate llevar. ¿A qué esperas? 

Espero que te haya gustado el post de hoy.

¡Muchas gracias por leer!

Deporte: Consecuencias en mi suelo pélvico

En el post de hoy hablaremos de la relación que hay entre practicar deporte y el estado de nuestro suelo pélvico. ¿Cómo afecta el deporte al suelo pélvico? ¿Qué actividades convienen a mi periné? Ya sabemos que hacer deporte, movernos y realizar actividad es muy beneficioso para nuestro cuerpo y nuestra mente, ahora,  ¡Vamos a ver cómo nos influye en el suelo pélvico!.

SUELO PÉLVICO Y DEPORTE

Llevar un modo de vida saludable incluye practicar deporte ya que conlleva a múltiples beneficios y es un buen modo de prevención para infinidad de patologías. Entre algunos de sus beneficios podemos encontrar:

  • Mejora el estado de las articulaciones, los huesos y la musculatura, mejorando la forma y la resistencia física. 
  • Mejora el estado anímico y reduce el estrés.
  • Ayuda a mantener el peso corporal y por lo tanto, mejora nuestro autoestima. 
  • Reduce el riesgo de padecer ciertas enfermedades (enfermedades de cardio-pulmonares, ciertos tipos de cáncer…).
  • Mejora la calidad del sueño.
  • Aumenta la esperanza de vida.

Y si el deporte aporta tantos beneficios, ¿por qué puede dañar mi suelo pélvico?

Algunas prácticas deportivas conllevan una mayor predisposición de sufrir patologías relacionadas con el suelo pélvico, ya que generan un aumento de la presión en el abdomen y, por lo tanto, también en el suelo pélvico. El esfuerzo que tiene que hacer nuestro abdomen y nuestro periné ante una situación de hiperpresión solo puede ser soportado si ambos están en un estado óptimo y saludable, si no es así, pueden aparecer problemas como la incontinencia o el prolapso (descenso de órganos viscerales), es decir, problemas relacionados con una debilidad de estos grupos musculares. 

Comportamiento de un abdomen y un suelo pélvico debilitados ante un esfuerzo

Hombres y mujeres pueden sufrir patologías a nivel de suelo pélvico derivadas o agravadas por el deporte, pero se sabe que la incidencia es muchísimo mayor en mujeres. Y no, no nos pensemos que esto solo puede aparecer en mujeres que han pasado por un embarazo o un parto, se trata de un problema que puede afectar a cualquier mujer, y en edades muy diversas. 

¿Qué actividad física puede afectar negativamente a mi suelo pélvico?

Todas aquellas disciplinas que implican una gran activación del periné y una intensa activación de la musculatura abdominal de manera que mantenidas en el tiempo o de manera esporádica pero con mucha intensidad, nos pueden dar problemas. Esto engloba actividades que requieren, saltos, carrera o carga de pesos como por ejemplo running, tenis, aerobic, crossfit, halterofilia, atletismo, balonmano, etc.

Deporte e Incontinencia urinaria 

Si mi suelo pélvico está débil y practico deporte de impacto, ¿Cuál es la patología más común?

fisioterapia para la incontinencia

La patología que se suele presentar con más frecuencia en mujeres que practican deportes de impacto es la incontinencia urinaria de esfuerzo. Este tipo de incontinencia se considera la pérdida involuntaria de orina por un aumento de presión repentino  (salto, tos, estornudo, risa, coger un peso…).

Cuando hacemos cualquier esfuerzo aumenta la presión abdominal y esto debe contrarrestarse con la activación de la musculatura abdominal profunda (el famoso músculo transverso) y el suelo pélvico. Hablamos de cualquier tipo de esfuerzo, no solo deportivo. Si no se produce la contracción de estos dos grupos musculares, o esta activación no es suficiente, es cuando nos podemos encontrar ante la incontinencia urinaria de esfuerzo, problema mucho más frecuente de lo que pensamos entre mujeres deportistas. 

¿Qué deportes son “seguros” para el suelo pélvico?

Aquellos deportes que no generan impacto y donde la presión abdominal sea mínima. Deportes como el Pilates, el Yoga, la natación o los Hipopresivos podrían entrar dentro de esta categoría de “seguros”. Muchos de estos deportes requieren un control del CORE importante, por lo que el suelo pélvico puede verse beneficiado. 

Recordad que el CORE es el conjunto formado por la musculatura de la zona lumbar, el diafragma, el abdomen y el suelo pélvico y es un centro fundamental para la estabilidad y la buena gestión de las presiones a nivel abdominal. Si queréis saber más sobre el tema os hablo de él en el blog sobre pilates y suelo pélvico. 

Además, también puedes entrenar tu periné de forma “aislada”, realizando contracciones de la musculatura del periné (ejercicios de Kegel) y del transverso del abdomen (la capa muscular más interna del mismo) o trabajando una buena postura corporal. Debe existir una buena conciencia corporal. 

Entonces, ¿es malo practicar deportes de impacto?

Yo no hablaría de deportes malos o buenos, cada una practicará el deporte con el que se sienta más cómoda, dependiendo de los gustos o la situación particular de cada persona. A mí personalmente, no me gusta prohibir ni tachar ningún deporte como malo, lo más importante es cuidarse y prevenir para poder practicar el deporte que más nos guste. 

Si existiera un problema o patología previo habría que determinar dónde está la causa y si existe esa debilidad muscular del abdomen y el periné, trabajar y fortalecer bien la zona CORE antes de seguir practicándolo e ir retomándolo conforme fuera recuperando la forma. Tener una buena conciencia corporal y saber cómo se comporta nuestro cuerpo ante los esfuerzos es fundamental para poder prevenir los problemas que derivan de la práctica deportiva.

Si quieres practicar un deporte de impacto, o ya lo haces y nunca has pensado en el suelo pélvico, te recomendaría:

  • Saber el estado de tu suelo pélvico. Una buena manera de saberlo es con una valoración del suelo pélvico hecha por una/un fisioterapeuta. Busca un especialista que te enseñe a integrar los ejercicios de suelo pélvico  en tu rutina deportiva. 
  • Tomar conciencia del suelo pélvico y su función.
  •  Trabajar el CORE para poder aprender y automatizar la activación del mismo ante los esfuerzos.

Si ya tienes incontinencia, ¡No abandones! Busca ayuda, recupera tu forma física y vuelve a hacer el deporte que más te gusta (quizás sean necesarias algunas variaciones). 

Integrar el CORE en la práctica deportiva es muy importante para evitar dañarlo. Concienciar a las mujeres del cuidado de su suelo pélvico es fundamental para la prevención de lesiones. Hay que hacer deporte con la seguridad de que controlas todo tu cuerpo. 

¡Muchas gracias por leer el blog! Espero que te haya gustado y te haya servido.

PILATES Y SUELO PÉLVICO

En el blog de hoy vamos a hablar sobre el método pilates y los beneficios o los riesgos que puede traer a nuestro suelo pélvico ¿Conoces el pilates? ¿Lo prácticas? ¿Qué relación tiene el pilates con el suelo pélvico? ¿Cualquiera puede practicarlo? ¡Estate atenta/o que te lo cuento todo aquí!

Método Pilates ¿Qué es?

El método Pilates fue creado hace muchos años por Joseph H. Pilates. Se trata de una técnica de educación corporal diseñada para mejorar la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio del cuerpo. El Método Pilates consiste en la ejecución de una serie de movimientos controlados para el cuerpo y la mente. Es un ejercicio efectivo e intenso que produce muchos beneficios en el cuerpo. Los seis principios esenciales del método son la concentración, el control, la fluidez, la precisión, el centro y la respiración. 

Los ejercicios deben ser ejecutados de una manera precisa, con un buen control del cuerpo y con la mente centrada en el ejercicio para poder hacerlo correctamente. Se realizan a través del control de la respiración, la correcta alineación del cuerpo y la concentración.

¿Qué beneficios aporta el pilates al cuerpo?

El método pilates aporta muchos beneficios al cuerpo en general, entre los que se encuentran: 

  • Mejorar la postura.
  • Aumentar la flexibilidad y ayuda a liberar tensiones.
  • Prevenir lesiones y dolores.
  • Tonificar los músculos.
  • Mejorar el control del cuerpo y del equilibrio.

Pilates: Hablemos del CORE 

El conjunto formado por la musculatura de la zona lumbar, el abdomen, el diafragma y el suelo pélvico se denomina CORE y es fundamental en el método pilates. Un CORE sano y fuerte ayuda a mantener la estabilidad de la columna, gestionar bien las presiones abdominales y tener la fuerza necesaria para realizar los movimientos. Por lo tanto, el suelo pélvico, forma parte del CORE y se trabaja con este método. 

El CORE es el centro de nuestro cuerpo, es quien determina dónde está el centro de gravedad. Si este conjunto de músculos está sano, proporciona estabilidad corporal, protege la columna y el abdomen de ciertos movimientos, y hace que el uso del cuerpo sea más eficiente, realizando un gasto energético menor. 

Un buen CORE ayuda a la prevención de patologías (ciática, lumbalgias, hernias…). Da igual en lo que trabajes, el deporte que practiques y la vida que lleves, mantener el CORE en forma es fundamental para tu salud corporal. 

Los músculos que lo conforman, entre ellos el suelo pélvico, deben trabajar de manera conjunta y coordinada para cumplir correctamente con su función y poder actuar ante situaciones inesperadas o de desequilibrio. 

La manera de estabilizar el CORE es con ejercicios a baja velocidad, para poder trabajar con mucho control, el equilibrio y la coordinación. Por ello, el método pilates es perfecto para trabajar y fortalecer esta parte tan importante de nuestro cuerpo.

Pilates y Suelo Pélvico

La mayor parte de los ejercicios del pilates están dirigidos al fortalecimiento, el control y la coordinación de los músculos que forman el CORE, y por lo tanto, del suelo pélvico. Una faja abdominal que no realiza una buena función (a nivel postural, en la gestión de las presiones…) puede producir patologías con el tiempo (diastasis, prolapsos, incontinencia…), muchas de ellas relacionadas con el suelo pélvico. 

La contracción activa de tu transverso (el músculo más profundo del abdomen y más importante para la estabilización) y tu suelo pélvico durante los ejercicios de pilates y en muchas situaciones de la vida cotidiana sirve para proteger y estabilizar el cuerpo ante una hiperpresión y así evitar lesiones o patologías futuras.

¿Qué necesito para hacer pilates?

Conciencia corporal: Saber cómo trabaja tu cuerpo, conocerlo, sentirlo y controlarlo es muy importante para poder trabajar de manera correcta y de forma segura. Saber cómo se comportan tu suelo pélvico y tu abdomen ante una presión (risa, tos, ejercicios hiperpresivos…) es necesario para distinguir si estamos ejecutando el ejercicio bien o mal. 

Postura: Una posición correcta hace que los músculos estabilizadores (el CORE) se activen antes de empezar a movernos y esto va a ser fundametal para hacer un movimiento correcto (que no sea lesivo).

Respiración: La respiración controlada y específica es necesaria en las clases de pilates. Se trata de utilizar la caja torácica y mover el diafragma. La activación del músculo transverso y del suelo pélvico debe hacerse acompañada de la respiración.  

¿Quién puede practicar pilates?

Cualquier persona puede realizar pilates siempre y cuando éste sea adaptado a las circunstancias de cada uno. Es importante observar, evolucionar, modificar y adaptar los ejercicios. Estos deben adecuarse a cada persona. Los ejercicios y movimientos deben ser personalizados.

Practicando pilates, ¿Cuándo hay riesgo de dañar mi suelo pélvico?

  • Falta de activación del CORE
  • Debilidad del suelo pélvico o ciertas patologías del mismo (prolapso, tras operación en la zona del periné…)
  • Falta de control postural

Si en general hay una falta de control del CORE podemos provocar un aumento de presión abdominal excesivo que empuje el suelo pélvico hacia abajo, debilitándolo. 

Si tu objetivo es fortalecer el suelo pélvico te aconsejaría que acudieras a un profesional que te valore, te diagnostique y te enseñe a activar correctamente tu CORE. Las patologías de suelo pélvico requieren de tratamientos específicos, más allá del pilates. Si te encuentras bien, estás sano/a te animo a que lo pruebes, es un método muy completo y te hará notar cambios significativos en tu cuerpo (conciencia corporal, postura, equilibrio…). 

Asegúrate de que realizas correctamente los ejercicios y que no estás generando ningún riesgo para tu suelo pélvico. Practícalo con un profesional formado que pueda adaptarse a tus necesidades. El método pilates debe impartirse de manera individualizada o en grupos reducidos de manera que el profesional conozca a sus alumnos, sus limitaciones y sus patologías y pueda hacer clases personalizadas y adaptadas a quienes se dirige. 

¡Espero que te haya gustado el post de hoy! ¡No dudes en preguntarme sobre el tema! 

¡Muchas gracias por tu atención!

BOLAS CHINAS ¿SI O NO?

Hoy nos toca hablar sobre las bolas chinas. ¡Seguro que has oído hablar de ellas! ¿Sabes para qué se utilizan? ¿Las puede utilizar cualquier mujer? ¿Sirven para fortalecer el suelo pélvico? ¿Cuánto tiempo debo utilizarlas? ¿Son un juguete sexual? Todas estas dudas las vamos a ir resolviendo a lo largo del post de hoy. ¡No te lo pierdas!

Qué son las bolas chinas y para qué sirven

Las bolas chinas son un dispositivo que se introduce por la vagina y que está formado por una o dos bolas unidas por un cordón. Estas bolas, tienen en su interior otra bola más pequeña que hace que cuando las llevamos colocadas y estamos en movimiento se produzca un choque contra las paredes que genera una vibración. Esta vibración provoca una contracción involuntaria de los músculos de nuestra vagina, haciendo que estos trabajen. Por tanto, las bolas chinas son un instrumento muy útil para el trabajo del tono y la fuerza de la musculatura del suelo pélvico. 

Comúnmente se cree que las bolas chinas son un juguete sexual, pero este es un concepto equivocado. Las bolas chinas no generan placer sexual como tal. Al ser un elemento que mejora el tono y la fuerza del suelo pélvico de las mujeres, puede mejorar las relaciones sexuales. Un suelo pélvico fuerte y trabajado mejora la calidad de las relaciones sexuales y de los orgasmos.  

¿Cuándo se usan las bolas chinas?

Cualquier mujer que tenga un suelo pélvico sano y con un tono suficiente puede utilizar las bolas chinas, pero es necesario que haya un mínimo de fuerza. Las bolas chinas no sirven para todas las mujeres, ni son la solución a todos los problemas del suelo pélvico. 

¿Qué beneficios me aporta utilizar las bolas chinas?

  • Prevenir problemas como la incontinencia tanto urinaria como fecal, o el prolapso.
  • Conseguir una mejor recuperación tras un parto o una cirugía.
  • Aumentar el tono y la fuerza de la musculatura y mejorar el flujo sanguíneo de la zona, mejorando así la lubricación y el placer durante las relaciones sexuales (llegar más fácil al orgasmo y tener orgasmos más intensos).

Recomendaciones de uso 

¿En qué situaciones serían más recomendables?

Las bolas chinas son muy útiles en procesos donde hay presente una debilidad de la musculatura del suelo pélvico. Según la patología presente se utilizarán como complemento al tratamiento en el que se utilizarán otras técnicas. Algunas situaciones que pueden beneficiarse del uso de las bolas chinas son:

  • Preparar nuestro suelo pélvico antes del embarazo.
  • La llegada de la menopausia. La bajada de estrógenos y la pérdida de calidad del tejido hace que el suelo pélvico se debilite en este periodo delicado de la mujer y que aparezcan problemas como la incontinencia o los prolapsos. ¡Haz trabajo preventivo para que eso no ocurra!
  • Recuperación post-parto (haya sido parto vaginal o cesárea y una vez pasada la cuarentena).
  • Estreñimiento crónico, mujeres que practican deportes de impacto, que cargan muchos pesos, etc. Cualquier acción que nos lleve a generar constantemente una hiperpresión en el abdomen puede provocar la debilidad de la musculatura del suelo pélvico. 
  • En cirugías abdomino-pélvicas, tanto antes como después podrían utilizarse, pero siempre bajo prescripción de un especialista y respetando los plazos de curación.  

Mi recomendación es que antes de comprarte unas bolas chinas y comenzar a usarlas, te hagas una valoración del suelo pélvico y sea un profesional quien te diga si en tu caso es recomendable utilizarlas o no.

Kegel con bolas chinas

¿Cuándo NO debes usar las bolas chinas? 

  • Durante el embarazo y tras el parto antes de terminar la cuarentena tras el parto.
  • Si tu suelo pélvico está muy hipotónico. (Está tan débil que no eres capaz ni de mantener las bolas chinas en su sitio. Si es tu caso no desesperes, ¡Tendrás que trabajar un poco más antes de poder ponértelas!)
  • Cuando hay una hipertonía o dolor en la zona del suelo pélvico.
  • Si sientes dolor al ponerte las bolas y al hacer ejercicio con ellas. 
  • Durante las relaciones sexuales con penetración o mientras llevas puesto un tampón o la copa.
  • Tras una cirugía de la zona abdomino-pélvica. Hay que respetar los tiempos de recuperación del cuerpo. 

¿Cómo elijo las bolas chinas?

La elección de las bolas chinas es muy importante. ¿Una bola o dos? ¿Qué peso? ¿Qué diámetro? Hay un montón de dudas que pueden surgirnos a la hora de elegir bolas chinas. Se debería empezar al inicio con una única bola china de poco peso y mayor diámetro (más fácil de mantener) y conforme vayamos progresando podremos pasar a bolas de mayor peso, menor diámetro e incluso dos bolas.

¿Cómo coloco las bolas chinas y cuánto tiempo debo llevarlas?

Debes colocarla como colocarías un tampón con el cordón sobresaliendo para que sacarla sea más fácil. Una vez puesta ya puedes empezar con tu actividad ¡Muévete! Haz Kegel, anda… 

En cuanto al tiempo, hay que ir poco a poco. Empezar con unos 10/15 min, dos o tres veces por semana e ir aumentando el tiempo en función de cómo progresamos. Tenemos que ser capaces de mantener esa bola en el interior de la vagina mientras nos movemos o hacemos los ejercicios de Kegel (si no somos capaces de hacerlo, quizá no debamos utilizarla o tengamos que cambiar de bola). 

Colocación bolas chinas

La limpieza de las bolas chinas es súper importante. Debes limpiar bien la bola antes y después de usarla con agua tibia y jabón neutro. ¡No te olvides!

Si quieres empezar a utilizar las bolas chinas, hazte una valoración del suelo pélvico y tu fisioterapeuta especialista te dirá si puedes utilizarlas o no y te explicará cómo hacer una rutina de entrenamiento para mejorar el tono y la fuerza. Y no te olvides, si llevas puestas las bolas chinas ¡Muévete! No te servirán de nada si te quedas sentada.  

¿Te ha ayudado este post? ¿He resuelto tus dudas? Si te surgen más dudas escríbeme o déjame tu comentario ¡Te responderé encantada!

¡Muchas gracias por leer! Si te ha gustado ayúdame a compartirlo y difundirlo.

Cicatrices y Fisioterapia

¿Por qué debo tratar mis cicatrices?

En el post de hoy vamos a hablar sobre el papel de la fisioterapia en el tratamiento de las cicatrices. ¿Tienes cicatrices? ¿Alguna vez las has observado? ¿Te molestan? ¿Las has tocado? ¿Las notas engrosadas o enrojecidas? ¿Te producen dolor? ¡Estoy convencida de que este tema te puede interesar!

¿Las cicatrices solo están a nivel superficial?

Una cicatriz es, a simple vista, una marca en la piel, pero ¿realmente es solo eso? Si crees que una cicatriz es solo lo que vemos te diré que estás muy equivocado/a. Dependiendo de la envergadura de la cicatriz y de qué la haya causado, éstas pueden afectar a niveles profundos y pueden llegar a causarnos verdaderos problemas que interfieran en nuestro día a día. 

Cicatrices en abdomen y suelo pélvico.

En el post de hoy vamos a centrarnos en las cicatrices que más afectan a nuestro suelo pélvico y a nuestro abdomen. Pero, es importante tener en cuenta que todas las cicatrices que tenemos en nuestro cuerpo deberían ser tratadas o al menos observadas. Y no me estoy dirigiendo solo a mujeres, cualquier persona debe tenerlas en cuenta. 

Ciertas intervenciones quirúrgicas (cesárea, hernia abdominal o inguinal, episiotomía, abdominoplastia, resecciones tumorales, prostactectomia, etc…) nos dejan cicatrices donde existe una afectación a muchos niveles: piel, tejido graso, fascia, músculo y vísceras. Por lo que, aunque nosotros solo veamos una marca en la piel, la cicatriz es mucho más profunda y cada una de esas capas debe cicatrizar de manera correcta. 

También es importante tener en cuenta que no todo el mundo cicatriza de la misma manera. Hay quien tiene más facilidad, hay gente a la que le cuesta más o hay quien cicatriza queloide (cicatriz gruesa y enrojecida) y quien no. 

La musculatura profunda del abdomen y la musculatura del suelo pélvico son fundamentales en la estética corporal y en la gestión de las presiones. Si tras una cirugía esta musculatura se ve afectada por una lesión que deja una cicatriz y se desactiva por un periodo de tiempo (ya sea corto o largo), podemos encontrarnos ante problemas como el dolor lumbar o incluso la incontinencia urinaria (la musculatura se debilita). 

¿Cómo es el tejido cicatricial?

El tejido cicatricial es un tejido fibroso que sustituye al normal tras una herida o lesión y se trata de un tejido mucho menos elástico. Está formado por fibras de colágeno que se distribuyen de forma libre en el espacio y que hacen que se formen las conocidas ADHERENCIAS que tanta guerra nos dan. 

Este tejido que sustituye al normal puede producir problemas estéticos (zonas más hundidas, retraídas, cicatriz engrosada, bridas o cordones), mecánicos (limitación de la movilidad, aparición de tensiones que pueden conllevar a una disfunción), o de sensibilidad (tanto hipersensibilidad como hiposensibilidad). 

¿Y qué pasa si no trato mi cicatriz?

Las cicatrices pueden dar diversos síntomas debido a la fibrosis y las adherencias que se generan:

  • Dolor en la propia cicatriz. También picor, quemazón, rigidez, falta de sensibilidad o, todo lo contrario, hipersensibilidad en la zona. 
  • Puede dar dolor irradiado a zonas cercanas a la cicatriz (abdomen, caderas, zona lumbar, etc.)
  • Dispareunia. Las cicatrices tanto en abdomen como en periné pueden generar dolor durante las relaciones sexuales.
  • Problemas digestivos y de estreñimiento. 
  • Flacidez e hipotonía abdominal que conlleven, entre otras cosas, problemas en la gestión de las presiones a nivel abdominal y den como resultado un prolapso, incontinencia…

Fisioterapia para el tratamiento de la cicatriz.

Desde la fisioterapia tenemos diversas técnicas que se pueden utilizar sobre las cicatrices y que tienen como objetivo principal mejorar la calidad del tejido, mejorando el aporte sanguíneo y la elasticidad. Todo ello con el fin de que la parte afectada esté en las mejores condiciones posibles para poder realizar su función con normalidad y sin ningún tipo de limitación. 

¿Qué conseguiremos tratando la cicatriz?

  • Eliminar tensiones que puedan conllevar adoptar malas posturas.
  • Favorecer un proceso de cicatrización correcto.
  • Evitar la formación de adherencias.
  • Activar la musculatura, y mejorar y normalizar el tono y la fuerza de los tejidos que se han visto afectados. 
  • Reducir el edema.

El tratamiento debe ser lo más precoz posible para evitar que se produzcan esas adherencias que pueden causarnos problemas. La cicatriz empezaremos a movilizarla una vez haya cicatrizado bien por fuera y por dentro.

Para tratar las cicatrices se pueden utilizar técnicas manuales o técnicas instrumentales como la diatermia. Sea cual sea la técnica elegida, el objetivo siempre es el mismo, conseguir una cicatriz móvil y un tejido funcional.  

Si sabes con antelación que vas a someterte a una intervención quirúrgica sería conveniente e importante que prepares tus tejidos antes de pasar por el quirófano. Tonifica los músculos y prepáralos para el momento del post-operatorio y para hacer una recuperación mucho más rápida y consciente. 

Y yo, ¿Puedo hacer algo? 

Consejos: 

  • Mantén la cicatriz bien hidratada
  • Protege ese tejido cicatricial ante el sol 
  • Acude a un profesional que valore cómo está esa cicatriz y te enseñe a cuidarla y movilizarla. 
  • Empieza mirando tu cicatriz y tócala cuando te sientas preparada. Te guste o no, es parte de ti y tienes que aceptarla. Mira su apariencia, su color y cuando sientas que puedes, tócala (se que esta parte no es nada fácil para muchas/os de vosotras/os, así que tranquila y date tiempo para asimilarla como parte de tu cuerpo). 
  • Recorre la cicatriz y muévela, puedes hacer círculos o zig-zag sobre ella ¿Se mueve? ¿está rígida la zona?

Una cicatriz dolorosa no es normal, no te conformes y pon solución a tu problema, acude a profesionales que te brinden su ayuda. No te resignes, no aceptes el dolor porque sí. Si trabajas bien tu cicatriz dejará de darte problemas y tus tejidos recuperaran su funcionalidad. Reconcíliate con tu cuerpo y con tus cicatrices. ¡La fisioterapia puede ayudarte!

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