CUIDAR MI SUELO PÉLVICO

Os he hablado mucho sobre disfunciones y problemas que se pueden tener en el suelo pélvico, pero hoy vamos a hablar de algunas cosas que podemos hacer para cuidarlo. ¿Lo conoces? ¿Sabes que influye en muchas de las actividades de tu día a día? ¿Quieres saber qué puedes incluir en tu rutina para cuidar tu suelo pélvico?

Hábitos saludables para cuidar tu suelo pélvico. 

Conócete, ¡El suelo pélvico es parte de tu cuerpo!

Soy y seré muy pesada con esto, pero conocerse es básico. El suelo pélvico, por muchos motivos culturales y sociales, ha sido y aún hoy en día sigue siendo un tema tabú y esto le hace un flaco favor a la salud del mismo. El desconocimiento lleva a descuidar y no prestar atención a lo que le pasa. 

Para mí, el primer paso para empezar a cuidar el suelo pélvico es integrarlo en nuestro esquema corporal. Conocer nos ayuda a prevenir y/o tratar patologías relacionadas con nuestro periné. 

¿A qué esperas? ¡Coge un espejo y mírate! ¿Qué ves? Si te sientes cómodo/a puedes tocar también ¿Qué notas? ¿Qué tacto tiene? Y por qué no, indaga sobre sus funciones (aquí en la web tenéis mucha información sobre el tema, pero no dudes en buscar más y, sobre todo, si tienes dudas ¡Pregunta!)

¡Una buena higiene íntima es fundamental! ¡NO AL JABÓN!

Evita los jabones. No laves tu vulva con jabón, ni íntimo, ni toallitas, ni nada, límpiala solo con agua. Menos jabón es más salud para tu vulva. Limpia bien con tus manos todos los pliegues que la forman y no olvides levantar el capuchón del clítoris. El jabón cambia el pH y ese cambio puede generar sequedad picor y olor (si, has leído bien, lavarnos con jabón puede hacer que luego huela peor). La zona del ano puedes lavarla con jabón, pero siempre teniendo cuidado de no llevar las bacterias de una zona a otra ¡Limpia siempre de delante hacia atrás!

¡Y un dato importante! No depilarse el vello púbico no es menos higiénico, depilarte o no debe ser tu decisión. El vello tiene funciones como la protección de infecciones y hongos o mantener la humedad y la temperatura en la zona genital. 

Cuidado con las cargas. Esfuerzo-Espiración. 

Cuando hacemos un esfuerzo y cogemos una carga, aumenta la presión a nivel del abdomen. Además, por regla general, estamos acostumbrados a coger aire y guardarlo dentro cuando realizamos un gran esfuerzo y eso, para nuestro suelo pélvico es fatal. Al coger aire, el diafragma baja y la presión abdominal aumenta, por lo que también aumenta la presión sobre el suelo pélvico. Si mi suelo pélvico no es lo suficientemente fuerte, hago esfuerzos constantemente y no lo trabajo. Puedo acabar teniendo problemas como incontinencia o prolapso

Así que, ¡ten cuidado con las cargas! Cuando vayas a realizar un esfuerzo, suelta el aire y utiliza una postura correcta, protege tu suelo pélvico y prevé futuras complicaciones. 

Realiza una maniobra correcta de defecación. 

Mantener una buena postura cuando vamos al baño es indispensable para proteger nuestro periné y no someterlo a grandes presiones. 

La postura debe ser erguida, no te encorves. Crece y elóngate. Siéntate sobre “los huesos del culo”, los isquiones. Desde esta posición la musculatura profunda del abdomen (el transverso) está activa para ayudarnos a evacuar y el diafragma tiene el espacio suficiente para moverse con mayor libertad. 
Eleva las rodillas por encima de las caderas y mantén los pies separados entre sí, como si estuvieras en posición de cuclillas. Para levantar las rodillas utiliza un elevador, cualquier invento que se te ocurra (una pila de libros, por ejemplo) y si no tienes nada, puedes colocarte de puntillas. De esta manera, abrimos el ángulo que deben sortear las heces para salir al exterior facilitando su evacuación. 

¿Ya lo haces así?

Controla el peso y la nutrición.

Controlar el peso y la nutrición es fundamental para la salud en general, pero también para tu suelo pélvico. Un aumento de peso hace que tu suelo pélvico tenga que soportar más presión y por tanto que tenga que hacer más fuerza para amortiguar esas presiones. 

Haz deporte y haz que tu suelo pélvico forme parte de tu entrenamiento. 

La actividad física debe formar parte de tu día a día por todos los beneficios que aporta, tanto físicos como psicológicos. Recuerda, el suelo pélvico está formado por muchos músculos que pueden y deben trabajarse. Todos deberíamos entrenarlo, pero si practicas deportes de impacto o que conlleven levantar pesos, entonces, SI o SI, tu suelo pélvico debe estar fuerte. Te expliqué más sobre este tema en el blog sobre deporte y suelo pélvico

La prevención es fundamental. 

Puede ser que ahora mismo no tengas ningún problema, pero nunca está de más que te hagas una valoración, veas cómo está tu suelo pélvico y empieces a integrarlo en tu cuerpo y mente. La prevención es la mejor herramienta que tenemos. Empieza a trabajarlo e integrarlo en tu día a día para que cuando tengas que enfrentarte a situaciones de “riesgo” esté preparado para afrontarlas (embarazo, parto, prostactectomías, menopausia, intervenciones quirúrgicas abdomino-pélvicas, etc.).  

Si hay disfunción ¡Ponle solución!

La prevención ya hemos dicho que es importante, pero, si el problema ya está con nosotros/as hay que buscarle una solución. Busca ayuda en profesionales sanitarios especializados en la materia. Desde la fisioterapia podemos ayudar en un montón de patologías diversas del suelo pélvico (incontinencia, disfunciones sexuales, dolor pélvico…). No tengas vergüenza, estamos dispuestos a ayudarte y a darte herramientas para mejorar. 

Divulga y comparte 

Dejemos de tratar el suelo pélvico como un tema tabú o algo de lo que avergonzarse. Habla de tus problemas con amigas/os y familia, pregúntales tus dudas. Hablar abiertamente y compartir el conocimiento es fundamental. ¿No dicen que la experiencia es un grado? Pues comparte tus experiencias y ya verás como recibes mucha más información de las personas de tu alrededor. Enseña a tus hijos/as a cuidarse y a hablar con naturalidad de todo lo que rodea a la esfera pélvica. Estando en el siglo XXI, ¿no crees que ya es hora?

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¡Muchas gracias por leer!

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