Ejercicio físico durante el embarazo ¿Sí o No?

Siempre surgen muchas dudas alrededor de este tema ¿Puedo practicar deporte estando embarazada? ¿Es seguro? ¿Qué deportes puedo hacer? ¿Qué beneficios trae hacer ejercicio? A lo largo del post de hoy voy a intentar responder a todas estas preguntas. ¡Sigue leyendo!

Beneficios del ejercicio físico durante el embarazo

La práctica de ejercicio físico es fundamental para tener un estado de salud óptimo en cualquier persona, embarazada o no. Sabemos que el ejercicio aporta muchos beneficios tanto físicos como psicológicos, por ello, es fundamental mantenernos activas durante el embarazo. 

  • Mejora la imagen corporal y ayuda a controlar el aumento de peso durante el embarazo. 
  • Mejora el ánimo y el sueño, reduce el estrés, y previene la depresión post-parto.
  • Disminuye el riesgo de diabetes gestacional y preeclampsia (aumento de la tensión). 
  • Mejora la movilidad de la pelvis y esto favorece el momento del parto. En la mayoría de casos, una mujer entrenada, es más activa y participativa. 
  • Disminuye la instrumentalización en el parto y los partos por cesárea.
  • Mejora el tiempo de recuperación post parto ya que partimos de una condición física mejor.  
  • Reduce los dolores de espalda y dolores musculares en general producidos por todos esos cambios posturales que debe hacer el cuerpo para que el bebé pueda crecer. 
  • Mejora la condición física en cuanto a fuerza, resistencia o postura. 
  • Mejora la circulación, la capacidad pulmonar, el tránsito intestinal y, por tanto, ayuda a reducir el estreñimiento.

Además, también tiene beneficios para nuestro bebé.

  • Mejora la viabilidad de la placenta y aumenta los niveles de líquido amniótico.
  • El desarrollo psicomotor del bebé es superior y la maduración nerviosa mejor. 
  • Aumenta la edad gestacional.

Os dejo el enlace a la guía sobre “Ejercicio Físico durante el embarazo” de la ACOG (The American College of Obstetricians and Gynecologists) que salió en abril de 2020. Pincha aquí. 

¿Cuándo debo comenzar a realizar ejercicio físico? ¿Y hasta cuando puedo hacerlo?

La actividad física puede realizarse desde el momento en el que te quedas embarazada. Si siempre has hecho deporte, el embarazo no es el momento de parar, aunque quizás tengas que modificar o cambiar la actividad que realizabas. Si no has hecho deporte nunca y quieres empezar al quedarte embarazada, te recomiendo que busques actividades más suaves y que se adapten a tu condición física. 

Algunas de las actividades que deberían evitarse son: deportes de contacto, deportes que supongan impacto, actividades de mucha intensidad o deportes donde pueda haber riesgo de caídas. 

Siempre y cuando tú te encuentres bien puedes hacer ejercicio durante todo el embarazo de principio a fin. Recuerda que es mucho mejor mantenerse activa. 

¿Con qué frecuencia debo realizar ejercicio físico?

La frecuencia, la duración y la intensidad del ejercicio que realicemos dependerá de estado físico de la mami. Debemos intentar hacer ejercicio al menos tres días por semana. ¡No al sedentarismo!

¿Todas las mujeres pueden hacer deporte?

Como ya hemos dicho, el deporte aporta muchos beneficios, por lo que, cualquier embarazada puede realizar ejercicio físico a no ser que haya una contraindicación médica.

¿Qué debo tener en cuenta a la hora de practicar ejercicio?

A lo largo del embarazo el bebé se va desarrollando y creciendo en el interior de la madre provocando cambios en el cuerpo y creando necesidades distintas en cada momento. 

Los cambios en el cuerpo de las embarazadas a lo largo de las semanas hacen que el ejercicio que practicamos se tenga que ir adaptando de manera continua y progresiva. 

Puntos básicos a tener en cuenta:

  • Es importante mantener una postura corporal correcta de elongación durante la realización del ejercicio e integrar esta postura en el día a día y la vida cotidiana. 
  • Acompaña los ejercicios con la respiración. Siempre trataremos de exhalar el aire en el esfuerzo. 
  • No te fuerces. Escucha a tu cuerpo en cada momento y respeta sus tiempos. 
  • Mantente bien hidratada durante la práctica deportiva. 

¿Y mi suelo pélvico? ¿También puedo ejercitarlo durante el embarazo?

Si, lo siento, no soy capaz de hacer un blog y no nombrar ni un poco al suelo pélvico. Recordemos que el suelo pélvico es un conjunto de estructuras, entre ellas músculos que pueden, e incluso, deben trabajarse. 

Ya sabemos que el momento del embarazo es un momento de cambios a muchos niveles (físicos y psicológicos) y que como bien os podréis imaginar, también afecta de manera directa a nuestro suelo pélvico. Por ello, es fundamental tomar conciencia de esta zona, ejercitarla e incluirla en nuestra rutina de entrenamiento. 

Cuanto más conozcamos nuestro cuerpo, más conscientes seamos y más en forma estemos, mejor llegaremos al momento del parto y mejor y más rápida será la recuperación post-parto. 

Ejercitar el suelo pélvico y mantenerlo fuerte y en forma no es incompatible con tener un periné flexible y elástico para el momento del parto. De hecho, todas estas condiciones deberían darse para tener un suelo pélvico en las mejores condiciones posibles. ¿Lo habías pensado?

Así que ahora y después de leer este blog si estás embarazada ¿A qué esperas? ¡Es hora de mover el esqueleto! Y si no lo estás, pero en algún momento quieres estarlo, no pierdas el tiempo y empieza a hacer deporte antes de quedarte. 

¡A moverse!

Si estás embarazada y quieres realizar ejercicio físico, te recomiendo que busques una actividad que te guste y que se ajuste a tu condición física. Busca un entrenamiento individualizado con personas formadas que te guíen, te ayuden y te orienten adaptando los ejercicios a tu estado. 

El ejercicio es una magnífica forma de prevención, de sentirte bien contigo misma y de desconexión. Es un rato para ti. No te quedes quieta, muévete y disfruta de tu embarazo en las mejores condiciones. 

Espero que este post te haya servido de ayuda y te haya aclarado dudas.

¡Muchas gracias por leer!

Disfunciones Sexuales ¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia?

Hoy toca hablar de las disfunciones sexuales y el papel que tiene la fisioterapia en su prevención y tratamiento. ¿Sientes dolor al tener relaciones sexuales? ¿No eres capaz de llegar al orgasmo? ¿Te has acostumbrado a tener relaciones sexuales dolorosas? ¡No te pierdas el blog de hoy, estoy segura que puede interesarte!

¿Qué son las disfunciones sexuales? 

Las disfunciones sexuales son una alteración en cualquiera de las fases del ciclo de la respuesta sexual femenina o masculina: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución (os hablé sobre este ciclo en el blog sobre el orgasmo). 

Cuando existe una disfunción sexual, no es posible tener una vida sexual plenamente satisfactoria. Estas disfunciones pueden deberse a problemas fisiológicos/funcionales, psicológicos, o a un conjunto de ambos. La educación, la cultura y nuestro entorno social también van a ser factores a tener en cuenta. 

**Antes de seguir hablando, creo que es importante especificar (aunque debería darse por hecho) que cuando hablamos de relación sexual no solo hablamos de la penetración sino de todo lo que puede englobar el acto sexual (acto que puede darse de manera individual o en compañía). 

¿Suelo pélvico y función sexual? 

Una de las funciones que tiene el suelo pélvico es la función sexual, no solo reproductiva sino, placentera. El placer en la sexualidad ha estado durante muchos años (y aún hoy pasa) ligado al sexo masculino. Vivimos en una sociedad con demasiados tabús y prejuicios alrededor de este tema. 

La falta de educación en sexualidad y la gran cantidad de tabús sobre todo en lo que se refiere a la sexualidad femenina, han hecho que la mujer desconozca su propia sexualidad y no pueda expresar libremente sus deseos ni hablar de su propio placer sexual. El suelo pélvico existe y hay que conocerlo.

El suelo pélvico, como ya he repetido en muchas ocasiones está presente tanto en hombres como en mujeres y, por tanto, las disfunciones sexuales también. Se trata de un problema que afecta a una parte de la población y tiene un importante impacto en la calidad de vida y las relaciones personales de quien lo sufre. 

¿Cuáles son las disfunciones sexuales más frecuentes en hombre y en mujeres? 

Disfunciones sexuales en mujeres 

  • Vaginismo. Se trata de la imposibilidad o dificultad para conseguir la penetración o la palpación manual, se produce por un espasmo de la musculatura de la parte externa de la vagina. Las causas del vaginismo son diversas, dolor, partos traumáticos, abusos sexuales previos… 
  • Dispareunia, dolor durante las relaciones sexuales que puede ser superficial o profundo. Su origen también es variado: cicatrices en la zona abdomino-pelvi-perineal, menopausia (por la sequedad vaginal y la alteración hormonal), tras el parto… 
  • Dificultad para llegar al orgasmo o anorgasmia. La anorgasmia puede ser primaria (nunca se ha experimentado un orgasmo) o secundaria (la función aparece en algún momento puntual de la vida de esa persona). Las causas son variadas, tras el parto, la menopausia, tras cirugías en la zona, hipotonía del suelo pélvico… 
  • Problemas de lubricación, sequedad. La sequedad vaginal puede producir dolor durante las relaciones o dificultad en el orgasmo. Es muy frecuente que esto pase en la menopausia con la bajada de estrógenos o al tomar pastillas anticonceptivas. También una falta de tono y de vascularización del suelo pélvico puede dar problemas de lubricación.

Disfunciones sexuales en hombres. 

  • Eyaculación precoz. Se trata de la incapacidad de controlar la eyaculación. En la respuesta sexual, normalmente se produce una excitación progresiva hasta llegar a la meseta, fase en la que se puede disfrutar del placer sexual hasta la llegada al clímax. Con la eyaculación precoz, la excitación es muy rápida y el hombre tiene una eyaculación involuntaria antes de tiempo. 
  • Disfunción eréctil. Es la incapacidad de lograr una erección o mantenerla el tiempo suficiente como para tener una relación sexual satisfactoria. Normalmente la causa está en un daño al nervio o los tejidos de la zona y puede deberse a una cirugía, un traumatismo, o ciertos fármacos. 
  • Dolor en pre o post eyaculación. Puede ser un dolor en el pene, los testículos, la ingle o el periné y su causa, si es que esta es de origen funcional, puede estar en una hipertonía del suelo pélvico. 

Como veis, las causas de las disfunciones pueden ser muy variadas y pueden tener un origen funcional como las hipertonías, hipotonías etc. En este caso, la fisioterapia puede ser de gran ayuda en su tratamiento. 

¿Fisioterapia y sexo? ¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia?

La fisiosexología es la parte de la fisioterapia que se encarga de estudiar y tratar las disfunciones sexuales que se presentan en las relaciones sexuales y en la función erótica. Existen muchas técnicas que se pueden aplicar según la disfunción.

La fisioterapia no puede abordar todas las disfunciones sexuales, ya que, en muchas ocasiones, además del componente físico hay factores psicológicos y ambientales (cultura, educación…) que están afectando. El trabajo multidisciplinar en estos casos es fundamental para hacer un abordaje global y coordinado. 

El objetivo de la fisioterapia es reequilibrar los tejidos del suelo pélvico para mejorar la función sexual.  Es importantísimo realizar un trabajo de autoconocimiento corporal para poder mejorar la sensibilidad y conseguir un equilibrio entre cuerpo y mente.  

Como hemos dicho anteriormente, la causa del problema puede ser fisiológica o psicológica y existen factores del entorno determinantes, por lo que va a ser imprescindible, realizar un tratamiento multidisciplinar, abordando el problema entre varios especialistas. 

Si tienes problemas en tus relaciones sexuales ponte en contacto con un especialista de suelo pélvico para que te haga una valoración. No tengas miedo, sabemos respetar los tiempos de cada persona y adaptarnos. Desde la fisioterapia queremos ayudarte y guiarte y si vemos que en tu caso la fisioterapia no es parte de la solución, te derivaremos a otro especialista. 

Hablar de sexualidad en esta sociedad por desgracia no es fácil. Pero no te conformes. Disfruta plenamente de tu vida sexual. No asumas el dolor como algo normal. Conócete, acéptate y quiérete. 

¡Muchas gracias por leer! Espero que te haya gustado y te haya servido. 

Diafragma y Suelo Pélvico. Dos Inseparables.

¿Sabes la importancia que tiene cómo respiras en la salud de tu suelo pélvico? Entre el diafragma y la musculatura del suelo pélvico existe una estrecha relación de la que hablaremos a lo largo del post. ¿Cómo funciona el diafragma? ¿Qué sucede cuando respiramos? ¿Alguna vez has observado cómo respiras?

Diafragma, ¿Dónde está? ¿Cuál es su función?

El diafragma es un músculo con forma de paracaídas (formado por dos cúpulas) que inserta en las costillas, las vértebras lumbares y el esternón. Separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal y es un músculo cuya función principal es la inspiración, por lo que podemos deducir que se trata de un músculo muy importante. ¿Qué hay más importante que respirar? 

A través de él pasan estructuras como el esófago y algunos vasos como la aorta, la vena cava y ciertos vasos linfáticos. Por ello, su estado también influirá en la circulación y el proceso de digestión.  

Diafragma

Este músculo forma parte del CORE junto con la musculatura lumbar, el abdomen y el suelo pélvico. Este conjunto de músculos que trabajan de manera coordinada tienen como función la estabilidad, la postura o la gestión de las presiones a nivel abdominal.

El diafragma es un músculo emocional. Nuestra respiración se altera con nuestro estado anímico y las emociones negativas o el estrés suelen llevarnos al bloqueo del movimiento del diafragma. 

Diafragma y suelo pélvico

Ya sabemos que ambos forman el CORE y que trabajan de manera coordinada, por lo que es fácil deducir que, si el estado de cualquiera de estos músculos varía en cuanto a tensión o debilidad, el resto se van a ver afectados.  

¿Cómo se mueve el diafragma?

Cuando inspiramos, el diafragma se contrae y desciende hacia el abdomen para permitir la expansión de los pulmones que se llenan de aire. Al espirar, el diafragma simplemente se relaja y vuelve a su posición inicial.  Esta acción se repite miles de veces a lo largo del día.

¿Y qué pasa con el suelo pélvico cuando el diafragma se mueve?

Cuando el diafragma baja y se contrae, “empuja” las vísceras abdominales hacia abajo y el suelo pélvico se distiende permitiendo y amortiguando el descenso de las vísceras. Al espirar, el suelo pélvico se contrae, al contrario de lo que hace el diafragma y ambos se elevan.

El suelo pélvico y el diafragma deben respirar juntos para que todo esté en orden. 

Esta respiración que acabo de explicar sería la respiración más óptima que es la que realizan los bebés y los niños pequeños. Se trata de una respiración donde se expanden la parte inferior de las costillas y el abdomen, y el suelo pélvico y el diafragma se mueven juntos. 

¿Qué es lo que pasa en los adultos?

Actualmente, permanecemos mucho rato sentados y adoptamos muy malas posturas, haciendo que las vísceras del abdomen estén comprimidas y que el movimiento del diafragma esté limitado. Además de las malas posturas, el estrés de hoy en día y las emociones negativas hacen que cambiemos nuestra respiración por una respiración más torácica, haciendo que el diafragma se mueva menos, la musculatura profunda del abdomen no se active y que el suelo pélvico tenga que soportar más presión. 

¿Quieres saber como respiras?

Colócate frente a un espejo y haz una inspiración profunda. Puedes ayudarte colocando una mano en tu abdomen y otra en tu tórax para notar el movimiento. ¿Tu abdomen se expande? ¿Se elevan los hombros? ¿Sacas pecho?

Utilizar una respiración que no es la óptima, aquella donde el diafragma no puede realizar el movimiento libre hace que la musculatura del abdomen, de la columna lumbar y del suelo pélvico estén inactivas, y se vayan debilitando con el paso del tiempo. De ahí que puedan aparecer patologías del suelo pélvico que cursan con debilidad, inestabilidad en la columna lumbar e incluso dolores de espalda. 

¿Qué voy a conseguir respirando correctamente?

  • Tener un CORE en mejores condiciones y más funcional. Una musculatura del CORE que mantiene sus funciones y que se mantiene activa va a traer infinidad de beneficios: a nivel postural, en la prevención de patologías del suelo pélvico (incontinencias, prolapsos, disfunciones sexuales…), en la estabilidad lumbar…
  • En el postparto será fundamental activar esta musculatura profunda que se ha debilitado después de tantos meses distendida ¡Podemos empezar a recuperarla con la respiración!
  • Disminuye el estrés y la ansiedad. Hemos dicho que el diafragma es un músculo emocional así que mantenerlo relajado y activote ayudará a controlar mejor tu respiración y ser capaz de mantener la calma de manera más consciente.
  • Mejora la circulación, disminuyendo la presión arterial. 

¿Cómo puedes mover el diafragma, estirarlo y relajarlo para que todo funcione correctamente?

Liberar y relajar el diafragma. 

Un diafragma tenso no permite una respiración correcta. Para liberar el diafragma puedes automasajearte con tus manos o ayudarte con una pelota pequeña. Sigue el borde de tus costillas y acompáñalo de la respiración. Pinchando aquí puedes acceder a un vídeo donde lo explican de manera sencilla. 

El diafragma, como el suelo pélvico, es un gran olvidado. Su función automática hace que no nos paremos a pensar detenidamente en él. Tener un diafragma relajado y en buenas condiciones es fundamental tanto física como emocionalmente. 

Si no sabes cómo trabajarlo o te cuesta mucho controlar la respiración acude a un profesional que te enseñe la forma correcta de respirar y te ayude a automatizarla en tu día a día. Existen muchas técnicas manuales que pueden aplicarse para relajar este músculo e incluso puedes hacerlo tú en casa. 

Tratamiento diafragma

Para cuidar tu diafragma debes no solo trabajar la respiración, sino que es fundamental el trabajo postural y la conciencia corporal. 

Si sufres alguna patología de suelo pélvico no dejes de lado al diafragma. Una respiración correcta y una buena postura corporal serán claves para tu recuperación. 

¡No dejes que tu diafragma sea un músculo olvidado! Intégralo en tu cuerpo. Mantén en forma tu CORE, tu suelo pélvico y no dudes en pedir ayuda si lo necesitas. 

¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que te haya servido!

Ejercicios de Kegel para trabajar el suelo pélvico

¿Has oído hablar de los ejercicios de Kegel? ¿Qué son? Quieres empezar a trabajar tu suelo pélvico, introducirlo en tu día a día, pero no sabes cómo hacerlo. Mis amigas, mi ginecóloga/o o la matrona nombran estos “famosos ejercicios de Kegel”, pero, ¿Cómo se hacen? ¿Para qué sirven? A lo largo del post responderemos estas preguntas. ¡No te lo pierdas!

Ejercicios de Kegel: ¿Qué son?

La definición es muy sencilla; los ejercicios de Kegel son contracciones voluntarias de la musculatura del suelo pélvico. El objetivo de estos ejercicios es entrenar la musculatura del periné para prevenir o mejorar posibles disfunciones del suelo pélvico (incontinencia, prolapsos, disfunciones sexuales…) y disminuir su incidencia. 

Apunte importante: Estos ejercicios no son solo para mujeres, los hombres también pueden hacerlos y pueden ser de gran utilidad en algunas circunstancias (presencia de disfunciones sexuales, tras cirugía prostática…). 

¿Y de dónde vienen estos ejercicios?

Arnold Kegel fue un ginecólogo estadounidense que entre los años 40 y 50 creó un programa de fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico para mujeres que presentaban incontinencia urinaria tras el parto. Al ver que obtenía buenos resultados, publicó un artículo en el que dio a conocer los “Ejercicios de Kegel”. 

Ejercicios de Kegel: ¿Cuándo hacerlos?

Estos ejercicios son un fantástico método de prevención de patologías que cursan con debilidad del periné como la incontinencia urinaria o los prolapsos. Sobre todo, en ciertos grupos que pueden tener una mayor predisposición a presentarlas. 

  • En personas que practican deportes de alto impacto o que generan grandes presiones a nivel abdominal y del suelo pélvico. Recordemos que, como os conté en el post de suelo pélvico y deporte, este tipo de ejercicios pueden debilitar la musculatura del periné. 
  • Antes y después de cirugías en la zona abdomino-perineal.
  • Durante el embarazo y el postparto. Saber cómo contraer y relajar el suelo pélvico es fundamental en esta etapa en la que el periné está tan comprometido. 
  • En el periodo de la menopausia, con la bajada de estrógenos y los cambios que se producen en los tejidos. 

¡Trabajar el suelo pélvico nunca está de más! Recuerda que son un conjunto de músculos como cualquier otro y que, por lo tanto, su entrenamiento también será importante. Este tipo de ejercicios son una muy buena herramienta para tomar conciencia del suelo pélvico, de cómo funciona y cómo puedes entrenarlo. Además de la prevención, con el entrenamiento de la musculatura también puedes mejorar la calidad de las relaciones sexuales. Una musculatura tonificada puede llevar a relaciones más placenteras, más conscientes y más intensas. Así que, ya sabes, ¡Prueba a entrenar tu suelo pélvico!

Ejercicios de Kegel: ¿Cómo se hacen?

Recuerda que estos ejercicios son tanto para hombres como para mujeres y que son de gran ayuda en la prevención y el tratamiento de muchas patologías relacionadas con el suelo pélvico ¡Pero ojo! No son la solución a todo. Si tienes un problema acude a un profesional que te diagnostique y te guíe en el tratamiento. 

Contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico ¿Parece fácil no? Pues no te confíes. Para hacer estos ejercicios se requiere de mucha concentración. La sociedad en general no solo no está acostumbrada a trabajar con esta parte del cuerpo, sino que una gran parte la evita incluso en sus temas de conversación. Todo ello nos ha llevado a un desconocimiento aún mayor del periné y muchas veces cuesta hasta el punto de que no somos capaces de sentirlo y hacerlo trabajar correctamente. 

¿Qué pasos tengo que seguir para hacer los ejercicios de Kegel?

  1. Tranquilidad y concentración. Lo primero que necesitamos es una situación de tranquilidad y comodidad en la que podamos conectar con nuestro cuerpo. 
  2. Localiza la musculatura del suelo pélvico, mira alguna imagen, mírate con un espejo y prueba a contraer ¿qué sientes? La contracción del suelo pélvico es la que se realiza si quieres cortar la orina o evitar que se escape un gas. Aunque debe tener en cuenta que el momento de orinar nunca es el momento de trabajar el suelo pélvico. Si no sabes cómo hacerlo, también puedes acudir a un fisioterapeuta especialista que te enseñe a localizar tus músculos y a trabajarlos. 
  3. La postura. Colócate en una postura donde la columna esté elongada y la pelvis neutra. 
  4. Respiración. Cuando empieces a contraer es necesario que no te guardes el aire dentro, respira de manera natural y relajada. Tienes que ser capaz de realizar la activación del periné sin alterar el patrón respiratorio. 
  5. Tan importante es la contracción como la relajación. Después de contraer el suelo pélvico deja que la musculatura se relaje y vuelva a su posición inicial. 
  6. Para entrenar el suelo pélvico pautaremos series con periodos de descanso entre una y otra ¡El suelo pélvico también se cansa! No es tan importante la cantidad, sino la calidad de la contracción. 

¡Cuidado! 

Con frecuencia hay errores al realizar estos ejercicios y es importante que lo tengas en cuenta y estés concentrado/a mientras los haces:

  • No empujes, a veces confundimos la contracción con empujar hacia abajo. Debes notar la contracción hacia arriba, como si elevaras tu suelo pélvico. 
  • No aguantes la respiración. Respira normal.
  • No contraigas otros grupos musculares como glúteos, aductores o rectos del abdomen. ¡No necesitas la ayuda de estos músculos para ejercitar tu periné!
  • No los hagas en cualquier posición sin tener en cuenta la postura. Ya hemos hablado en post anteriores de la relación de la postura y el suelo pélvico. 

Poco a poco…

Igual que con cualquier conjunto muscular, el entrenamiento del suelo pélvico debe ser progresivo, de menos a más en intensidad y dificultad. Es mejor empezar en posición tumbada donde no afecta el peso de la gravedad y progresivamente ir cambiando a posturas como sentada o de pie, en las que vamos a necesitar más fuerza. 

Sea como sea, si tienes dudas y no sabes si lo haces bien acude a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico que te ayude a realizarlos de manera correcta. Si en tu caso padeces alguna disfunción de suelo pélvico antes de ponerte a hacerlos por tu cuenta ponte en manos de un especialista que trabaje de manera individual y específica contigo. 

¿Te ha gustado el post de hoy? ¿Crees que te ha servido? Si tienes dudas, ¡Pregúntame!

¡Muchas gracias por leer!