Vejiga Hiperactiva. Síntomas y tratamiento.

fisioterapia para la incontinencia

¿Sientes ganas de orinar con mucha frecuencia? ¿Vas más de siete veces al baño? Y por la noche, ¿también vas? ¿No te da tiempo de llegar al baño o tienes una necesidad imperiosa de orinar? Quizá si la respuesta a todas estas preguntas ha sido afirmativa, tu problema pueda ser el síndrome de la vejiga hiperactiva. 

Este síndrome afecta tanto al sexo femenino como al masculino y su prevalencia en España es de más del 10%, y aumenta con la edad. Al ser un problema que afecta a un porcentaje tan grande de la población, se hace necesario conocerla y saber qué posibilidades de tratamiento tiene. 

Vejiga ¿cómo funciona?

La vejiga es un órgano hueco con forma de globo que se encuentra situado en la pelvis. Las paredes están formadas por fibras musculares lisas que forman el músculo detrusor. La vejiga recibe la orina desde los riñones a través de los uréteres, la almacena y la expulsa al exterior por la uretra. Su función es el almacenado de la orina. 

La uretra tiene dos esfínteres que se encargan de asegurar la continencia. 

  • Esfínter interno. Formado por las mismas fibras que el detrusor. 
  • Esfínter externo. Formado por fibras musculares estriadas. Es un músculo voluntario.  

Los músculos del suelo pélvico también tienen su función en la continencia, realizando la función de sostén de la vejiga y la uretra. 

¿Cómo se produce la micción?

  • Fase de llenado. El músculo detrusor se encuentra relajado para que la orina pueda llenar la vejiga y almacenarla en su interior.
  • Fase de vaciado. Cuando la vejiga está llena, la estimulación de los receptores de presión de la vejiga, mandan la señal al cerebro para ir a orinar. El músculo detrusor se contrae y los esfínteres se relajan dejando que salga la orina a través de la uretra. 

¿Qué es la vejiga hiperactiva?

La vejiga hiperactiva se define según la Sociedad Internacional de Continencia como: “Urgencia urinaria, usualmente acompañada por frecuencia miccional y nocturia, con o sin incontinencia urinaria de urgencia, en la ausencia de infección de las vías urinarias u otra patología obvia”. 

Las personas que presentan este síndrome tienen un problema en la fase de llenado de la vejiga. Durante esta fase se producen contracciones involuntarias del músculo detrusor que generan ganas de ir al baño rápidamente. 

Síndrome de la Vejiga Hiperactiva: Signos y síntomas

  • Frecuencia miccional aumentada y tiempo entre micciones acortado (incluso cada menos de dos horas). Lo normal es miccionar unas 7 veces al día según la Asociación Española de Urología. 
  • Nocturia. Necesidad de orinar por la noche. Levantarse dos o más veces por la noche puede provocar problemas de sueño. 
  • Urgencia miccional. Deseo imperioso de orinar que aparece de forma súbita y difícil de aguantar. 
  • Escapes de orina. No siempre que el síndrome está presente hay una incontinencia urinaria asociada. 

Por todo ello, el síndrome de vejiga hiperactiva genera un gran impacto en la calidad de vida de quien lo sufre, teniendo que modificar hábitos y rutinas para no tener pérdidas de orina. Estos cambios pueden ser desde disminuir la ingesta de líquidos, tener localizado siempre un aseo y usar absorbentes como compresas, hasta reducir la actividad social y evitar ciertas actividades. 

El sentimiento de vergüenza y la baja autoestima es muy frecuente en estos pacientes. También el sueño puede verse alterado y esto generar problemas de salud mental como la depresión. 

Vejiga Hiperactiva: Origen.

  • En la mayoría de los casos, se desconoce la causa y se denomina Vejiga Hiperactiva Idiopática
  • Neurológico. Es frecuente en enfermedades como la Esclerosis Múltiple o el Parkinson. 
  • Vesical. Tumores, prolapso de órganos pélvicos, infecciones, obstrucción del tracto urinario…

Tratamiento 

  • Cambios en los hábitos del día a día
    • Eliminar la ingesta de bebidas excitantes (café, té, alcohol, zumos cítricos…) 
    • Entrenar la vejiga para conseguir retrasar el vaciado y una buena continencia (si es que no la hay). 
  • Diario miccional. Se registra durante varios días el número de micciones y la cantidad de líquidos ingerida para ver cual es el patrón miccional y poder establecer un buen plan de tratamiento. 
  • Entrenamiento de la musculatura de suelo pélvico. Ya sabemos que ayuda en la función de continencia y hace de sostén para la vejiga y la uretra, por lo que será fundamental mantenerlo con el tono adecuado. 
  • Neuromodulación del tibial posterior. Se trata de una técnica que aplicamos los fisioterapeutas en la consulta, y que el paciente puede realizar también en su domicilio. Os cuento más sobre ella a continuación.
Neuromodulación del tibial posterior como tratamiento de la vejiga hiperactiva. 

La técnica consiste en modular de forma indirecta el suelo pélvico a través del plexo sacro para modificar la función motora y sensitiva. El objetivo es llegar al centro de la micción y provocar una inhibición del músculo detrusor (aquel que se contrae involuntariamente). El nervio tibial posterior tiene origen en las raíces S2-S4.

La neuromodulación puede realizarse con un electrodo y una aguja o con dos electrodos, es muy poco invasiva. 

El uso de esta técnica tiene una gran evidencia científica y unas tasas de éxito en el tratamiento de vejiga hiperactiva de más del 50%. Por ello, desde hace años, desde asociaciones como la American Urological Association o la Asociación Europea de Urología, se recomienda el uso de esta técnica como parte del tratamiento. 

La neuromodulación del tibial, está contraindicada en pacientes con marcapasos, embarazadas, niños y personas con epilepsia o con tratamiento anticoagulante. 

Actualmente, esta técnica no solo se utiliza en personas con vejiga hiperactiva, también se usa en patologías como la incontinencia urinaria o fecal, el dolor pélvico, la dispareunia o el estreñimiento. 

Es un tratamiento que mejora la calidad de vida del paciente, es poco invasivo y fácil de realizar. ¡Todo ventajas!

Neuromodulacion tibial posterior

Otros tratamientos. 

Además del tratamiento que ofrece la fisioterapia, el tratamiento psicológico es fundamental en este tipo de pacientes. Por ejemplo, las técnicas de relajación son una ayuda maravillosa para mejorar el cuadro clínico. 

También existe tratamiento farmacológico que trata de inhibir las contracciones involuntarias del músculo detrusor. Y en ocasiones, se hacen infiltraciones de toxina botulínica o ampliación vesical. 

¡Y hasta aquí la vejiga hiperactiva y su tratamiento! Espero que os haya sido útil el post de hoy. Y que, si es tu caso, o el de alguna persona cercana a ti, no dudéis en buscar ayuda. Ve a un/a fisioterapeuta especializado/a en suelo pélvico, te va a ayudar y vas a mejorar.

¡Muchas gracias por leer!

¿Cómo puedo saber si mi suelo pélvico está dañado?

Hemos hablado de patologías que afectan al suelo pélvico tanto femenino como masculino, de la importancia de la prevención, y de muchas cosas más, pero, si a mi suelo pélvico le pasa algo ¿cómo puedo saberlo? ¿Hay alguna señal que me indique que algo no va bien? Vamos a hablar de esto en el post de hoy. ¡No te lo pierdas!

¿Suelo pélvico dañado?

Las patologías del suelo pélvico son muy variadas, y, por lo tanto, la sintomatología también. Tendemos a reducir los problemas de suelo pélvico a las pérdidas de orina, y ¡por supuesto, que esto es una señal!, pero no es la única que puede indicarnos que algo no va bien. 

El suelo pélvico es un conjunto de músculos que se relaciona con muchas otras estructuras, como la vejiga, el útero y el recto, por lo que cualquiera de las patologías que afecta a estas estructuras repercute directa o indirectamente en el suelo pélvico. 

¿Qué señales me indican que mi suelo pélvico no está bien? 

Incontinencia urinaria. 

Quizá esta sea la señal más conocida por todo el mundo. La incontinencia es la pérdida de orina involuntaria. Es un problema de la continencia, y se considera incontinencia sea la cantidad que sea. Una gota, también es una pérdida. No importa tanto la cantidad, sino la propia pérdida.

Normalizar las pérdidas de orina ha hecho un flaco favor a la sociedad. Se considera “normal” tener pérdidas y no se le da importancia hasta que llegan a niveles más graves. 

Consideramos incontinencia las pérdidas por un esfuerzo (tos, estornudo, risa, saltos), de urgencia (necesidad imperiosa y repentina de orinar), o cualquier acto de pérdida contra la propia voluntad. 

Dolor lumbar

Como ya he contado en blogs anteriores el suelo pélvico está íntimamente relacionado con el diafragma, el abdomen y la musculatura lumbar (el famoso CORE). Cualquier alteración de una de las partes hace que las otras se puedan ver afectadas.

No quiero decir con esto que siempre que haya dolor lumbar, le ocurra algo al suelo pélvico, pero que sí que es importante tenerlo en cuenta y valorar cómo está para descartar. Un suelo pélvico y un transverso del abdomen débiles, no pueden hacer una buena función de estabilización, y esto puede dar problemas de dolor lumbar. 

Infecciones de orina de repetición 

En ocasiones, las infecciones de orina de repetición pueden estar relacionadas con un fallo de coordinación de la musculatura, un pH alterado, una alteración de la flora… Si es tu caso, ve a consultar a un especialista que valore tu caso. Se pueden realizar cosas como cambios en los hábitos del día a día, trabajo de la musculatura… que pueden mejorar esa recurrencia y evitar que te siga pasando. Aunque siempre hay que ver de dónde viene el problema y tratar la infección. 

Dolor durante la relaciones sexuales o imposibilidad de llegar al orgasmo. 

El dolor durante las relaciones no es normal. Las relaciones sexuales deben ser placenteras y en ningún momento deben doler. El dolor es una señal de alarma que indica que algo no va bien y tiene causas variadas (cicatrices, tensiones musculares…). No tiene que haber dolor en la penetración, en la masturbación, tras el orgasmo ni en ninguna de las fases del ciclo de la respuesta sexual femenina y masculina

La imposibilidad de llegar al orgasmo también puede ser un indicativo de un suelo pélvico debilitado. 

Tampón o copa menstrual que se mueve y se sale o dolor al colocarlos. 

Al igual que no debe doler la penetración, tampoco debe doler ponerte un tampón o una copa menstrual. Si al colocarlos estos se resbalan quizá exista un problema de debilidad y nuestro suelo pélvico no es capaz de mantenerlos en su sitio. En el caso de las copas menstruales, hay tamaños, y a veces, si cogemos un tamaño muy pequeño con respecto del de nuestra vagina, es posible que por eso se nos resbale. Sea como sea, es un factor a tener en cuenta. 

Incontinencia fecal 

Si la incontinencia urinaria es una señal, la incontinencia de heces y gases también lo es. La continencia es una función básica del suelo pélvico y cualquier pérdida involuntaria, sea del tipo que sea, siempre va a ser una señal. 

Estreñimiento crónico 

El estreñimiento está normalizado y esto hace que se le reste importancia. Pero, una persona que va al baño y tiene que hacer siempre un gran esfuerzo, provoca un aumento de presión sobre el suelo pélvico constante, que puede acabar debilitándolo. 

Sensación de pesadez en la vagina

Esta sensación de pesadez puede indicarnos un prolapso (un órgano que está descendido respecto de su ubicación habitual) y que puede notarse a nivel vaginal. Si esto pasa, es fundamental ponerse en manos de un especialista para que ese prolapso no vaya a más. Los prolapsos a veces pueden ir asociados a personas con estreñimiento crónico, personas que trabajan con cargas y deben realizar grandes esfuerzos, o en mujeres tras el parto. 

Gases vaginales

Los gases vaginales son un síntoma que nos indica que nuestro suelo pélvico está débil. Un suelo pélvico débil puede hacer que la abertura vaginal y la vagina estén más abiertas, y es más fácil que en alguna situación entre aire, y que, al realizar un esfuerzo, o con las relaciones sexuales, ese aire salga produciendo el ruido de un gas.

Dolores menstruales y dolor pélvico 

Ya he dicho que el dolor es una señal que indica que algo no va bien, independientemente del origen. 

La menstruación no debe ser dolorosa, ni mucho menos incapacitante. Si es tu caso, busca la causa que te está generando este dolor y ponle solución, hay un montón de profesionales dispuestos a ayudarte. 

Los dolores pélvicos, difusos, sin una causa clara o con causa, también son señales que pueden indicarnos problemas en el suelo pélvico.           

¿Y si noto una de estas señales? ¿Qué hago?

Si, lo se, soy muy pesada con este tema, pero hazte una VALORACIÓN DE SUELO PÉLVICO. Según cual sea tu problema quizá no es lo primero ni lo único que debes hacer. También hay otros profesionales como ginecólogos/as , urólogos/as , matronas o psicólogos/as que también están para ayudarte. 

¿En qué ocasiones debería mirar si o si mi suelo pélvico?

Ante cualquiera de estas señales sería interesante y fundamental que acudieseis a un especialista de suelo pélvico para valorar el estado de vuestro periné. También, recordad que, aunque no haya señales, hay situaciones que exponen el suelo pélvico como la menopausia, el embarazo o el post-parto, la práctica de deportes de impacto, tras una intervención quirúrgica en la zona abomino-perineal… y que deberían ser motivo de mirarnos y cuidarnos el suelo pélvico. 

¿Crees que te ha servido el post de hoy? Si es así compártelo con quien creas que puede servirle. 

¡Muchas gracias por leer!

Incontinencia fecal. Fisioterapia en coloproctología.

Hoy toca tratar el tema de la incontinencia fecal, bien sea de heces o de gases. Si la incontinencia urinaria ya es un tema tabú de por si, cuando la incontinencia es fecal, el tabú es mucho mayor. ¿Habías pensado alguna vez que podía existir la incontinencia fecal? ¿Sabías que es más frecuente de lo que nos imaginamos?

¿Qué es la incontinencia fecal? 

La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar la evacuación por vía anal de heces (sólidas o líquidas) o de gases. Aunque la prevalencia es menor que la de la incontinencia urinaria, es un problema más frecuente de lo que parece, pero por vergüenza no se habla de él. Pueden presentarla tanto hombres como mujeres. 

Las heces recorren el colón gracias a los movimientos peristálticos (se producen una serie de ondas que permiten que las heces vayan avanzando) hasta llegar al recto. En el recto, hay unos receptores, que cuando notan la presencia de las heces, avisan de que hay que evacuar y se producen una serie de reflejos necesarios para que las heces o los gases no se escapen. Se tiene que cerrar el esfínter para que la continencia anal pueda mantenerse. 

¿Cuáles son las causas de la incontinencia fecal?

Al igual que en el caso de la incontinencia urinaria, las causas pueden ser variadas. Podemos encontrarnos frente a un problema de la musculatura, de los esfínteres, del sistema nervioso, un trastorno digestivo, etc., y el origen puede ser anal (musculatura y esfínter externo) o rectal (lugar donde se almacenan las heces antes de ser evacuadas por vía anal). 

Causa de origen anal: Este problema puede ser derivado de una debilidad de la musculatura del suelo pélvico, de la musculatura estriada del esfínter o por una alteración de los reflejos necesarios para que se produzca la continencia. Las causas más frecuentes son: 

  • Problemas neurológicos de origen central o periférico (tumores, ACV, daño del nervio pudendo…) 
  • Enfermedades degenerativas
  • Causas congénitas 
  • Traumatismos, tras una caída, por una fractura a nivel pélvico. 
  • Traumatismos obstétricos, desgarros o episiotomías en la zona media que afectan al esfínter, daño del nervio pudendo… Los bebés muy grandes, mucho tiempo de expulsivo o el uso de instrumental, entre otros, son factores de riesgo para este tipo de incontinencias. 
  • Tras cirugías en la zona (próstata, fisuras, hemorroides etc.).

Causa de origen rectal: Cuando el problema es de origen rectal se produce una alteración de la complianza (la capacidad de ser distendido) y la sensibilidad rectal. Este tipo de alteraciones se producen tras una cirugía del recto, por alteraciones congénitas, o por tratamientos con radioterapia, entre otros. 

Fisioterapia en la incontinencia anal 

La fisioterapia en coloproctología es la parte de la fisioterapia que se encarga de las disfunciones que afectan al colon, el recto y el ano. Desde este campo la fisioterapia dispone de tratamientos diversos y específicos que pueden ayudar en el tratamiento de la incontinencia fecal. 

Ya sabemos que una de las funciones principales del suelo pélvico es la función de continencia y que la musculatura tiene un papel fundamental en que ésta función pueda llevarse a cabo correctamente. 

El objetivo principal de la fisioterapia será realizar una reeducación ano-rectal para mejorar y recuperar la continencia. 

Es importante conocer el origen de la incontinencia para poder enfocar el tratamiento de la manera más correcta. Dependiendo de la causa, y tras realizar una valoración, se fijarán los objetivos y se valorarán las técnicas que se van a usar (biofeedback, electroestimulación, ejercicios hipopresivos, kegel…). 

Conocer bien nuestro suelo pélvico y saber cómo funciona es fundamental para reducir los escapes y controlarlos mejor. 

Si tienes incontinencia fecal busca un buen equipo de especialistas que te ayuden a mejorar tu calidad de vida. Se sabe que la fisioterapia tiene muy buenos resultados y en muchos casos debería ser la primera opción de tratamiento. 

¿Qué puedo hacer si tengo incontinencia fecal?

Principalmente debes buscar ayuda en profesionales que sepan sobre el tema. Además, pueden ayudarte a hacer cambios en tu día a día para que puedas aplicarlos fácilmente y mejorar. Algunos de estos cambios pueden ser: 

Maniobra defecatoria correcta
  • Cambios en la alimentación. Para esto es mejor que busques algún profesional de la nutrición que te oriente. 
  • Crear una buena rutina defecatoria con una buena consistencia de las heces. Es importante aprender a realizar un buen vaciado del recto con una correcta maniobra defecatoria
  • Trabajar tu suelo pélvico y fortalecerlo.
  • Evitar factores de riesgo que dificulten la continencia (carga de pesos, grandes esfuerzos, deportes de impacto…).

Recuerda que estas pautas deberían ser bajo la supervisión de un profesional sanitario que esté llevando tu caso particular. 

En nuestra sociedad, la incontinencia es un tema del que se habla muy poco, pero que está bastante presente y afecta psicológica y socialmente a quien lo sufre. Es fundamental que se hable de este tema para que quien lo padece sea consciente de que hay más gente en su misma situación y se puede pedir ayudar para revertirla, o al menos, mejorarla. 

El objetivo de la fisioterapia es mejorar la calidad de vida de los pacientes que vienen a consulta. Es fundamental acompañar el tratamiento de fisioterapia con modificaciones en los hábitos del día a día. Mejorar el control, la percepción y la coordinación de nuestra musculatura pélvica para que esta funcione correctamente. 

No te avergüences, busca ayuda si lo necesitas y pon una solución a tu problema. Hay mucha gente dispuesta a ayudarte. 

Si crees que esta información puede servirle a alguien compártela. ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que os haya gustado!

DESMONTANDO MITOS SOBRE EL SUELO PÉLVICO

Existen cantidad de creencias erróneas relacionadas con el suelo pélvico. 

¿Los hombres tienen suelo pélvico? ¿Solo hay que trabajar el suelo pélvico durante el embarazo? ¿Con hacer ejercicios de Kegel basta? 

En el blog de hoy hablamos de algunos de estos temas para que conozcas un poco más sobre el suelo pélvico y porqué cuidarlo. 

  • Los hombres no tienen suelo pélvico. 

Hombres y mujeres tienen suelo pélvico desde que nacen hasta que se mueren. Y no solo eso, sino que, además, al igual que las mujeres, pueden tener disfunciones del mismo (dolor pélvico, incontinencia, disfunción eréctil, estreñimiento…) . 

Así que tú, como hombre, también debes cuidar y ejercitar tu suelo pélvico como parte de tu cuerpo que es y si tienes un problema ¡Acude a un profesional que te ayude! ¡No solo tratamos las disfunciones perineales en las mujeres!

  • ¿Para qué voy a trabajar el suelo pélvico si no tengo ningún problema? 

Quizá no tengas ningún problema en tu suelo pélvico, eres joven y  estás sana/o, pero, ¿quién te dice que con el paso del tiempo no puedas padecerlo? 

En tu mano está prevenir futuros problemas. Existen numerosos factores de riesgo que afectan a la salud del suelo pélvico. Conoce cuales son y ejercita tu suelo pélvico de manera regular ¡Al igual que haces con el resto de tu cuerpo!. 

  • Un buen momento para entrenar mi suelo pélvico es cuando voy al baño. Si soy capaz de cortar el pis, tengo un buen suelo pélvico. 

Hace unos años se recomendaba a las mujeres que trabajasen su suelo pélvico cortando el pis cuando iban al baño. Se conoce este concepto como “Stop pipí”. Actualmente sabemos que esta práctica, lejos de ayudar, lo que hace es favorecer que aparezcan infecciones de orina (no se produce un vaciado completo de la vejiga). 

Si quieres saber como está tu suelo pélvico y entrenarlo acude a un profesional que te valore y te diseñe un buen programa de entrenamiento. 

  • Si se me escapa una gotita al reír, toser, estornudar o saltar es normal. Lo dicen en la tele. 

Esto NO ES NORMAL, se llama INCONTINENCIA. La incontinencia es la pérdida involuntaria de orina y se puede dar por varias causas y muchas de ellas tienen solución. 

Hoy en día, en nuestra sociedad, la incontinencia urinaria está más que asumida como un momento por el que toda mujer va a pasar, y hablamos de mujer, porque el mayor porcentaje que lo sufre es el sexo femenino, pero también pueden padecerla los hombres. 

Si tienes pérdidas de orina acude a un profesional que te ayude y te dé herramientas para mejorar. Trabaja con tu cuerpo, se consciente de tu problema y modifica tu entorno, cambiando hábitos y creando nuevas rutinas (consumo de líquidos, cuidar la alimentación, evitar consumo de excitantes, etc.) que te ayuden a corregir los factores que facilitan su aparición. La higiene en estos casos es fundamental para reducir el riesgo de infecciones. 

Y si no tienes pérdidas, haz trabajo de prevención, no olvides tu suelo pélvico, trabájalo y cuídalo para evitar futuras complicaciones.

  • Las bolas chinas como remedio a todos los problemas de suelo pélvico. 

Las bolas chinas son un dispositivo formado por una o dos bolas unidas por un cordón. En el interior tienen otra bola más pequeña que hace que cuando las llevamos colocadas y estamos en movimiento se produzca un choque contra las paredes que produce una vibración. Esta vibración provoca una contracción involuntaria de los músculos de nuestra vagina, haciendo que estos trabajen. 

Este dispositivo puede ayudar a trabajar tanto el tono como la fuerza de la musculatura del periné, pero para eso es indispensable que antes sepamos cómo está nuestro suelo pélvico. Las bolas chinas no le sirven a todo el mundo y no son la solución para todo. En según que casos pueden ser incluso perjudiciales. 

Si tienes un problema en tu suelo pélvico, acude a un profesional que valore tu caso individual y no uses las bolas chinas sin indicación. 

En caso de no tener problemas de suelo pélvico, mi recomendación es que acudas igualmente a hacerte una valoración antes de usarlas. 

  • El estreñimiento es normal. ¿En qué va a afectar a mi suelo pélvico?

Que esté muy presente en nuestra sociedad no quiere decir que sea normal. El estreñimiento se ha vuelto un trastorno común que cada vez está más presente debido al modo de vida actual, nuestros hábitos y el estilo de vida. 

El estreñimiento trae consigo síntomas como el dolor abdominal, los gases o la hinchazón, entre otros. Además, supone realizar grandes esfuerzos para expulsar las heces, lo cual genera una hiperpresión en la zona abdominal. Todo esto repercute de manera directa sobre nuestro suelo pélvico y lo hace más vulnerable. 

Factores como el estrés , la mala alimentación o el sedentarismo es fundamental tenerlos en cuenta si sufrimos estreñimiento. Tener buenos hábitos y cuidar tu periné mejorarán tu estreñimiento y, por lo tanto, tu calidad de vida. 

  • ¿Dolor con la menstruación? ¡Quién no tiene!

Se llama dismenorrea y nos indica que algo no está funcionando como debería. Sentir pesadez o una sensación de incomodidad puede ser normal debido a la inflamación que se produce, pero asociar menstruación y dolor no es correcto. Esos dolores que afectan a la calidad de vida, y llegan incluso a ser incapacitantes durante algunos días, no son normales. El cuerpo nos emite una señal en forma de dolor para indicarnos que algo está fallando. Existen diversas causas que pueden provocar este dolor, hay que estudiar cual es el origen y tratarlo. Busca ayuda si te pasa y ponle soluciones. 

Es fundamental que haya una buena educación menstrual tanto para la mujer como para el entorno. 

  • El suelo pélvico solo importa durante el embarazo. 

NO. Quizá la primera vez que hayas oído hablar de tu suelo pélvico haya sido durante el embarazo (lo cual me parece profundamente triste), pero tengo que decirte que tu suelo pélvico lleva contigo desde que naciste. El embarazo es un momento esencial para el suelo pélvico y hay que prestarle especialmente atención, pero hay que cuidarlo siempre. 

  • Que me moleste durante las relaciones sexuales es normal. 

Cicatrices, musculatura hipertónica, presencia de puntos gatillo, etc. son algunos de los factores que puede provocar dolor en las relaciones sexuales. Todos ellos se pueden tratar y en la mayoría de casos mejorar e incluso eliminar la molestia. Busca la causa de tu dolor. ¡Es importante disfrutar de las relaciones sexuales! 

  • Para trabajar el suelo pélvico basta con hacer ejercicios de Kegel y además son muy sencillos de realizar.

Aunque los ejercicios de Kegel parezcan simplemente ejercicios de contracción y relajación de la musculatura perineal (que lo son), no son sencillos de realizar. La mayoría de las/los pacientes que vienen a consulta necesitan aprender a hacerlos aislando la contracción de estos de la de otros músculos (como pueden ser glúteos, aductores, rectos del abdomen…) y por lo tanto necesitan un aprendizaje para realizarlos correctamente. Tampoco ayuda a realizarlos la falta de conciencia que tenemos sobre la zona de nuestro periné, cuanto más sabemos sobre él, más fácil es trabajarlo. 

Los ejercicios de Kegel son una herramienta más para trabajar el suelo pélvico, pero al igual que las bolas chinas, no siempre van a ser la solución. 

Si hay un problema o simplemente quieres prevenirlo acude a un especialista que te ayude y te aconseje. 

¿Tú también creías alguno de estos mitos? ¿Se te ocurre alguno más? Poco a poco os iré contando más falsos mitos que rodean todo lo relacionado con el suelo pélvico. 

¡Espero haberte ayudado! Y ya sabes, si tienes cualquier duda o problema, ¡No dudes en contactar conmigo!

EJERCICIOS HIPOPRESIVOS Y SUELO PELVICO

¿Conoces los ejercicios hipopresivos? ¿Has oído hablar de ellos? ¿Los has probado?

Cada vez se oye hablar más de los ejercicios hipopresivos, en la revistas, las famosas, las amigas, todo el mundo los recomienda, pero, ¿sabemos lo que son y para qué sirven? ¿los puede realizar cualquier persona? 

Vamos a ponernos un poco en contexto antes de empezar. La Gimnasia Abdominal Hipopresiva fue creada por el Dr. Marcel Caufriez en los años 80. Se creó como una técnica que tonificaba el abdomen durante el postparto y que ayudaba a la prevención de la aparición de hernias o incontinencias, entre otros problemas derivados de un abdomen débil e hipotónico. 

¿Qué son los Ejercicios Hipopresivos?

Ejercicio Hipopresivo.

Los ejercicios hipopresivos son ejercicios POSTURALESRESPIRATORIOS que buscan disminuir la presión a nivel abdominal, y por tanto, la presión ejercida sobre el suelo pélvico. Se basan en la ejecución de una serie de posturas y movimientos concretos que logran una activación de la musculatura profunda del abdomen y del suelo pélvico sin aumentar o incluso disminuyendo la presión intra-abdominal. 

Suelo Pélvico y abdomen

Es importante entender que si el funcionamiento del la pared abdominal no es el correcto, nuestro suelo pélvico no podrá estar realizando una función óptima. Cuando la presión abdominal aumenta, tiene que existir una activación de la musculatura del periné que ayude a amortiguar esas presiones. Esto es lo que debería ocurrir por ejemplo al toser, estornudar, saltar o realizar cualquier acción que suponga un aumento de esta presión. 

Tanto la faja abdominal como el suelo pélvico son imprescindibles en nuestra postura y nuestra estática. Ambos, forman parte del core junto al diafragma y la musculatura lumbar. Estos cuatro elementos, deben trabajar de manera conjunta y coordinada para estabilizar la columna, repartir bien las presiones o hacer una buena función de continencia. Por ello, el trabajo postural y respiratorio que nos ofrecen los hipopresivos puede ser una muy buena opción en los casos donde sea necesario recuperar esa activación conjunta de abdomen y suelo pélvico. 

¿Porqué esas posturas para realizar un Hipopresivo?

Una de las cosas que más llama la atención cuando hacemos un hipopresivo es la postura en la que lo realizamos pero todo tiene su razón de ser. Son posturas en autoelongación que buscan la activación de la faja abdominal profunda, la disminución de la presión abdominal y la activación de las diferentes cadenas corporales.

  • La autoelongación produce una activación de la musculatura abdominal y antogravitatoria. ¡Prueba a hacerlo! Pasa de estar en una mala postura a hacer una elongación del cuello. ¡Verás como se activa tu abdomen e incluso se mete la tripa hacia dentro!
  • Cintura escapular activa. Una buena colación de las escapulas evita que nuestros hombros se vayan hacia delante y estemos “sacando chepa”. Es necesaria esta activación para adoptar una buena postura. 
  • Adelantar eje corporal para activar toda la musculatura posterior, nuestro cuerpo debe activarla para evitar que nos caigamos. 

APNEA ESPIRATORIA Y APERTURA COSTAL

 De los ejercicios hipopresivos son conocidas la apnea espiratoria y la apertura de la parrilla costal, ya que es una parte muy visual del ejercicio, pero, ¿Es necesario? 

La respuesta es NO, depende del objetivo que queramos conseguir las haremos o no. A día de hoy sabemos que el beneficio fundamental de los hipopresivos viene de la postura

La apnea espiratoria consiste en soltar todo el aire y quedarse sin respiración después de haberlo soltado. Al realizar la apnea, potenciamos la activación de la musculatura profunda del abdomen y por tanto, del suelo pélvico. 

La apertura costal se realiza una vez hemos hecho la apnea espiratoria, abriendo nuestras costillas hacia los lados.

Es como realizar una inspiración pero sin coger aire. Lo que conseguiremos es un efecto de aspiración, la sensación de que nuestras vísceras suben hacia arriba. Para hacer esta apertura costal nuestros rectos abdominales deben relajarse, por lo que si nuestro objetivo principal es aumentar el tono abdominal, no la realizaremos. 

¿Cuándo están indicados?

Este tipo de ejercicios se recomiendan tanto en mujeres como en hombres. Aunque en un primer momento solo se realizasen durante el periodo de post-parto, se pueden practicar e indicar a cualquier persona que quiera trabajar su postura, su abdomen y su suelo pélvico. 

La realización de estos ejercicios durante el post-parto sigue siendo recomendable pero siempre tras haber hecho una valoración postural y abdomino-perineal que determine si nos van a beneficiar.

Además, se pueden utilizar como complemento al tratamiento de ciertas patologías como por ejemplo, la incontinencia o el prolapso. 

¿Qué beneficios producen?

  • Mejoran la postura, normalizan tensiones musculares y ayudan a trabajar el equilibrio postural. Ayudan en la estabilidad corporal y protegen nuestra zona lumbar.
  • Mejoran el tono del abdomen y del suelo pélvico y pueden ayudar a reducir el perímetro de la cintura. 
  • Pueden prevenir patologías asociadas a la debilidad del conjunto abdomino-perineal (incontinencia, prolapso, etc.) 
  • Nos ayudan a tomar conciencia de la respiración y a gestionar mejor las presiones a nivel abdominal ante los esfuerzos (tos, estornudo, risa, etc.)
  • Mejoran la vascularización en miembros inferiores y pelvis 

Contraindicaciones. ¿Quién no debe practicarlos?

  • Mujeres embarazas. Durante el periodo de gestación se pueden hacer ejercicios posturales concretos bajo la supervisión de un especialista. La apnea espiratoria, puede generar contracciones uterinas. 
  • En casos de hipertensión y ciertas enfermedades de corazón. Estos ejercicios pueden provocar aumentos de tensión. 

En conclusión, podemos decir que los ejercicios hipopresivos son ejercicios posturales y respiratorios y que su eficacia depende de la precisión de las posturas que realicemos. Pueden ser de gran utilidad en la prevención de ciertas patologías y como complemento en muchos tratamientos. 

Lo ideal sería programar los entrenamientos en base a una valoración previa para utilizar las posturas que puedan ser más beneficiosas en cada persona. Es fundamental buscar la ayuda de personal cualificado y formado en este tipo de técnicas para poder realizarlas de manera correcta y conseguir los beneficios que nos propongamos.

¿Te animas a probarlos? 

¡Si tienes cualquier pregunta, no dudes en escribirme!

INCONTINENCIA URINARIA, HABLEMOS DE ELLA.

Cuando nos enfrentamos a un problema de salud, nos surgen muchas dudas al respecto, en este post vamos a intentar solucionar algunas de las preguntas más frecuentes que existen alrededor de la incontinencia urinaria

Proceso normal de la micción.
  • ¿Qué es la incontinencia? 
  • ¿Es normal?
  • ¿Por qué me pasa? 
  • ¿Se puede mejorar? 
  • ¿Qué puede hacer la fisioterapia por mí? 

¿Qué es la incontinencia urinaria? ¿Es normal tener pérdidas de orina?

Empecemos por el principio. La incontinencia urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina, la imposibilidad de retener la orina de forma permanente o transitoria. Aparece con más frecuencia en mujeres, pero la incontinencia no entiende de sexo ni de edad, existen personas jóvenes, o mujeres que no han sido madres que también la presentan. 

Los estudios de prevalencia indican que una de cada tres mujeres sufren pérdidas de orina. En los hombres, es más frecuente encontrarla en aquellos que han sido sometidos a una cirugía de próstata. 

Hoy en día, en nuestra sociedad, la incontinencia urinaria está más que asumida cómo un momento por el que toda mujer va a pasar, y hablamos de mujer, porque como ya he dicho, el mayor porcentaje que lo sufre es el sexo femenino. 

En la mayoría de casos, no solo la hemos asumido, sino que además la hemos normalizado. Y NO, la incontinencia urinaria NO ES NORMAL

La pérdida de orina no se trata únicamente de un problema higiénico y de saludafecta a la calidad de vida de quien la padece haciendo que cambie sus hábitos y rutinas. Además, en la mayoría de ocasiones afecta también al estado psicológico y puede tener repercusiones en las relaciones sociales. 

La incontinencia en sí, no es una enfermedad, es un síntoma, una señal de alarma que nos indica que algo en nuestro cuerpo no funciona correctamente y el sistema de continencia está fallando

¿Por qué me pasa?

La incontinencia puede producirse por un mal funcionamiento de la vejiga, del esfínter, del sistema nervioso central o de la propia musculatura del suelo pélvico. Dependiendo de donde esté el problema, el abordaje y el tratamiento variarán. 

Cuando hay un control normal de la micción, ocurre lo siguiente; la vejiga se va llenando y va aumentando su tamaño (tiene una capacidad de entre 300 y 500 ml.). Cuando está llena, la información se transmite al cerebro, a la región que se encarga del control de la micción, y entonces sentimos las ganas de orinar. Finalmente, y de manera consciente, tomamos la decisión de ir al baño y vaciar la vejiga. Si este proceso falla en cualquier punto de esta secuencia, podemos encontrarnos ante un problema de incontinencia urinaria. 

Función de la vejiga

¿Qué tipos de incontinencia existen?

  • Incontinencia urinaria de esfuerzo: Se produce al toser, reír, correr o al realizar cualquier acto que implique un aumento de presión a nivel abdominal, y por lo tanto aumente también la presión sobre nuestro suelo pélvico y nuestra vejiga.
  • Incontinencia urinaria de urgencia: Necesidad repentina e imperiosa de orinar. Las personas que la padecen, necesitan tener siempre controlado un baño cerca de ellas, ya que cuando les viene el deseo de micción deben ir  rápido porque no se pueden aguantar. 
  • Incontinencia urinaria mixta: En este caso, hay tanto sensación de urgencia miccional como pérdidas de orina relacionadas con los esfuerzos.  

Existen también incontinencias de origen neurológico (lesiones medulares, esclerosis múltiple, etc.), por rebosamiento, pérdidas durante el orgasmo, etc. Sea cual sea el origen, cualquier escape involuntario de orina se considera una incontinencia urinaria.  

La incontinencia, sea del tipo que sea, es muy frecuente en nuestra sociedad, y no por ello debemos normalizarla. Existen momentos a lo largo de la vida que hacen que nuestro suelo pélvico sea más vulnerable y que favorecen que este síntoma pueda aparecer. 

Situaciones como; el embarazo, el parto, la menopausia, los desgarros a nivel pélvico, la obesidad, las cirugías pélvicas y abdominales, la edad, ciertas enfermedades que afectan al sistema nervioso o al sistema digestivo, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o el sedentarismo, son factores de riesgo muy importantes a tener en cuenta en la aparición de la incontinencia. Además factores como la situación personal y social (personas con dificultad para desplazarse, situaciones de mucho estrés, etc.) o el consumo de ciertos medicamentos (diuréticos, antidepresivos, opiáceos, etc.) también pueden ser determinantes en la aparición de la misma. 

¿Se puede mejorar?

La respuesta es , se puede mejorar e incluso puede llegar a desaparecer.

¿Qué hago si tengo pérdidas de orina?

Mi recomendación es que acudáis  a profesionales formados que puedan guiaros y orientaros. Es importante hacer una buena valoración para saber cuál es la causa de la incontinencia y así poder realizar el tratamiento adecuado. 

¿Qué puede hacer la fisioterapia por mí?

Desde la fisioterapia de suelo pélvico podemos a ayudarte. Se realiza una valoración clínica y una exploración física. No solo se mira el suelo pélvico, también es importante el estado de nuestro abdomen, diafragma y nuestra postura global. En función de lo obtenido en la valoración se realiza un plan de tratamiento específico para cada caso.  Se trabaja la musculatura del suelo pélvico para mejorar la calidad de los tejidos y regular el tono muscular, además, se enseña a realizar una buena gestión de las presiones a nivel abdominal para evitar que se produzcan grandes aumentos de presión en el periné y por tanto, sobre nuestra vejiga. 

El objetivo del tratamiento es evitar que se produzcan estas pérdidas a través de la reeducación y los cambios de hábito. Es fundamental tener herramientas para incorporar en el día a día, cambios en los hábitos y rutinas para que pueda mejorar la calidad de vida y se pueda llevar una vida con la mayor normalidad posible. 

Resumiendo….

Si tienes pérdidas de orina acude a un profesional que te ayude y te dé herramientas para mejorar. Trabaja con tu cuerpo, se consciente de tu problema y modifica tu entorno, cambiando hábitos y creando nuevas rutinas (consumo de líquidos, cuidar la alimentación, evitar consumo de excitantes, etc.) que te ayuden a corregir los factores que facilitan su aparición. La higiene en estos casos es fundamental para reducir el riesgo de infecciones. 

Y si no tienes pérdidas, haz trabajo de prevención, no olvides tu suelo pélvico, trabájalo y cuídalo para evitar futuras complicaciones.

No te avergüences, la incontinencia urinaria es un problema habitual, no eres la única persona que la padece.  Además, en la mayoría de los casos, tiene solución. Es importante quitarnos el tabú y hablarlo de manera abierta con personas que nos entiendan y nos puedan ayudar. ¡No te conformes, afronta el problema y ponle solución!