DESMONTANDO MITOS SOBRE EL SUELO PÉLVICO

Existen cantidad de creencias erróneas relacionadas con el suelo pélvico. 

¿Los hombres tienen suelo pélvico? ¿Solo hay que trabajar el suelo pélvico durante el embarazo? ¿Con hacer ejercicios de Kegel basta? 

En el blog de hoy hablamos de algunos de estos temas para que conozcas un poco más sobre el suelo pélvico y porqué cuidarlo. 

  • Los hombres no tienen suelo pélvico. 

Hombres y mujeres tienen suelo pélvico desde que nacen hasta que se mueren. Y no solo eso, sino que, además, al igual que las mujeres, pueden tener disfunciones del mismo (dolor pélvico, incontinencia, disfunción eréctil, estreñimiento…) . 

Así que tú, como hombre, también debes cuidar y ejercitar tu suelo pélvico como parte de tu cuerpo que es y si tienes un problema ¡Acude a un profesional que te ayude! ¡No solo tratamos las disfunciones perineales en las mujeres!

  • ¿Para qué voy a trabajar el suelo pélvico si no tengo ningún problema? 

Quizá no tengas ningún problema en tu suelo pélvico, eres joven y  estás sana/o, pero, ¿quién te dice que con el paso del tiempo no puedas padecerlo? 

En tu mano está prevenir futuros problemas. Existen numerosos factores de riesgo que afectan a la salud del suelo pélvico. Conoce cuales son y ejercita tu suelo pélvico de manera regular ¡Al igual que haces con el resto de tu cuerpo!. 

  • Un buen momento para entrenar mi suelo pélvico es cuando voy al baño. Si soy capaz de cortar el pis, tengo un buen suelo pélvico. 

Hace unos años se recomendaba a las mujeres que trabajasen su suelo pélvico cortando el pis cuando iban al baño. Se conoce este concepto como “Stop pipí”. Actualmente sabemos que esta práctica, lejos de ayudar, lo que hace es favorecer que aparezcan infecciones de orina (no se produce un vaciado completo de la vejiga). 

Si quieres saber como está tu suelo pélvico y entrenarlo acude a un profesional que te valore y te diseñe un buen programa de entrenamiento. 

  • Si se me escapa una gotita al reír, toser, estornudar o saltar es normal. Lo dicen en la tele. 

Esto NO ES NORMAL, se llama INCONTINENCIA. La incontinencia es la pérdida involuntaria de orina y se puede dar por varias causas y muchas de ellas tienen solución. 

Hoy en día, en nuestra sociedad, la incontinencia urinaria está más que asumida como un momento por el que toda mujer va a pasar, y hablamos de mujer, porque el mayor porcentaje que lo sufre es el sexo femenino, pero también pueden padecerla los hombres. 

Si tienes pérdidas de orina acude a un profesional que te ayude y te dé herramientas para mejorar. Trabaja con tu cuerpo, se consciente de tu problema y modifica tu entorno, cambiando hábitos y creando nuevas rutinas (consumo de líquidos, cuidar la alimentación, evitar consumo de excitantes, etc.) que te ayuden a corregir los factores que facilitan su aparición. La higiene en estos casos es fundamental para reducir el riesgo de infecciones. 

Y si no tienes pérdidas, haz trabajo de prevención, no olvides tu suelo pélvico, trabájalo y cuídalo para evitar futuras complicaciones.

  • Las bolas chinas como remedio a todos los problemas de suelo pélvico. 

Las bolas chinas son un dispositivo formado por una o dos bolas unidas por un cordón. En el interior tienen otra bola más pequeña que hace que cuando las llevamos colocadas y estamos en movimiento se produzca un choque contra las paredes que produce una vibración. Esta vibración provoca una contracción involuntaria de los músculos de nuestra vagina, haciendo que estos trabajen. 

Este dispositivo puede ayudar a trabajar tanto el tono como la fuerza de la musculatura del periné, pero para eso es indispensable que antes sepamos cómo está nuestro suelo pélvico. Las bolas chinas no le sirven a todo el mundo y no son la solución para todo. En según que casos pueden ser incluso perjudiciales. 

Si tienes un problema en tu suelo pélvico, acude a un profesional que valore tu caso individual y no uses las bolas chinas sin indicación. 

En caso de no tener problemas de suelo pélvico, mi recomendación es que acudas igualmente a hacerte una valoración antes de usarlas. 

  • El estreñimiento es normal. ¿En qué va a afectar a mi suelo pélvico?

Que esté muy presente en nuestra sociedad no quiere decir que sea normal. El estreñimiento se ha vuelto un trastorno común que cada vez está más presente debido al modo de vida actual, nuestros hábitos y el estilo de vida. 

El estreñimiento trae consigo síntomas como el dolor abdominal, los gases o la hinchazón, entre otros. Además, supone realizar grandes esfuerzos para expulsar las heces, lo cual genera una hiperpresión en la zona abdominal. Todo esto repercute de manera directa sobre nuestro suelo pélvico y lo hace más vulnerable. 

Factores como el estrés , la mala alimentación o el sedentarismo es fundamental tenerlos en cuenta si sufrimos estreñimiento. Tener buenos hábitos y cuidar tu periné mejorarán tu estreñimiento y, por lo tanto, tu calidad de vida. 

  • ¿Dolor con la menstruación? ¡Quién no tiene!

Se llama dismenorrea y nos indica que algo no está funcionando como debería. Sentir pesadez o una sensación de incomodidad puede ser normal debido a la inflamación que se produce, pero asociar menstruación y dolor no es correcto. Esos dolores que afectan a la calidad de vida, y llegan incluso a ser incapacitantes durante algunos días, no son normales. El cuerpo nos emite una señal en forma de dolor para indicarnos que algo está fallando. Existen diversas causas que pueden provocar este dolor, hay que estudiar cual es el origen y tratarlo. Busca ayuda si te pasa y ponle soluciones. 

Es fundamental que haya una buena educación menstrual tanto para la mujer como para el entorno. 

  • El suelo pélvico solo importa durante el embarazo. 

NO. Quizá la primera vez que hayas oído hablar de tu suelo pélvico haya sido durante el embarazo (lo cual me parece profundamente triste), pero tengo que decirte que tu suelo pélvico lleva contigo desde que naciste. El embarazo es un momento esencial para el suelo pélvico y hay que prestarle especialmente atención, pero hay que cuidarlo siempre. 

  • Que me moleste durante las relaciones sexuales es normal. 

Cicatrices, musculatura hipertónica, presencia de puntos gatillo, etc. son algunos de los factores que puede provocar dolor en las relaciones sexuales. Todos ellos se pueden tratar y en la mayoría de casos mejorar e incluso eliminar la molestia. Busca la causa de tu dolor. ¡Es importante disfrutar de las relaciones sexuales! 

  • Para trabajar el suelo pélvico basta con hacer ejercicios de Kegel y además son muy sencillos de realizar.

Aunque los ejercicios de Kegel parezcan simplemente ejercicios de contracción y relajación de la musculatura perineal (que lo son), no son sencillos de realizar. La mayoría de las/los pacientes que vienen a consulta necesitan aprender a hacerlos aislando la contracción de estos de la de otros músculos (como pueden ser glúteos, aductores, rectos del abdomen…) y por lo tanto necesitan un aprendizaje para realizarlos correctamente. Tampoco ayuda a realizarlos la falta de conciencia que tenemos sobre la zona de nuestro periné, cuanto más sabemos sobre él, más fácil es trabajarlo. 

Los ejercicios de Kegel son una herramienta más para trabajar el suelo pélvico, pero al igual que las bolas chinas, no siempre van a ser la solución. 

Si hay un problema o simplemente quieres prevenirlo acude a un especialista que te ayude y te aconseje. 

¿Tú también creías alguno de estos mitos? ¿Se te ocurre alguno más? Poco a poco os iré contando más falsos mitos que rodean todo lo relacionado con el suelo pélvico. 

¡Espero haberte ayudado! Y ya sabes, si tienes cualquier duda o problema, ¡No dudes en contactar conmigo!

SÍNDROME DE DOLOR PÉLVICO CRÓNICO ¿Y AHORA QUÉ?

El dolor pélvico crónico (DPC) es aquel que se localiza en la zona de la pelvis, desde la parte baja del abdomen y que persiste durante por lo menos seis meses de manera continua o intermitente. Este síndrome pueden padecerlo tanto hombres como mujeres independientemente de la edad que tengan.

Suelo Pélvico Femenino

Este dolor puede llegar a ser muy incapacitante y tiene un impacto importante en la vida, en el cuerpo y en la mente de quien lo sufre. La calidad de vida de las personas que lo padecen disminuye notoriamente. 

El abordaje de estos pacientes  no es tarea fácil. Existe una gran dificultad para hallar el origen del dolor y dar con el diagnóstico adecuado. Además sufren el desgaste psicológico de alguien que tiene que ir de especialista en especialista buscando ayuda sin encontrar respuesta, sumado al dolor con el que conviven día a día. Por la complejidad que implica el diagnóstico, el abordaje de estos pacientes tiene que ser multidisciplinar (médicos especialistas en uro-ginecología, en aparato disgestivo, fisios, psicólogos, etc.).

El origen o la causa de este dolor puede ser muy diverso. Existen factores orgánicos, psicoemocionales y ambientales que pueden llevar a la presencia del mismo. 

En muchas ocasiones, aunque la causa inicial de este dolor desaparezca, el dolor persiste, o bien porque se han visto afectadas otras zonas de la esfera pélvica o bien porque el sistema nervioso central nos sigue enviando una señal de dolor, se vuelve más sensible (sensibilización central). Por ello, para el tratamiento, es imprescindible conocer cómo funciona el sistema nervioso ante el dolor. 

¿Qué características tiene el Síndrome de Dolor Pélvico Crónico? 

  • Es un dolor que puede ser continuo o intermitente y su intensidad puede variar a lo largo del día.
  • Puede ser un dolor inespecífico de la región pélvica (no se puede señalar a punta de dedo).
  • Puede llegar a ser muy incapacitante en la vida diaria de quien lo sufre afectando no solo físicamente sino psicológicamente  (deporte, trabajo, actividad sexual, relaciones sociales, etc.)
  • Entre los síntomas más frecuentes que los pacientes suelen referir encontramos:
    • En la mujer: Dolor en la parte baja del abdomen, el periné, la vagina, uretra, vulva, región anal y asociados o no a otros síntomas de la esfera pélvica (incontinencia, problemas en la relaciones sexuales, etc.) 
    • En el hombre: Dolor y/o ardor en la región baja del abdomen y del periné, en testículos, ano y pene. Dolor o molestias con la eyaculación o al orinar. 

¿Cuál puede ser la causa de mi dolor?

  • En las mujeres puede haber causas ginecológicas (infecciones del tracto urinario, procesos inflamatorios, endometriosis, síndrome de congestión pélvica etc.) y  a veces pueden ser dolores que tiene que ver con el ciclo menstrual (dismenorrea, síndromes premesntruales, inflamación, etc.)
  • En los hombres, los problemas de próstata suelen tener un papel protagonista en la relación con este síndrome. Se suele utilizar el término Prostatitis Crónica Bacteriana para referirse al DPC. 
  • Genito-urinarias (infecciones, inflamación, obstrucciones a nivel uretral, etc.)
  • Gastrointestinales  (Colón irritable, colitis úlcerosa, hernias, etc.)
  • Neurológicas (atrapamiento de un nervio que no permita una buena conducción)
  • Músculo-esqueléticas (hipertonías, problemas en la postura, etc.)
  • Psicológicas y Sociales. La manera de afrontar el dolor es determinante para su evolución. 

¿Cómo te puede ayudar la fisioterapia si padeces DPC?

Aunque sea muy complicado, lo más importante es realizar un buen diagnóstico. Una vez lo tengas y dependiendo del caso y del propio diagnóstico, la fisioterapia especializada puede ser una buena herramienta para tratar tu dolor. 

Desde la fisioterapia es imprescindible hacer una buena valoración en la que se incluyan la historia clínica (donde además se aporten las pruebas que te hayan realizado como electromiográficas, ecografías, resonancias, etc.) y una exploración física (postura, musculatura, sensibilidad, etc.).  

Tras la valoración se hace una propuesta de tratamiento individualizado. El abordaje de los tejidos implicados se realiza con diversas técnicas que nos permitirán acceder al sistema nervioso central en el caso de haberse producido una sensibilización central. El objetivo es mejorar la calidad de los tejidos y favorecer la movilidad necesaria de los mismos. 

Uno de los puntos más importantes en el tratamiento es la educación al dolor, que básicamente es ayudar al paciente a entender porqué le pasa y comprender cómo funciona su cuerpo frente a ese dolor. 

¿Qué puedo hacer para mejorar mi calidad de vida? 

Te voy a dejar algunos consejos por aquí que pueden servirte en tu día a día y pueden ayudarte a disminuir tu dolor. 

  1. Utiliza tu respiración y realiza técnicas de relajación. ¡Vamos a darle un respiro a nuestro cuerpo y nuestra mente! Hazte consciente de tu respiración (observa cómo respiras), túmbate y relájate, esto te ayudará a disminuir la tensión muscular y afrontar mejor el dolor. 
  2. Una buena alimentación. Los problemas gastro-intestinales están muy relacionados con el DPC, así que cuidar la alimentación, hidratarte, moverte y evitar el estreñimiento es muy importante. 
  3. ¡Muévete! Pero cuidado, no todos los deportes son recomendables en tu situación. Mantenerse activo es necesario para tener un estado de salud óptimo. En tu caso busca una actividad física que te guste y se pueda adaptar a ti y si no encuentras, pide ayuda. 
  4. Buena higiene postural. El suelo pélvico y la postura están íntimamente relacionados. Mantener una posición correcta hará que tu cuerpo funcione mejor y de la manera más adecuada. 
  5. Higiene íntima. Seas hombre o mujer es fundamental mantener nuestra zona genital limpia. ¡Evitar que pueda haber posibles infecciones!

Sea como sea si tienes dolor acude a los profesionales sanitarios para conseguir el diagnóstico correcto. 

Trabajo de respiración

Como he repetido en varias ocasiones a lo largo de este texto, para el tratamiento del dolor pélvico crónico, es muy importante un diagnóstico adecuado. Al existir causas tan diversas, las técnicas de tratamiento variarán en función de cada caso individual. El abordaje de este síndrome debe ser necesariamente multidisciplinar. 

Si tienes dolor pélvico crónico, busca un profesional que te ayude en este camino. Necesitas a alguien que te oriente en un tratamiento adecuado. 

¡NO DESISTAS, DESDE LA FISIOTERAPIA PODEMOS AYUDARTE!

Recuperación Post-Parto

Ya has dado a luz ¿Y ahora qué?

Tan importante como la preparación al parto es el trabajo para la recuperación de nuestro cuerpo durante el post-parto. 

El momento del parto es crucial para el suelo pélvico. Se trata de un factor de riesgo muy importante a la hora de desarrollar patologías que afectan a nuestro periné y por ello, es fundamental cuidarlo para prevenirlas. 

Y después del embarazo ¿Qué?

Te miras al espejo y te ves distinta, tu cuerpo ha cambiado mucho después de estos nueve meses, necesitas tiempo para ir adaptándote a esta nueva situación. Tu bebé ya está contigo, las horas en el día se pasan volando y ya no tienes tiempo para nada, todo gira entorno a tu pequeño. Pero ¿Puedes dar el 100% a tu bebé si tu no te cuidas? Tras el parto, no debes olvidarte de ti, si te dedicas un poquito de tiempo a cuidarte y te encuentras bien podrás disfrutar mucho más de la reciente maternidad. Objetivo: Cuidarse para cuidar. 

¿Qué es la cuarentena o puerperio?

La cuarentena dura entre seis y ocho semanas, se inicia tras el parto y es el periodo en el cual se produce la involución completa del útero (éste vuelve a su tamaño original). Durante la cuarentena, se producen varios cambios físicos, el cuerpo vuelve poco a poco a su estado natural, se empieza a producir leche, y las cicatrices deben curarse. 

¿Qué podemos hacer durante la cuarentena?

  1. Cuidar la postura es fundamental. Nuestro cuerpo sigue cambiando y adaptándose poco a poco a la situación tanto física como mentalmente. 
  2. Los primeros días es importante reposar y descansar. Es un buen momento para conocer a tu bebé y conectar con él. A pesar de que no es un momento para estar completamente paradas, tampoco debes excederte y hacer demasiados esfuerzos. ¡Puedes pedir ayuda!
  3. Cuida tu suelo pélvico. Durante la cuarentena puedes empezar a activarlo y reforzarlo. Si durante el embarazo has hecho una preparación al parto es posible que ya sepas cómo contraerlo. ¡No te frustres si lo notas flojito! 
  4. ¡Ojo con el trabajo abdominal! Durante este periodo la musculatura va recuperándose, pero está débil después de todos estos meses distendida. Busca a alguien que te oriente y dirija sobre cómo trabajarla.
  5. Mantener una buena higiene de la zona genital. Hay que evitar posibles infecciones y facilitar la cicatrización de la herida en caso de que haya habido desgarro o episiotomía. 

¿Y si me han hecho una cesárea?

Al igual que con el parto vaginal se debe pasar la cuarentena y todo debe volver a su sitio. La recuperación suele costar un poco más ya que además de ser un post-parto, también es un post-operatorio y esto requiere más cuidados. 

Hay que controlar bien la herida y esperar a que vaya cicatrizando. Además, hay que tener especial cuidado al realizar esfuerzos, nuestros abdominales no van a poder funcionar hasta que no cierre la cicatriz. Los ejercicios de suelo pélvico pueden realizarse desde el primer momento igual que en los partos vaginales. 

¿Cuándo puedo hacerme la valoración post-parto?

Una vez haya pasado el periodo de la cuarentena, el/la ginecólogo/a o la matrona te harán una primera revisión y valorarán cómo está tu útero, las mamas o la evolución de las cicatrices, entre otros. 

Si en esa primera revisión te dan el visto bueno, podemos pasar a la siguiente fase:  la valoración realizada por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico. 

Una vez tengáis el alta médica, lo ideal es realizarla cuanto antes para empezar a trabajar. ¡No esperes a tener un problema para acudir! Tanto la musculatura abdominal como la perineal están debilitadas y esto puede derivar en problemas importantes como la incontinencia (urinaria, fecal o de gases), el dolor pélvico , los prolapsos (descenso de los órganos pélvicos) o las disfunciones sexuales (dolor durante las relaciones, pérdida de sensibilidad, etc.). 

¿Qué se hace en la valoración post-parto?

Entrevista con la paciente.

Historia clínica completa con los antecedentes ginecológicos y obstétricos (conocer cómo transcurrió el embarazo, cómo fue el parto, si es el primero, etc. ). También preguntamos sobre posibles síntomas asociados a patología del suelo pélvico (pérdidas de orina, dolor en relaciones, estreñimiento, dolor en zona lumbar, entre otros). 

Exploración física 

  • Examen de la postura. 
  • Estado del diafragma. 
  • Estado de la musculatura abdominal profunda. 
  • Presencia de diástasis de los rectos abdominales (separación que existe entre ambos)
  • Valoración de las cicatrices tanto de la cesárea como de la episiotomía o el desgarro. Se mira la movilidad, la sensibilidad y el dolor. 
  • Exploración de la zona genital tanto externa como interna. Valoración de la sensibilidad, los reflejos, las cicatrices, posibles puntos de dolor, el estado de la musculatura (capacidad de contracción y relajación) y descartar la presencia de posibles prolapsos. 

Diseñar un programa de recuperación post-parto individualizado en función de lo recogido durante la valoración. Identificar los riesgos de un posible problema de manera precoz nos hace enfocar mucho mejor el tratamiento ideal para ti. 

Y tras la valoración ¿Qué? 

¡Es hora de ponerse a trabajar! El suelo pélvico y el abdomen tienen que empezar a activarse y recuperar fuerza. La recuperación depende de ti y del tiempo que puedas sacarte, siento decirte que no se vale solo con lo que se hace en la consulta… ¡Tienes que poner de tu parte!

Hay que crear nuevos hábitos, identificar qué actividades nos van a producir un aumento de presión abdominal, evitar el estreñimiento y hacer un plan de ejercicio que entre dentro de nuestra rutina.  

Antes de empezar a realizar cualquier actividad que nos guste hay que reforzar el abdomen y el suelo pélvico, ponerlos en forma de nuevo y mejor si es de forma guiada y controlada. 

Cada mujer es diferente, cada embarazo es diferente y, por ende, cada post-parto es diferente. A pesar de que tienes poco tiempo, busca un rato para ti, priorízate, mírate y mímate. Ponte en manos de un fisioterapeuta especialista en uro-ginecología y obstetricia y hazte una valoración. 

Quiero ayudarte a recuperar tu cuerpo, a sentirte bien y a prevenir posibles problemas futuros.