DISMENORREA. ¿TIENES DOLOR CON LA MENSTRUACIÓN?

La dismenorrea o el dolor de regla es una de las alteraciones ginecológicas más frecuentes en nuestra sociedad. 

La dismenorrea es el dolor que aparece relacionado con la menstruación. Se trata de una patología que afecta a más de un 50% de las mujeres en edad fértil en España. El dolor de regla puede llegar a ser incapacitante e incluso requerir un reposo que afecta laboral, social y psicológicamente. 

En nuestra sociedad el dolor menstrual ha sido normalizado. Y NO, el dolor de regla NO ES NORMAL y menos aún cuando llega a ser un dolor invalidante. Puede haber molestia o incluso sensación de pesadez por la inflamación que se produce, pero en ningún caso debemos normalizar un dolor de regla severo e incapacitante. 

Clasificación de la dismenorrea

La dismenorrea se clasifica en dos tipos; primaria y secundaria, que atienden a la causa de la misma.

  • Dismenorrea primaria: Dolor menstrual sin presencia de patología en los órganos pélvicos. Son pacientes que según las pruebas y analíticas están sanas. 
  • Dismenorrea secundaria: Dolor menstrual donde hay una causa identificada en el suelo pélvico o en los órganos pélvicos (endometriosis, infecciones, fibrosis, miomas, etc.)

En la dismenorrea primaria el dolor menstrual suele comenzar desde los primeros ciclos menstruales, y con la edad, o después de haber dado a luz, suele disminuir. En el caso de la dismenorrea secundaria suele comenzar más tarde, cuando aparece la afectación de alguno de los órganos de la pelvis y provoca ese dolor.  

La causa más conocida de la dismenorrea primaria es un exceso de prostaglandinas que causa contracciones del útero dolorosas. Cuando aumentan las prostaglandinas, y hay contracciones, se produce isquemia, hemorragia y dolor. El cuerpo responde con una reacción inflamatoria que lo hace más sensible.

Los síntomas que se suelen presentar con el dolor de regla son: dolor en la parte baja de abdomen, dolor lumbar, sensación de tener que ir a orinar más a menudo, hinchazón abdominal, retención de líquidos, irritabilidad, náuseas y vómitos, diarrea o dolores de cabeza. Los síntomas varían entre unas mujeres y otras, pero ya veis que todos los síntomas que se pueden presentar pueden ser muy molestos e invalidantes.

Y el síndrome premenstrual, ¿Qué es?

No. El síndrome premenstrual aparece después de la ovulación hasta la menstruación y puede dar síntomas parecidos a los del dolor de regla (hinchazón, irritabilidad, etc.). 

Autoconocimiento 

Normalmente hablar de la regla causa rechazo, no solo en hombres, sino también en mujeres, llegando a utilizar palabras como “asco”. Debemos entender la menstruación como algo normal y natural. Conocer tu ciclo menstrual, saber cómo cambia tu cuerpo en este periodo y cómo las hormonas juegan un papel importante es fundamental para ti como mujer. Entender tu cuerpo para poder quererlo y cuidarlo es imprescindible. 

¿La fisioterapia puede hacer algo por mí?

Cuando tenemos un dolor de regla, acudimos al médico especialista para que nos diagnostique y nos oriente en lo que nos pasa. Después de haber descartado cualquier problema que nos pudiera estar generando ese dolor podemos acudir al fisioterapeuta. Tras realizar una valoración de tu suelo pélvico y un diagnóstico fisioterápico, tenemos un amplio abanico de técnicas que pueden ayudarte a mejorar los signos y síntomas e incluso llegar a eliminarlos. 

  • Conciencia corporal. Ser conscientes de nuestra pelvis y suelo pélvico. Es fundamental saber cómo funcionan y cómo es nuestro ciclo menstrual.
  • Educar al paciente en el dolor. Identificar cómo es el dolor y qué formas tiene de aliviarlo. 
  • Trabajar el diafragma. Muy importante el trabajo de la respiración. Diafragma y suelo pélvico están directamente relacionados. Es fundamental mantener un diafragma libre de tensiones. 
  • Terapia manual, osteopatía y técnicas de masaje. Trabajar la movilidad de las articulaciones. Eliminar las tensiones que pueda haber en ligamentos, músculos y fascias. Normalizar la situación de los tejidos de la zona que estén afectados. 
  • Drenaje linfático. Se trata de un masaje suave que se aplica sobre el sistema circulatorio y tiene como objetivo mejorar la circulación y del sistema linfático. Es muy eficaz en personas que tienen tendencia a la retención de líquidos (uno de los síntomas que puede dar la dismenorrea).
  • Ejercicio y estiramientos. Mejorar la vascularización, la calidad de los tejidos y disminuir el dolor. 
  • Además, hay otros elementos como la diatermia (corrientes de alta frecuencia que provocan un aumento de la temperatura y llegan a zonas profundas) o el TENS (Estimulación Eléctrica Nerviosa Transcutánea) que también pueden ser de gran utilidad para mejorar la circulación, relajar la musculatura y regular el dolor. 

Existen tratamientos más allá de los antiinflamatorios y las pastillas anticonceptivas (no quiero decir que a veces no sean necesarios) que pueden ser muy útiles y la fisioterapia puede ofrecerte muchas técnicas que pueden ayudarte a mejorar y aliviar tu dolor. 

¿Qué puedes hacer tú desde casa?

  • Ejercicio físico. No llevar una vida sedentaria es fundamental ya que regula los niveles de prostaglandinas en el cuerpo (esa sustancia que hemos dicho que nos provocaba el dolor). El deporte es un antiinflamatorio natural que además nos produce una sensación de bienestar por la producción de endorfinas. 
  • Hacer cambios en la alimentación para regular la inflamación y la retención de líquidos. Acude a un profesional de la nutrición que te guíe y te oriente sobre cómo debes comer y qué es lo que más te conviene.
  • Controla tu ciclo menstrual y contrólate. ¿Cuánto dura tu ciclo menstrual? ¿Cuándo ovulas? …
  • El calor en la zona baja del abdomen o zona lumbar siempre es un buen aliado que va a aliviarnos cuando sentimos mucho dolor. 
  • Usa técnicas de relajación y respiración que te ayuden a conectar contigo misma. 

No te resignes y aceptes sufrir un dolor intenso una vez al mes. En tu mano tienes el poder de cambiarlo buscando ayuda en profesionales especializados. El tratamiento que puede darte la fisioterapia unido a un cambio en tus hábitos, tu alimentación, tu hidratación y el cuidado de tu suelo pélvico son claves para vivir la menstruación de la mejor manera posible.

PROLAPSO, ¿QUÉ ES?

¿Alguna vez te han hablado de los prolapsos? ¿Qué son? ¿Se tratan? ¿Tienen solución? ¿Puedo evitar que vayan a más?

El prolapso es una disfunción de suelo pélvico muy frecuente de la que no se habla lo suficiente. Se sabe que muchas mujeres lo padecen y no lo cuentan por desconocimiento o por vergüenza. En el post de hoy voy a contaros en qué consiste. 

¿Qué es un prolapso y qué lo causa?

El prolapso es el descenso de uno o más órganos de la cavidad pélvica hacia el exterior. 

Las causas del prolapso pueden ser variadas, y cada caso es importante valorarlo y analizarlo de forma individualizada. Una de las funciones que tiene nuestro perinées la función de sostén, se encarga de mantener los órganos pélvicos en su lugar. Cuando esta función falla y hay una debilidad de las estructuras que hacen esta función podemos encontrarnos con un prolapso. La debilidad de los tejidos que conforman el suelo pélvico (musculatura, ligamentos y fascias) puede deberse a diversos factores. 

Los factores de riesgo para el prolapso son todos aquellos que pueden producir un debilitamiento de la musculatura del periné. Algunos de estos son:

  • Sobrepeso u obesidad
  • Embarazo y parto (uso de instrumentos, bebés muy grandes…)
  • Estreñimiento crónico. El esfuerzo que hay que realizar constantemente al ir al baño genera muchas presiones en el abdomen y el suelo pélvico. 
  • Personas con enfermedades respiratorias. La tos crónica produce hiper-presiones constantes en el suelo pélvico. 
  • Práctica de deporte de impacto o carga de pesos. 
  • Enfermedades neuromusculares o factores genéticos que afectan a la calidad de los tejidos haciéndolos más débiles y vulnerables. 
  • Cirugías pélvicas o abdominales
  • Menopausia (caída de estrógenos y, por lo tanto, pérdida de la calidad del tejido)

Tipos de prolapsos. 

Existen varios tipos de prolapso según el órgano que desciende.  El descenso puede ser de un órgano del compartimento anterior, medio o posterior de la vagina.  

  • Vejiga – Cistocele  (compartimento anterior). La vejiga cae hacia la vagina. Puede dar síntomas miccionales como la incontinencia o infecciones de repetición. 
  • Uretra – Uretrocele (compartimento anterior). La uretra cae hacia la vagina. Se suele prolapsar junto a la vejiga y puede dar los mismos síntomas.
  • Descenso del útero – Histerocele  (compartimento medio). El útero cae por la vagina hacia el exterior. 
  • Recto – Rectocele (compartimento posterior). El recto cae y aparece un bulto en la pared posterior de la vagina. Puede dar problemas de estreñimiento, sensación de falta de vaciado u obstrucción. 
  • Intestino – Enterocele (compartimento posterior). Las asas intestinales caen y quedan entre la vagina y el recto. A veces, se asocia con el rectocele y puede dar los mismos síntomas. 

En cualquiera de estos casos, el problema no está en el órgano que cae, sino en la estructura que lo sujeta. 

Grados de prolapso.

Los prolapsos, se clasifican en cuatro grados atendiendo a la gravedad. Desde el I donde existe un pequeño descenso en el interior de la vagina, hasta el IV, donde el órgano sale completamente al exterior de la misma. 

Síntomas del prolapso. 

La presencia del prolapso, puede dar diversos síntomas dependiendo del tipo y del grado. 

  • Síntomas urinarios. Una incontinencia urinaria, de esfuerzo o de urgencia podría indicarnos la presencia de un prolapso. Lo que no quiere decir es que siempre que haya un prolapso, habrá una incontinencia. 
  • Sensación de pesadez, de tener un bulto en la zona de los genitales. 
  • Molestia en la zona con el movimiento (al andar, correr, hacer deporte…). 
  • Estreñimiento, sensación de falta de vaciado o dificultad para defecar. 
  • Dolor durante las relaciones sexuales e incluso miedo de tenerlas por si el prolapso fuera a más.
  • Infecciones urinarias de repetición. 

Los síntomas del prolapso pueden ser variados y en cada mujer es diferente. Es importante que un especialista te realice una exploración, determine el tipo de prolapso que tienes, si es que lo tienes y te oriente con el tratamiento que debes seguir. 

¿Cómo puede ayudarte la fisioterapia si tienes un prolapso?

La fisioterapia tiene un papel fundamental cuando existe un problema como el prolapso, sobre todo en los grados I y II, ya que se puede reducir el grado de descenso de la víscera o evitar que vaya a más. Si el prolapso es un grado III o IV normalmente es necesaria la cirugía y en estos casos se recomienda trabajar con la/el fisioterapeuta antes y después de la intervención para reforzar el suelo pélvico. 

El objetivo de la fisioterapia en el tratamiento de los prolapsos es el entrenamiento y la reeducación de la musculatura perineal a través de diferentes técnicas:

  • Toma de conciencia del suelo pélvico
  • Ejercicios de Kegel. Trabajo de contracción del suelo pélvico para ganar fuerza y tono. 
  • Uso de biofeedback o electroestimulación 
  • Educar y concienciar al paciente sobre cómo comportarse ante un esfuerzo.
  • Hacer una buena gestión de la presión abdominal. 
  • Trabajo postural 
  • Activación de la musculatura profunda del abdomen.

Hacer deporte de manera correcta, anteponerse a los esfuerzos, evitar el estreñimiento, cuidar la alimentación y controlar el peso son factores que están en nuestra mano para evitar futuros prolapsos que puedan ocasionarnos problemas. 

Pesarios

En el tratamiento de los prolapsos también se puede contar con este dispositivo. Los pesarios son unos dispositivos que se colocan en la vagina y que recolocan los órganos “caídos” en su lugar. Ayudan a mejorar la sintomatología, evitan que vaya a más e incluso retrasan el momento de la cirugía. Estos dispositivos debe recomendártelos un especialista que te enseñe a encontrar el adecuado y colocártelo bien. 

Conocer lo que es un prolapso es fundamental para hacer un trabajo de prevención ¡Empieza a trabajar antes de que pueda pasarte! Una valoración por parte de tu fisioterapeuta especialista en suelo pélvico es necesaria para conocer el estado de tu periné, saber la gravedad del prolapso (si lo hay) y hacer un buen tratamiento y una buena prevención. 

Desde la fisioterapia podemos ayudarte a mejorar estos síntomas, reeducando y fortaleciendo el suelo pélvico y el abdomen. ¡No dejes que vaya a más y pide ayuda! 

¿TIENES ESTREÑIMIENTO?

Si es así, ¡Creo que este post puede ayudarte!

El estreñimiento es un trastorno común, que por nuestros hábitos y nuestro estilo de vida actual, está muy presente en nuestra sociedad. Se trata de un problema que está completamente normalizado y asumido y pensamos que no requiere de un tratamiento específico más allá de cambios en nuestra alimentación. ¡No te dejes engañar! El estreñimiento tiene serias consecuencias en tu suelo pélvico y puede traer con él disfunciones importantes en este nivel.

¿Qué es el estreñimiento?

Se considera que una persona sufre estreñimiento cuando evacúa menos de tres veces por semana, presenta heces duras teniendo que realizar grandes esfuerzos para expulsarlas, no tiene una sensación de vaciado completo del recto, o incluso debe ayudarse de técnicas manuales para evacuar. En resumen, una función defecatoria saludable es aquella en la que la persona realiza al menos tres deposiciones semanales sin realizar ningún esfuerzo. 

El estreñimiento está presente en más de un 25% de la población. Durante la infancia es más frecuente en los niños y en la edad adulta lo sufren más las mujeres . 

El estreñimiento puede dar diversos síntomas como dolores en el abdomen, hemorroides, gases, hinchazón, falta de apetito, cansancio o dolores de espalda, entre otros. Todos estos síntomas repercuten en nuestro suelo pélvico haciéndolo más vulnerable y debilitándolo. Si no se pone solución, el estreñimiento puede volverse un problema crónico que afecta directamente en la calidad de vida de quien lo padece. 

¿Por qué tengo estreñimiento?

Algunas de las causas del estreñimiento pueden ser:

  • Sedentarismo.
  • Estrés.
  • Ingesta de ciertos fármacos.
  • Mala alimentación, falta de hidratación y malos hábitos en general.
  • Algunas enfermedades (aparato digestivo, neurológicas, psiquiátricas…)
  • Personas que están largos periodos encamadas (personas mayores, post-operatorios…). 
  • Después de una cirugía abdominal o pélvica.
  • También, puede aparecer durante el embarazo, tras el parto o en la menopausia. 

Muchos de estos factores pueden alterar el transito intestinal y favorecer la aparición del estreñimiento pero son modificables, por lo que está en nuestra mano poder cambiarlos. 

¿Cómo afecta el estreñimiento al periné?

El estreñimiento es un gran enemigo de nuestro periné. Abdomen y suelo pélvico guardan una importante relación, por lo que, cualquier alteración a nivel digestivo puede afectar al estado de nuestro periné. 

Los esfuerzos que realizas para evacuar día tras día hacen que la musculatura del periné se vaya debilitando y puedan aparecer disfunciones del suelo pélvico (incontinencia urinaria, incontinencia fecal, hemorroides o prolapsos).

¿Cómo puede ayudarte la fisioterapia? 

Desde la fisioterapia especializada en suelo pélvico podemos valorar tu suelo pélvico, trabajar el abdomen, el diafragma y la musculatura del periné y enseñarte a gestionar las presiones generadas a nivel abdominal, tratando de mantener o recuperar las funciones que están alteradas.Los objetivos principales de la fisioterapia con respecto del estreñimiento son los siguientes:

  1. Trabajar la musculatura del periné. Normalizar el tono para garantizar una correcta función de la misma. Para ello será fundamental la higiene postural, la relajación del diafragma o el uso de técnicas miofasciales para el abdomen. 
  2. Educación postural y trabajo de respiración para conseguir una buena gestión de las presiones a nivel intra-abdominal y llegar a realizar una correcta evacuación sin debilitar ni dañar la musculatura. Es fundamental tener un buen control abdominal. 
  3. Trabajar en cambiar hábitos y conductas y tratar de llevar una vida saludable con actividad física, buena alimentación e hidratación para conservar un ritmo regular de evacuación. 
  4. Reeducar la sensibilidad a nivel rectal si ésta estuviera afectada. Esta técnica consiste en disminuir el umbral de necesidad para evitar que se acumulen las heces en el recto. 

Estos objetivos no serán iguales en todos los pacientes y variarán en función de las circunstancias y problemas de cada uno. El tratamiento siempre es personal e individualizado y tras haber realizado una valoración completa.  

¿Qué postura es la que debo adoptar? ¿Cómo debo respirar?

La postura a la hora de ir al baño y la respiración que acompaña al esfuerzo para la evacuación serán fundamentales para facilitar la salida de las heces del recto al exterior. 

Postura

Postura correcta estreñimiento.
  • La postura debe ser erguida, no te encorves. Crece y elóngate. Siéntate sobre “los huesos del culo”, los isquiones. Desde esta posición la musculatura profunda del abdomen (el transverso) está activa para ayudarnos a evacuar y el diafragma tiene el espacio suficiente para moverse con mayor libertad. 
  • Eleva las rodillas por encima de las caderas y mantén los pies separados entre sí, como si estuvieras en posición de cuclillas. Para levantar las rodillas utiliza un elevador, cualquier invento que se te ocurra (una pila de libros, por ejemplo) y si no tienes nada, puedes colocarte de puntillas. De esta manera, abrimos el ángulo que deben sortear las heces para salir al exterior facilitando su evacuación. 

Respiración 

La respiración que se realiza normalmente para empujar es cogiendo aire y conteniéndolo dentro mientras se hace el esfuerzo. Pero, siento deciros que NO,  esta no es la manera correcta. Cuando quieras evacuar, a partir de ahora suelta el aire, vacía tus pulmones, suéltalo frunciendo tus labios como si dijeras la letra “F”. Con esta respiración evitarás un aumento excesivo de la presión abdominal interna.

Consejos:

  • No te aguantes las ganas, si tienes ganas de ir al baño no esperes. 
  • Siéntate bien en el váter para favorecer la evacuación.
  • Tómate tu tiempo y no quieras correr. Respira y relájate. 
  • Cambia los hábitos y conductas que puedan favorecer la aparición del estreñimiento. 
  • Cuida tu periné y observa cómo se comporta. Toma conciencia del mismo. 

Cambiar los hábitos e introducir nuevas rutinas no es sencillo y puede costarte algún tiempo. No debes olvidar cuidar tu periné. El estreñimiento no debe ser visto como un trastorno normal, es común en nuestra sociedad, pero en ningún caso normal. Busca una solución y evita las posibles consecuencias que puede traer padecerlo.  ¡Ya verás como el estreñimiento mejora y tu calidad de vida aumenta!

PREPARACIÓN AL PARTO ¿POR QUÉ HACERLA?

Antes de comenzar, es importante dejar claras algunas cosas. La más importante es que cada mujer es diferente, y, por tanto, cada parto será diferente, incluso dos partos de una misma mujer serán también distintos. 

Conocer experiencias de otras mujeres puede ser enriquecedor, pero ten en cuenta que tu parto no va a ser igual que el de ninguna de ellas. 

También debemos saber que hay cosas que se escapan de nuestro control. Hay muchos factores influyendo en el proceso del parto (la madre, el bebé, el entorno, el equipo médico o las propias circunstancias) que hacen que no se pueda garantizar al 100% un parto sin problemas (cesárea, episiotomía, uso de instrumentos…). 

Estoy embarazada, ¿Y ahora qué hago?

Elaborar un plan de parto 

Una de las cosas que puedes hacer es realizar el plan de parto. Se trata de una herramienta que te permite participar de manera activa en el proceso del parto y decidir cuales son tus preferencias, deseos y expectativas sobre este proceso para que éstas puedan ser respetadas en la medida de lo posible. Realizar el plan de parto también puede ayudarte a comprender cómo funciona el proceso y las opciones que tienes. 

Aquí te dejo un link al Plan de Parto y Nacimiento del Ministerio de Sanidad para que te lo puedas descargar desde la página “El parto es nuestro”.

Deporte y embarazo 

El deporte también es una manera de mantenernos en forma y llegar al parto en las mejores condiciones físicas posibles. No tengas miedo, hacer deporte durante el embarazo está permitido y no solo eso, está recomendado, siempre y cuando no haya una contraindicación médica. Pero, ¡cuidado!, si nunca has hecho deporte, el embarazo no debería ser el momento de empezar, aunque si esta es tu situación, haz un deporte que se adapte a ti y supervisado por un profesional.  Si quieres quedarte embarazada empieza a preparar tu cuerpo antes. La preparación física debería empezar antes del embarazo.

Hacer ejercicio, mantenerte ágil y móvil te ayudará durante todo el embarazo, pero también en el proceso del parto y nacimiento de tu bebé. La práctica de ejercicio físico tiene beneficios tanto para la mamá como para el bebé (mantener el peso, mejorar la movilidad, trabajar la postura, prevenir dolores, regular a función hormonal…) por lo que si estás embarazada ¡No te quedes parada, MUEVETE! 

Y la fisioterapia, ¿Qué puede hacer por mi? 

El cuerpo de la mujer está preparado para el embarazo y el parto, pero todo lo que hagamos para favorecer que lleguemos a este momento en las condiciones más óptimas, siempre será en positivo. 

La etapa del embarazo es un momento importante para el cuerpo de la mujer. Durante este periodo, la mujer sufre cambios físicos constantes para que el bebé quepa en su cuerpo. El útero aumenta su tamaño a la vez que el bebé va creciendo y hace que todo lo que lo rodea se vaya reubicando para que esto pueda suceder. 

Durante el periodo de gestación se producen cambios como la alteración de la postura y del patrón de la marcha. Hay cambios en el suelo pélvico y el abdomen, aumenta la presión y el peso en ambas zonas y puede aparecer la famosa diástasis abdominal (separación de los rectos del abdomen). 

Todos estos cambios fisiológicos y funcionales en el cuerpo de la mujer unidos a la evolución social que se ha ido produciendo durante los últimos años como la entrada de la mujer en el mercado laboral o la edad cada vez más avanzada de las madres primerizas, entre otros, hacen que la maternidad sea un periodo que debe conllevar una serie de cuidados importantes. De todo esto surge la necesidad de la fisioterapia obstétrica, siendo esta la que se encarga de la prevención y tratamiento de las disfunciones musculo-esqueléticas y las alteraciones biomecánicas que se dan durante la gestación. El trabajo está enfocado para que la mujer pase el embarazo y llegue al parto en las mejores condiciones y para que haya una mejor recuperación del post-parto. 

La preparación al parto es una buena herramienta de prevención, los cambios que se producen en la mujer durante el embarazo son un factor de riesgo en la aparición de disfunciones de la zona abdomino-pélvica (incontinencia, prolapso, diástasis abdominal, disfunciones sexuales…), por lo que el trabajo durante la preparación va a ayudar a evitarlos. 

¿Qué se hace en la preparación al parto?

  • Toma de conciencia corporal y postural. Importantísimo trabajar la postura durante el embarazo por todos los cambios fisiológicos que se producen. También es fundamental una buena toma de conciencia sobre el periné, donde está, qué hace, cómo se mueve y cómo se siente.
  • Pautas para realizar actividad física de manera correcta y segura.En nuestro caso, hacemos clases de gimnasia prenatal. 
  • Trabajar la respiración.Aprendizaje de la respiración diafragmática, esto será muy importante para la correcta realización de los pujos, procurando dañar lo menos posible el cuerpo de la mujer. 
  • Trabajo abdominal.Tonificación, fortalecimiento y control y aprendizaje de la gestión de la presión abdominal.  Importante el trabajo de activación del transverso, músculo abdominal fundamental en el momento del parto ya que es la principal fuerza muscular voluntaria en el momento del expulsivo. La musculatura del abdomen y del suelo pélvico deben estar en equilibrio entre rigidez y elasticidadpara permitir la correcta salida del bebé. 
  • Dar movilidad y flexibilidad a la pelvis para favorecer una correcta biomecánica. 
  • Preparar la musculatura del periné con el masaje perineal para que los tejidos que lo conforman lleguen en el estado más óptimo posible. Es una técnica que ayuda a flexibilizar el tejido. Si quieres saber más sobre el masaje perineal no te olvides de leer el post que escribí sobre el tema aquí. 
  • Aprender a realizar el pujo fisiológico. Se hace mucho trabajo de respiración. Se pueden practicar con la ayuda de un dispositivo llamado EPI-NO. Este instrumento es una buena herramienta para trabajar la propiocepción y el autoconocimiento y ayuda a las embarazadas a sentirse más seguras y llegar al parto con menos nerviosismo.
  • Aprendizaje de posturas de dilatación.Es importantísimo hacer una dilatación activa ya que genera beneficios como dejar la pelvis libre y mejorar el movimiento de las articulaciones, disminuir el dolor durante la contracción o facilitar el descenso del bebé por el canal del parto. 

IMPORTANTE: El masaje perineal y el uso del EPI-NO preparan el tejido para que llegue en las mejores condiciones al momento del parto, pero no garantizan al 100% que no haya desgarros o que no nos hagan una episiotomía. Las circunstancias individuales de cada caso tienen que analizarse. Lo más importante es que el bebé y tú estéis bien. 

¿Cuándo comienza la preparación al parto? 

La preparación al parto empieza desde antes incluso de quedarte embarazada. Preparar tu cuerpo para los cambios que van a venir. 

Desde el primer momento y si no hay contraindicación por parte del médico puedes empezar a hacer deporte, con cuidado y quizás no con la misma intensidad de antes pero siempre va a ser importante mantenerte activa. ¡NO AL SEDENTARISMO!  

En cuanto al masaje perineal y al EPI-NO, el primero lo realizamos a partir de la semana 32, y el EPI-NO y trabajo de los pujos y las posturas que favorecen la dilatación, a partir de la semana 37. 

¿Por qué hacer la preparación al parto? 

La principal razón es porque una mujer que va informada, conoce sus opciones, ha trabajado con su cuerpo, ha tomado conciencia del mismo y ha generado confianza en ella misma y en su propio cuerpo, es una mujer que se enfrenta al momento del parto con mayor seguridad y tranquilidad, sin la sensación de falta de control, llegando incluso a disfrutar de la experiencia vital que proporciona el parto. 

¡Espero que te haya gustado el post! Si estás embarazada y quieres saber más sobre el tema no dudes en escribirme y preguntarme. ¡Estoy deseando ayudaros!

Valoración del suelo pélvico ¿Por qué?

¿Sabes en qué consiste la valoración del suelo pélvico? ¿Crees que deberías valorar el tuyo? ¿Has pensado en hacerlo? ¿Si ya me valora el/la ginecólogo/a para qué voy a ir al fisioterapeuta?

En el texto de hoy voy a hablaros sobre la valoración del suelo pélvico y la importancia que tiene. 

¿A quién debo acudir para hacerme una valoración de suelo pélvico?

La fisioterapia se encarga no solo del tratamiento y la rehabilitación de los pacientes sino también de la prevención y educación de los mismos y tiene como objetivo conseguir una óptima funcionalidad y movilidad en el individuo. 

Como ya os he contado, el suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que se encuentran como base de la pelvis, y que tienen sus propias funciones (sostén, contención, estabilidad, etc.). La fisioterapia de suelo pélvico es la parte de la fisioterapia que se encarga de la prevención y tratamiento de las disfunciones que se producen a nivel uro-ginecológico, obstétrico y coloproctológico. Por tanto, el fisioterapeuta es el profesional que emplea el razonamiento clínico para llegar a un diagnóstico fisioterápico adecuado, y para ello, es imprescindible hacer una valoración de suelo pélvico. 

Así que SÍ. La persona a la que debéis acudir para que os haga una valoración de suelo pélvico es el/la fisioterapeuta especializado en esta materia. 

¿En qué consiste? 

Se trata de una revisión que hace una/un fisioterapeuta y que tiene como fin encontrar posibles alteraciones presentes en el suelo pélvico o en cualquier otra zona que tenga relación con el mismo (abdomen, zona lumbar, diafragma, cadera, etc.). 

  1. Historia clínica y consentimiento informado. 

Se trata de una entrevista para realizar una historia clínica. Preguntamos acerca del historial médico, prestando especial interés en la esfera uroginecológica y obstétrica (cómo han sido los partos, cuántos ha habido, etc.), así como posibles intervenciones abdominales o de cualquier zona relacionada con el periné. Además, os preguntamos sobre cosas de vuestro día a día; la actividad física que realizáis,  alimentación, relaciones sexuales, etc. para tratar de detectar alteraciones en el área abdomino-pélvica. 

Es importante tras realizar la historia clínica firmar el consentimiento informado donde se explica en qué consiste la valoración y donde se especifica la realización de una valoración intracavitaria (vaginal o anal) para la cual se necesita permiso. 

  • Exploración física. 

Valoración postural. Fundamental por su relación con las disfunciones del suelo pélvico. También observamos la respiración y el estado del diafragma y el abdomen (activación de rectos, si hay diástasis, transverso, cicatrices, etc.). 

Exploración externa del suelo pélvico. En la exploración externa valoramos la coloración de la piel, la sensibilidad, los reflejos o las cicatrices. También pedimos que realices acciones como toser o contraer y observamos qué es lo que ocurre. 

Valoración interna. Se trata de una valoración intracavitaria que puede ser vaginal, anal o ambas. La realizamos para detectar el tono y la fuerza de la musculatura. También miramos cicatrices y posición de los órganos pélvicos (descartar prolapsos). 

  • ¿Y ahora que ya está hecha qué? 

Una vez hemos hecho la valoración vamos a informarte de cual es el estado de tu suelo pélvico y de qué es lo que se puede realizar (tratamiento, pautas para casa, consejos, derivar a otro especialista, etc. ) 

¿Es igual que la valoración que hace el/la ginecólogo/a?

La valoración que se realiza desde la fisioterapia NO es igual que la que hace el/la ginecólogo/a, tienen finalidades distintas. En la valoración ginecológica el objetivo es detectar y prevenir alteraciones en los órganos reproductores, cáncer de mama, enfermedades de trasmisión sexual, etc. 

Y aunque aquí os hable de la valoración por parte del fisioterapeuta, es MUY importante realizar esta valoración con nuestro/a ginecólogo/a y procurar hacerla de forma periódica (una vez al año).

¿Cuándo debo realizarla?

La valoración de suelo pélvico la puedes hacer en cualquier momento pero hay situaciones en las que está especialmente recomendada. 

  • Tras haber dado a luz (¡DA IGUAL QUE HAYA SIDO UNA CESÁREA!)
  • Si sabes que quieres quedarte embarazada o incluso estándolo (tras haber pasado el primer trimestre) también es un buen momento para hacerla y empezar a preparar tu periné para este momento de tantos cambios. 
  • Deportes de impacto (correr, saltar, crossfit, etc.) . Cuando realizamos este tipo de deportes hay que realizar especial atención al suelo pélvico ya que está continuamente recibiendo impacto. 
  • Menopausia. Es un momento delicado en la mujer, las hormonas se alteran y los tejidos pierden un poco de calidad. A veces la menopausia puede venir acompañada de algún síntoma como la falta de lubricación o las pérdidas de orina. 
  • Tras intervención quirúrgica en zona abdomino-perineal. Fundamental hacer una valoración y trabajar las cicatrices para prevenir futuros problemas. 
  • Síntomas. Cualquier síntoma que nos haga saltar las alarmas: pérdidas de orina (del tipo que sean, tras realizar un esfuerzo, no conseguir llegar al baño…), incontinencia fecal o de gases, dolor lumbar o pélvico, estreñimiento, sensación de peso en la vagina (podría ser un prolapso), gases vaginales o problemas durante las relaciones sexuales (dolor, falta de lubricación, falta de sensibilidad, etc.). 

Si has leído esto y crees que encajas en alguno de estos puntos sería recomendable que te hicieras una valoración para saber cómo está tu suelo pélvico y qué hacer si hay algún problema. 

Si estás bien y sana y simplemente te apetece saber como está tu periné, conocerlo y educarlo para prevenir futuros problemas también puedes venir a consulta para que te valoremos.

Sea como sea, tengas síntomas o no, te animo a cuidarte y a mimarte. Hazte una valoración del suelo pélvico, empieza a trabajarlo, haz un entrenamiento de prevención, y si ya hay algún problema en esta zona, ponle solución. ¡Dejemos los tabús y quitémonos la vergüenza! Hablar sobre el suelo pélvico es fundamental para no olvidarnos de que es una parte muy importante de nuestro cuerpo y que hay que cuidarla. 

¡Espero que te haya gustado el post! Y si algún día decides hacerte una valoración, ¡Estaré encantada de recibirte! 

DESMONTANDO MITOS SOBRE EL SUELO PÉLVICO

Existen cantidad de creencias erróneas relacionadas con el suelo pélvico. 

¿Los hombres tienen suelo pélvico? ¿Solo hay que trabajar el suelo pélvico durante el embarazo? ¿Con hacer ejercicios de Kegel basta? 

En el blog de hoy hablamos de algunos de estos temas para que conozcas un poco más sobre el suelo pélvico y porqué cuidarlo. 

  • Los hombres no tienen suelo pélvico. 

Hombres y mujeres tienen suelo pélvico desde que nacen hasta que se mueren. Y no solo eso, sino que, además, al igual que las mujeres, pueden tener disfunciones del mismo (dolor pélvico, incontinencia, disfunción eréctil, estreñimiento…) . 

Así que tú, como hombre, también debes cuidar y ejercitar tu suelo pélvico como parte de tu cuerpo que es y si tienes un problema ¡Acude a un profesional que te ayude! ¡No solo tratamos las disfunciones perineales en las mujeres!

  • ¿Para qué voy a trabajar el suelo pélvico si no tengo ningún problema? 

Quizá no tengas ningún problema en tu suelo pélvico, eres joven y  estás sana/o, pero, ¿quién te dice que con el paso del tiempo no puedas padecerlo? 

En tu mano está prevenir futuros problemas. Existen numerosos factores de riesgo que afectan a la salud del suelo pélvico. Conoce cuales son y ejercita tu suelo pélvico de manera regular ¡Al igual que haces con el resto de tu cuerpo!. 

  • Un buen momento para entrenar mi suelo pélvico es cuando voy al baño. Si soy capaz de cortar el pis, tengo un buen suelo pélvico. 

Hace unos años se recomendaba a las mujeres que trabajasen su suelo pélvico cortando el pis cuando iban al baño. Se conoce este concepto como “Stop pipí”. Actualmente sabemos que esta práctica, lejos de ayudar, lo que hace es favorecer que aparezcan infecciones de orina (no se produce un vaciado completo de la vejiga). 

Si quieres saber como está tu suelo pélvico y entrenarlo acude a un profesional que te valore y te diseñe un buen programa de entrenamiento. 

  • Si se me escapa una gotita al reír, toser, estornudar o saltar es normal. Lo dicen en la tele. 

Esto NO ES NORMAL, se llama INCONTINENCIA. La incontinencia es la pérdida involuntaria de orina y se puede dar por varias causas y muchas de ellas tienen solución. 

Hoy en día, en nuestra sociedad, la incontinencia urinaria está más que asumida como un momento por el que toda mujer va a pasar, y hablamos de mujer, porque el mayor porcentaje que lo sufre es el sexo femenino, pero también pueden padecerla los hombres. 

Si tienes pérdidas de orina acude a un profesional que te ayude y te dé herramientas para mejorar. Trabaja con tu cuerpo, se consciente de tu problema y modifica tu entorno, cambiando hábitos y creando nuevas rutinas (consumo de líquidos, cuidar la alimentación, evitar consumo de excitantes, etc.) que te ayuden a corregir los factores que facilitan su aparición. La higiene en estos casos es fundamental para reducir el riesgo de infecciones. 

Y si no tienes pérdidas, haz trabajo de prevención, no olvides tu suelo pélvico, trabájalo y cuídalo para evitar futuras complicaciones.

  • Las bolas chinas como remedio a todos los problemas de suelo pélvico. 

Las bolas chinas son un dispositivo formado por una o dos bolas unidas por un cordón. En el interior tienen otra bola más pequeña que hace que cuando las llevamos colocadas y estamos en movimiento se produzca un choque contra las paredes que produce una vibración. Esta vibración provoca una contracción involuntaria de los músculos de nuestra vagina, haciendo que estos trabajen. 

Este dispositivo puede ayudar a trabajar tanto el tono como la fuerza de la musculatura del periné, pero para eso es indispensable que antes sepamos cómo está nuestro suelo pélvico. Las bolas chinas no le sirven a todo el mundo y no son la solución para todo. En según que casos pueden ser incluso perjudiciales. 

Si tienes un problema en tu suelo pélvico, acude a un profesional que valore tu caso individual y no uses las bolas chinas sin indicación. 

En caso de no tener problemas de suelo pélvico, mi recomendación es que acudas igualmente a hacerte una valoración antes de usarlas. 

  • El estreñimiento es normal. ¿En qué va a afectar a mi suelo pélvico?

Que esté muy presente en nuestra sociedad no quiere decir que sea normal. El estreñimiento se ha vuelto un trastorno común que cada vez está más presente debido al modo de vida actual, nuestros hábitos y el estilo de vida. 

El estreñimiento trae consigo síntomas como el dolor abdominal, los gases o la hinchazón, entre otros. Además, supone realizar grandes esfuerzos para expulsar las heces, lo cual genera una hiperpresión en la zona abdominal. Todo esto repercute de manera directa sobre nuestro suelo pélvico y lo hace más vulnerable. 

Factores como el estrés , la mala alimentación o el sedentarismo es fundamental tenerlos en cuenta si sufrimos estreñimiento. Tener buenos hábitos y cuidar tu periné mejorarán tu estreñimiento y, por lo tanto, tu calidad de vida. 

  • ¿Dolor con la menstruación? ¡Quién no tiene!

Se llama dismenorrea y nos indica que algo no está funcionando como debería. Sentir pesadez o una sensación de incomodidad puede ser normal debido a la inflamación que se produce, pero asociar menstruación y dolor no es correcto. Esos dolores que afectan a la calidad de vida, y llegan incluso a ser incapacitantes durante algunos días, no son normales. El cuerpo nos emite una señal en forma de dolor para indicarnos que algo está fallando. Existen diversas causas que pueden provocar este dolor, hay que estudiar cual es el origen y tratarlo. Busca ayuda si te pasa y ponle soluciones. 

Es fundamental que haya una buena educación menstrual tanto para la mujer como para el entorno. 

  • El suelo pélvico solo importa durante el embarazo. 

NO. Quizá la primera vez que hayas oído hablar de tu suelo pélvico haya sido durante el embarazo (lo cual me parece profundamente triste), pero tengo que decirte que tu suelo pélvico lleva contigo desde que naciste. El embarazo es un momento esencial para el suelo pélvico y hay que prestarle especialmente atención, pero hay que cuidarlo siempre. 

  • Que me moleste durante las relaciones sexuales es normal. 

Cicatrices, musculatura hipertónica, presencia de puntos gatillo, etc. son algunos de los factores que puede provocar dolor en las relaciones sexuales. Todos ellos se pueden tratar y en la mayoría de casos mejorar e incluso eliminar la molestia. Busca la causa de tu dolor. ¡Es importante disfrutar de las relaciones sexuales! 

  • Para trabajar el suelo pélvico basta con hacer ejercicios de Kegel y además son muy sencillos de realizar.

Aunque los ejercicios de Kegel parezcan simplemente ejercicios de contracción y relajación de la musculatura perineal (que lo son), no son sencillos de realizar. La mayoría de las/los pacientes que vienen a consulta necesitan aprender a hacerlos aislando la contracción de estos de la de otros músculos (como pueden ser glúteos, aductores, rectos del abdomen…) y por lo tanto necesitan un aprendizaje para realizarlos correctamente. Tampoco ayuda a realizarlos la falta de conciencia que tenemos sobre la zona de nuestro periné, cuanto más sabemos sobre él, más fácil es trabajarlo. 

Los ejercicios de Kegel son una herramienta más para trabajar el suelo pélvico, pero al igual que las bolas chinas, no siempre van a ser la solución. 

Si hay un problema o simplemente quieres prevenirlo acude a un especialista que te ayude y te aconseje. 

¿Tú también creías alguno de estos mitos? ¿Se te ocurre alguno más? Poco a poco os iré contando más falsos mitos que rodean todo lo relacionado con el suelo pélvico. 

¡Espero haberte ayudado! Y ya sabes, si tienes cualquier duda o problema, ¡No dudes en contactar conmigo!

SÍNDROME DE DOLOR PÉLVICO CRÓNICO ¿Y AHORA QUÉ?

El dolor pélvico crónico (DPC) es aquel que se localiza en la zona de la pelvis, desde la parte baja del abdomen y que persiste durante por lo menos seis meses de manera continua o intermitente. Este síndrome pueden padecerlo tanto hombres como mujeres independientemente de la edad que tengan.

Suelo Pélvico Femenino

Este dolor puede llegar a ser muy incapacitante y tiene un impacto importante en la vida, en el cuerpo y en la mente de quien lo sufre. La calidad de vida de las personas que lo padecen disminuye notoriamente. 

El abordaje de estos pacientes  no es tarea fácil. Existe una gran dificultad para hallar el origen del dolor y dar con el diagnóstico adecuado. Además sufren el desgaste psicológico de alguien que tiene que ir de especialista en especialista buscando ayuda sin encontrar respuesta, sumado al dolor con el que conviven día a día. Por la complejidad que implica el diagnóstico, el abordaje de estos pacientes tiene que ser multidisciplinar (médicos especialistas en uro-ginecología, en aparato disgestivo, fisios, psicólogos, etc.).

El origen o la causa de este dolor puede ser muy diverso. Existen factores orgánicos, psicoemocionales y ambientales que pueden llevar a la presencia del mismo. 

En muchas ocasiones, aunque la causa inicial de este dolor desaparezca, el dolor persiste, o bien porque se han visto afectadas otras zonas de la esfera pélvica o bien porque el sistema nervioso central nos sigue enviando una señal de dolor, se vuelve más sensible (sensibilización central). Por ello, para el tratamiento, es imprescindible conocer cómo funciona el sistema nervioso ante el dolor. 

¿Qué características tiene el Síndrome de Dolor Pélvico Crónico? 

  • Es un dolor que puede ser continuo o intermitente y su intensidad puede variar a lo largo del día.
  • Puede ser un dolor inespecífico de la región pélvica (no se puede señalar a punta de dedo).
  • Puede llegar a ser muy incapacitante en la vida diaria de quien lo sufre afectando no solo físicamente sino psicológicamente  (deporte, trabajo, actividad sexual, relaciones sociales, etc.)
  • Entre los síntomas más frecuentes que los pacientes suelen referir encontramos:
    • En la mujer: Dolor en la parte baja del abdomen, el periné, la vagina, uretra, vulva, región anal y asociados o no a otros síntomas de la esfera pélvica (incontinencia, problemas en la relaciones sexuales, etc.) 
    • En el hombre: Dolor y/o ardor en la región baja del abdomen y del periné, en testículos, ano y pene. Dolor o molestias con la eyaculación o al orinar. 

¿Cuál puede ser la causa de mi dolor?

  • En las mujeres puede haber causas ginecológicas (infecciones del tracto urinario, procesos inflamatorios, endometriosis, síndrome de congestión pélvica etc.) y  a veces pueden ser dolores que tiene que ver con el ciclo menstrual (dismenorrea, síndromes premesntruales, inflamación, etc.)
  • En los hombres, los problemas de próstata suelen tener un papel protagonista en la relación con este síndrome. Se suele utilizar el término Prostatitis Crónica Bacteriana para referirse al DPC. 
  • Genito-urinarias (infecciones, inflamación, obstrucciones a nivel uretral, etc.)
  • Gastrointestinales  (Colón irritable, colitis úlcerosa, hernias, etc.)
  • Neurológicas (atrapamiento de un nervio que no permita una buena conducción)
  • Músculo-esqueléticas (hipertonías, problemas en la postura, etc.)
  • Psicológicas y Sociales. La manera de afrontar el dolor es determinante para su evolución. 

¿Cómo te puede ayudar la fisioterapia si padeces DPC?

Aunque sea muy complicado, lo más importante es realizar un buen diagnóstico. Una vez lo tengas y dependiendo del caso y del propio diagnóstico, la fisioterapia especializada puede ser una buena herramienta para tratar tu dolor. 

Desde la fisioterapia es imprescindible hacer una buena valoración en la que se incluyan la historia clínica (donde además se aporten las pruebas que te hayan realizado como electromiográficas, ecografías, resonancias, etc.) y una exploración física (postura, musculatura, sensibilidad, etc.).  

Tras la valoración se hace una propuesta de tratamiento individualizado. El abordaje de los tejidos implicados se realiza con diversas técnicas que nos permitirán acceder al sistema nervioso central en el caso de haberse producido una sensibilización central. El objetivo es mejorar la calidad de los tejidos y favorecer la movilidad necesaria de los mismos. 

Uno de los puntos más importantes en el tratamiento es la educación al dolor, que básicamente es ayudar al paciente a entender porqué le pasa y comprender cómo funciona su cuerpo frente a ese dolor. 

¿Qué puedo hacer para mejorar mi calidad de vida? 

Te voy a dejar algunos consejos por aquí que pueden servirte en tu día a día y pueden ayudarte a disminuir tu dolor. 

  1. Utiliza tu respiración y realiza técnicas de relajación. ¡Vamos a darle un respiro a nuestro cuerpo y nuestra mente! Hazte consciente de tu respiración (observa cómo respiras), túmbate y relájate, esto te ayudará a disminuir la tensión muscular y afrontar mejor el dolor. 
  2. Una buena alimentación. Los problemas gastro-intestinales están muy relacionados con el DPC, así que cuidar la alimentación, hidratarte, moverte y evitar el estreñimiento es muy importante. 
  3. ¡Muévete! Pero cuidado, no todos los deportes son recomendables en tu situación. Mantenerse activo es necesario para tener un estado de salud óptimo. En tu caso busca una actividad física que te guste y se pueda adaptar a ti y si no encuentras, pide ayuda. 
  4. Buena higiene postural. El suelo pélvico y la postura están íntimamente relacionados. Mantener una posición correcta hará que tu cuerpo funcione mejor y de la manera más adecuada. 
  5. Higiene íntima. Seas hombre o mujer es fundamental mantener nuestra zona genital limpia. ¡Evitar que pueda haber posibles infecciones!

Sea como sea si tienes dolor acude a los profesionales sanitarios para conseguir el diagnóstico correcto. 

Trabajo de respiración

Como he repetido en varias ocasiones a lo largo de este texto, para el tratamiento del dolor pélvico crónico, es muy importante un diagnóstico adecuado. Al existir causas tan diversas, las técnicas de tratamiento variarán en función de cada caso individual. El abordaje de este síndrome debe ser necesariamente multidisciplinar. 

Si tienes dolor pélvico crónico, busca un profesional que te ayude en este camino. Necesitas a alguien que te oriente en un tratamiento adecuado. 

¡NO DESISTAS, DESDE LA FISIOTERAPIA PODEMOS AYUDARTE!

Recuperación Post-Parto

Ya has dado a luz ¿Y ahora qué?

Tan importante como la preparación al parto es el trabajo para la recuperación de nuestro cuerpo durante el post-parto. 

El momento del parto es crucial para el suelo pélvico. Se trata de un factor de riesgo muy importante a la hora de desarrollar patologías que afectan a nuestro periné y por ello, es fundamental cuidarlo para prevenirlas. 

Y después del embarazo ¿Qué?

Te miras al espejo y te ves distinta, tu cuerpo ha cambiado mucho después de estos nueve meses, necesitas tiempo para ir adaptándote a esta nueva situación. Tu bebé ya está contigo, las horas en el día se pasan volando y ya no tienes tiempo para nada, todo gira entorno a tu pequeño. Pero ¿Puedes dar el 100% a tu bebé si tu no te cuidas? Tras el parto, no debes olvidarte de ti, si te dedicas un poquito de tiempo a cuidarte y te encuentras bien podrás disfrutar mucho más de la reciente maternidad. Objetivo: Cuidarse para cuidar. 

¿Qué es la cuarentena o puerperio?

La cuarentena dura entre seis y ocho semanas, se inicia tras el parto y es el periodo en el cual se produce la involución completa del útero (éste vuelve a su tamaño original). Durante la cuarentena, se producen varios cambios físicos, el cuerpo vuelve poco a poco a su estado natural, se empieza a producir leche, y las cicatrices deben curarse. 

¿Qué podemos hacer durante la cuarentena?

  1. Cuidar la postura es fundamental. Nuestro cuerpo sigue cambiando y adaptándose poco a poco a la situación tanto física como mentalmente. 
  2. Los primeros días es importante reposar y descansar. Es un buen momento para conocer a tu bebé y conectar con él. A pesar de que no es un momento para estar completamente paradas, tampoco debes excederte y hacer demasiados esfuerzos. ¡Puedes pedir ayuda!
  3. Cuida tu suelo pélvico. Durante la cuarentena puedes empezar a activarlo y reforzarlo. Si durante el embarazo has hecho una preparación al parto es posible que ya sepas cómo contraerlo. ¡No te frustres si lo notas flojito! 
  4. ¡Ojo con el trabajo abdominal! Durante este periodo la musculatura va recuperándose, pero está débil después de todos estos meses distendida. Busca a alguien que te oriente y dirija sobre cómo trabajarla.
  5. Mantener una buena higiene de la zona genital. Hay que evitar posibles infecciones y facilitar la cicatrización de la herida en caso de que haya habido desgarro o episiotomía. 

¿Y si me han hecho una cesárea?

Al igual que con el parto vaginal se debe pasar la cuarentena y todo debe volver a su sitio. La recuperación suele costar un poco más ya que además de ser un post-parto, también es un post-operatorio y esto requiere más cuidados. 

Hay que controlar bien la herida y esperar a que vaya cicatrizando. Además, hay que tener especial cuidado al realizar esfuerzos, nuestros abdominales no van a poder funcionar hasta que no cierre la cicatriz. Los ejercicios de suelo pélvico pueden realizarse desde el primer momento igual que en los partos vaginales. 

¿Cuándo puedo hacerme la valoración post-parto?

Una vez haya pasado el periodo de la cuarentena, el/la ginecólogo/a o la matrona te harán una primera revisión y valorarán cómo está tu útero, las mamas o la evolución de las cicatrices, entre otros. 

Si en esa primera revisión te dan el visto bueno, podemos pasar a la siguiente fase:  la valoración realizada por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico. 

Una vez tengáis el alta médica, lo ideal es realizarla cuanto antes para empezar a trabajar. ¡No esperes a tener un problema para acudir! Tanto la musculatura abdominal como la perineal están debilitadas y esto puede derivar en problemas importantes como la incontinencia (urinaria, fecal o de gases), el dolor pélvico , los prolapsos (descenso de los órganos pélvicos) o las disfunciones sexuales (dolor durante las relaciones, pérdida de sensibilidad, etc.). 

¿Qué se hace en la valoración post-parto?

Entrevista con la paciente.

Historia clínica completa con los antecedentes ginecológicos y obstétricos (conocer cómo transcurrió el embarazo, cómo fue el parto, si es el primero, etc. ). También preguntamos sobre posibles síntomas asociados a patología del suelo pélvico (pérdidas de orina, dolor en relaciones, estreñimiento, dolor en zona lumbar, entre otros). 

Exploración física 

  • Examen de la postura. 
  • Estado del diafragma. 
  • Estado de la musculatura abdominal profunda. 
  • Presencia de diástasis de los rectos abdominales (separación que existe entre ambos)
  • Valoración de las cicatrices tanto de la cesárea como de la episiotomía o el desgarro. Se mira la movilidad, la sensibilidad y el dolor. 
  • Exploración de la zona genital tanto externa como interna. Valoración de la sensibilidad, los reflejos, las cicatrices, posibles puntos de dolor, el estado de la musculatura (capacidad de contracción y relajación) y descartar la presencia de posibles prolapsos. 

Diseñar un programa de recuperación post-parto individualizado en función de lo recogido durante la valoración. Identificar los riesgos de un posible problema de manera precoz nos hace enfocar mucho mejor el tratamiento ideal para ti. 

Y tras la valoración ¿Qué? 

¡Es hora de ponerse a trabajar! El suelo pélvico y el abdomen tienen que empezar a activarse y recuperar fuerza. La recuperación depende de ti y del tiempo que puedas sacarte, siento decirte que no se vale solo con lo que se hace en la consulta… ¡Tienes que poner de tu parte!

Hay que crear nuevos hábitos, identificar qué actividades nos van a producir un aumento de presión abdominal, evitar el estreñimiento y hacer un plan de ejercicio que entre dentro de nuestra rutina.  

Antes de empezar a realizar cualquier actividad que nos guste hay que reforzar el abdomen y el suelo pélvico, ponerlos en forma de nuevo y mejor si es de forma guiada y controlada. 

Cada mujer es diferente, cada embarazo es diferente y, por ende, cada post-parto es diferente. A pesar de que tienes poco tiempo, busca un rato para ti, priorízate, mírate y mímate. Ponte en manos de un fisioterapeuta especialista en uro-ginecología y obstetricia y hazte una valoración. 

Quiero ayudarte a recuperar tu cuerpo, a sentirte bien y a prevenir posibles problemas futuros. 

MASAJE PERINEAL ¿QUÉ ES?

celia falo suelo pelvico

¿Qué es el masaje perineal? ¿Porqué hacerlo? ¿Solo se puede realizar durante el embarazo?

Antes de hablar del masaje perineal vamos a situarnos un poco. Recordemos qué es el suelo pélvico. 

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que se encuentran en la base de la pelvis. Se trata de una zona móvil que tiene sus propias funciones (sostén, reproductiva, sexual y estabilizadora). 

Conocer nuestro periné, saber cómo está y mantenerlo en buenas condiciones es esencial para nuestra salud y nuestra calidad de vida. Cuidándolo podemos prevenir patologías, tener una mejor recuperación post-parto y solucionar otros problemas que afectan a nuestro suelo pélvico.

¿Qué es el masaje perineal? 

Masaje Perineal

Se trata de un masaje realizado en la zona del periné. Es una técnica que ayuda a estirar los tejidos de la zona y los hace más distensibles. 

Siempre lo relacionamos con el momento del parto pero no es el único momento de nuestra vida en el que podemos realizarlo. El cuidado del periné debe estar siempre presente. 

Antes de empezar a realizarlo será necesario saber cómo está la musculatura perineal. Si el tono es normal, está hipertónico (el tono es mayor que el habitual) o por el contrario, está hipotónico (el tono está por debajo de lo normal). Depende de lo obtenido en la valoración se determinará si el masaje perineal es una técnica indicada o no. 

Este masaje no debe ser doloroso, es posible que notes una sensación de presión y estiramiento que puede resultar extraña e incluso un poco incómoda en algunas ocasiones, pero en ningún caso debe producir dolor. 

El masaje se puede realizar tanto interno como externo. En la parte externa trabajaremos toda la zona de alrededor de la vagina, profundizando en la zona que queda entre el ano y la vagina y en la zona interna, haremos  presiones, flexibilizaremos y estiraremos la musculatura. 

Masaje perineal y conciencia genital

El masaje perineal es una forma de que la mujer se toque, se explore y se conozca, reconozca sus genitales, por dentro y por fuera. El masaje es una buena técnica de autoconocimiento, un buen momento para mirarse, mimarse y conocerse. 

Conseguir educar a las pacientes para tener una buena conciencia corporal, y en concreto genital, es fundamental para poder realizar un buen tratamiento y conseguir una correcta evolución. 

La conciencia genital no es innata, debemos aprenderla. De hecho, desde un punto de vista tanto social como cultural nunca se ha enseñado a crear esta conciencia. El suelo pélvico siempre ha sido tratado como un tema tabú del que no se puede o debe hablar. Conocer el suelo pélvico y sus funciones es esencial para poder trabajar con él, saber cómo está y prevenir cualquier problema que le pueda suceder. 

Por ello, el masaje perineal es una buena herramienta para el autoconocimiento.

Masaje perineal y embarazo 

Durante el embarazo, comenzaremos con el masaje perineal a partir de la semana 32-33. Se prepara la musculatura y los tejidos que la rodean para el momento del parto, en concreto, durante el momento del  expulsivo. 

La evidencia científica dice que es una técnica válida para reducir el número de desgarros o episiotomías, lo cual no quiere decir que por hacerlo, no vayan a producirse. Hay situaciones que hacen que sea inevitable realizar una episiotomía o una cesárea de manera justificada por mucho que hayamos trabajado nuestro periné . 

El masaje no es contraproducente para el bebé. Te ayudará en la conciencia del periné como parte de tu cuerpo, te producirá nuevas sensaciones y puede ayudarte a llegar al parto con más confianza. 

Como te he dicho antes, valorar el suelo pélvico antes de comenzar a realizar el masaje para saber el estado de la musculatura será muy importante. Sea cual sea el diagnóstico, cualquier ejercicio de conciencia genital será beneficioso tanto en la preparación del parto como en la recuperación durante el postparto.   

Durante el embarazo no es imprescindible realizarlo, nuestro cuerpo está preparado para parir hagamos lo que hagamos. Aún así, es muy recomendable hacerlo, es una técnica efectiva que te ayudará a conocer tu suelo pélvico, y a preparar la llegada de tu bebé con más tranquilidad. 

¿Existen contraindicaciones?

Si estás con infección de orina, te duele al realizarlo, existe riesgo de aborto o cualquier otra complicación, consulta con un especialista como la matrona o el/la ginecólogo/a si puedes realizarlo o por el contrario, es mejor esperar. 

Cómo realizar el masaje perineal 

Para el momento de hacer el masaje perineal buscaremos un ambiente tranquilo y relajado, una situación cómoda que te permita concentrarte en ti y nada más. ¡Es tu pequeño momento!

Tanto si te haces tú el masaje como si te lo hace otra persona debemos tener en cuenta algunas pautas básicas de higiene:

  • Manos limpias
  • Uñas cortas

No existe una postura concreta para realizarlo, hazlo como te sientas más cómoda, de pie, sentada o tumbada, ¡Da lo mismo!.

Por último, utilizaremos o bien un lubricante de base acuosa o bien un aceite vegetal que nos hidraten bien. Existen varios que pueden utilizarse, aceite de rosa mosqueta, con aloe vera, etc. 

Os dejo una recopilación de cosas a tener en cuenta sobre el momento de realizar el masaje perineal:

Automasaje Suelo Pélvico Femenino
  • Se puede realizar sola o con ayuda de tu pareja
  • Lo ideal es que dure entre 5 y 10 minutos
  • Se puede realizar diariamente o en días alternos 
  • No debe doler
  • Mejor realizarlo con la vejiga vacía 
  • Posición cómoda y situación tranquila 
  • Usar aceite o lubricante de base acuosa 
  • Siempre, siempre, siempre con las manos bien limpias y las uñas cortadas. 

En resumen, podemos afirmar que el masaje perineal puede servirnos como forma de autoconocimiento y mejora de la conciencia corporal, cuidado del periné y herramienta a utilizar en la preparación al parto. 

Es momento de cuidarse: cualquier alteración de nuestro periné va a alterar nuestra calidad de vida, afectando nuestro estado físico y emocional. Hay que cuidarlo como cualquier parte de nuestro cuerpo, hacerlo visible, conocerlo y mimarlo.

DIÁSTASIS ABDOMINAL. QUÉ ES.

¿Sabes lo que es la diástasis abdominal? ¿Cómo se si la tengo? ¿Se puede corregir? ¡En el post de hoy vamos a solucionar todas tus dudas! 

La diástasis abdominal es una disfunción de la pared anterior  del abdomen que se produce cuando aumenta la separación de los músculos rectos del abdomen. 

Existe un tejido conectivo que mantiene unidos entre sí a nuestros rectos abdominales, cuando este tejido se daña puede aparecer la diástasis abdominal. Ésta no se produce siempre en el mismo lugar sino que puede ocurrir en distintos puntos de la línea alba  (línea media del abdomen), por encima del ombligo, por debajo, en toda la línea, etc. 

A diferencia de las hernias, en el caso de la diástasis la fascia (tejido conectivo que envuelve los órganos) no está rota. 

La diástasis, además de ser un problema estético, puede ser un problema funcional que haga que nuestro abdomen no sea lo suficientemente competente para cumplir su función de contención y de gestión de presiones. 

Tanto hombres como mujeres pueden padecerla, pero es cierto que en el caso de la mujer, el embarazo aumenta exponencialmente la posibilidad de sufrir una diástasis. En el tercer trimestre de embarazo la presentan más del 60% de las embarazadas. 

Función de los rectos del abdomen y su relación con el suelo pélvico 

¿En qué intervienen los rectos del abdomen?

  • Mantener una posición erguida
  • Mantener a las vísceras en su posición 
  • Permiten la flexión de tronco (cuando se contraen ambos) y la inclinación (cuando se contrae solo uno de ellos)
  • Actúan durante la respiración limitando la inspiración y favoreciendo la espiración. 

¿Y cuál es la relación con el suelo pévico?

El suelo pélvico no actúa de manera individual, trabaja en conjunto con el diafragma, la columna lumbar y la pared abdominal, todos ellos tienen que trabajar de una manera conjunta para poder cumplir sus funciones. Si uno de ellos falla, repercutirá en el resto. 

¿Qué me puede producir una diástasis?

  • Embarazo. Durante el embarazo el cuerpo de la mujer se tiene que ir adaptando para dejar espacio al bebé que va creciendo. Para que pueda haber un correcto desarrollo y crecimiento, los tejidos de la pared abdominal deben distenderse para dejarle ese espacio. También afectan las hormonas en la composición del colágeno, debilitando al tejido conectivo por el que está formada la línea alba. Los embarazos múltiples, el estado físico de la embarazada, el aumento de peso de la madre y el peso del bebé son factores de riesgo a tener en cuenta.
  • Parto. En partos donde la mujer ha tenido que pasar mucho tiempo pujando se puede dañar el tejido. 
  • Cesáreas. Puede haber una dehiscencia de rectos. Además, tras el corte de la musculatura abdominal durante la cesárea el tono se altera y el riesgo de diástasis aumenta. 
  • Aumento de peso.  El aumento de peso puede aumentar la presión en la cavidad abdominal y provocar que la línea media del abdomen se abra por ese aumento de tensión. 
  • El pasado obstétrico. Es importante tenerlo en cuenta porque puede ser un factor de riesgo (tiempo entre los embarazos, transcurso del parto, multiparidad, etc.) 
  • Actividad física. El trabajo abdominal puede aumentar la presión en la cavidad del abdomen, por lo que un trabajo abdominal excesivo o mal ejecutado puede traernos como consecuencia una diástasis.

¿Qué pasa si tengo diástasis? ¿Qué síntomas puedo tener? 

La diástasis, como hemos dicho anteriormente, no es solo un problema estético. La diástasis es un problema funcional. 

Depende de donde se haya producido la lesión del tejido conectivo que forma la línea media (por encima del ombligo, por debajo, etc.) y de cuánto se haya lesionado, podremos tener un tipo de síntomas u otros. 

  • Dolor lumbar y disfunciones del suelo pélvico.Como ya hemos comentado anteriormente, el diafragma, la musculatura lumbar, el suelo pélvico y el abdomen están íntimamente relacionados. La diástasis puede alterar la postura, la faja abdominal no sujeta bien, la lordosis aumenta y esto provoca cambios mecánicos que pueden producir el dolor lumbar. Además, esta falta de fuerza en el abdomen, tiene una relación directa con nuestro suelo pélvico. Las presiones que se generan en la cavidad abdominal (tos, estornudos, risas, etc.) no se gestionan bien y recaen sobre la zona pélvica (tanto musculatura como vísceras) provocando situaciones como la incontinencia, el prolapso o el dolor pélvico. 
  • Inflamación abdominal y problemas digestivos. Puede producir un abombamiento a nivel del abdomen, malas digestiones, gases y estreñimiento. 
  • Hernias. La presencia de la diástasis es un factor de riesgo en la aparición de hernias de las vísceras abdominales. 

¿Cómo se si tengo diástasis?

¡Puedes comprobarlo tú misma! Aunque la manera de saber con certeza si tienes diástasis o no es tras la valoración realizada por un fisioterapeuta especialista que podrá confirmártelo. La manera más objetiva de saberlo es a través de una ecografía de la pared abdominal. Cuando la separación de los rectos es de más de 2,5 cm podemos considerar que existe una diástasis de rectos. 

¿Lo comprobamos?

  1. Túmbate boca-arriba sobre el suelo o una superficie estable, flexiona las rodillas y apoya la planta de los pies en el suelo. 
  2. Coloca las yemas de tus dedos en el centro del abdomen (en la línea media) primero por encima y después por debajo del ombligo. 
  3. Levanta la cabeza y los hombros ligeramente como si estuvieras haciendo un abdominal tradicional. 
  4. Mientras realizas el punto 3, cierra los ojos y concéntrate en lo que sientes bajo la yema de tus dedos. ¿Notas que hay separación entre los rectos derecho e izquierdo del abdomen? ¿Se hunden los dedos? Si es así es posible que tengas diástasis. 

Sea como sea si piensas que tienes diástasis acude a un profesional que te diagnostique y pueda ofrecerte un tratamiento adecuado para hacer que tu abdomen sea competente y funcional. 

¿Qué hago si tengo diástasis? ¿Puedo recuperarme al 100%?

Tener diástasis implica tener un cuidado especial en nuestro día a día, al hacer ejercicio, coger cargas, etc. Se trata de una lesión en el sistema músculo-esquelético por lo que vamos a poder tratarla y entrenarla con profesionales que la conozcan y puedan guiarnos. 

La evolución de la diástasis dependerá del punto del cual partamos. Habrá que tener en cuenta factores como la distancia de separación o la profundidad. 

Recuperarnos por completo es difícil de lograr y la recuperación dependerá de la situación inicial, del trabajo y la constancia, y de la implicación en el tratamiento. 

El primer paso será realizar una valoración que nos servirá para proponer un tratamiento y un entrenamiento adecuados. Habrá que trabajar y reeducar la musculatura profunda del abdomen. Poco a poco podremos pasar a capas más superficiales y fortalecer todo el conjunto abdomino-perineal y musculatura lumbar. 

Tener un profesional que nos guíe y nos oriente sobre cómo debemos hacer las cosas será fundamental en este proceso de recuperación. 

¡A tener en cuenta!

  • ¡Cuidado al hacer trabajo de abdomen! Deben enseñarte a realizar ejercicios abdominales correctamente evitando que se abombe la tripa y haya una hiperpresión al realizarlo. 
  • El estreñimiento tampoco nos ayuda, el esfuerzo que se realiza para el momento de la evacuación hace que aumente mucho la presión en la cavidad intra-abdominal. 
  • Dejar tiempo de recuperación entre embarazo y embarazo será fundamental. 
  • La calidad de los tejidos es muy importante. El sedentarismo, los malos hábitos alimenticios o el tabaquismo entre algunos otros, son factores a tener en cuenta ya que predisponen a tener una peor calidad de los tejidos. 

En los casos más severos será necesaria una intervención quirúrgica. 

En resumen, si crees que puedes tener diástasis, ponte en manos de profesionales que te orienten, haz ejercicio siempre controlado, proponte llevar hábitos de vida saludables, y recupera la funcionalidad de tu abdomen. ¡Hay que cuidarse!