Incontinencia fecal. Fisioterapia en coloproctología.

Hoy toca tratar el tema de la incontinencia fecal, bien sea de heces o de gases. Si la incontinencia urinaria ya es un tema tabú de por si, cuando la incontinencia es fecal, el tabú es mucho mayor. ¿Habías pensado alguna vez que podía existir la incontinencia fecal? ¿Sabías que es más frecuente de lo que nos imaginamos?

¿Qué es la incontinencia fecal? 

La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar la evacuación por vía anal de heces (sólidas o líquidas) o de gases. Aunque la prevalencia es menor que la de la incontinencia urinaria, es un problema más frecuente de lo que parece, pero por vergüenza no se habla de él. Pueden presentarla tanto hombres como mujeres. 

Las heces recorren el colón gracias a los movimientos peristálticos (se producen una serie de ondas que permiten que las heces vayan avanzando) hasta llegar al recto. En el recto, hay unos receptores, que cuando notan la presencia de las heces, avisan de que hay que evacuar y se producen una serie de reflejos necesarios para que las heces o los gases no se escapen. Se tiene que cerrar el esfínter para que la continencia anal pueda mantenerse. 

¿Cuáles son las causas de la incontinencia fecal?

Al igual que en el caso de la incontinencia urinaria, las causas pueden ser variadas. Podemos encontrarnos frente a un problema de la musculatura, de los esfínteres, del sistema nervioso, un trastorno digestivo, etc., y el origen puede ser anal (musculatura y esfínter externo) o rectal (lugar donde se almacenan las heces antes de ser evacuadas por vía anal). 

Causa de origen anal: Este problema puede ser derivado de una debilidad de la musculatura del suelo pélvico, de la musculatura estriada del esfínter o por una alteración de los reflejos necesarios para que se produzca la continencia. Las causas más frecuentes son: 

  • Problemas neurológicos de origen central o periférico (tumores, ACV, daño del nervio pudendo…) 
  • Enfermedades degenerativas
  • Causas congénitas 
  • Traumatismos, tras una caída, por una fractura a nivel pélvico. 
  • Traumatismos obstétricos, desgarros o episiotomías en la zona media que afectan al esfínter, daño del nervio pudendo… Los bebés muy grandes, mucho tiempo de expulsivo o el uso de instrumental, entre otros, son factores de riesgo para este tipo de incontinencias. 
  • Tras cirugías en la zona (próstata, fisuras, hemorroides etc.).

Causa de origen rectal: Cuando el problema es de origen rectal se produce una alteración de la complianza (la capacidad de ser distendido) y la sensibilidad rectal. Este tipo de alteraciones se producen tras una cirugía del recto, por alteraciones congénitas, o por tratamientos con radioterapia, entre otros. 

Fisioterapia en la incontinencia anal 

La fisioterapia en coloproctología es la parte de la fisioterapia que se encarga de las disfunciones que afectan al colon, el recto y el ano. Desde este campo la fisioterapia dispone de tratamientos diversos y específicos que pueden ayudar en el tratamiento de la incontinencia fecal. 

Ya sabemos que una de las funciones principales del suelo pélvico es la función de continencia y que la musculatura tiene un papel fundamental en que ésta función pueda llevarse a cabo correctamente. 

El objetivo principal de la fisioterapia será realizar una reeducación ano-rectal para mejorar y recuperar la continencia. 

Es importante conocer el origen de la incontinencia para poder enfocar el tratamiento de la manera más correcta. Dependiendo de la causa, y tras realizar una valoración, se fijarán los objetivos y se valorarán las técnicas que se van a usar (biofeedback, electroestimulación, ejercicios hipopresivos, kegel…). 

Conocer bien nuestro suelo pélvico y saber cómo funciona es fundamental para reducir los escapes y controlarlos mejor. 

Si tienes incontinencia fecal busca un buen equipo de especialistas que te ayuden a mejorar tu calidad de vida. Se sabe que la fisioterapia tiene muy buenos resultados y en muchos casos debería ser la primera opción de tratamiento. 

¿Qué puedo hacer si tengo incontinencia fecal?

Principalmente debes buscar ayuda en profesionales que sepan sobre el tema. Además, pueden ayudarte a hacer cambios en tu día a día para que puedas aplicarlos fácilmente y mejorar. Algunos de estos cambios pueden ser: 

Maniobra defecatoria correcta
  • Cambios en la alimentación. Para esto es mejor que busques algún profesional de la nutrición que te oriente. 
  • Crear una buena rutina defecatoria con una buena consistencia de las heces. Es importante aprender a realizar un buen vaciado del recto con una correcta maniobra defecatoria. 
  • Trabajar tu suelo pélvico y fortalecerlo.
  • Evitar factores de riesgo que dificulten la continencia (carga de pesos, grandes esfuerzos, deportes de impacto…).

Recuerda que estas pautas deberían ser bajo la supervisión de un profesional sanitario que esté llevando tu caso particular. 

En nuestra sociedad, la incontinencia es un tema del que se habla muy poco, pero que está bastante presente y afecta psicológica y socialmente a quien lo sufre. Es fundamental que se hable de este tema para que quien lo padece sea consciente de que hay más gente en su misma situación y se puede pedir ayudar para revertirla, o al menos, mejorarla. 

El objetivo de la fisioterapia es mejorar la calidad de vida de los pacientes que vienen a consulta. Es fundamental acompañar el tratamiento de fisioterapia con modificaciones en los hábitos del día a día. Mejorar el control, la percepción y la coordinación de nuestra musculatura pélvica para que esta funcione correctamente. 

No te avergüences, busca ayuda si lo necesitas y pon una solución a tu problema. Hay mucha gente dispuesta a ayudarte. 

Si crees que esta información puede servirle a alguien compártela. ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que os haya gustado!

Vibradores, más que un juguete sexual

¿Tienes vibrador en casa? ¿Lo utilizas? ¿Hablas sobre ellos con tu círculo de amigos/as, o sigue siendo un tabú? Ha llegado el momento de eliminar estos tabús, hablar de ellos y conocer cuál es su uso fuera de la esfera sexual. Los vibradores pueden ser un muy buen aliado terapéutico ¿Quieres saber más? ¡Te lo cuento en este blog!

Vibradores

Vamos a situarnos un poco en su historia…

El vibrador se asocia actualmente con un producto erótico. La realidad es que los vibradores fueron inventados a finales del siglo XIX como herramienta terapéutica que usaban los médicos para tratar la «enfermedad» conocida como “histeria femenina”. Recordemos que la histeria femenina se relacionaba directamente con el deseo sexual femenino reprimido ¡Vaya barbaridad!.

¿Y cuándo se convirtieron en un juguete sexual?

Hubo dos motivos principales que alejaron los vibradores de su uso terapéutico:

  • A mitad del siglo XX la Asociación Americana de Psiquiatría declaró que la histeria femenina no era una enfermedad (¡Ya era hora!). 
  • La pornografía comenzó a tener una mayor difusión y en las películas se veía a las actrices utilizando el vibrador como un juguete sexual. 

Con estos dos hechos, la gente comenzó a ver los vibradores como una forma de masturbación (pese a que su uso para tratar la histeria era ese, masturbar a una mujer, en ese momento no se veía como tal, sino como una herramienta terapéutica para tratar una enfermedad).  Los vibradores pasaron a ser un objeto de lujuria y perversión sexual. 

*Como ya os dije en un post anterior, esta historia la cuentan en la película hysteria.

Vibradores en la actualidad, no solo como juguete sexual 

En la actualidad, desde la fisioterapia, utilizamos los vibradores en consulta como parte del tratamiento de diferentes disfunciones. Se lo enseñamos a la paciente para que se familiarice con su uso terapéutico y no exista tabú o barrera social que le haga rechazarlo como parte de un tratamiento. 

Hoy en día, sabemos que la vibración es una herramienta terapéutica muy útil con la que vamos a obtener grandes beneficios a nivel del suelo pélvico. 

Existen muchos vibradores con forma, intensidad y frecuencia distintos y dependiendo del objetivo de tratamiento y de la paciente que tengamos delante, utilizaremos uno u otro. Antes de utilizarlos, siempre es fundamental explicaros para qué vamos a utilizarlos y que nadie se sienta incómodo con la situación. 

¿En qué casos utilizaremos los vibradores?

  • En hipotonías y para mejorar el tono muscular. Dependiendo de donde esté el problema; a nivel del esfínter anal, la apertura vaginal, paredes vaginales, etc., utilizaremos vibradores distintos. En estos casos se pueden utilizar vibradores con intensidades más altas y que nos permitan cambiar las frecuencias. De esta manera podemos mejorar la calidad de nuestras relaciones sexuales, mejorar el aporte sanguíneo a la zona y mejorar la lubricación, entre otros beneficios. 
  • A nivel propioceptivo. Como herramienta para trabajar la propiocepción es un objeto estupendo que puede ayudarnos a conocernos mucho mejor. En muchas ocasiones a nivel terapéutico, es muy importante empezar por aquí. Para poder trabajar con nuestro cuerpo es indispensable tener una buena propiocepción, y a veces para eso, hay que trabajarla.
  • Cicatrices. Cuando hay cicatrices (siempre y cuando estas estén bien cerradas, interna y externamente) puede existir una alteración de la sensibilidad y zonas dolorosas. Se trabaja comenzando con intensidades más bajas que pueden ir subiendo poco a poco cuando se produce la acomodación del tejido.  
  • Relajar musculatura y trabajar zonas dolorosas. Vibraciones de bajas intensidades, suaves y mantenidas en puntos clave, pueden ser una buena forma de relajar el tejido e inhibir puntos dolorosos.
  • Problemas de sensibilidad. Cuando existen alteraciones de sensibilidad en la zona, como, por ejemplo, la anorgasmia (el clítoris es una zona que tiene muchas terminaciones nerviosas). El vibrador se utiliza para normalizar la sensibilidad y normalmente se trabaja comenzando por vibraciones de menor intensidad para poder progresar a vibraciones más intensas de forma gradual. 

No en todos los casos la aplicación de la vibración va a ser vía interna, se puede trabajar de manera externa igualmente dependiendo siempre de donde esté el problema y cuál sea el objetivo.

Entonces, ¿qué tipo de vibrador utilizo?

El tipo de vibrador dependerá del objetivo que queramos conseguir. Hay que adaptarse a las necesidades de cada paciente. El tamaño del vibrador dependerá de si lo vamos a utilizar vía interna o externa y en todos los casos es importante que tengan distintas intensidades y frecuencias que se pueden ir regulando para poder irse adaptando a los avances conseguidos. 

El material con el que están hechos debe ser hipoalergénico y de calidad y pueden utilizarse con lubricantes. 

Como veis, el uso de los vibradores es muy variado y existen a día de hoy infinidad de modelos y formatos que pueden servirnos y ayudarnos en nuestro proceso de recuperación. Además, los vibradores permiten el trabajo no solo en consulta sino también en casa, lo cual es muy importante para recortar el tiempo de recuperación. 

¿Debo hacer una valoración de mi suelo pélvico para utilizar un vibrador?

Por norma general te diría que NO (aunque siempre os recomiendo que valoréis vuestro suelo pélvico simplemente para saber cómo es su estado). 

Si crees que tienes alguna patología o disfunción en tu suelo pélvico, en este caso te diría que SI. Antes de utilizar nada como herramienta terapéutica, pasa por un profesional especialista en suelo pélvico y si tienes que utilizar vibrador como parte de la terapia, te enseñara cómo hacerlo.  

Los vibradores son una magnifica herramienta terapéutica y también son un maravilloso juguete sexual. Úsalos y disfrútalos. Los vibradores son una manera sencilla, e incluso a veces divertida, de tratamiento y tienen una buena efectividad.

¿Sabías del uso terapéutico de los vibradores? Espero que te haya gustado y te haya servido el post de hoy. 

¡Muchas gracias por leer!

Diafragma y Suelo Pélvico. Dos Inseparables.

¿Sabes la importancia que tiene cómo respiras en la salud de tu suelo pélvico? Entre el diafragma y la musculatura del suelo pélvico existe una estrecha relación de la que hablaremos a lo largo del post. ¿Cómo funciona el diafragma? ¿Qué sucede cuando respiramos? ¿Alguna vez has observado cómo respiras?

Diafragma, ¿Dónde está? ¿Cuál es su función?

El diafragma es un músculo con forma de paracaídas (formado por dos cúpulas) que inserta en las costillas, las vértebras lumbares y el esternón. Separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal y es un músculo cuya función principal es la inspiración, por lo que podemos deducir que se trata de un músculo muy importante. ¿Qué hay más importante que respirar? 

A través de él pasan estructuras como el esófago y algunos vasos como la aorta, la vena cava y ciertos vasos linfáticos. Por ello, su estado también influirá en la circulación y el proceso de digestión.  

Diafragma

Este músculo forma parte del CORE junto con la musculatura lumbar, el abdomen y el suelo pélvico. Este conjunto de músculos que trabajan de manera coordinada tienen como función la estabilidad, la postura o la gestión de las presiones a nivel abdominal.

El diafragma es un músculo emocional. Nuestra respiración se altera con nuestro estado anímico y las emociones negativas o el estrés suelen llevarnos al bloqueo del movimiento del diafragma. 

Diafragma y suelo pélvico

Ya sabemos que ambos forman el CORE y que trabajan de manera coordinada, por lo que es fácil deducir que, si el estado de cualquiera de estos músculos varía en cuanto a tensión o debilidad, el resto se van a ver afectados.  

¿Cómo se mueve el diafragma?

Cuando inspiramos, el diafragma se contrae y desciende hacia el abdomen para permitir la expansión de los pulmones que se llenan de aire. Al espirar, el diafragma simplemente se relaja y vuelve a su posición inicial.  Esta acción se repite miles de veces a lo largo del día.

¿Y qué pasa con el suelo pélvico cuando el diafragma se mueve?

Cuando el diafragma baja y se contrae, “empuja” las vísceras abdominales hacia abajo y el suelo pélvico se distiende permitiendo y amortiguando el descenso de las vísceras. Al espirar, el suelo pélvico se contrae, al contrario de lo que hace el diafragma y ambos se elevan.

El suelo pélvico y el diafragma deben respirar juntos para que todo esté en orden. 

Esta respiración que acabo de explicar sería la respiración más óptima que es la que realizan los bebés y los niños pequeños. Se trata de una respiración donde se expanden la parte inferior de las costillas y el abdomen, y el suelo pélvico y el diafragma se mueven juntos. 

¿Qué es lo que pasa en los adultos?

Actualmente, permanecemos mucho rato sentados y adoptamos muy malas posturas, haciendo que las vísceras del abdomen estén comprimidas y que el movimiento del diafragma esté limitado. Además de las malas posturas, el estrés de hoy en día y las emociones negativas hacen que cambiemos nuestra respiración por una respiración más torácica, haciendo que el diafragma se mueva menos, la musculatura profunda del abdomen no se active y que el suelo pélvico tenga que soportar más presión. 

¿Quieres saber como respiras?

Colócate frente a un espejo y haz una inspiración profunda. Puedes ayudarte colocando una mano en tu abdomen y otra en tu tórax para notar el movimiento. ¿Tu abdomen se expande? ¿Se elevan los hombros? ¿Sacas pecho?

Utilizar una respiración que no es la óptima, aquella donde el diafragma no puede realizar el movimiento libre hace que la musculatura del abdomen, de la columna lumbar y del suelo pélvico estén inactivas, y se vayan debilitando con el paso del tiempo. De ahí que puedan aparecer patologías del suelo pélvico que cursan con debilidad, inestabilidad en la columna lumbar e incluso dolores de espalda. 

¿Qué voy a conseguir respirando correctamente?

  • Tener un CORE en mejores condiciones y más funcional. Una musculatura del CORE que mantiene sus funciones y que se mantiene activa va a traer infinidad de beneficios: a nivel postural, en la prevención de patologías del suelo pélvico (incontinencias, prolapsos, disfunciones sexuales…), en la estabilidad lumbar…
  • En el postparto será fundamental activar esta musculatura profunda que se ha debilitado después de tantos meses distendida ¡Podemos empezar a recuperarla con la respiración!
  • Disminuye el estrés y la ansiedad. Hemos dicho que el diafragma es un músculo emocional así que mantenerlo relajado y activote ayudará a controlar mejor tu respiración y ser capaz de mantener la calma de manera más consciente.
  • Mejora la circulación, disminuyendo la presión arterial. 

¿Cómo puedes mover el diafragma, estirarlo y relajarlo para que todo funcione correctamente?

Liberar y relajar el diafragma. 

Un diafragma tenso no permite una respiración correcta. Para liberar el diafragma puedes automasajearte con tus manos o ayudarte con una pelota pequeña. Sigue el borde de tus costillas y acompáñalo de la respiración. Pinchando aquí puedes acceder a un vídeo donde lo explican de manera sencilla. 

El diafragma, como el suelo pélvico, es un gran olvidado. Su función automática hace que no nos paremos a pensar detenidamente en él. Tener un diafragma relajado y en buenas condiciones es fundamental tanto física como emocionalmente. 

Si no sabes cómo trabajarlo o te cuesta mucho controlar la respiración acude a un profesional que te enseñe la forma correcta de respirar y te ayude a automatizarla en tu día a día. Existen muchas técnicas manuales que pueden aplicarse para relajar este músculo e incluso puedes hacerlo tú en casa. 

Tratamiento diafragma

Para cuidar tu diafragma debes no solo trabajar la respiración, sino que es fundamental el trabajo postural y la conciencia corporal. 

Si sufres alguna patología de suelo pélvico no dejes de lado al diafragma. Una respiración correcta y una buena postura corporal serán claves para tu recuperación. 

¡No dejes que tu diafragma sea un músculo olvidado! Intégralo en tu cuerpo. Mantén en forma tu CORE, tu suelo pélvico y no dudes en pedir ayuda si lo necesitas. 

¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que te haya servido!

Ejercicios de Kegel para trabajar el suelo pélvico

¿Has oído hablar de los ejercicios de Kegel? ¿Qué son? Quieres empezar a trabajar tu suelo pélvico, introducirlo en tu día a día, pero no sabes cómo hacerlo. Mis amigas, mi ginecóloga/o o la matrona nombran estos “famosos ejercicios de Kegel”, pero, ¿Cómo se hacen? ¿Para qué sirven? A lo largo del post responderemos estas preguntas. ¡No te lo pierdas!

Ejercicios de Kegel: ¿Qué son?

La definición es muy sencilla; los ejercicios de Kegel son contracciones voluntarias de la musculatura del suelo pélvico. El objetivo de estos ejercicios es entrenar la musculatura del periné para prevenir o mejorar posibles disfunciones del suelo pélvico (incontinencia, prolapsos, disfunciones sexuales…) y disminuir su incidencia. 

Apunte importante: Estos ejercicios no son solo para mujeres, los hombres también pueden hacerlos y pueden ser de gran utilidad en algunas circunstancias (presencia de disfunciones sexuales, tras cirugía prostática…). 

¿Y de dónde vienen estos ejercicios?

Arnold Kegel fue un ginecólogo estadounidense que entre los años 40 y 50 creó un programa de fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico para mujeres que presentaban incontinencia urinaria tras el parto. Al ver que obtenía buenos resultados, publicó un artículo en el que dio a conocer los “Ejercicios de Kegel”. 

Ejercicios de Kegel: ¿Cuándo hacerlos?

Estos ejercicios son un fantástico método de prevención de patologías que cursan con debilidad del periné como la incontinencia urinaria o los prolapsos. Sobre todo, en ciertos grupos que pueden tener una mayor predisposición a presentarlas. 

  • En personas que practican deportes de alto impacto o que generan grandes presiones a nivel abdominal y del suelo pélvico. Recordemos que, como os conté en el post de suelo pélvico y deporte, este tipo de ejercicios pueden debilitar la musculatura del periné. 
  • Antes y después de cirugías en la zona abdomino-perineal.
  • Durante el embarazo y el postparto. Saber cómo contraer y relajar el suelo pélvico es fundamental en esta etapa en la que el periné está tan comprometido. 
  • En el periodo de la menopausia, con la bajada de estrógenos y los cambios que se producen en los tejidos. 

¡Trabajar el suelo pélvico nunca está de más! Recuerda que son un conjunto de músculos como cualquier otro y que, por lo tanto, su entrenamiento también será importante. Este tipo de ejercicios son una muy buena herramienta para tomar conciencia del suelo pélvico, de cómo funciona y cómo puedes entrenarlo. Además de la prevención, con el entrenamiento de la musculatura también puedes mejorar la calidad de las relaciones sexuales. Una musculatura tonificada puede llevar a relaciones más placenteras, más conscientes y más intensas. Así que, ya sabes, ¡Prueba a entrenar tu suelo pélvico!

Ejercicios de Kegel: ¿Cómo se hacen?

Recuerda que estos ejercicios son tanto para hombres como para mujeres y que son de gran ayuda en la prevención y el tratamiento de muchas patologías relacionadas con el suelo pélvico ¡Pero ojo! No son la solución a todo. Si tienes un problema acude a un profesional que te diagnostique y te guíe en el tratamiento. 

Contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico ¿Parece fácil no? Pues no te confíes. Para hacer estos ejercicios se requiere de mucha concentración. La sociedad en general no solo no está acostumbrada a trabajar con esta parte del cuerpo, sino que una gran parte la evita incluso en sus temas de conversación. Todo ello nos ha llevado a un desconocimiento aún mayor del periné y muchas veces cuesta hasta el punto de que no somos capaces de sentirlo y hacerlo trabajar correctamente. 

¿Qué pasos tengo que seguir para hacer los ejercicios de Kegel?

  1. Tranquilidad y concentración. Lo primero que necesitamos es una situación de tranquilidad y comodidad en la que podamos conectar con nuestro cuerpo. 
  2. Localiza la musculatura del suelo pélvico, mira alguna imagen, mírate con un espejo y prueba a contraer ¿qué sientes? La contracción del suelo pélvico es la que se realiza si quieres cortar la orina o evitar que se escape un gas. Aunque debe tener en cuenta que el momento de orinar nunca es el momento de trabajar el suelo pélvico. Si no sabes cómo hacerlo, también puedes acudir a un fisioterapeuta especialista que te enseñe a localizar tus músculos y a trabajarlos. 
  3. La postura. Colócate en una postura donde la columna esté elongada y la pelvis neutra. 
  4. Respiración. Cuando empieces a contraer es necesario que no te guardes el aire dentro, respira de manera natural y relajada. Tienes que ser capaz de realizar la activación del periné sin alterar el patrón respiratorio. 
  5. Tan importante es la contracción como la relajación. Después de contraer el suelo pélvico deja que la musculatura se relaje y vuelva a su posición inicial. 
  6. Para entrenar el suelo pélvico pautaremos series con periodos de descanso entre una y otra ¡El suelo pélvico también se cansa! No es tan importante la cantidad, sino la calidad de la contracción. 

¡Cuidado! 

Con frecuencia hay errores al realizar estos ejercicios y es importante que lo tengas en cuenta y estés concentrado/a mientras los haces:

  • No empujes, a veces confundimos la contracción con empujar hacia abajo. Debes notar la contracción hacia arriba, como si elevaras tu suelo pélvico. 
  • No aguantes la respiración. Respira normal.
  • No contraigas otros grupos musculares como glúteos, aductores o rectos del abdomen. ¡No necesitas la ayuda de estos músculos para ejercitar tu periné!
  • No los hagas en cualquier posición sin tener en cuenta la postura. Ya hemos hablado en post anteriores de la relación de la postura y el suelo pélvico. 

Poco a poco…

Igual que con cualquier conjunto muscular, el entrenamiento del suelo pélvico debe ser progresivo, de menos a más en intensidad y dificultad. Es mejor empezar en posición tumbada donde no afecta el peso de la gravedad y progresivamente ir cambiando a posturas como sentada o de pie, en las que vamos a necesitar más fuerza. 

Sea como sea, si tienes dudas y no sabes si lo haces bien acude a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico que te ayude a realizarlos de manera correcta. Si en tu caso padeces alguna disfunción de suelo pélvico antes de ponerte a hacerlos por tu cuenta ponte en manos de un especialista que trabaje de manera individual y específica contigo. 

¿Te ha gustado el post de hoy? ¿Crees que te ha servido? Si tienes dudas, ¡Pregúntame!

¡Muchas gracias por leer!

ORGASMO Y SUELO PÉLVICO

¿Sabías que existe una relación muy estrecha entre los orgasmos y el suelo pélvico? Cuando hablamos de tonificar o ejercitar el suelo pélvico nombramos los ejercicios de Kegel, las bolas chinas, los hipopresivos… pero, ¿y los orgasmos no podrían ser una buena manera de ejercitarlo también? Vamos a hablar de ello en el Blog de hoy. 

Orgasmo, ¿cómo se produce?

Los seres humanos, ante un estímulo sexual, experimentamos una serie de cambios fisiológicos que conforman la respuesta sexual humana. El orgasmo forma parte de esta respuesta sexual. Durante esta fase aumenta la frecuencia cardiaca y respiratoria y se producen contracciones involuntarias de la musculatura pélvica, la vagina, el útero y el esfínter anal, entre otras cosas. 

Un poco de historia…

El orgasmo no siempre fue un tema tabú. Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, era un tema presente en la sociedad ya que era la forma de tratar los síntomas de la “histeria”.  El término que se utilizaba, no era orgasmo sino “paroxismo histérico” (se consideraba el deseo sexual reprimido de las mujeres una enfermedad). En este periodo y debido al esfuerzo que les suponía a los médicos hacer este masaje (que no dejaba de ser una masturbación) se inventó el vibrador con un fin médico: poder tratar la histeria. (En la película Hysteria cuentan esta historia, ¡Os la recomiendo!)

A partir de los años 20 con la aparición de los vibradores en el cine porno y la religión siempre presente, estos pasaron a ser juguetes sexuales y con ello, el orgasmo volvió a ser un tema tabú. 

A mitad del siglo XX, William Masters y Virginia Jonhson describieron el ciclo de respuesta sexual humana, el cual constaba de cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Unos años más tarde, Kaplan añadió el deseo como la primera fase de esta respuesta sexual. 

  • Deseo: El deseo son emociones, pensamientos o sentimientos que nos predisponen sexualmente y nos motivan. Podríamos resumirlo como las ganas de tener sexo. En las mujeres, esta fase puede producirse después de la excitación. 
  • Excitación: Respuesta del cuerpo al deseo. Cada persona tiene estímulos distintos que le provocan la excitación (caricias, palabras, estímulos visuales…). En esta fase el clítoris sufre una erección (Si, así es, una erección como la del pene), aumenta la lubricación, la vascularización y hay dilatación de la vagina y la vulva. Los músculos comienzan a tensionarse. 
  • Meseta: Se trata de una fase de mayor excitación, todos los cambios que se habían producido se mantienen e incluso se intensifican. Esta fase se conoce como “plataforma” y es previa al orgasmo. El diámetro de la vagina en su tercio más externo se estrecha (por el aumento de la vascularización), y el útero se eleva. Esta fase puede prolongarse de forma voluntaria. 
  • Orgasmo: Se trata de una sensación temporal de placer extremo e intenso que tiene efectos sobre las esferas emocional, mental y física. Se producen contracciones rítmicas de la musculatura de la pelvis, el útero, el esfínter anal e incluso de músculos fuera de la pelvis. En esta fase se libera una gran cantidad de oxitocina (la hormona de la felicidad).
  • Resolución: Es la vuelta a la calma, se trata de un momento relajante en el que todavía están presentes muchas hormonas como las endorfinas o la oxitocina. 
Ciclo de respuesta sexual humana

Si queréis saber más sobre cómo se descubrió este ciclo de respuesta sexual humana os recomiendo la serie Masters of Sex. 

Beneficios de los orgasmos en nuestro suelo pélvico

  • Entrenamiento de la musculatura. Cada vez que tenemos un orgasmo intenso se producen entre diez y quince contracciones involuntarias por segundo de la musculatura.  Además, es una de las pocas formas que tenemos de trabajar el tono de la musculatura involuntaria (con ejercicios como los de Kegel, solo podemos trabajar la musculatura voluntaria, aquella que contraemos conscientemente).
  • Aumenta la circulación sanguínea y la lubricación. Fundamental para que los tejidos se mantengan sanos, nutridos y con buena calidad. 
  • Disminuye el diámetro de la vagina. Este efecto puede ser muy útil en pacientes con un hipotono (en algunos casos puede darse tras el parto). Además, el cierre de la vagina puede mejorar la sensibilidad durante las relaciones sexuales, no solo durante el orgasmo, sino durante todo el proceso. 
  • Durante la menopausia o tras una histerectomía, donde hay una caída importante de los estrógenos, se produce una atrofia vaginal, así que una buena forma de combatirla es con los orgasmos. 

Entonces, ¿trabajar el suelo pélvico también puede mejorar los orgasmos no?

CLARO, es la pescadilla que se muerde la cola. Más orgasmos, más contracción de suelo pélvico. Más fuerza en el suelo pélvico, más intensidad en los orgasmos. Ya hemos dicho que durante el orgasmo se producen contracciones de la musculatura de la zona pélvica. Si esa musculatura está débil nos costará más llegar al orgasmo y seguramente, será menos intenso, por lo que, un buen tono de la musculatura del periné mejorará la calidad y la intensidad de tus orgasmos. 

Y no solo eso…

Además de los efectos que tiene sobre nuestro suelo pélvico, el orgasmo tiene múltiples beneficios que tienen que ver con el bienestar y la salud mental. La liberación de hormonas durante el ciclo de la respuesta sexual como la oxitocina o las endorfinas provocan estados de placer, relajación y alegría. Es una buena forma de combatir el estrés y sentirse bien. 

Y, ¿Es verdad que existen diferentes tipos de orgasmos?

A día de hoy sigue habiendo mucho debate respecto de este tema. No existe consenso. Se ha hablado durante mucho tiempo de mujeres con orgasmos clitorianos y mujeres con orgasmos vaginales, pero ¿realmente es así? ¿O simplemente el orgasmo vaginal es una estimulación interna del clítoris? (Sí amigas, el clítoris es mucho más grande de lo que parece, y también tiene terminaciones nerviosas en la vagina). En mi opinión, no se puede hablar de tipos de orgasmos porque el orgasmo siempre es lo mismo, una descarga de esa tensión sexual (rodeada de los cambio fisiológicos que supone), lo que cambia es la manera de desencadenarlo y cómo lo sentimos según la zona que nos estimulen (esto es algo subjetivo de cada persona). ¡Queda mucho por investigar!

Sea lo que sea, pienses como pienses, puedes probar y experimentar ¿Qué sientes tú?

Conocer tu cuerpo, es la mejor manera de poder disfrutarlo sola/o o en compañía. Tener un suelo pélvico sano y fuerte mejora la calidad de tus relaciones sexuales (que no se limitan solo al orgasmo), haciéndolas más placenteras e intensas. 

Las relaciones sexuales (¡no hace falta que sean en pareja!) nunca deberían ser un tema tabú. Son placenteras y saludables y traen infinidad de beneficios. Disfruta, conócete y déjate llevar. ¿A qué esperas? 

Espero que te haya gustado el post de hoy.

¡Muchas gracias por leer!

Deporte: Consecuencias en mi suelo pélvico

En el post de hoy hablaremos de la relación que hay entre practicar deporte y el estado de nuestro suelo pélvico. ¿Cómo afecta el deporte al suelo pélvico? ¿Qué actividades convienen a mi periné? Ya sabemos que hacer deporte, movernos y realizar actividad es muy beneficioso para nuestro cuerpo y nuestra mente, ahora,  ¡Vamos a ver cómo nos influye en el suelo pélvico!.

SUELO PÉLVICO Y DEPORTE

Llevar un modo de vida saludable incluye practicar deporte ya que conlleva a múltiples beneficios y es un buen modo de prevención para infinidad de patologías. Entre algunos de sus beneficios podemos encontrar:

  • Mejora el estado de las articulaciones, los huesos y la musculatura, mejorando la forma y la resistencia física. 
  • Mejora el estado anímico y reduce el estrés.
  • Ayuda a mantener el peso corporal y por lo tanto, mejora nuestro autoestima. 
  • Reduce el riesgo de padecer ciertas enfermedades (enfermedades de cardio-pulmonares, ciertos tipos de cáncer…).
  • Mejora la calidad del sueño.
  • Aumenta la esperanza de vida.

Y si el deporte aporta tantos beneficios, ¿por qué puede dañar mi suelo pélvico?

Algunas prácticas deportivas conllevan una mayor predisposición de sufrir patologías relacionadas con el suelo pélvico, ya que generan un aumento de la presión en el abdomen y, por lo tanto, también en el suelo pélvico. El esfuerzo que tiene que hacer nuestro abdomen y nuestro periné ante una situación de hiperpresión solo puede ser soportado si ambos están en un estado óptimo y saludable, si no es así, pueden aparecer problemas como la incontinencia o el prolapso (descenso de órganos viscerales), es decir, problemas relacionados con una debilidad de estos grupos musculares. 

Comportamiento de un abdomen y un suelo pélvico debilitados ante un esfuerzo

Hombres y mujeres pueden sufrir patologías a nivel de suelo pélvico derivadas o agravadas por el deporte, pero se sabe que la incidencia es muchísimo mayor en mujeres. Y no, no nos pensemos que esto solo puede aparecer en mujeres que han pasado por un embarazo o un parto, se trata de un problema que puede afectar a cualquier mujer, y en edades muy diversas. 

¿Qué actividad física puede afectar negativamente a mi suelo pélvico?

Todas aquellas disciplinas que implican una gran activación del periné y una intensa activación de la musculatura abdominal de manera que mantenidas en el tiempo o de manera esporádica pero con mucha intensidad, nos pueden dar problemas. Esto engloba actividades que requieren, saltos, carrera o carga de pesos como por ejemplo running, tenis, aerobic, crossfit, halterofilia, atletismo, balonmano, etc.

Deporte e Incontinencia urinaria 

Si mi suelo pélvico está débil y practico deporte de impacto, ¿Cuál es la patología más común?

fisioterapia para la incontinencia

La patología que se suele presentar con más frecuencia en mujeres que practican deportes de impacto es la incontinencia urinaria de esfuerzo. Este tipo de incontinencia se considera la pérdida involuntaria de orina por un aumento de presión repentino  (salto, tos, estornudo, risa, coger un peso…).

Cuando hacemos cualquier esfuerzo aumenta la presión abdominal y esto debe contrarrestarse con la activación de la musculatura abdominal profunda (el famoso músculo transverso) y el suelo pélvico. Hablamos de cualquier tipo de esfuerzo, no solo deportivo. Si no se produce la contracción de estos dos grupos musculares, o esta activación no es suficiente, es cuando nos podemos encontrar ante la incontinencia urinaria de esfuerzo, problema mucho más frecuente de lo que pensamos entre mujeres deportistas. 

¿Qué deportes son “seguros” para el suelo pélvico?

Aquellos deportes que no generan impacto y donde la presión abdominal sea mínima. Deportes como el Pilates, el Yoga, la natación o los Hipopresivos podrían entrar dentro de esta categoría de “seguros”. Muchos de estos deportes requieren un control del CORE importante, por lo que el suelo pélvico puede verse beneficiado. 

Recordad que el CORE es el conjunto formado por la musculatura de la zona lumbar, el diafragma, el abdomen y el suelo pélvico y es un centro fundamental para la estabilidad y la buena gestión de las presiones a nivel abdominal. Si queréis saber más sobre el tema os hablo de él en el blog sobre pilates y suelo pélvico. 

Además, también puedes entrenar tu periné de forma “aislada”, realizando contracciones de la musculatura del periné (ejercicios de Kegel) y del transverso del abdomen (la capa muscular más interna del mismo) o trabajando una buena postura corporal. Debe existir una buena conciencia corporal. 

Entonces, ¿es malo practicar deportes de impacto?

Yo no hablaría de deportes malos o buenos, cada una practicará el deporte con el que se sienta más cómoda, dependiendo de los gustos o la situación particular de cada persona. A mí personalmente, no me gusta prohibir ni tachar ningún deporte como malo, lo más importante es cuidarse y prevenir para poder practicar el deporte que más nos guste. 

Si existiera un problema o patología previo habría que determinar dónde está la causa y si existe esa debilidad muscular del abdomen y el periné, trabajar y fortalecer bien la zona CORE antes de seguir practicándolo e ir retomándolo conforme fuera recuperando la forma. Tener una buena conciencia corporal y saber cómo se comporta nuestro cuerpo ante los esfuerzos es fundamental para poder prevenir los problemas que derivan de la práctica deportiva.

Si quieres practicar un deporte de impacto, o ya lo haces y nunca has pensado en el suelo pélvico, te recomendaría:

  • Saber el estado de tu suelo pélvico. Una buena manera de saberlo es con una valoración del suelo pélvico hecha por una/un fisioterapeuta. Busca un especialista que te enseñe a integrar los ejercicios de suelo pélvico  en tu rutina deportiva. 
  • Tomar conciencia del suelo pélvico y su función.
  •  Trabajar el CORE para poder aprender y automatizar la activación del mismo ante los esfuerzos.

Si ya tienes incontinencia, ¡No abandones! Busca ayuda, recupera tu forma física y vuelve a hacer el deporte que más te gusta (quizás sean necesarias algunas variaciones). 

Integrar el CORE en la práctica deportiva es muy importante para evitar dañarlo. Concienciar a las mujeres del cuidado de su suelo pélvico es fundamental para la prevención de lesiones. Hay que hacer deporte con la seguridad de que controlas todo tu cuerpo. 

¡Muchas gracias por leer el blog! Espero que te haya gustado y te haya servido.

PILATES Y SUELO PÉLVICO

En el blog de hoy vamos a hablar sobre el método pilates y los beneficios o los riesgos que puede traer a nuestro suelo pélvico ¿Conoces el pilates? ¿Lo prácticas? ¿Qué relación tiene el pilates con el suelo pélvico? ¿Cualquiera puede practicarlo? ¡Estate atenta/o que te lo cuento todo aquí!

Método Pilates ¿Qué es?

El método Pilates fue creado hace muchos años por Joseph H. Pilates. Se trata de una técnica de educación corporal diseñada para mejorar la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio del cuerpo. El Método Pilates consiste en la ejecución de una serie de movimientos controlados para el cuerpo y la mente. Es un ejercicio efectivo e intenso que produce muchos beneficios en el cuerpo. Los seis principios esenciales del método son la concentración, el control, la fluidez, la precisión, el centro y la respiración. 

Los ejercicios deben ser ejecutados de una manera precisa, con un buen control del cuerpo y con la mente centrada en el ejercicio para poder hacerlo correctamente. Se realizan a través del control de la respiración, la correcta alineación del cuerpo y la concentración.

¿Qué beneficios aporta el pilates al cuerpo?

El método pilates aporta muchos beneficios al cuerpo en general, entre los que se encuentran: 

  • Mejorar la postura.
  • Aumentar la flexibilidad y ayuda a liberar tensiones.
  • Prevenir lesiones y dolores.
  • Tonificar los músculos.
  • Mejorar el control del cuerpo y del equilibrio.

Pilates: Hablemos del CORE 

El conjunto formado por la musculatura de la zona lumbar, el abdomen, el diafragma y el suelo pélvico se denomina CORE y es fundamental en el método pilates. Un CORE sano y fuerte ayuda a mantener la estabilidad de la columna, gestionar bien las presiones abdominales y tener la fuerza necesaria para realizar los movimientos. Por lo tanto, el suelo pélvico, forma parte del CORE y se trabaja con este método. 

El CORE es el centro de nuestro cuerpo, es quien determina dónde está el centro de gravedad. Si este conjunto de músculos está sano, proporciona estabilidad corporal, protege la columna y el abdomen de ciertos movimientos, y hace que el uso del cuerpo sea más eficiente, realizando un gasto energético menor. 

Un buen CORE ayuda a la prevención de patologías (ciática, lumbalgias, hernias…). Da igual en lo que trabajes, el deporte que practiques y la vida que lleves, mantener el CORE en forma es fundamental para tu salud corporal. 

Los músculos que lo conforman, entre ellos el suelo pélvico, deben trabajar de manera conjunta y coordinada para cumplir correctamente con su función y poder actuar ante situaciones inesperadas o de desequilibrio. 

La manera de estabilizar el CORE es con ejercicios a baja velocidad, para poder trabajar con mucho control, el equilibrio y la coordinación. Por ello, el método pilates es perfecto para trabajar y fortalecer esta parte tan importante de nuestro cuerpo.

Pilates y Suelo Pélvico

La mayor parte de los ejercicios del pilates están dirigidos al fortalecimiento, el control y la coordinación de los músculos que forman el CORE, y por lo tanto, del suelo pélvico. Una faja abdominal que no realiza una buena función (a nivel postural, en la gestión de las presiones…) puede producir patologías con el tiempo (diastasis, prolapsos, incontinencia…), muchas de ellas relacionadas con el suelo pélvico. 

La contracción activa de tu transverso (el músculo más profundo del abdomen y más importante para la estabilización) y tu suelo pélvico durante los ejercicios de pilates y en muchas situaciones de la vida cotidiana sirve para proteger y estabilizar el cuerpo ante una hiperpresión y así evitar lesiones o patologías futuras.

¿Qué necesito para hacer pilates?

Conciencia corporal: Saber cómo trabaja tu cuerpo, conocerlo, sentirlo y controlarlo es muy importante para poder trabajar de manera correcta y de forma segura. Saber cómo se comportan tu suelo pélvico y tu abdomen ante una presión (risa, tos, ejercicios hiperpresivos…) es necesario para distinguir si estamos ejecutando el ejercicio bien o mal. 

Postura: Una posición correcta hace que los músculos estabilizadores (el CORE) se activen antes de empezar a movernos y esto va a ser fundametal para hacer un movimiento correcto (que no sea lesivo).

Respiración: La respiración controlada y específica es necesaria en las clases de pilates. Se trata de utilizar la caja torácica y mover el diafragma. La activación del músculo transverso y del suelo pélvico debe hacerse acompañada de la respiración.  

¿Quién puede practicar pilates?

Cualquier persona puede realizar pilates siempre y cuando éste sea adaptado a las circunstancias de cada uno. Es importante observar, evolucionar, modificar y adaptar los ejercicios. Estos deben adecuarse a cada persona. Los ejercicios y movimientos deben ser personalizados.

Practicando pilates, ¿Cuándo hay riesgo de dañar mi suelo pélvico?

  • Falta de activación del CORE
  • Debilidad del suelo pélvico o ciertas patologías del mismo (prolapso, tras operación en la zona del periné…)
  • Falta de control postural

Si en general hay una falta de control del CORE podemos provocar un aumento de presión abdominal excesivo que empuje el suelo pélvico hacia abajo, debilitándolo. 

Si tu objetivo es fortalecer el suelo pélvico te aconsejaría que acudieras a un profesional que te valore, te diagnostique y te enseñe a activar correctamente tu CORE. Las patologías de suelo pélvico requieren de tratamientos específicos, más allá del pilates. Si te encuentras bien, estás sano/a te animo a que lo pruebes, es un método muy completo y te hará notar cambios significativos en tu cuerpo (conciencia corporal, postura, equilibrio…). 

Asegúrate de que realizas correctamente los ejercicios y que no estás generando ningún riesgo para tu suelo pélvico. Practícalo con un profesional formado que pueda adaptarse a tus necesidades. El método pilates debe impartirse de manera individualizada o en grupos reducidos de manera que el profesional conozca a sus alumnos, sus limitaciones y sus patologías y pueda hacer clases personalizadas y adaptadas a quienes se dirige. 

¡Espero que te haya gustado el post de hoy! ¡No dudes en preguntarme sobre el tema! 

¡Muchas gracias por tu atención!

BOLAS CHINAS ¿SI O NO?

Hoy nos toca hablar sobre las bolas chinas. ¡Seguro que has oído hablar de ellas! ¿Sabes para qué se utilizan? ¿Las puede utilizar cualquier mujer? ¿Sirven para fortalecer el suelo pélvico? ¿Cuánto tiempo debo utilizarlas? ¿Son un juguete sexual? Todas estas dudas las vamos a ir resolviendo a lo largo del post de hoy. ¡No te lo pierdas!

Qué son las bolas chinas y para qué sirven

Las bolas chinas son un dispositivo que se introduce por la vagina y que está formado por una o dos bolas unidas por un cordón. Estas bolas, tienen en su interior otra bola más pequeña que hace que cuando las llevamos colocadas y estamos en movimiento se produzca un choque contra las paredes que genera una vibración. Esta vibración provoca una contracción involuntaria de los músculos de nuestra vagina, haciendo que estos trabajen. Por tanto, las bolas chinas son un instrumento muy útil para el trabajo del tono y la fuerza de la musculatura del suelo pélvico. 

Comúnmente se cree que las bolas chinas son un juguete sexual, pero este es un concepto equivocado. Las bolas chinas no generan placer sexual como tal. Al ser un elemento que mejora el tono y la fuerza del suelo pélvico de las mujeres, puede mejorar las relaciones sexuales. Un suelo pélvico fuerte y trabajado mejora la calidad de las relaciones sexuales y de los orgasmos.  

¿Cuándo se usan las bolas chinas?

Cualquier mujer que tenga un suelo pélvico sano y con un tono suficiente puede utilizar las bolas chinas, pero es necesario que haya un mínimo de fuerza. Las bolas chinas no sirven para todas las mujeres, ni son la solución a todos los problemas del suelo pélvico. 

¿Qué beneficios me aporta utilizar las bolas chinas?

  • Prevenir problemas como la incontinencia tanto urinaria como fecal, o el prolapso.
  • Conseguir una mejor recuperación tras un parto o una cirugía.
  • Aumentar el tono y la fuerza de la musculatura y mejorar el flujo sanguíneo de la zona, mejorando así la lubricación y el placer durante las relaciones sexuales (llegar más fácil al orgasmo y tener orgasmos más intensos).

Recomendaciones de uso 

¿En qué situaciones serían más recomendables?

Las bolas chinas son muy útiles en procesos donde hay presente una debilidad de la musculatura del suelo pélvico. Según la patología presente se utilizarán como complemento al tratamiento en el que se utilizarán otras técnicas. Algunas situaciones que pueden beneficiarse del uso de las bolas chinas son:

  • Preparar nuestro suelo pélvico antes del embarazo.
  • La llegada de la menopausia. La bajada de estrógenos y la pérdida de calidad del tejido hace que el suelo pélvico se debilite en este periodo delicado de la mujer y que aparezcan problemas como la incontinencia o los prolapsos. ¡Haz trabajo preventivo para que eso no ocurra!
  • Recuperación post-parto (haya sido parto vaginal o cesárea y una vez pasada la cuarentena).
  • Estreñimiento crónico, mujeres que practican deportes de impacto, que cargan muchos pesos, etc. Cualquier acción que nos lleve a generar constantemente una hiperpresión en el abdomen puede provocar la debilidad de la musculatura del suelo pélvico. 
  • En cirugías abdomino-pélvicas, tanto antes como después podrían utilizarse, pero siempre bajo prescripción de un especialista y respetando los plazos de curación.  

Mi recomendación es que antes de comprarte unas bolas chinas y comenzar a usarlas, te hagas una valoración del suelo pélvico y sea un profesional quien te diga si en tu caso es recomendable utilizarlas o no.

Kegel con bolas chinas

¿Cuándo NO debes usar las bolas chinas? 

  • Durante el embarazo y tras el parto antes de terminar la cuarentena tras el parto.
  • Si tu suelo pélvico está muy hipotónico. (Está tan débil que no eres capaz ni de mantener las bolas chinas en su sitio. Si es tu caso no desesperes, ¡Tendrás que trabajar un poco más antes de poder ponértelas!)
  • Cuando hay una hipertonía o dolor en la zona del suelo pélvico.
  • Si sientes dolor al ponerte las bolas y al hacer ejercicio con ellas. 
  • Durante las relaciones sexuales con penetración o mientras llevas puesto un tampón o la copa.
  • Tras una cirugía de la zona abdomino-pélvica. Hay que respetar los tiempos de recuperación del cuerpo. 

¿Cómo elijo las bolas chinas?

La elección de las bolas chinas es muy importante. ¿Una bola o dos? ¿Qué peso? ¿Qué diámetro? Hay un montón de dudas que pueden surgirnos a la hora de elegir bolas chinas. Se debería empezar al inicio con una única bola china de poco peso y mayor diámetro (más fácil de mantener) y conforme vayamos progresando podremos pasar a bolas de mayor peso, menor diámetro e incluso dos bolas.

¿Cómo coloco las bolas chinas y cuánto tiempo debo llevarlas?

Debes colocarla como colocarías un tampón con el cordón sobresaliendo para que sacarla sea más fácil. Una vez puesta ya puedes empezar con tu actividad ¡Muévete! Haz Kegel, anda… 

En cuanto al tiempo, hay que ir poco a poco. Empezar con unos 10/15 min, dos o tres veces por semana e ir aumentando el tiempo en función de cómo progresamos. Tenemos que ser capaces de mantener esa bola en el interior de la vagina mientras nos movemos o hacemos los ejercicios de Kegel (si no somos capaces de hacerlo, quizá no debamos utilizarla o tengamos que cambiar de bola). 

Colocación bolas chinas

La limpieza de las bolas chinas es súper importante. Debes limpiar bien la bola antes y después de usarla con agua tibia y jabón neutro. ¡No te olvides!

Si quieres empezar a utilizar las bolas chinas, hazte una valoración del suelo pélvico y tu fisioterapeuta especialista te dirá si puedes utilizarlas o no y te explicará cómo hacer una rutina de entrenamiento para mejorar el tono y la fuerza. Y no te olvides, si llevas puestas las bolas chinas ¡Muévete! No te servirán de nada si te quedas sentada.  

¿Te ha ayudado este post? ¿He resuelto tus dudas? Si te surgen más dudas escríbeme o déjame tu comentario ¡Te responderé encantada!

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Cicatrices y Fisioterapia

¿Por qué debo tratar mis cicatrices?

En el post de hoy vamos a hablar sobre el papel de la fisioterapia en el tratamiento de las cicatrices. ¿Tienes cicatrices? ¿Alguna vez las has observado? ¿Te molestan? ¿Las has tocado? ¿Las notas engrosadas o enrojecidas? ¿Te producen dolor? ¡Estoy convencida de que este tema te puede interesar!

¿Las cicatrices solo están a nivel superficial?

Una cicatriz es, a simple vista, una marca en la piel, pero ¿realmente es solo eso? Si crees que una cicatriz es solo lo que vemos te diré que estás muy equivocado/a. Dependiendo de la envergadura de la cicatriz y de qué la haya causado, éstas pueden afectar a niveles profundos y pueden llegar a causarnos verdaderos problemas que interfieran en nuestro día a día. 

Cicatrices en abdomen y suelo pélvico.

En el post de hoy vamos a centrarnos en las cicatrices que más afectan a nuestro suelo pélvico y a nuestro abdomen. Pero, es importante tener en cuenta que todas las cicatrices que tenemos en nuestro cuerpo deberían ser tratadas o al menos observadas. Y no me estoy dirigiendo solo a mujeres, cualquier persona debe tenerlas en cuenta. 

Ciertas intervenciones quirúrgicas (cesárea, hernia abdominal o inguinal, episiotomía, abdominoplastia, resecciones tumorales, prostactectomia, etc…) nos dejan cicatrices donde existe una afectación a muchos niveles: piel, tejido graso, fascia, músculo y vísceras. Por lo que, aunque nosotros solo veamos una marca en la piel, la cicatriz es mucho más profunda y cada una de esas capas debe cicatrizar de manera correcta. 

También es importante tener en cuenta que no todo el mundo cicatriza de la misma manera. Hay quien tiene más facilidad, hay gente a la que le cuesta más o hay quien cicatriza queloide (cicatriz gruesa y enrojecida) y quien no. 

La musculatura profunda del abdomen y la musculatura del suelo pélvico son fundamentales en la estética corporal y en la gestión de las presiones. Si tras una cirugía esta musculatura se ve afectada por una lesión que deja una cicatriz y se desactiva por un periodo de tiempo (ya sea corto o largo), podemos encontrarnos ante problemas como el dolor lumbar o incluso la incontinencia urinaria (la musculatura se debilita). 

¿Cómo es el tejido cicatricial?

El tejido cicatricial es un tejido fibroso que sustituye al normal tras una herida o lesión y se trata de un tejido mucho menos elástico. Está formado por fibras de colágeno que se distribuyen de forma libre en el espacio y que hacen que se formen las conocidas ADHERENCIAS que tanta guerra nos dan. 

Este tejido que sustituye al normal puede producir problemas estéticos (zonas más hundidas, retraídas, cicatriz engrosada, bridas o cordones), mecánicos (limitación de la movilidad, aparición de tensiones que pueden conllevar a una disfunción), o de sensibilidad (tanto hipersensibilidad como hiposensibilidad). 

¿Y qué pasa si no trato mi cicatriz?

Las cicatrices pueden dar diversos síntomas debido a la fibrosis y las adherencias que se generan:

  • Dolor en la propia cicatriz. También picor, quemazón, rigidez, falta de sensibilidad o, todo lo contrario, hipersensibilidad en la zona. 
  • Puede dar dolor irradiado a zonas cercanas a la cicatriz (abdomen, caderas, zona lumbar, etc.)
  • Dispareunia. Las cicatrices tanto en abdomen como en periné pueden generar dolor durante las relaciones sexuales.
  • Problemas digestivos y de estreñimiento. 
  • Flacidez e hipotonía abdominal que conlleven, entre otras cosas, problemas en la gestión de las presiones a nivel abdominal y den como resultado un prolapso, incontinencia…

Fisioterapia para el tratamiento de la cicatriz.

Desde la fisioterapia tenemos diversas técnicas que se pueden utilizar sobre las cicatrices y que tienen como objetivo principal mejorar la calidad del tejido, mejorando el aporte sanguíneo y la elasticidad. Todo ello con el fin de que la parte afectada esté en las mejores condiciones posibles para poder realizar su función con normalidad y sin ningún tipo de limitación. 

¿Qué conseguiremos tratando la cicatriz?

  • Eliminar tensiones que puedan conllevar adoptar malas posturas.
  • Favorecer un proceso de cicatrización correcto.
  • Evitar la formación de adherencias.
  • Activar la musculatura, y mejorar y normalizar el tono y la fuerza de los tejidos que se han visto afectados. 
  • Reducir el edema.

El tratamiento debe ser lo más precoz posible para evitar que se produzcan esas adherencias que pueden causarnos problemas. La cicatriz empezaremos a movilizarla una vez haya cicatrizado bien por fuera y por dentro.

Para tratar las cicatrices se pueden utilizar técnicas manuales o técnicas instrumentales como la diatermia. Sea cual sea la técnica elegida, el objetivo siempre es el mismo, conseguir una cicatriz móvil y un tejido funcional.  

Si sabes con antelación que vas a someterte a una intervención quirúrgica sería conveniente e importante que prepares tus tejidos antes de pasar por el quirófano. Tonifica los músculos y prepáralos para el momento del post-operatorio y para hacer una recuperación mucho más rápida y consciente. 

Y yo, ¿Puedo hacer algo? 

Consejos: 

  • Mantén la cicatriz bien hidratada
  • Protege ese tejido cicatricial ante el sol 
  • Acude a un profesional que valore cómo está esa cicatriz y te enseñe a cuidarla y movilizarla. 
  • Empieza mirando tu cicatriz y tócala cuando te sientas preparada. Te guste o no, es parte de ti y tienes que aceptarla. Mira su apariencia, su color y cuando sientas que puedes, tócala (se que esta parte no es nada fácil para muchas/os de vosotras/os, así que tranquila y date tiempo para asimilarla como parte de tu cuerpo). 
  • Recorre la cicatriz y muévela, puedes hacer círculos o zig-zag sobre ella ¿Se mueve? ¿está rígida la zona?

Una cicatriz dolorosa no es normal, no te conformes y pon solución a tu problema, acude a profesionales que te brinden su ayuda. No te resignes, no aceptes el dolor porque sí. Si trabajas bien tu cicatriz dejará de darte problemas y tus tejidos recuperaran su funcionalidad. Reconcíliate con tu cuerpo y con tus cicatrices. ¡La fisioterapia puede ayudarte!

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DISMENORREA. ¿TIENES DOLOR CON LA MENSTRUACIÓN?

La dismenorrea o el dolor de regla es una de las alteraciones ginecológicas más frecuentes en nuestra sociedad. 

La dismenorrea es el dolor que aparece relacionado con la menstruación. Se trata de una patología que afecta a más de un 50% de las mujeres en edad fértil en España. El dolor de regla puede llegar a ser incapacitante e incluso requerir un reposo que afecta laboral, social y psicológicamente. 

En nuestra sociedad el dolor menstrual ha sido normalizado. Y NO, el dolor de regla NO ES NORMAL y menos aún cuando llega a ser un dolor invalidante. Puede haber molestia o incluso sensación de pesadez por la inflamación que se produce, pero en ningún caso debemos normalizar un dolor de regla severo e incapacitante. 

Clasificación de la dismenorrea

La dismenorrea se clasifica en dos tipos; primaria y secundaria, que atienden a la causa de la misma.

  • Dismenorrea primaria: Dolor menstrual sin presencia de patología en los órganos pélvicos. Son pacientes que según las pruebas y analíticas están sanas. 
  • Dismenorrea secundaria: Dolor menstrual donde hay una causa identificada en el suelo pélvico o en los órganos pélvicos (endometriosis, infecciones, fibrosis, miomas, etc.)

En la dismenorrea primaria el dolor menstrual suele comenzar desde los primeros ciclos menstruales, y con la edad, o después de haber dado a luz, suele disminuir. En el caso de la dismenorrea secundaria suele comenzar más tarde, cuando aparece la afectación de alguno de los órganos de la pelvis y provoca ese dolor.  

La causa más conocida de la dismenorrea primaria es un exceso de prostaglandinas que causa contracciones del útero dolorosas. Cuando aumentan las prostaglandinas, y hay contracciones, se produce isquemia, hemorragia y dolor. El cuerpo responde con una reacción inflamatoria que lo hace más sensible.

Los síntomas que se suelen presentar con el dolor de regla son: dolor en la parte baja de abdomen, dolor lumbar, sensación de tener que ir a orinar más a menudo, hinchazón abdominal, retención de líquidos, irritabilidad, náuseas y vómitos, diarrea o dolores de cabeza. Los síntomas varían entre unas mujeres y otras, pero ya veis que todos los síntomas que se pueden presentar pueden ser muy molestos e invalidantes.

Y el síndrome premenstrual, ¿Qué es?

No. El síndrome premenstrual aparece después de la ovulación hasta la menstruación y puede dar síntomas parecidos a los del dolor de regla (hinchazón, irritabilidad, etc.). 

Autoconocimiento 

Normalmente hablar de la regla causa rechazo, no solo en hombres, sino también en mujeres, llegando a utilizar palabras como “asco”. Debemos entender la menstruación como algo normal y natural. Conocer tu ciclo menstrual, saber cómo cambia tu cuerpo en este periodo y cómo las hormonas juegan un papel importante es fundamental para ti como mujer. Entender tu cuerpo para poder quererlo y cuidarlo es imprescindible. 

¿La fisioterapia puede hacer algo por mí?

Cuando tenemos un dolor de regla, acudimos al médico especialista para que nos diagnostique y nos oriente en lo que nos pasa. Después de haber descartado cualquier problema que nos pudiera estar generando ese dolor podemos acudir al fisioterapeuta. Tras realizar una valoración de tu suelo pélvico y un diagnóstico fisioterápico, tenemos un amplio abanico de técnicas que pueden ayudarte a mejorar los signos y síntomas e incluso llegar a eliminarlos. 

  • Conciencia corporal. Ser conscientes de nuestra pelvis y suelo pélvico. Es fundamental saber cómo funcionan y cómo es nuestro ciclo menstrual.
  • Educar al paciente en el dolor. Identificar cómo es el dolor y qué formas tiene de aliviarlo. 
  • Trabajar el diafragma. Muy importante el trabajo de la respiración. Diafragma y suelo pélvico están directamente relacionados. Es fundamental mantener un diafragma libre de tensiones. 
  • Terapia manual, osteopatía y técnicas de masaje. Trabajar la movilidad de las articulaciones. Eliminar las tensiones que pueda haber en ligamentos, músculos y fascias. Normalizar la situación de los tejidos de la zona que estén afectados. 
  • Drenaje linfático. Se trata de un masaje suave que se aplica sobre el sistema circulatorio y tiene como objetivo mejorar la circulación y del sistema linfático. Es muy eficaz en personas que tienen tendencia a la retención de líquidos (uno de los síntomas que puede dar la dismenorrea).
  • Ejercicio y estiramientos. Mejorar la vascularización, la calidad de los tejidos y disminuir el dolor. 
  • Además, hay otros elementos como la diatermia (corrientes de alta frecuencia que provocan un aumento de la temperatura y llegan a zonas profundas) o el TENS (Estimulación Eléctrica Nerviosa Transcutánea) que también pueden ser de gran utilidad para mejorar la circulación, relajar la musculatura y regular el dolor. 

Existen tratamientos más allá de los antiinflamatorios y las pastillas anticonceptivas (no quiero decir que a veces no sean necesarios) que pueden ser muy útiles y la fisioterapia puede ofrecerte muchas técnicas que pueden ayudarte a mejorar y aliviar tu dolor. 

¿Qué puedes hacer tú desde casa?

  • Ejercicio físico. No llevar una vida sedentaria es fundamental ya que regula los niveles de prostaglandinas en el cuerpo (esa sustancia que hemos dicho que nos provocaba el dolor). El deporte es un antiinflamatorio natural que además nos produce una sensación de bienestar por la producción de endorfinas. 
  • Hacer cambios en la alimentación para regular la inflamación y la retención de líquidos. Acude a un profesional de la nutrición que te guíe y te oriente sobre cómo debes comer y qué es lo que más te conviene.
  • Controla tu ciclo menstrual y contrólate. ¿Cuánto dura tu ciclo menstrual? ¿Cuándo ovulas? …
  • El calor en la zona baja del abdomen o zona lumbar siempre es un buen aliado que va a aliviarnos cuando sentimos mucho dolor. 
  • Usa técnicas de relajación y respiración que te ayuden a conectar contigo misma. 

No te resignes y aceptes sufrir un dolor intenso una vez al mes. En tu mano tienes el poder de cambiarlo buscando ayuda en profesionales especializados. El tratamiento que puede darte la fisioterapia unido a un cambio en tus hábitos, tu alimentación, tu hidratación y el cuidado de tu suelo pélvico son claves para vivir la menstruación de la mejor manera posible.